La lógica dialéctica es el sistema de leyes del pensamiento y la forma de razonar dentro de las tradiciones hegeliana y marxista, que busca hacer una mediación entre el formalismo abstracto de la lógica formal «pura» y el análisis dialéctico de las contradicciones del movimiento y el cambio para examinar sus formas concretas. Sus defensores marxistas afirman que este sistema es un enfoque materialista de la lógica, que se basa en el mundo objetivo y material.

El Diccionario soviético de filosofía define como la lógica del materialismo dialéctico como "ciencia acerca de las leyes y formas en que el desarrollo y el cambio del mundo objetivo se reflejan en el pensar acerca de las leyes que rigen el conocimiento de la verdad" mientras que la lógica formal "se dedica a investigar las diversas formas de los juicios humanos, de los argumentos, interesándose sólo por si están o no construidos en consonancia con las reglas de la lógica".

La lógica dialéctica se debe a la creación de Georg Wilhelm Hegel, aunque muchos de sus pensamientos y de sus conclusiones fueron planteados en la Antigua Grecia por Heráclito, Platón y Aristóteles entre otros. La lógica dialéctica estaba más extendida en los países socialistas, principalmente en la Unión Soviética, degenerando en dogmatismo por razones ideológicas. La naturaleza precisa de la relación entre la lógica dialéctica y la lógica formal fue objeto de acalorados debates en la Unión Soviética y China.

La dialéctica es prácticamente descartada por los lógicos convencionales como incoherente dada su aceptación de contradicciones; y también por parte filósofos analíticos por su por su ambigüedad y falta de rigor lingüístico. Por otra parte, el consenso entre los dialécticos es que la dialéctica propiamente no viola el principio de no contradicción de la lógica formal. Como resume Gueorgui Plejánov, "leyes [lógicas] solo son válidas dentro de ciertos límites" y "la dialéctica no suprime la lógica formal, sino que simplemente priva a las leyes de la lógica formal del valor absoluto que los metafísicos les han atribuido." Más recientemente, la investigación sobre la formalización de la dialéctica también atrajo a los académicos al aplicar la lógica no clásica, como la lógica paraconsistente. Historia La lógica dialéctica se debe a la creación de Georg Wilhelm Hegel, aunque muchos de sus pensamientos y de sus conclusiones fueron planteados en la Antigua Grecia. Aristóteles consideraba a Zenón de Elea como el primer dialéctico. Friedrich Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico sostuvo que en Heráclito surgió la lógica dialéctica, donde "todo es y no es, pues todo fluye, todo se halla sujeto a un proceso constante de transformación"; pero esta visión no basta para explicar los fenómenos aislados. El mismo Hegel afirmó en Lecciones sobre la historia del la filosofía que: «no hay proposición de Heráclito que yo no haya aceptado en mi Lógica».

Desde el estoicismo hasta el final de la Edad Media europea, la dialéctica estuvo más o menos identificada con la lógica formal. Durante la Edad Moderna surge lo que Engels denomina "método metafísico de pensamiento" con Francis Bacon y John Locke, donde la investigación científica estudia la naturaleza estáticamente y no en su dinámica. Así, "las cosas y sus imágenes en el pensamiento, los conceptos, son objetos de investigación aislados, fijos, rígidos". Esta posición parece de "sentido común" pero Engels advierte que cuanto más se estudia un objeto detenidamente más se complica esta visión, donde "los dos polos de una antítesis, el positivo y el negativo, son tan inseparables como antitéticos el uno del otro y que, pese a todo su antagonismo, se penetran recíprocamente".

A partir del , se empieza a destacar la insuficiencia de la lógica formal y se sientan nuevas teoría sobre los principios y métodos generales del pensamiento (Bacon, Descartes, Leibniz, etc.). Immanuel Kant estableció una diferencia entre lógica general (o formal) y lógica trascendental, que tiene por objeto los principios del pensamiento puro sin hacer abstracciones del contenido, oponiéndose así a la estética trascendental. En su Crítica de la razón pura presentó las «antinomias de la razón pura», una serie de argumentos lógicos demostrando su conclusión y su opuesto a la vez (ej. que el mundo tuvo un comienzo y que el mundo es eterno) para demostrar los límites de la razón.

Georg Hegel interpretó las antinomias kantianas "no son una reductio de las ilusiones de la razón; son argumentos perfectamente sólidos que deducen la naturaleza dialéctica del mundo". Hegel concibió "toda la naturaleza, de la historia y del espíritu como un proceso, es decir, en constante movimiento, cambio, transformación y desarrollo". Este proceso es regido por "leyes internas que guían todo aquello que a primera vista pudiera creerse obra del ciego azar". Hegel fue idealista, donde los objetos y fenómenos de la realidad son proyecciones realizadas de la «Idea». Lógica dialéctica ubica la atención en el hallazgo de las fuentes de desarrollo, en la inteligencia de que este responde a la contradicción dialécticamente interpretada. Karl Marx y Friedrich Engels adoptaron la dialéctica de Hegel y la aplicaron a los procesos sociales y económicos (materialismo dialéctico e histórico).

