thumb|150px|Trillo, vista superior. thumb|150px|Trillo, vista inferior. Un trillo es un apero o antigua herramienta agrícola que se destinaba a trillar, es decir, a separar el trigo de la paja. Es un tablero grueso, hecho con varias tablas, de forma rectangular o trapecial, con la parte frontal algo más estrecha y curvada hacia arriba (como un trineo) y cuyo vientre está guarnecido de esquirlas cortantes de piedra (lascas), o de sierras metálicas (cuchillas). Si bien las dimensiones de los trillos variaban, en España solían tener hasta dos metros de largo, y metro y medio de ancho, aproximadamenteLos trillos mayores se destinaban a una yunta o pareja de bestias (bueyes o mulas), en tanto que los más pequeños eran para un solo animal de tiro El grosor de los listones de los trillos es de unos cinco o seis centímetros. Sin embargo, como actualmente se hacen a medida, por encargo, o se preparan otros más pequeños a modo de adorno o souvenir, pueden ir desde miniaturas hasta los tamaños citados.Hay trillos originales especiales para garbanzos, de menores dimensiones que los usados para el cereal; además, a veces, en lugar de lascas, tienen rodillos con cuchillas incrustadas: «trillo de ruedas» que en la antigüedad era conocido como Plostellum punicum. El agrónomo Claudio Boutelou describía este instrumento agrícola propio del área mediterránea como:
Tradicionalmente era arrastrado por dos mulas o por dos bueyes sobre la parva, es decir, sobre las mieses repartidas en la era. Al moverse en círculos sobre la cosecha extendida, las lascas, o las cuchillas, cortaban la paja y la espiga (que quedaba entre el trillo y el suelo de la era, a veces empedrado con cantos rodados y, en la mayoría de los sitios, de tierra), separando la semilla sin dañarla. Posteriormente, se amontonaba la parva trillada y se disponía para ser limpiada por medio de algún sistema de ventilado (aventado).
Sistemas tradicionales de trilla thumb|200px|Haciendo las gavillas para llevarlas a la era a trillar. thumb|200px|Trilla tradicional con trillo en el Próximo Oriente. thumb|200px|Barriendo la era para amontonar el muelo. thumb|200px|Limpiando el muelo con limpiadora mecánica (beldadora).
Plinio el Viejo en su Historia Natural describe las labores tradicionales de trilla de cereales y de algunas legumbres (sistema que funcionó hasta la llegada de las cosechadoras, que efectúan la siega, trilla y limpia en un solo proceso), según tres variantes:
De esta manera, Cayo Plinio Segundo muestra tres maneras tradicionales de realizar la trilla: Golpeando las gavillas de cereal contra una piedra majadera, o una tabla llamada tarugo majadero. Haciendo pisotear la mies esparcida por la era a recuas de bueyes o caballerías. La trilla con mayal, una especie de maza de madera con la que se golpea la parva hasta separar la semilla del tallo.
Trilla con trillo Existe, además, una cuarta forma de trillar, que se distingue por utilizar un apero distinto, como es el trillo (todavía, puede verse en algunas regiones de Europa, donde se practica una agricultura marginal; aunque, a veces, se hace como acto folclórico y ceremonial, para rememorar antiguas costumbres localesLa trilla tradicional en Castroviejo, Rioja AltaDía del Mundo rural 2000 en Miranda de Arga (Comunidad Foral de Navarra)). Trillo en Corral de Almaguer, Toledo|thumb|160px Para trillar con el trillo, primero se llevaban las gavillas a la era. Unas se amontonaban en hacinas, a la espera de su turno, y, otras, se desataban y se extendían en círculo formando la parva que se calentaba al sol. Se daba, entonces una primera tanda de vueltas (círculos) y torcidas (ochos) con el trillo, varias veces, majando la cosecha y revolviendo la parva con la tornadera (u horca de una sola pieza de madera con dos, tres y hasta cuatro cuernos). A veces esta labor se hacía con un trillo distinto llamado «de ruedas» o «de corte» (que estaba provisto de una serie de rodillos con cuchillas metálicas transversales). Este primer viaje separaba el bálago (paja larga del cereal) de las granzas (paja cortada y grano sin descascarillar, así como demás broza, todo mezclado y sin limpiar). Tras cada pasada se volvía la parva como se ha indicado sacando el bálago a los bordes. Si se desparramaba, se rastrillaba y barría para rehacer el círculo de la trilla y, si se podía, se eliminaba todo el bálago posible.
