thumb|270px|Las primeras investigaciones parapsicológicas, utilizaron las llamadas cartas Zener, en experimentos diseñados para tratar de probar la posibilidad de comunicación telepática. La parapsicología —del griego clásico παρά (junto a, al lado o al margen de), ψυχή (alma, mente) y λογία (tratado, discurso) y que puede traducirse como «examen de lo que está junto a la mente o al alma»— es el estudio teleológico de diversos fenómenos y potencialidades de la psique humana, cuyos hipotéticos mecanismos de acción contradicen a las leyes de la física definidas en la actualidad. Sus indagaciones elementales se centran en la percepción extrasensorial, telepatía, precognición, clarividencia, psicoquinesis, psicometría, sincronicidad, etc. Asevera que tales prodigios son una condición latente del ser humano, que descubre paulatinamente conforme al conocimiento de sí mismo y el entorno.
Estas afirmaciones son tildadas de pseudocientíficas para el modelo científico tradicional, ya que las investigaciones al respecto no han logrado pruebas convincentes que la respalden.* (Pigliucci, Boudry 2013) "Parapsychological research almost never appears in mainstream science journals."* (Odling-Smee 2007) "But parapsychologists are still limited to publishing in a small number of niche journals."
Aspectos preliminares thumb|200px|Estereotipo de una casa encantada.
Formalizada a fines del siglo XVIII como una disciplina de abordaje paranormal, las resoluciones de la parapsicología suscitan arduas controversias. Sus inclinaciones metafísicas, la falta de evidencias empíricas, la tergiversación banal de conceptos científicos y las prácticas lucrativas que burlan la credulidad de la gente la han descalificado de ser un fraude.
Sus detractores refutan a las supuestas manifestaciones 'paranormales' como una expresión de eventos naturales acordes a las variables de la física, que al ser infrecuentes, se los interpreta erróneamente con sesgo ideológico para afianzar las supersticiones preconcebidas. Niegan que facultades 'superlativas' como la telepatía o la precognición estén al dominio del hombre, ya que se necesitaría un sustrato neurofisiológico específico y una cuantiosa demanda energética para ejecutar semejantes operaciones. Sin embargo, los estudios del cerebro no indican naturaleza de este tipo.
No obstante, tales argumentos han sido cuestionados por su negacionismo simplista y arbitrario en la definición del ser humano, puesto que existen inusitados interrogantes respecto a la conciencia, la mente, el cerebro y sus correlaciones que la ciencia aún no logra comprender, ni mucho menos reproducir en un laboratorio, por lo que estas limitaciones no dan certezas para sostener una postura definitiva al respecto ni mucho menos creer que solo existe lo que está comprobado, al punto de confundir ciencia como sinónimo de verdad.
La parapsicología objeta que la dificultad para certificar que estas aptitudes 'extraordinarias' son propias de la especie humana, reside en la complejidad de sus mecanismos, aparentemente disimiles al comportamiento cerebral y psíquico ordinario, por lo que es imposible replicarlos y entender como están relacionados, debido a las limitaciones técnicas para medirlas y el desconocimiento que aun se tiene respecto a las capacidades cognitivas propias del ser humano. (memoria, pensamiento, emociones, etc.)
