Manuel Francisco Pavón Aycinena (Nueva Guatemala de la Asunción, 30 de enero de 1798 - ibídem, 19 de abril de 1855) fue un influyente político conservador guatemalteco durante el régimen del general Rafael Carrera. Miembro y líder del Clan Aycinena y Ministro de Carrera en todos los despachos de gobierno, estuvo a cargo de estructurar el ejecutivo guatemalteco. Como líder del Clan Aycinena, los historiadores liberales como Lorenzo Montúfar y Rivera y Ramón Rosa lo culparon de todos los desaciertos que ocurrieron durante el gobierno de Carrera; sin embargo, investigaciones realizadas entre 1980 y 2010 han mostrado una biografía más objetiva tanto de Pavón Aycinena como de Rafael Carrera.

Biografía

Nació en la Ciudad de Guatemala y era hijo de Manuel José Pavón y Muñoz y Micaela Aycinena y Nájera, y nieto del marqués Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen. Manuel José Pavón era miembro prominente del Clan Aycinena, que pertenecía a la nobleza española en América, y era muy influyente tanto en los asuntos de su familia como en los asuntos de gobierno; era un consejero de gobierno para los Capitanes Generales. El padre de Pavón y Aycinena tenía grandes negocios con su Casa Pavón, o casa de los Pavones, con la que llegó a manejar un caudal de un millón trescientos mil pesos entre 1814 y 1816, suficiente para que el rey le concediera el título de Conde Casa Pavón. No obstante, Pavón y Muñoz tuvo que renunciar al título porque la renta no era suficiente para dotar de una buena fortuna a sus diez hijos.

Opuesto a las ideas independentistas, porque estaban en conflicto con sus intereses familiares, Pavón y Muñoz no participó e asuntos públicos después de 1809, esperando un mejor momento para asegurar sus intereses luego de que la situación se hubiese calmado. Entre tanto, se preocupó por darle a su hijo una educación esmerada, y así Pavón y Aycinena estudió la primaria en una de las escuelas nuevas fundada por el arzobispo Cayetano Francos y Monroy y luego estudió gramática latina en el Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción para finalmente graduarse de filosofía y cánones en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo en 1819.

Pavón y Aycinena perfeccionó sus conocimientos judiciales trabajando en la Real Audiencia en donde llegó incluso a ocupar puestos de gran importancia -incluso aquellos destinados únicamente para los españoles peninsulares- como la Junta de gobierno de la Hermandad de la Caridad. Pavón tuvo contacto con los futuros liberales y conservadores y era conocedor de las nuevas corrientes liberales que circulaban por América, pero no las defendía ni practicaba por ser opuestas a sus intereses particulares.

En su tiempo, se le describió como «un hombre de mediana estatura y de fisonomía inteligente y animada que denotaba un espíritu activo y un ánimo resuelto».

En la universidad fue estudiantes de su primo, el marqués y presbítero Juan José de Aycinena y Piñol —quien fue maestro de cánones en ese institución por muchos años— y del doctor Mariano Gálvez. Pavón y Aycinena no fue un alumno sobresaliente y cuando se recibió de abogado en 1819, realizó una pasantía en el bufete del abogado Talavera, quien era agente fiscal de la Real Audiencia.

Inicio de su carrera política

200px|miniaturadeimagen|Manuel José Arce y Fagoaga, a quien Pavón y Aycinena apoyó para que fuera presidente de la República Federal de Centro América cuando fue presidente del Primer Congreso Federal en diciembre de 1825.

En 1818 comenzó su carrera pública sirviendo la secretaría de la Junta de Gobierno de la Hermandad de Caridad, cargo que obtuvo gracias a la amistad que tenían con su padre con los españoles José Isasi y José Urruela, principales directivos de dicha Junta. Posteriormente, su familia trató de que obtuviera el cargo de Regidor del Ayuntamiento, pero no lo consiguió, siendo el elegido el licenciado José María Barrutia; de acuerdo al propio Pavón y Aycinena, no fue elegido porque los miembros del Concejo de la ciudad tenían un «concepto muy ligero de su persona».

En 1825 fue elegido como diputado al Primer Congreso Federal por el partido de Soconusco, y en esa entidad centroamericana ascendió rápidamente al punto que en noviembre del mismo año fue elegido como vicepresidente y en diciembre como presidente del Congreso. Tras morir su padre en 1826, Pavón y Aycinena se hizo cargo de su familia de diez hermanos, de la fortuna familiar y de la Casa Pavón. Ya en ese momento se libraran las luchas encarnizadas entre los criollos liberales y los conservadores, y Pavón fue uno de los líderes definitivos de estos últimos.

El Congreso Federal que presidía tuvo que escoger al presidente de la República Federal de Centroamérica entre Manuel José Arce y Fagoaga y José Cecilio del Valle. Al final, resultó elegido Arce y Fagoaga —el candidato por el que trabajó Pavón y Aycinena—, tras muchas concesiones y negociaciones entre diputados y candidatos.

