El ska es un género musical originario de Jamaica que surgió a finales de la década de 1950 y fue popularizado durante la primera mitad de los años 1960, que deriva principalmente de la fusión de ritmos caribeños como el mento y el calipso y ritmos propios de los Estados Unidos, como el R&B, el jazz y el soul de la época, siendo el precursor del rocksteady y más tarde del reggae. Se le considera ampliamente como el primer tipo autóctono de música popular jamaiquina.
Se interpreta con batería, bajo, guitarra, instrumentos de viento (saxofón, trompeta, trombón) y teclado. Su sonido característico es el chucking realizado por el sincopado de la guitarra, del teclado o de los instrumentos de viento. Su baile es conocido como skank, ya que fue el primer término utilizado en Jamaica en los 60 por la gente que gustaba de bailarlo.miniaturadeimagen|Muestra de ska
El Ska es reconocido como baile y música nacional de Jamaica, puesto que describe o da un carácter de identidad a la cultura de ese país. Siendo antecedente directo del Rocksteady y del Reggae, ha tenido serias desventajas históricas, debido a que con el paso del tiempo el Reggae cobró mayor importancia y trascendencia a nivel mundial.
Significado del término SKA
La caracterización auditiva del ska ocupa un lugar central en su definición. «Ska» es, y siempre ha sido, un término que se refiere a una realidad sonora concreta, que puede adoptar muchas formas, pero siempre definida a partir de unos rasgos identificables. En la época de su aparición, la palabra “SKA” era altisonante, pero con el tiempo tendría una muy fuerte influencia de la vida cotidiana del pueblo de Jamaica. Destaca el hecho de que la historia de la música popular jamaiquina es casi exclusivamente oral y, por ende, resulta difícil saber quién lo bautizó como "ska".
Existen testimonios contrastantes acerca de cómo surgió la palabra “ska”, y diversos artistas jamaicanos de la época se atribuyen su invención. Su origen tiene varias versiones, la más aceptada es que fue introducida por el bajista Cluet Johnson, líder de la banda The Blues Blasters, quien era apodado "Skavoovee" porque así saludaba a sus compañeros, ya que el sonido de la palabra es parecido al de la guitarra, por lo que se acortó el término a “Ska”.
Otra versión dice que el pianista Theophilus Beckford afirma que ese mismo «¡Skavoovie!» es lo que gritaba la gente que se reunía a la puerta de su casa para disfrutar con los riffs que salían de su piano, lo que le llevó a utilizar el término, recortándolo ligeramente, para denominar el estilo de su éxito de 1959 ‘‘Easy Snappin’’.
La "teoría Coxsone", que quizá sea la de más enjundia, es que fue él mismo quien inventó la onomatopeya del sonido de la guitarra al pedirle al guitarrista Ernest Ranglin que pusiera el acento en el off-beat: «Toca así: ska … ska … ska …». También hay otros "testigos" de la época que afirmaban que la descripción fonética original que circulaba por los estudios de Kingston era «sta ya … sta ya … sta ya…» y que fue Byron Lee, un personaje de clase más alta, quien habría adaptado el término a «ska».
La guitarra no sólo tiene el crédito de haber dado nombre al nuevo género con su particular estilo sincopado, sino que en los inicios, junto al resto de los instrumentos, era su único protagonista por ser un género instrumental. Sea cual fuera el origen de la palabra, lo cierto es que tanto músicos como productores y el público en general se involucraron por completo en el desarrollo del nuevo ritmo.
De esa manera, el término "ska" apareció en torno a 1959 en un intento de describir o emular el sonido característico de esta música. La denominación recién acuñada sirvió a esta corriente para empezar a ser considerada como un género independiente, con una entidad propia que no dependía ya de un estilo de procedencia no jamaicana.
Características
Hablar sobre el ska es tener muy en cuenta que se hace referencia a un fenómeno múltiple. El término Ska alude a una serie de expresiones culturales que han alcanzado una importante expansión en varios niveles:
“A nivel cronológico, hablamos de un género que abarca ya más de medio siglo de antigüedad. Las primeras manifestaciones del ska datan de finales de la década de 1950, y salvando algunas intermitencias en su desarrollo, se puede trazar una evolución continuada del género hasta el día de hoy.
A nivel geográfico, se trata de una expresión originada en un territorio muy localizado (Jamaica) y posteriormente divulgada a países de todo el mundo, en los que ha llegado a ser asimilado en el seno de cada cultura local. La interacción entre los diversos territorios que han adoptado el ska permite, además, considerar la existencia de una red internacional en el cultivo de esta música.
A nivel cultural y conceptual, pues en torno al ska se han generado multitud de significados e implicaciones de diversa naturaleza (social, política, cultural, artística, sonora). Al mismo tiempo, la manifestación original ha derivado en buen número de variantes, así como fusiones con otros géneros, que presentan vinculaciones con distintas realidades sociales y musicales.” El ska es un tipo de música para bailar descompasado tocada en guitarra eléctrica con los agudos muy altos. El énfasis se hace en sonar alto más que en lo original como en R&B, y se acentúa por el bajo, la batería y la sección de bajos (los trombones fueron parte indispensable en el ska primitivo).
En su origen, el ska sonaba muy similar al jazz sin que ningún instrumento predominara sobre los otros; trompetas, trombones y saxofones enfatizaban el constante rasgueo en tonos agudos de la guitarra, mientras el piano marcaba a contragolpe el ritmo de la batería. Era frecuente que en las melodías se incluyera un solo de metales absolutamente improvisado, ejecutado por los virtuosos integrantes de los diferentes grupos de ese entonces.
