La festividad de moros y cristianos de Caravaca es un evento festero que tiene lugar los días 2, 3 y 4 de mayo en el municipio de Caravaca de la Cruz (Murcia) España, en el marco de las fiestas patronales en honor a la Santísima y Vera Cruz de Caravaca, entre los días 1 y 5 de mayo.

Celebración. La celebración de moros y cristianos en Caravaca de la Cruz, al igual que en otras poblaciones levantinas, consiste en la salida a la calle representando el periodo medieval de la Reconquista, con la particularidad, en el caso del municipio, de no hacerlo por filades, sino en bloque con hasta 100 componentes en total. Asimismo, también se destacan, en general, por trajes más sobrios e históricamente precisos que en otras localidades alicantinas o valencianas, donde prima un aura más fantástica. Por último, entre sus particularidades también cabe destacar el hecho de su marcado carácter religioso, pues los días 2 y 3 de mayo, los desfiles de moros y cristianos en Caravaca son en realidad procesiones para acompañar a la Patrona de la localidad a los diferentes lugares de la ciudad que se recorren con motivo de las festividades religiosas. Cabe destacar que los moroso y cristianos de Caravaca son los más antiguos de los que se tiene constancia en la Región de Murcia (constatados ya en el s.XIX), aunque no sería hasta 1959, año conocido como de la Renovación de las Fiestas, cuando empezaron a tomar su forma actual, con clara raigambre popular y festiva.

Día 2 de mayo. Por la mañana se produce la tradicional Misa de la Aparición en el Templete donde participan los Reyes Moros y Cristianos, rememorando la milagrosa aparición de la Vera Cruz en la localidad durante el , según la leyenda. Esa misma mañana los grupos moros y cristianos preceden a los caballos del vino en el pasacalles hasta el castillo de Caravaca, en cuyo interior se encuentra la Basílica de la Vera Cruz. Tras la carrera de los caballos del vino, tiene lugar una batalla entre moros y cristianos celebrada a las puertas de la fortaleza. Esta batalla tiene como resultado la victoria del Bando Moro. Con motivo de la misma, los cristianos se ven obligados al traslado de la reliquia fuera de los muros del castillo, a la seguridad que ofrece la Parroquia del Salvador. Se trata, en realidad, del origen mismo del festejo caravaqueño, en el que la Vera Cruz era reubicada unos días de la fortaleza a la iglesia mayor de la localidad, acercándola a los vecinos.

Día 3 de mayo. En este día se celebra en el mundo Católico la festividad de la Santísima Cruz, comenzando la jornada con el desfile infantil, dónde los bandos Moro y Cristiano sacan a la calle a sus miembros más jóvenes, acompañados de los Infantes de Castilla y los Príncipes de al-Ándalus. Por la tarde tiene lugar la procesión del baño, cuando los grupos moros y cristianos desfilan por el casco antiguo caravaqueño, desde la parroquia del Salvador, seguidos de la Santísima Cruz, hasta llegar al templete, donde se produce el Baño de la Cruz, ritual originario de las fiestas y destinado a pedir por la cosecha sana y abundante. Una vez terminado el desfile de moros y cristianos tiene lugar el Parlamento protagonizado por el Sultán Moro (Ceyt-Abuceit) y el Rey Cristiano (Fernando III), quienes tratan, infructuosamente, de alcanzar un acuerdo de paz entre ambas partes. Tras el Parlamento se produce una segunda batalla, esta vez resultando vencedores los cristianos, permitiendo que la reliquia pueda bajar desde la cuesta homónima hasta el templete - bañadero en el que se produce el citado baño de purificación de las aguas, tras el cual, moros y cristianos acompañan de nuevo a la Vera Cruz de vuelta a su residencia temporal en el Salvador.

