miniaturadeimagen|Para propósitos de documentación, los Archivos Federales de Alemania han mantenido las descripciones originales de las imágenes, que pueden ser erróneas, sesgadas, estar obsoletas o tener una orientación política. El estudio de las diferencias por sexo en el crimen puede pertenecer a campos como la criminología (el estudio científico del comportamiento criminal) o la sociobiología (que trata de demostrar una relación causal entre factores biológicos, en este caso sexo, y las conductas humanas). A pesar de la dificultad para estimarlos o medirlos, las estadísticas sobre crimen pueden proveer una vía para investigar tales relaciones, cuya posible existencia sería interesante desde una perspectiva de diferencias de género. Una diferencia observable en las tasas de crimen entre hombres y mujeres puede deberse a factores sociales y culturales, crímenes que permanecen sin denunciar o a factores biológicos (como señalan las teorías sociobiológicas).

Muchos profesionales han ofrecido explicaciones para estas diferencias por sexo en los crímenes. Algunas explicaciones divergentes incluyen la tendencia evolutiva de los hombres al riesgo y al comportamiento violento, diferencias por sexo en las actividades, la educación, el apoyo social y la desigualdad de género. Rowe, Vazsonyi y Flannery (1995) demostraron que las tasas de actos delictivos que confesaron los propios delincuentes son mayores en los hombres que en las mujeres a través de muchas acciones diferentes, lo cual refuerza el hecho de que los hombres cometen más actos criminales que las mujeres. Burton et al. (1998) descubrieron que bajos niveles de autocontrol se asocian con actividad criminal. Aunque las diferencias de género en la criminalidad de hombres y mujeres son a menudo ignoradas o tomadas por ciertas, hay claras diferencias que deberían conducir a profesionales y académicos a estudiar estos temas más a fondo.

Aunque no todo es el sexo biológico; pues factores como la edad, el estado físico de la persona y su identidad de género son factores muy sustanciales, pues mayormente los crímenes suelen ser perpetrados por hombres entre los 15 y 50 años de edad, lo que deja de lado a los prepúberes y adultos mayores. También se detectó que las personas discapacitadas y transgénero, no sólo son blanco fácil de crímenes de odio y ataques, sino que también son los que con menos frecuencia los cometen. Otros factores como la raza, color de piel, orígen étnico, religión, ideología, nacimiento y orientación sexual no fueron tomados en cuenta o fueron considerados irrelevantes.

La teoría general del delito Burton et al. (1998) evaluaron La teoría general del delito, de Gottfredson y Hirschi (1990). Estos últimos afirmaron que los individuos con niveles más bajos de autocontrol tienen más probabilidades de estar involucrados en la conducta criminal, en un contexto que tenía en cuenta el género. El objetivo de su trabajo era dar cuenta de la brecha de género en las tasas de criminalidad. Mediante el uso de un cuestionario de autoreporte, Burton et al. (1998) recabaron datos de 555 individuos de dieciocho años o más en la zona de Cincinnati (Ohio). Los primeros resultados del estudio indicaron que el autocontrol bajo se correlacionó de forma altamente positiva con la conducta delictiva en ambos sexos, pero fue especialmente significativo en los hombres. En las mujeres, la relación llegó a ser significativa cuando la oportunidad se presentó y considerando siempre el nivel de autocontrol. La oportunidad no era un indicador significativo de la conducta criminal masculina, que los autores atribuyen a la suposición de que la oportunidad de la conducta criminal es «omnipresente», o de fácil acceso, para los hombres.

En este estudio, la oportunidad se mide por el número de noches por semana en que los individuos salen con fines recreativos. En gran parte por lo mismo, los autores concluyen que las mujeres tienen menos probabilidades de estar expuestas a las oportunidades para el comportamiento criminal, especulando que «las limitaciones a menudo restringen a las mujeres y acompañan sus estilos de vida», lo cual contribuye a que tengan menos oportunidades para el crimen.Cullen et al., 1998. Con el autocontrol que resulta ser significativo para los hombres pero no para las mujeres, las conclusiones de este estudio apuntan hacia la idea de que los hombres y las mujeres cometen delitos por diferentes razones. La noción de que el autocontrol fue significativo solo para las mujeres cuando se combinaba con la oportunidad ayuda a explicar la brecha de género que se observa en los índices de criminalidad.