El planteamiento como música instrumental, unido al empleo de una métrica estable donde el componente rítmico adquiere un lugar central, imprimió al ska una categoría de música de baile que ha conservado en todo momento.
Así entonces, el ska se convirtió en una forma original de Jamaica de hacer el R&B, marcando el primer tiempo de cada compás, mientras que en la versión norteamericana los cuatro tiempos del compás tienen la misma métrica. De igual forma, en el ska también se acentúan el segundo y el cuarto tiempos en una estructura conocida como blues; proyectada hasta doce tiempos, se pone énfasis en el golpe fuerte en relación con los golpes débiles sin que haya ningún instrumento determinante, mientras que la batería provee una estructura básica de cuatro tiempos.
Orígenes musicales del Ska
Si bien el Ska es un género que hoy en día se escucha bastante por todo el mundo, se suele desconocer la historia de sus orígenes, ligada a la resistencia contra el racismo, la xenofobia y la opresión a los jóvenes trabajadores de las colonias y los barrios obreros de la Inglaterra de los años 50, 60 y 70, pero también de las raíces musicales que dieron paso a la creación y evolución musical de Jamaica durante todo el . Como género, es una conexión con África, un medio de expresión y protesta, y un respiro de las luchas de la colonización y la pobreza extrema. Pero además, el ska es una propuesta: mensaje, estética e historia son los tres componentes básicos de esta música, que se ha caracterizado desde sus orígenes por sus bases marginales.
a) Las raíces autóctonas
Las raíces de toda la música caribeña se remontan a los días de la trata de esclavos. Durante los siglos en los cuales permaneció bajo el dominio británico, Jamaica recibió una gran cantidad de esclavos desde el África occidental, los descendientes de los cuales representan hoy el 92.1% de la población. A los esclavos se les prohibía celebrar cualquier tipo de actividad cultural por el miedo a que pudiesen favorecer la revuelta. Pese a la represión, se las ingeniaron para conservar, adaptando y mezclando, su cultura de origen, para lo cual la música se convirtió en un importante medio dado que era una parte fundamental de los rituales religiosos. Acompañada por danzas, en gran parte se basaba en tambores y percusiones, por lo que no era extraño que los propietarios de las plantaciones y las autoridades coloniales interpretaran estas ceremonias como una instigación a la revuelta. miniaturadeimagen|Ritual religioso del Kumina. |250x250px miniaturadeimagen|Danza Burru|250x250px
Las dos tradiciones rítmicas que más lograron mantenerse fueron el kumina, utilizado en lo que se conoce como pocomania o pukumina, un culto religioso derivado de África occidental con gran influencia de la exaltación espiritual de las iglesias evangélicas (que da gran importancia al canto y al baile) que sobrevivió disfrazado de cristianismo negro, y el burru, la única música permitida en las plantaciones, ya que marcaba el ritmo al cual los esclavos debían trabajar. Ésta se basaba en los tambores y las percusiones, el ritmo era la parte fundamental, mientras la melodía, confiada al canto repetitivo o a alguna percusión era un adorno.
Cuando los diversos estilos musicales africanos se fusionaron, compartieron un terreno común en la medida en que todas las formas se concentraron en el ritmo. Esta mezcla de música africana en muchos sentidos resultó más compleja que la música europea, ciertamente en términos de patrones rítmicos.
La población jamaiquina creció con la música africana, lo que originó que se incrementara la demanda por música nativa que reflejara más las raíces africanas con las cuales la población se identificaba. Por entonces el terreno de la música popular jamaicana había estado dominado por la tradición imperante euro-americana. Cuando terminó la esclavitud y a medida que el colonialismo se precipitaba a su fin durante 1950, la música en Jamaica volvió a experimentar una transformación, ya que durante gran parte de los siglos y se había mantenido relativamente aislada del curso principal de la sociedad.
b) Las raíces caribeñas: Mento y Calypso
La cultura y tradición autóctona han sido un importante elemento de todas las formas artísticas de la isla jamaicana, pero sobre todo, de su expresión musical. Pero no todo es tan sencillo, pues la larga y distinguida historia de la música grabada en Jamaica no comenzó sino a partir de dos estilos que surgieron de las raíces rurales para barrer a Jamaica en los años de la posguerra:
miniaturadeimagen|Estructura básica de una agrupación tradicional de Mento miniaturadeimagen|Estructura básica de una agrupación de Calipso
El Mento, una música principalmente acústica que incorpora influencias que incluyen canciones populares, música religiosa y percusión africana y que solía ser más humorístico e incluso profano y sobre todo tiraba más hacia el sexo, en algunos casos con letras casi pornográficas, anticipándose a la tendencia adoptada posteriormente en la época del Dancehall y más tarde en el Ragga, y
El Calipso (cuyo nombre se deriva de la palabra africana "Ka'iso") desarrollado en Trinidad y Tobago y que fue utilizado originalmente por los esclavos para ridiculizar a sus "amos" al estilo de un griot africano, donde el cantante podía arengar a sus subordinados sin temor a represalias, ya que el verso tópico se cantaba en un idioma africano seguido de un coro en el patois local. Una banda típica de Mento incluiría guitarra, banjo, tambores de mano, un tipo de piano en miniatura llamado “caja de rumba” y tal vez una flauta y saxofón. Las bandas se presentaban en bailes tradicionales, bodas y para los turistas que visitaban la isla en cantidades cada vez mayores a medida que la austeridad en tiempos de guerra disminuía. El mento empezó a popularizarse en el transcurso de los años 20, siendo la primera forma de música jamaicana que atrajo la atención del resto del mundo.