Día 4 de mayo. El día 4 de mayo constituye el único día de la festividad en que no existe una conexión directa con los actos religiosos, consistiendo el festejo en un gran desfile de moros y cristianos en que ambos bandos lucen sus mejores galas y acompañan la música con bailes coreografiados por las propias componentes de cada uno de los grupos cristianos y kábilas moras. La parada recorre toda la Gran Vía de la localidad y finaliza en la Plaza del Arco, bajo el Ayuntamiento de Caravaca.

Bando Moro. El Bando Moro se constituyó, rigurosamente, en 1969 con el objetivo de servir de agrupación a las diferentes kábilas que desde hacía para entonces ya una década se habían ido creando después de la Renovación de las Fiestas en 1959. Además de representar a las diversas kábilas, el Bando Moro también realiza múltiples actividades para los kabileños y para el mayor desarrollo de las fiestas en honor a la Stma. y Vera Cruz. Entre ellas destaca el Día o Baile del Moro, celebrado dos fines de semana antes del primer día de mayo, siendo un día de convivencia para todas las kábilas. Asimismo, el Bando Moro también se encarga del nombramiento y de los sultanes, representantes de todo el bando y protagonistas indiscutibles, junto a la parte cristiana, del Parlamento del día 3 de mayo. Asimismo, estos sultanes cuentan con su contraparte infantil, los príncipes de Al- Ándalus, que representan a los muchos niños y jóvenes que activamente participan en los desfiles y, en especial, en el desfile infantil de la mañana del tercero de mayo.

Kábilas moras. En la actualidad el Bando Moro se compone de hasta 16 kábilas, la mayoría de ellas con contrapartes masculina y femenina, así como algunos subgrupos de jóvenes que dependen de sus mayores. Estas kábilas (nombre procedente de la antigua agrupación tribal de los bereberes del Norte de África) reciben diferentes nombres, tanto históricos como legendarios, basándose en la tradición histórica y mítica de la villa de Caravaca. En este sentido, las kábilas actuales se orden y desfilan en orden inverso a su fecha de fundación, precediendo siempre la femenina a la masculina.

Así, las primeras kábilas son Abul Khatar y Abul Khatar femenino, fundadas en 1959 y 1995 respectivamente. Dos de los grupos más emblemáticos, en especial por el estruendo que provocan sus trabucos de pólvora, representan el espíritu de la tradición que ellos mismos inventaron hace ya más de 60 años y que perpetúan ininterrumpidamente desde la Renovación de las Fiestas, habiendo sido también parte fundamental en una segunda renovación: la incorporación de la mujer al mundo festero.

Tras estos siguen los Reales Halcones Negros del Desierto y su respectivo femenino, quienes se han destacado por el mantenimiento en el tiempo de su característico vestuario, procedente de la misma Arabia Saudita, solicitado por su primer "emir", Jesús Navarro Navarro, quien para mayor veracidad cultural solicitó una pieza de lujo a la lejana península de Oriente Próximo en el año de su fundación, 1960. Desde entonces la kábila no ha hecho sino crecer, en especial con el ya desaparecido grupo joven de los Taifas del Desierto, pero también gracias a su grupo femenino, creada en 1994 y que ha sido pionera en el vestuario femenino del Bando Moro.

La kábila de Dragonas Rojas, no siendo tan antigua como sus predecesoras en el orden de prelación, ocupan un lugar de honor tras Halcones y frente a los Almohades al ser la refundación, en 1996 de la kábila homónima que en su día era únicamente masculina. Su peculiar nombre procede de los dragones de este color que se exhiben en la fachada del castillo de la localidad, entendidos como un símbolo exótico y representativo de Caravaca en sí mismo.

Algo similar a lo dicho con las Dragonas Rojas ocurre con la siguiente kábila, la de los Almohades, que ya fuera fundada en 1960, extinguida poco después en su rama masculina y a principios del también la femenina. Sin embargo, en 2024 un nuevo grupo de almohades, hombres y mujeres, recuperan la tradición bereber del califato del Norte de África, con colores oscuros como son propios de la historia de este pueblo, pero también con claros caracteres románticos y fantásticos, como las espingardas de los siglos y .

