Grupo Caja Rural es un grupo financiero cooperativo español integrado por 30 cooperativas de crédito y articulado en torno a la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR). Las entidades asociadas comparten diversas sociedades y servicios comunes, entre los que se encuentran el Banco Cooperativo Español (BCE), Rural Servicios Informáticos (RSI) y el Grupo RGA.

Sus orígenes se remontan a 1989, cuando 23 cajas rurales procedentes del Grupo Asociado Banco de Crédito Agrícola-Cajas Rurales constituyeron la Asociación Española de Cooperativas de Crédito, posteriormente denominada Asociación Española de Cajas Rurales. En 1990 se creó el Banco Cooperativo Español como central bancaria de las entidades asociadas.

El grupo cuenta con más de 6,3 millones de clientes y 1,5 millones de socios, 2359 oficinas, 3115 cajeros automáticos y 9708 empleados. Sus activos totales ascienden a 97987 millones de euros. Las cajas integrantes participan además en un sistema institucional de protección (SIP), constituido en 2017 y reconocido por el Banco de España en 2018.

Historia

Antecedentes izquierda|miniaturadeimagen|Logotipo antiguo de Caja Rural (anterior a 1978). Los antecedentes del Grupo Caja Rural se encuentran en el desarrollo del cooperativismo de crédito agrario en España, articulado desde comienzos del mediante numerosas cajas rurales de ámbito local, provincial y regional. Estas entidades, vinculadas principalmente al sector agrario, fueron desarrollando progresivamente mecanismos de cooperación destinados a compartir servicios y reforzar su capacidad financiera.

Durante la década de 1980 se impulsó una reorganización del sector en torno al Banco de Crédito Agrícola (BCA), entidad pública especializada en la financiación agraria. En 1984 se constituyó el Grupo Asociado Banco de Crédito Agrícola-Cajas Rurales, concebido como una estructura de cooperación entre el BCA y las cooperativas de crédito agrario. El grupo llegó a integrar 51 cajas rurales.

Las cajas integradas en el Grupo Asociado mantenían su personalidad jurídica y participaban en mecanismos comunes de cooperación con el Banco de Crédito Agrícola. La existencia de esta estructura quedó recogida posteriormente en la Ley 13/1989, de 26 de mayo, de Cooperativas de Crédito, que establecía que el Grupo Asociado Banco de Crédito Agrícola-Cajas Rurales Asociadas estaría constituido por el Banco de Crédito Agrícola y las cajas rurales que suscribieran el correspondiente convenio de asociación.

En 1989 se produjo una reorganización del cooperativismo de crédito rural español. A mediados de ese año, 23 cajas rurales pertenecientes al Grupo Asociado se desvincularon de este y constituyeron la Asociación Española de Cooperativas de Crédito, organización que posteriormente adoptó la denominación de Asociación Española de Cajas Rurales y que constituye el origen del actual Grupo Caja Rural.

Creación del Grupo Caja Rural En 1989, 23 cajas rurales que hasta entonces formaban parte del Grupo Asociado Banco de Crédito Agrícola-Cajas Rurales decidieron desvincularse de este y constituir una estructura propia de cooperación. Como resultado de este proceso se creó la Asociación Española de Cooperativas de Crédito, antecedente directo de la actual Asociación Española de Cajas Rurales (AECR).

El nuevo modelo se articuló sobre el principio de autonomía de las cajas rurales integrantes, que conservaron su personalidad jurídica, órganos de gobierno y capacidad de gestión, al tiempo que establecieron mecanismos de cooperación para desarrollar conjuntamente determinados servicios y actividades. La asociación asumió funciones de representación, coordinación y establecimiento de estrategias comunes, sin constituirse como entidad bancaria ni sustituir la autonomía de las cooperativas asociadas.

La organización fue desarrollando durante los años siguientes una estructura de empresas y servicios comunes destinada a proporcionar a las cajas asociadas capacidades financieras, tecnológicas y aseguradoras compartidas. Este modelo permitió mantener la implantación territorial y la autonomía de cada cooperativa al tiempo que se aprovechaban las economías de escala derivadas de la actuación conjunta.

La Asociación Española de Cooperativas de Crédito adoptó posteriormente la denominación de Asociación Española de Cajas Rurales, que pasó a constituir el principal instrumento de coordinación y representación del Grupo Caja Rural.

Creación de las entidades de servicios comunes La configuración del Grupo Caja Rural estuvo acompañada por el desarrollo de una serie de entidades especializadas destinadas a prestar servicios comunes a las cajas rurales. Algunas de estas sociedades habían comenzado a constituirse antes de la creación de la Asociación Española de Cooperativas de Crédito en 1989 y posteriormente quedaron integradas en la estructura de cooperación del grupo.

El 17 de marzo de 1986 se constituyó Seguros RGA como entidad aseguradora vinculada a las cajas rurales. Su actividad se desarrolló posteriormente mediante diferentes sociedades especializadas en seguros generales, seguros de vida, planes de pensiones y mediación de seguros. En 1988 se incorporó a su accionariado la aseguradora cooperativa alemana R+V Allgemeine Versicherung AG.

También en 1986 inició su actividad Rural Servicios Informáticos (RSI), creada para proporcionar servicios tecnológicos comunes a las cajas rurales. La sociedad asumió progresivamente el desarrollo y mantenimiento de las infraestructuras y aplicaciones informáticas utilizadas por las entidades asociadas, entre ellas los sistemas de procesamiento bancario y, posteriormente, los servicios de banca digital.