Después de volver de nuevo las granzas, y dejarlas reposar y secar durante el descanso del mediodía, se daba una segunda tanda de vueltas y torcidas, esta vez, con trillo de pedernal, llamado, a menudo, «de rastro», que terminaba de desgranar la parva, que se amontonaba con rastras, escobas y bieldos. El trillo iba tirado por dos bueyes, o dos mulasNo era conveniente usar burros, pues ensuciaban la parva muy a menudo con sus heces; cosa que no hacían ni las mulas ni los bueyes: Parva con burro trillada,parva cagada por medio de una cadena o un correaje sujeto a un gancho que había en el listón delantero. El conductor, llamado trillique no sólo guiaba el ganado, sino que hacía peso y, si este no era suficiente, se colocaban también unas piedras grandes. En los últimos años del uso del trillo, este iba tirado por pequeños tractores, por lo que el trillique fue sustituido por un tractorista y el trillo quedaba demasiado ligero, haciendo que las piedras se hiciesen aún más necesariasLos niños gustaban entonces de subirse a los trillos por diversión (como su fuesen un tiovivo) y los campesinos no ponían inconveniente, pues su peso convenía, siempre y cuando no armasen demasiada bulla ()
Cuando la parva estaba demasiado aplastada, se colocaban, detrás del trillo, dos grandes arcos metálicos que volteaban y ahuecaban la paja al pasar el trillo; estas piezas también se llaman tornaderas. Después de terminar la trilla, había que limpiar bien la era (para que no se mezclasen los restos con la próxima parva), primero con la rastra, para mover lo que era más pesado, y, después, con escobas fuertes llamadas de ternilla, hechas con los arbustos del mismo nombre (retama de escobas: Cytisus scopariusEra tradición, entre los mozos de algunos pueblos de la Meseta castellana, extraer la savia gomosa, es decir la ternilla, de esta planta para masticarla como un chicle. Actualmente, se sabe que, tanto las hojas como las flores de estas escobas, contienen unos alcaloides (la esparteína y la isosparteína) que, en grandes cantidades pueden resultar tóxicos, pero en pequeñas dosis son medicinales o, incluso, narcóticos, trastornando el ritmo cardiaco, lo que explicaría el éxito entre la juventud de otras generaciones.). También se cuidaba y almacenaba la paja, pues era un buen complemento alimenticio para el ganado y servía como combustible (para la gloria, por ejemplo). Todo el proceso produce un polvillo finísimo, que se mete por las vías respiratorias y se pega a la garganta, sobre todo, en el barrido, es el tamo.
Durante el barrido, se separaba en el terreguero (lugar apartado de la era para echar los despojos) la broza, mermada y sin grano, del muelo (el grano casi limpio). El muelo se terminaba de limpiar, bien por métodos tradicionales, aventando y con cribos; o bien, con las limpiadoras mecánicas,En esta descripción se han empleado algunos términos específicos que pudieran ser localismos o palabras y expresiones en desuso (hacinas, parva, bálago, tornadera, trillique, broza, muelo...), lo que dificultará, sin duda, su comprensión; sin embargo, casi todos figuran en el Diccionario de la lengua española que, en España, convivieron durante muchos años con los trillos (hasta que ambos fueron sustituidos por las modernas cosechadoras, tardíamente, entre los años 50 y 60). (página 6)
Hasta esos años, los trillos españoles se fabricaban en determinados centros especializados ya que, si bien la labor de la madera era sencilla, incluso tosca, la talla de las piedras de su vientre requería cierta especialización propia de un oficio que pasaba de padres a hijos, los briqueros. Se tiene constancia de la fabricación de trillos en Astudillo (Palencia), Pedrajas de San Esteban (Valladolid), Villavieja de Yeltes (Salamanca), Santa María la Real de Nieva (Segovia), Ariza (Zaragoza), Albalate del ArzobispoEl Trillo del Abuelo y Blesa (Teruel) y otros más. Pero, en España, la «ciudad de los trillos» por excelencia siempre fue Cantalejo (Segovia).
Historia
Origen del trillo, periodo Neo-Eneolítico thumb|200px|Comercio de obsidiana en el 4.º milenio antes de Cristo. thumb|200px|Tablilla grabada procedente de Kish, datada en el 3350 a. C., con representación de trillos en sus dos caras.thumb|200px|Ejemplar de trillo de pequeño tamaño procedente de Túnez. La profesora Patricia C. Anderson, del Centre d’Etudes Préhistoire, Antiquité et Moyen Age del CNRS, ha encontrado vestigios arqueológicos que demuestran la existencia de trillos desde hace, al menos 8000 años en Oriente Medio y los Balcanes. Realmente se trata de piezas líticas, lascas y, sobre todo hojas de obsidiana y sílex, reconocibles a través del tipo de desgaste que sufren. Su trabajo ha sido completado por el profesor Jacques Chabot, investigador en el Centre interuniversitaire d'études sur les lettres, les arts et les traditions, CELAT, que ha estudiado la Alta Mesopotamia y Armenia. Ambos cuentan, entre sus especialidades, la del estudio de las huellas de uso de los útiles prehistóricos, la trazalogía. Gracias a estas huellas de uso es posible determinar si las piezas de sílex o de obsidiana encontradas (por poner los ejemplos más habituales) se usaron en esta o aquella tarea. (páginas 87-130) En concreto, la siega de cereales deja un desgaste muy característico (llamado comúnmente lustre: glossy en inglés), debido a la presencia de partículas minerales microscópicas, los fitolitos, en el tallo de las plantas. Pues bien, estos dos profesores han sido capaces, por medio de experimentos y análisis con microscopio electrónico de barrido, de determinar que algunas piezas líticas se usaron como elementos de hoz y otras, en cambio, eran parte de los trillos. El desgaste de las piezas usadas en los trillos es distinto porque, además de la abrasión propia de haber cortado cereales (el lustre), tienen pequeñas micropercusiones producidas al chocar los filos de los componentes del trillo contra el pavimento pétreo de la era. (página 222 y nota 10)
El yacimiento más fructífero es el de Aratashen (Armenia): una aldea ocupada entre el 5000 y el 3000 a. C. (Neolítico y Calcolítico). En las excavaciones se estacan miles de restos de talla de obsidiana (lo que hace pensar que sería un centro de producción y distribución de objetos en este material); lo demás eran trozos de cerámica "vulgar", molinos, molenderas y otras herramientas agrícolas. Analizando una muestra de 200 ejemplares, seleccionada entre las mejores piezas, pudo establecer, sin lugar a error, las de hoz (para la siega) y las de los trillos. Las hojas de obsidiana de Aratashen se fabricaban por métodos muy avanzados y normalizados, entre ellos el denominado «con muleta pectoral y punta de cobre».«Grande béquille pectorale»: (página 46) Desde el curso alto del Éufrates, donde esta el yacimiento, los especialistas distribuían o comercializaban sus productos por todo Oriente Medio.