También imbuidos de esa inspiración romántica tan propia de los cuadros historicistas del caben destacarse a las kábilas de Rifeños y Esclavas Rifeñas. Fundadas en 1960 y 1995 respectivamente destacan por un origen casi teatral del que emanan esa estética y espectáculo tan característicos de la kábila. Grandes del Bando Moro por derecho propio, los rifeños no perdieron su esencia después de desaparecer y ser refundados en 1992 y no han hecho sino crecer en ese tiempo y, en especial, su grupo femenino, compuesto por un amplio número de jóvenes tras su exitoso traje de seda rojo y pastel que ha supuesto una verdadera clase maestra de confección y diseño, basándose tanto en registros antropológicos e históricos como en otros puramente fantasiosos y románticos. Todo ello, además, amenizado por el célebre himno, el primero escrito por el ilustre compositor caravaqueño Ignacio Sánchez Navarro, "Piropo Rifeño".

Si bien no se puede hablar de unas kábilas mayores que otras, no hay duda de que, desde su aparición en el escenario festero en 1971, la kábila Ceyt Abuceyt (nombre del mítico sultán que se convirtió al cristianismo luego de la milagrosa aparición de la Vera Cruz, motivo por el que es el único grupo moro que, junto a la media luna, exhibe también la reliquia cristiana) se ha ganado un asiento destacado entre los estamentos festeros por derecho propio. La aparición de un traje nuevo entre sus filas es siempre motivo de debate y expectación entre los caravqueños y han demostrado su buen saber hacer siempre al ritmo de la emblemática "Tabú", la gran marcha compuesta para ellos y que es un himno, no solo para la kábila, sino para todo el pueblo en su conjunto. Si bien la sombra del sultán Ceyt Abuceyt es alargada, la de su sultana no lo es menos pues, desde su fundación en 1992, como remanente del conocido como "grupo joven" la kábila de las Ceyt Abuceyt femenino no ha dejado de crecer tanto en número (siendo la kábila más numerosa con más de 100 componentes en las calles) como en vistosidad, con elaboradísimas danzas sumadas a un vestuario superlativo que alcanzó su cénit, en lo que a la opinión general del pueblo caravaqueño respecta, con su traje blanco y lila, que aunó la fuerza de la visión en solitario, pero, sobre todo, en el conjunto.

Muy reconocidos por los muchos eventos que realizan, como conciertos o las cada vez más reconocidas cenas mozárabes, las kábilas de los Almorávides y los Almorávides Femenino (1980 y 1984 respectivamente) son dos de esos nombres cuyo eco resuena en la historia pues, en efecto, lo deben el histórico emirato que en su momento ocupó la Península y el Norte de África. La media luna blanca sobre un fondo negro es su emblema y su forma de festejar no ha pasado nunca desapercibida entre los días 1 y 5 de mayo, acompañando a la patrona, vestidos, hasta en sus últimos momentos, siendo los únicos que procesionan el día 5 de mayo en la subida al castillo aún vestidos de época y portando antorchas (con la no poco reseñable excepción del año 2022 en el que todos los moros y cristianos ascendieron vestidos al castillo acompañando a la Vera Cruz al no haberlo podido hacer en los días previos a causa de las lluvias y tras dos años sin festejos por la pandemia de COVID-19).

Pero si el fuego de los almorávides anuncia su llegada, el olor del incienso hace lo propio con las kábilas de los y las Yusuf Ibn Abderramán Al-Firi, nombre tomado de uno de los primeros emires de Al - Ándalus y una de las kábilas de espíritu joven que en el momento de su fundación, en 1981, fueron toda una revolución por su forma incansable de hacer fiesta, así como por su original propuesta con pieles de gacela como estandartes. Tanto se podría decir de su contraparte femenina, concebida con el nuevo milenio, concretamente en 2002, traían consigo un espíritu juvenil y renovador que ha servido para dar un nuevo impulso a esta emblemática kábila.