Desde las últimas décadas, fenómenos inusuales como las experiencias cercanas a la muerte, la hipnosis, el efecto placebo, el Síndrome de Savant, etc., han generado un creciente interés y se los describen con mayor frecuencia en la literatura médica, ya que parecen violar los principios de la biología y exponen serias dudas acerca de los sistemas implicados.https://www.aceprensa.com/religion/ciencia-y-religion-compatibles/
El eminente cirujano español Manuel Sans Segarra resultaría atentado por su propia racionalidad tras el testimonio de un paciente, que estando en muerte clínica, atravesó una Experiencia cercana a la muerte y posterior a ser reanimado, dio detalles exactos de lo sucedido en la sala de reanimación, dejando estupefacto a los médicos presentes, ya que no tenía signos vitales para poder registrar el suceso. Desde entonces, Segarra documentaría cinco casos más y encontraría respuestas para estos eventos en la física cuántica:
El psicólogo y neurocientífico mexicano Jacobo Grinberg, en su teoría sintérgica sostuvo:
El psiquiatra y psicólogo suizo Carl Gustav Jung, junto al Nobel de física austríaco Wolfgang Pauli, teorizaron acerca de aquellos eventos que ignoran la relación causa-efecto con el término sincronicidad:
La parapsicología alega que estos fenómenos responden a una naturaleza psíquica vinculada pero no sujeta al espacio–tiempo del hombre, cuyo potencial latente le es aún desconocido en su estadio evolutivo actual, aunque los irá develando progresivamente para poder asimilarlos. A pesar de más de un siglo de investigación con escasos resultados, la parapsicología continúa vigente, ya que tampoco ninguna otra hipótesis contraria a sus postulados metafísicos ha podido comprobarse, ni se ha logrado formular una Teoría Única de la Mente que vincule a todas las disciplinas que estudian al ser humano y sus facultades.
Origen y etimología
La palabra «parapsicología» fue acuñada por primera vez por el psicólogo, teórico de la estética y filósofo alemán Max Dessoir (1867-1947) en junio de 1889 en un artículo publicado en la revista alemana Sphinx:
El término proviene del griego para: ‘junto a’, psico: ‘mente’ y logía: ‘estudio’).
Este término sustituyó a «investigación psíquica» y «metapsicología» que venían utilizándose desde décadas atrás para nombrar la investigación de los fenómenos paranormales.
Historia thumb|180px|James Braid, desarrollador de la hipnosis.
En 1882, William Barret y Jules Romanes fundaron en Londres la Society for Psychical Research (Sociedad para la Investigación Psíquica) con el propósito de investigar «una gran cantidad de fenómenos designados por términos como hipnótico, psíquico y espiritualístico». «That large body of debatable phenomena designated by such terms as mesmeric, psychical and spiritualistic». Otra asociación contemporánea fue la London Dialectical Society.
Años más tarde, el médico y filósofo francés Franz Anton Mesmer (1734-1815) afirmó haber descubierto el magnetismo animal o mesmerismo, dando amplia publicidad del mismo en 1775. Con esta técnica pretendía ejercer un influjo terapéutico sobre sus pacientes con una finalidad de curación, utilizando un medio etéreo llamado «pase magnético», que no era sino la antesala de lo que más tarde llamaríamos hipnosis, estudiada y desarrollada más ampliamente en 1842 por el neurocirujano James Braid, que publicaría al año siguiente Neurypnology: or the rationale of nervous sleep, donde la calificaba de «sueño nervioso». James Braid, no obstante, consideraba incorrecta la hipótesis de que el pase magnético era un fluido etéreo.
A finales del siglo XIX, el espiritismo recibió la mayor atención de la sociedad en general y las revistas de moda.
En 1919 se fundó en París el Institute Metapsychique Internationale, en cuyas actividades participaron Pierre Janet, Charles Richet y Theodore Flournoy, y que incluían entre otras el automatismo, la hipnosis telepática y la mediumnidad. Tras la Segunda Guerra Mundial se creó la primera cátedra de parapsicología en la universidad de Utrecht, bajo la tutela de Tenhaeff. En Europa del este y la actual Rusia las investigaciones se centraron en la hipnosis y la telepatía, fundamentalmente de la mano del fisiólogo Leonid Leonidovich Vasiliev (1891-1966), que intentó demostrar que la hipnosis era producida por la irradiación de las «ondas cerebrales», sin obtener resultado. Durante el estalinismo estas investigaciones fueron ridiculizadas y reprimidas.
División periódica de Richet
thumb|180px|Charles Robert Richet efectuó esta división.