A principios de 1827, su primo Mariano de Aycinena y Piñol fue elegido como jefe del Estado de Guatemala y Pavón y Aycinena fue elegido diputado estatal en septiembre. Cuando Aycinena se hizo cargo del estado guatemalteco, la ciudad de Guatemala estaba en peligro de ser tomada por los mercenarios franceses Isidoro Saget y Nicolás Raoul, que servían a los liberales centroamericanos. Guatemala no tenía ejército, pero el jefe de Estado logró reclutar a doscientos voluntarios y así repeler el sitio; tras esa victoria, Arce y Fagoaga emprendió una ofensiva contra El Salvador, llegando a sitiar la capital salvadoreña en marzo de 1828 con un ejércitos al mandos del general Manuel de Arzú y del coronel Montufar, quienes no pudieron avanzar y se quedaron en el poblado de Mejicanos en las afueras de San Salvador. Como el sitio se prolongaba, hubo quejas en Guatemala sobre la situación y el gobierno nombró a Pavón y Aycinena como comisionado del gobierno para negociara la paz con José Matías Delgado, comisionado salvadoreño, en la casa de un ciudadano de apellido Esquibel; Pavón y Aycinena llegó a Mejicanos en mayo e inició las pláticas en junio de 1828. Las pláticas de paz no fructificaron, y he aquí la nota que dirigiera Pavón y Aycinena a los jefes del ejército guatemalteco al momento de retornar a Guatemala:

Mientras tanto en Honduras, Francisco Morazán aceptó el desafío propuesto por los salvadoreños; le entregó el mando a Diego Vigil como nuevo jefe de Estado de Honduras y se fue a Texiguat, donde se preparó y organizó sus tropas con miras a la campaña militar salvadoreña. Ya con el apoyo de Francisco Morazán que llegaba desde Honduras, el gobierno salvadoreño dirigido por Doroteo Vasconcelos y Mariano Prado logró no solo resistir el asedio guatemalteco, sino que al final contraatacó a las tropas invasoras obligándolas a capitular el 18 de septiembre de 1828.

El 23 de octubre de 1828 el general Morazán hizo su entrada triunfal en la plaza de San Salvador y unos días más tarde, marchó en Ahuachapán, para organizar el ejército con miras a retirar a los conservadores aristócratas y eclesiásticos del poder en el territorio guatemalteco e implantar un orden constitucional afín a la Federación Centroamericana que los liberales ambicionaban. En Guatemala empezaron los preparativos para la defensa; las fuerzas liberales ocuparon el territorio del Estado en enero de 1829 y después de varias batallas, llegó a las afueras de la capital a fines de marzo de 1829. Por intermedio del general Verveer, embajador de los Países Bajos para Centroamérica, se logró que se celebrara una conferencia de paz en la hacienda de Ballestera, con Morazán, el Sr. Verveer, y Manuel Francisco Pavón Aycinena, en representación de la asamblea del Estado; pero no se llegó a ningún acuerdo porque aunque Pavón y Aycinena ofreció que se iban a retirar todos los miembros del gobierno estatal y federal, Morazán —que estaba dispuesto a acabar con el régimen aristocrático y eclesiástico de Guatemala— exigió que además se pusieran a su disposición incondicionalmente.

Se desencadenó entonces el combate final, que duró tres días al cabo de los cuales, el 12 de abril se firmó la capitulación en la casa de Andrade, esquina de la plazuela de San Francisco, con el general Morazán por una parte, y el general Arzú y Manuel Francisco Pavón y Aycineda, por la otra. Esta rendición se hizo a pesar de que el jefe de Estado, Mariano de Aycinena se proponía defender la ciudad y que los oficiales guatemaltecos no estaban dispuestos a rendirse.

Morazán ocupó formalmente la ciudad de Guatemala el 13 de abril de 1829 y el 19 del mismo mes citó al Palacio de Gobierno a todos los que fueron miembros del gobierno federal y del estatal —todos ellos miembros del Clan Aycinena y entre los que estaba Pavón y Aycinena— y ya cuando había más de cien personas reunidas en un salón, ingresaron las tropas liberales y los hicieron prisioneros; luego los llevaron en dos filas hasta el edificio de la Universidad de San Carlos Borromeo en donde estuvieron temporalmente hasta que finalmente fueron conducidos al Convento de Belén. Morazán declaró nula la capitulación que había firmado con Pavón y Arzú y ordenó confiscar todos los bienes de los capturados; finalmente sesenta y un miembros del Clan Aycinena fueron enviados a Sonsonate, en donde se embarcaron el 29 de agosto de 1829 hacia Panamá, en la goleta «General Hidalgo».

Exilio de Centroamérica

Aycinena y Pavón solicitó la gracia de no ser enviado a Panamá sino que se le permitiera embarcarse de Izabal hacia el enclave comercial inglés de Belice y de allí a los Estados Unidos; lo que obtuvo gracias a la intervención de su antiguo profesor, el doctor Mariano Gálvez. Así que de Sonsonate se fue para Izabal pasando por Metapán y Chiquimula y se dirigió a Nueva Orleáns y de allí a Nueva York, en donde se estableció y permaneció hasta septiembre de 1834; en 1836 viajó a Francia en donde conoció a la familia del extinto emperador mexicano Agustín de Iturbide, y a otras familias criollas de México y América del Sur, con las que estableció relaciones que posteriormente le servirían cuando llegó al gobierno en Guatemala; en 1837 retornó a Nueva York y visitó La Habana, Cuba, completando así su educación informal en política internacional.

Retorno a Guatemala

Regresó del exilio en febrero de 1837, cuando el gobierno permitió que se emitieran pasaportes para los exiliados y encontró que casi todas sus propiedades y negocios habían sido confiscados por las autoridades liberales de los gobiernos de Morazán y de Gálvez. En junio de 1837 se inició la revuelta campesina contra las reformas liberales, principalmente todas aquellas que afectaban la tradición católica —como las leyes el matrimonio civil y el divorcio copiadas del Código de Livingston—, y el gobierno de Gálvez se vio debilitado cuando sus colaboradores y consejeros le dieron la espalda cuando este implementó una política de tierra arrasada para contrarrestar la revuelta campesina. Gálvez le solicitó a Pavón que fuera a la ciudad de Antigua Guatemala a tratar de mediar con los líderes de la revuelta, pero no se consiguió lograr su objetivo, pues ya los ánimos estaban demasiado alterados.