miniaturadeimagen|Terminal 4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, principal aeropuerto internacional de España. La inmigración en España constituye uno de los principales fenómenos demográficos, sociales y económicos del país desde finales del . Tras haber sido tradicionalmente un país de emigración durante gran parte de los siglos y , España pasó a convertirse en un importante país receptor de inmigración internacional a partir de finales de la década de 1990, impulsada por el crecimiento económico, la demanda de mano de obra y su integración en los flujos migratorios europeos. La llegada de población inmigrante ha contribuido de forma decisiva al crecimiento demográfico y a la transformación de la estructura poblacional española.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de julio de 2026 residían en España 10 291 807 personas nacidas en el extranjero (20,7 % de la población) y 7 437 543 personas con nacionalidad extranjera (14,9 %), sobre una población total de 49 801 559 habitantes. La diferencia entre ambas cifras se debe principalmente a la naturalización (adquisición de la nacionalidad española) por parte de una parte de la población inmigrante. España recibe inmigración principalmente de Iberoamérica, además de otros países de Europa y África, siendo las comunidades marroquí, colombiana, rumana, venezolana e italiana algunas de las más numerosas.

Tras la ralentización de los flujos migratorios durante la crisis económica iniciada en 2008, la inmigración volvió a incrementarse desde finales de la década de 2010 y alcanzó máximos históricos durante la década de 2020. En la actualidad, el saldo migratorio constituye el principal factor del crecimiento demográfico de España, en un contexto caracterizado por el envejecimiento de la población y la baja natalidad. Las proyecciones del INE prevén que, de mantenerse las tendencias demográficas actuales, la migración internacional continuará siendo el principal motor del crecimiento de la población en las próximas décadas. Historia Contexto histórico

Hasta las últimas décadas del siglo , España fue tradicionalmente un país de emigración. Entre mediados del siglo y las primeras décadas del siglo , la emigración española formó parte de las grandes migraciones internacionales de la época, dirigiéndose sobre todo a Iberoamérica por motivos económicos.

A partir de la década de 1950, los principales flujos migratorios españoles se reorientaron hacia distintos países de Europa Occidental, en un contexto de expansión económica y creciente demanda de mano de obra. Durante este periodo, aunque existían comunidades de población extranjera residentes en España, la inmigración internacional tuvo una importancia demográfica limitada.

La transición de España hacia un país de inmigración comenzó durante las últimas décadas del siglo , favorecida por la consolidación democrática, la adhesión a las Comunidades Europeas, el crecimiento económico y el aumento de la demanda de mano de obra. Este proceso transformó a España en un importante país receptor de inmigración internacional y modificó su estructura demográfica, económica y social.

Durante las primeras décadas del siglo , España continuó siendo un país de emigración. La emigración española se dirigió principalmente a Iberoamérica, sobre todo a países como Argentina, Cuba, Uruguay, Brasil y México, en el marco de las grandes migraciones internacionales de la época.

La guerra civil española y la posterior dictadura franquista provocaron además un importante exilio republicano, que llevó a cientos de miles de españoles a establecerse principalmente en Francia, México y otros países de Iberoamérica. Este movimiento migratorio, de carácter político, se desarrolló paralelamente a la emigración económica que caracterizó buena parte del siglo .

Tras la Segunda Guerra Mundial y especialmente a partir de la década de 1950, los principales flujos migratorios españoles se reorientaron hacia distintos países de Europa Occidental, en un contexto de expansión económica europea y creciente demanda de mano de obra. Los principales destinos fueron Francia, Alemania, Suiza y Bélgica, en una emigración de marcado carácter laboral.

La crisis del petróleo de 1973 redujo progresivamente la emigración española al exterior y favoreció el retorno de numerosos emigrantes. Durante la transición española, los saldos migratorios tendieron al equilibrio y España inició su transición hacia un país de inmigración. La adhesión a las Comunidades Europeas y el crecimiento económico de las décadas de 1980 y 1990 contribuyeron a incrementar la llegada de población extranjera.

La transformación de España en un país de inmigración fue un proceso gradual, vinculado a la expansión del mercado de trabajo y a la construcción del marco jurídico de la inmigración. A finales del siglo , la demanda de mano de obra en sectores como la agricultura, la construcción, la hostelería y el servicio doméstico favoreció un rápido aumento de la inmigración internacional, sentando las bases del intenso crecimiento migratorio registrado durante el .

En el año 2000, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó el estudio Replacement Migration: Is It A Solution to Declining and Ageing Populations? (español: «Reemplazo migratorio, ¿es ésta una solución para pueblos en declive y envejecimiento?»). Según la ONU, a menos que se incremente la edad de jubilación en los países desarrollados, la inmigración es la única forma de mantener la población que trabaja y contribuye los impuestos necesarios para mantener a los jubilados, y se requiere vasta más inmigración que en el pasado.