En 1922, Charles Robert Richet (1850-1935) publicó Traité de métapsychique, donde dividía la historia de los fenómenos paranormales en cuatro etapas:
Periodo mítico
Se extendería desde la antigüedad hasta Mesmer y su magnetismo animal (en 1778). Según Richet, la antigüedad tiene más importancia histórica que científica, ya que no existe la razón, sino los libros religiosos.
150px|thumb|Las hermanas Fox.
Periodo magnético
Desde Mesmer y su magnetismo animal (en 1778) ―precedente de la hipnosis― hasta las hermanas Fox en 1847.
En 1639, un siglo antes que Anton Mesmer, se publicó en Europa un libro titulado The sympathetical powder of Edricius Mohynus of Eburo (el polvo simpático de Edricius Mohynus de Eburo), que explicaba cómo las heridas podían ser supuestamente curadas sin contacto con ellas, a distancia y mediante la «facultad directiva y la virtud» que podría aportar la virtud del «polvo simpático» en una toalla o servilleta con sangre. Según el libro, el concepto central sería inyectar la «buena voluntad» o el «deseo positivo» sobre la herida. Según el autor el «poder simpático» dependería de las estrellas como imitadoras de las influencias que sobre ellas se ejercen. Sin embargo, Francis Barrett lo atribuía, en su obra «El mago, un completo sistema de filosofía oculta», a la inteligencia por su poder de dirigir las ideas que son engendradas por la «caridad» o el «deseo de buena voluntad».
El fraile dominicano Uldericus Balk escribió en 1611 en Fráncfort del Meno La lámpara de la vida, donde afirmaba que existía una «cura magnética» de varias enfermedades como la hidropesía, la gota o la ictericia, en un nuevo adelanto a las tesis de Mesmer.
En 1775, Mesmer anuncia mediante experimentos y sanaciones una nueva técnica de curación milagrosa que se basaría en el «pase magnético», un fluido etéreo que comunicaba las mentes y que permitiría ejercer un influjo sobre los seres biológicos, al que llamó «magnetismo animal» que luego derivaría en mesmerismo. El término «magnetismo animal» se utilizó para diferenciarse del «magnetismo planetario», «magnetismo cósmico» y «magnetismo mineral». La ayuda ulterior de Puységur (1751-1825) sería fundamental para el desarrollo de la hipnosis actual mediante su obra Rapport des cures opérées à Bayonne par le magnétisme animal, adressé à M. l'abbé de Poulouzat, conseiller clerc au Parlement de Bordeaux (1784).
Periodo espiritista
thumb|180px|izq|Fotografía de una médium con dos hombres en una sesión espiritista en el . miniatura|180px|Un supuesto ectoplasma luminoso en manos una médium. thumb|180px|Tablero original de la ouija creado en 1891.
Desde las hermanas Fox 1847 a Crookes (1847-1872). Richet consideraba que el mesmerismo, después de todo, era una «terapia dudosa que no hacía ningún progreso». Para él las hermanas Fox (1847) habrían anunciado la llegada del espiritismo como hoy lo conocemos, y con él nuevas prácticas y formas de estudio que habrían resultado una evolución radical en la historia de la parapsicología.
El momento exacto del nacimiento del espiritismo moderno es desconocido, pero se aproxima a la mitad del con la creación de la obra, denominada en su totalidad, Spiritist codification por el pedagogo francés Allan Kardec entre 1857 y 1868. Los libros que componen la colección son Le livre des esprits, Le livre des médiums, L'Évangile selon le spiritisme, Le ciel et l'enfer y La genèse, y son una compilación de preguntas hechas por Kardec y las respuestas supuestamente dadas por los espíritus con los que se comunicaba. Esta obra sienta, además, las bases de la doctrina espiritista. Kardec se influenció de las hermanas Fox (1814-1893), de Franz Mesmer (1734-1815) y la ouija de entonces.