David Rowe, Alexander Vazsonyi y Daniel Flannery, autores de Sex Differences in Crime: Do Means and Within-Sex Variation Have Similar Causes?,Rowe, David C. (1995). Sex Differences in Crime: Do Means and Within-Sex Variation Have Similar Causes? Journal of Research in Crime and Delinquency 32(1), 84-100. URL: http://jrc.sagepub.com.proxy.library.vanderbilt.edu/content/32/1/84.full.pdf Se requiere suscripción se centraron en el hecho ampliamente reconocido de que existe una gran diferencia por sexos en el crimen: hay más hombres que mujeres que cometen delitos. Este hecho ha sido cierto en el tiempo y en todas las culturas. Además, hay un número similar de hombres y mujeres que cometen delitos graves, que acaban en lesiones o la muerte. En un estudio que analizó autodenuncias de actos delictivos, los investigadores identificaron varias diferencias de sexo mirando los índices de masculinidad. Por cada mujer, 1,28 hombres beben alcohol, que es un gran factor de influencia en la conducta criminal o delictiva. Por cada mujer, 2,7 hombres cometieron delito de robo de hasta 50 $. Por último, por cada mujer, 3,7 hombres roban más de 50 $. Asimismo, hay más hombres que mujeres involucrados en homicidios, tanto como perpetradores como víctimas. Hay teorías que explican las diferencias individuales en el crimen, pero tienden a ignorar las diferencias entre hombres y mujeres. La mayoría de las teorías criminológicas se centran principalmente en el comportamiento criminal de los varones. Estos resultados sugieren que los investigadores deben centrarse en un único marco explicativo debido a las diferencias de sexo y variación individual en la delincuencia. Debilita teorías criminológicas que apoyan diferentes influencias en la conducta masculina en contraposición a la femenina; sin embargo, refuerza las teorías que proporcionan una explicación unitaria de la delincuencia en ambos sexos. Por otra parte, un varón es más delincuente que otro principalmente por las mismas razones que los hombres normalmente se implican más en actos delictivos que las mujeres.Rowe, Vazsonyi, & Flannery, 1995

Agresividad y género

Algunos investigadores han sugerido que las mujeres son menos agresivas y tienden a demostrar la agresividad en formas menos físicas. En primer lugar, los hombres muestran una conducta antisocial mayor que las mujeres con una relación de 4:1 durante la infancia y la adolescencia, mientras que de adultos la proporción es de 8:1, según estudios de Hare. En cuanto a los delitos cometidos, hay diferencia entre hombres y mujeres. Según la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés), mientras que las mujeres cometen con mayor frecuencia delitos menores, los delitos cometidos por hombres son en mayor medida contra la vida y la propiedad privada.Bjorkqvist, Kaj, Kirsti M. Lagerspetz, and Karin Osterman. "Sex Differences in Covert Aggression ." Aggressive Behavior 202 (1994): 27-33. 6 Dec. 2006 Además, se estima que el 70 % de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física o sexual por parte de un hombre en algún momento de su vida, y en el 35 % de los casos, la sufren por parte de su compañero sentimental. Dichos datos generalmente muestran que los hombres tienden a infligir el mayor porcentaje de lesiones en la violencia doméstica.Archer, 2000 Los críticos han argumentado que «los hallazgos de algunos estudios sobre la igualdad de tasas de violencia por parte de las mujeres en las relaciones son engañosas porque no logran colocar la violencia en su contexto, es decir, hay una diferencia entre alguien que utiliza la violencia para contraatacar o defenderse a sí mismo y alguien que inicia un asalto no provocado».(Dekeseredy et al. 1997)http://www.popcenter.org/problems/domestic_violence/1/#endref11

La ONU califica la violencia contra las mujeres mundialmente como «una pandemia» que impera en todos los países del mundo.

Naturaleza vs. crianza Terrie Moffitt y Avshalom CaspiMoffitt, Terrie & Caspi, Avshalom. (2001). Childhood Predictors Differentiate Life-Course Persistent and Adolescence-Limited Antisocial Pathways Among Males and Females. Development and Psychopathology, 13, 355-375. URL: http://journals.cambridge.org.proxy.library.vanderbilt.edu/action/displayAbstract?fromPage=online&aid=74001&fulltextType=RA&fileId=S0954579401002097 Se requiere suscripción comparan factores de riesgo de hombres y mujeres que retratan el inicio en la infancia y en la adolescencia de conductas antisociales, lo que influye en el comportamiento desviado en los individuos. La aparición de la delincuencia en la niñez se atribuye a la falta de crianza de los hijos, problemas neurocognitivos y problemas de temperamento y comportamiento. Por otro lado, en la aparición de la delincuencia en la adolescencia no encontraron problemas similares a los hallados en la infancia. Este estudio mostró una relación de hombre-mujer de 10:1 en el inicio de la delincuencia en la niñez y de 15:1 en el inicio de la delincuencia en la adolescencia. Moffitt y Caspi plantearon la hipótesis de que «la conducta antisocial persistente a lo largo del ciclo de vida de un individuo se origina tempranamente, cuando el comportamiento difícil de un niño de alto riesgo se ve agravado por un entorno social de alto riesgo».Moffitt & Caspi, 2001 Además, «la conducta antisocial limitada a la adolescencia emerge junto a la pubertad, donde los jóvenes, por lo demás sanos, experimentan disforia durante los años relativamente sin un rol definido que transcurren entre la madurez biológica y el acceso a los privilegios y responsabilidades de la madurez legal», lo que denominan la «brecha de madurez». Se basan en la teoría de la taxonomía, que establece que la diferencia de género en la delincuencia se origina en las diferencias de sexo en los factores de riesgo del comportamiento antisocial persistente en el ciclo de vida. Basados en la investigación, las niñas tienen menos probabilidades que los niños de sufrir disfunciones del sistema nervioso, temperamento difícil, madurez tardía en el desarrollo verbal y motor, problemas de aprendizaje y problemas de conducta infantiles. Las mujeres tienen las mismas probabilidades que los hombres de entrar en la delincuencia limitada a la adolescencia, pero debido a que son excluidas de los grupos antisociales masculinos, son menos propensas a tener las oportunidades que tienen los hombres de involucrarse en comportamientos delictivos.

Sociobiología y psicología evolutiva