En 2010 la cifra de subsaharianos es de 237 309 y todas las variables indican una tendencia a la diversificación de los países de procedencia. La irregularidad y la reagrupación familiar han sido las formas acceso a España más utilizadas. Para muchos subsaharianos se trata, sin embargo, de una forma de exclusión o irregularidad extrema dada la imposibilidad de muchos, debido a su falta de documentación y a la negación sistemática de visados cuando sí los tienen en sus países de origen, de empadronarse y obtener por ello la regularización vía arraigo. Esto hace de los inmigrantes subsaharianos una categoría especialmente vulnerable dentro de las migraciones provenientes de países no comunitarios.

miniatura|derecha|250px|La comunidad argentina en España es la más grande del mundo fuera de Argentina. En 2010, España aglutinaba el 30% de la diáspora argentina en el mundo. thumb|Kebab junto a un locutorio, negocios regentados por inmigrantes. Imagen situada en el barrio Agra del Orzán, uno de los más multiétnicos de La Coruña (Galicia). thumb|Letrero de una carnicería árabe en la que se venden productos latinos.

El dinamismo que mostró la economía española desde entonces, puede explicar el fuerte crecimiento de la inmigración. Desde el año 2000, España ha presentado una de las mayores tasas de inmigración anual del mundo (de tres a cuatro veces mayor que la tasa media de Estados Unidos, ocho veces más que la francesa. En el año 2005 solo era superada en términos relativos en el continente europeo por Chipre y Andorra.)Fuente: Eurostat: Población en Europa - 2005 , Población en Europa - 2004 (disponible en francés, inglés y alemán) En la actualidad, sin embargo, su tasa de inmigración neta anual llega solo al 0,99%, ocupando el puesto número 15 dentro de la Unión Europea.Index Mundi: Tasa de inmigración neta, comparación países Es además, el noveno país de la UE con mayor porcentaje de inmigrantes, por debajo de países como Luxemburgo, Irlanda, Austria o Alemania."International Migration 2006", United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division. United Nations Publication, No. E.06.XIII.6, March 2006.

España es, además, el décimo país del planeta que más inmigrantes tiene en números absolutos, por detrás de países como Estados Unidos, Rusia, Alemania, Ucrania, Francia, Canadá o el Reino Unido."World Population Policies 2005", United Nations, Department of Economic and Social Affairs, March 2006. ISBN 978-92-1-151420-9. En los cinco años posteriores al año 2000, la población extranjera multiplicó por cuatro, asentándose en el país casi tres millones de nuevos habitantes. Según el censo de 2014, el 10,7% de los residentes en España era de nacionalidad extranjera. A causa de la crisis económica que atraviesa España, del 2010 al 2011, se produjo un descenso por primera vez en la historia de 37 056 personas en cifras absolutas.INE,

Durante la última década el origen de los inmigrantes se ha diversificado. En enero de 1998, los inmigrantes provenientes de la UE-15 constituían el 41,3% del total de residentes no nacidos en España. En enero de 2011, su porcentaje suponía menos del 20%. Al mismo tiempo, el mayor aumento lo registraban los inmigrantes de países europeos no incluidos en la categoría UE-15, especialmente aquellos provenientes del este europeo.

El número de inmigrantes europeos de países fuera de la UE-15 entre 1998 y 2011, y su peso porcentual en el total de la inmigración pasó de 6,6% a 21%. Considerando los países de origen de la inmigración vemos que en 1998 las cinco nacionalidades dominantes eran marroquíes (190 497), franceses (143 023), alemanes (115 395), británicos (87 808) y argentinos (61 323). En 2011 esta lista era: rumanos (809 409), marroquíes (766 187), ecuatorianos (478 894), británicos (392 577) y colombianos (372 541).

En 2011 se registra la entrada de 457 650 nuevos inmigrantes extranjeros según los datos de INE.http://www.ine.es/jaxi/tabla.do?path=/t20/p259/e01/l0/&file=01001.px&type=pcaxis&L=0

La aparente disminución del número de ciudadanos de origen extracomunitario en España también se debe también al número de nacionalizaciones realizadas en 2011, los cuales desaparecen de las tablas de extranjeros del INEhttp://apuntesdedemografia.com/2011/04/07/%C2%BFdisminuyen-los-extranjeros-extracomunitarios-en-2011/ ¿Disminuyen los inmigrantes extracomunitarios en 2011?, ApdDemo, CSIC. y a otros factores como las nacionalizaciones en origen acorde con la ley de la memoria histórica, unas 300 000 en Hispanoamérica.http://www.publico.es/espana/414378/mas-de-300-000-nuevos-espanoles-en-america-latina

En 2014, la población de origen foráneo representaba el 10,7% de una población total registrada de 46,7 millones de personas. Esto contrasta con lo ocurrido a mediados de los años 1990, cuando su número era de cerca de un millón y su porcentaje rondaba el 2,5% de la población total.Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE), a partir de datos del Padrón Municipal; donde se suman desde los inmigrantes nacionalizados hasta los extranjeros empadronados con o sin permiso de residencia.

En 2021, las comunidades autónomas con el mayor número de extranjeros de origen subsahariano eran principalmente Cataluña, con la población subsahariana más grande del país, seguida en menor medida por Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid.

La cifra de personas migrantes que han muerto en su intento por alcanzar la costa española en 2021 ha superado los 4.400.

Las ciudades de Melilla y Ceuta, enclaves españoles en el norte de África, están sometidas a una fuerte presión migratoria, ya que muchos refugiados, sobre todo del África subsahariana, buscan entrar en ellas. En 2022, la tragedia de Melilla se produjo tras el intento de casi 2000 migrantes de cruzar ilegalmente la frontera. Unos 30 de ellos murieron en la estampida y como consecuencia de lo que la ONU calificó de "uso excesivo de la fuerza" contra los migrantes.

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