Tras la constitución de la Asociación Española de Cooperativas de Crédito en 1989, la estructura común se reforzó con la creación, en 1990, del Banco Cooperativo Español. La nueva entidad fue concebida como central bancaria de las cajas rurales accionistas y como instrumento para proporcionarles servicios financieros especializados y facilitar su acceso a los mercados nacionales e internacionales.

El capital inicial del Banco Cooperativo Español fue aportado por las cajas rurales participantes y por el banco cooperativo alemán DG Bank (Deutsche Genossenschaftsbank), que participó como socio estratégico aportando su experiencia en el modelo alemán de banca cooperativa.

En torno al Banco Cooperativo Español y al conjunto del Grupo se desarrollaron posteriormente diferentes sociedades especializadas. Entre ellas se encuentra Gescooperativo, dedicada a la gestión de instituciones de inversión colectiva, junto con otras entidades destinadas a actividades como la gestión inmobiliaria, los servicios financieros, la formación y otros servicios auxiliares. De este modo, el Grupo Caja Rural configuró progresivamente una estructura común basada principalmente en tres ámbitos: bancario, a través del Banco Cooperativo Español; tecnológico, mediante Rural Servicios Informáticos; y asegurador, a través del Grupo RGA.

Consolidación del Grupo Durante las décadas de 1990 y 2000, el Grupo Caja Rural fue consolidando su estructura mediante la incorporación de nuevas cajas rurales a la asociación y el desarrollo de las sociedades de servicios comunes. Este modelo permitió a las cooperativas integrantes mantener su autonomía jurídica y de gestión, al tiempo que compartían infraestructuras y determinados servicios financieros, tecnológicos y aseguradores.

La composición del grupo experimentó diferentes modificaciones como consecuencia de incorporaciones, fusiones y salidas de entidades. Uno de los cambios más relevantes se produjo en 2002, cuando Cajamar, entonces una de las principales cooperativas de crédito españolas por volumen de activos, dejó de formar parte del Grupo Caja Rural tras las discrepancias surgidas con el resto de las entidades asociadas. Paralelamente, otras cajas rurales fueron incorporándose posteriormente a la Asociación, mientras que distintos procesos de fusión entre cooperativas modificaron progresivamente la composición del grupo.

La cooperación tecnológica adquirió una importancia creciente a través de Rural Servicios Informáticos (RSI), que centralizó parte de las infraestructuras y sistemas utilizados por las cajas asociadas. A partir de un centro común de procesamiento de datos, la compañía desarrolló progresivamente una plataforma tecnológica compartida que permitió a las diferentes cooperativas disponer de servicios bancarios comunes.

Este proceso de integración tecnológica se extendió posteriormente a la banca a distancia mediante Ruralvía, plataforma de banca digital compartida por las entidades del Grupo Caja Rural. El servicio permite a los clientes acceder a sus cuentas y realizar operaciones bancarias a través de Internet y de dispositivos móviles, manteniendo cada caja rural su propia relación comercial con sus clientes.

Paralelamente se consolidaron las actividades desarrolladas por las sociedades especializadas del grupo. Seguros RGA amplió su actividad mediante compañías dedicadas a seguros generales, vida, pensiones y mediación de seguros, mientras que Gescooperativo, constituida en 1991, desarrolló la actividad de gestión de fondos de inversión y otras instituciones de inversión colectiva del Grupo Caja Rural.

La combinación de una red comercial gestionada de forma descentralizada por las distintas cajas rurales y una estructura compartida de servicios bancarios, tecnológicos, aseguradores y de inversión se convirtió así en una de las principales características organizativas del Grupo Caja Rural.

Sistema Institucional de Protección El 29 de diciembre de 2017, las entidades integrantes del Grupo Caja Rural acordaron la constitución de un sistema institucional de protección (SIP), concebido como un mecanismo de apoyo y defensa mutua entre sus miembros. El sistema fue reconocido por el Banco de España el 23 de marzo de 2018 como sistema institucional de protección a efectos del artículo 113.7 del Reglamento (UE) n.º 575/2013 sobre los requisitos prudenciales de las entidades de crédito.

El mecanismo tiene como finalidad reforzar la estabilidad financiera del conjunto y establece instrumentos de cooperación destinados a garantizar la solvencia y liquidez de sus integrantes. Para ello dispone de mecanismos de apoyo financiero recíproco y de un fondo de solidaridad con patrimonio separado, susceptible de ser utilizado cuando alguno de sus miembros necesite reforzar su situación financiera.

El sistema mantiene el principio de autonomía característico del Grupo Caja Rural: las cajas rurales participantes conservan su personalidad jurídica, órganos de gobierno y gestión individual, mientras quedan vinculadas por los compromisos de apoyo establecidos en el acuerdo del sistema institucional de protección.

El SIP está integrado por las 30 cajas rurales pertenecientes a la Asociación Española de Cajas Rurales, el Banco Cooperativo Español y Grucajrural Inversiones, sociedad que concentra determinadas participaciones financieras comunes del grupo.

La creación del sistema reforzó de este modo el modelo de cooperación del Grupo Caja Rural mediante una estructura común de protección financiera, sin implicar la fusión de las cooperativas participantes ni la desaparición de su autonomía societaria.

Reorganización societaria de 2018 Coincidiendo con la creación del sistema institucional de protección, el Grupo Caja Rural acometió una reorganización de su estructura societaria mediante Grucajrural Inversiones, S.L., sociedad constituida a finales de 2017 para actuar como cabecera de determinadas participaciones comunes del grupo.