Principios lógicos y dialécticos En el materialismo dialéctico se concibe la lógica como el "estudio de las condiciones y las leyes del pensamiento", siendo la lógica dialéctica como "la lógica de lo real concreto". Las leyes lógicas del pensamiento suelen expresarse en los tres principios siguientes:

Principio de identidad establece que X es X. Por ejemplo, es cierto que el Sol es el Sol, que la Luna es igual a la Luna o que Sócrates es idéntico a Sócrates. Principio de no contradicción: establece que X no puede ser no-X en el mismo sentido. Por ejemplo, es de día o no es de día, pero ambos no pueden coexistir ni ser ciertos a la vez. Principio del tercero excluido: establece que X es verdadero o falso, pero no hay una tercera opción ni una verdad a medias. Por ejemplo, es cierto que todos los seres humanos son mortales y es falso que sean inmortales, y no hay otro posible juicio aplicable a estas mismas proposiciones, es decir, para estas afirmaciones no hay un tercer juicio de valor válido.

Por otro lado, en lógica dialéctica se presentan las siguientes tres leyes: Ley de la unidad de los contrarios se refiere a la conexión interna, penetración y exclusión recíprocas entre los contrarios y señala que la unidad de los contrarios es momentánea, pasajera y relativa, mientras que la lucha entre ellos es absoluta. Ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos se refiere a la forma en que los pequeños y al principio imperceptibles cambios conducen necesariamente a cambios cualitativos en forma de salto de la vieja cualidad a una cualidad nueva. Ley de la negación de la negación se refiere a la formación de tríadas dialécticas, donde el primer contrario es la tesis, el segundo la antítesis (negación de la tesis) y el tercero la superación dialéctica de la contradicción como síntesis (negación de la negación de la tesis) "a través del proceso de Aufhebung" (que en alemán significa tanto mantener como poner fin). Estas tres leyes anteriores fueron por Friedrich Engels en el Anti-Dühring y Dialéctica de la naturaleza. Engels puso a la naturaleza como "la piedra de toque de la dialéctica", lo que hace que las leyes fundamentales del pensamiento dialéctico implican a su vez el conocimiento sistemático del mundo exterior. Distinguió una dialéctica "objetiva" que "domina toda la naturaleza" de una dialéctica "subjetiva" que trata el pensamiento dialéctico, el cual "no es sino el reflejo del movimiento a través de contradicciones que se manifiesta en toda la naturaleza". Es decir, las leyes dialécticas se refieren a "formas de pensamiento" y "formas de ser" que se obtienen "por abstracción" de la naturaleza y de la historia humana. "Por lo tanto, para Engels la dialéctica era la unidad de la dialéctica objetiva y subjetiva". «Mas si se sigue preguntando qué son el pensamiento y la consciencia y de dónde vienen, se halla que son productos del cerebro humano, y que el hombre mismo es un producto de la naturaleza, que se ha desarrollado junto con su medio; con lo que se entiende sin más que los productos del cerebro humano, que son en última instancia precisamente productos de la naturaleza, no contradigan, sino que corespondan el resto de la conexión natural».

Desde el punto de vista dialéctico, ambos sistemas son validos, pero el segundo está subordinado al primero. De igual manera, la lógica dialéctica es "analíticamente superior en el desenvolvimiento de la lógica formal", al igual que el cálculo diferencial lo es a la aritmética, pues "las categorías de la lógica formal se hallan subordinadas a las superiores leyes de la dialéctica". La dialéctica llamada objetiva domina toda la naturaleza, y la que se llama dialéctica subjetiva, el pensamiento dialéctico, no es sino el reflejo del movimiento a través de contradicciones que se manifiesta en toda la naturaleza

En concreto, la lógica formal sería aplicable a elementos aislados y estáticos de la naturaleza, mientras que la lógica dialéctica se aplica a la naturaleza dinámica en su conjunto. La lógica trata las categorías de los juicios lógicos (ej. identidad y diferencia - necesidad y casualidad - causa y efecto) como "fijas" mientras que en la dialéctica como "fluidas". Como lee en Lenin: «La lógica formal [...] toma las definiciones formales, guiándose por lo que es más habitual o por lo que salta a la vista más a menudo y se limita a eso [...] la lógica dialéctica exige que vayamos más lejos. Para conocer de verdad el objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y 'mediaciones'. Jamás lo conseguiremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad nos prevendrá contra los errores y el anquilosamiento». Lenin. Dialéctica y eclecticismo. “Escuela” y “aparato” en Obras Completas LENIN Tomo 42. Noviembre de 1920-marzo de 1921. pp 301-302.

Contradicción dialéctica La dialéctica de Hegel se caracteriza por sostener "la necesidad de la contradicción que pertenece a la naturaleza del pensamiento determinaciones". Esta posición ha generado varias críticas y su rechazo por filósofos fuera de las corrientes hegelianas.