La batalla del fuerte Eben-Emael enfrentó a fuerzas belgas contra alemanas y se libró entre los días 10 y 11 de mayo de 1940, en el contexto de la batalla de Bélgica y la operación Fall Gelb, nombre en clave de la invasión alemana de los Países Bajos y de Francia durante la Segunda Guerra Mundial.

Una fuerza de asalto de paracaidistas alemanes, los Fallschirmjäger, recibió la orden de tomar al asalto el fuerte Eben-Emael, una fortificación belga estratégicamente ubicada y con poderosas piezas de artillería que dominaba varios puentes importantes sobre el canal Alberto. Las carreteras en dirección este llevaban al corazón de Bélgica y el resto hacia los Países Bajos, y eran precisamente estas vías las que los alemanes querían seguir para avanzar sobre Bélgica. Mientras algunas de las fuerzas aerotransportadas capturaban la fortaleza y deshabilitaban sus piezas de artillería, otros paracaidistas se apoderaron simultáneamente de tres puentes sobre el canal. Tras dejar fuera de combate el fuerte, las fuerzas aerotransportadas recibieron la orden de proteger los puentes de los contrataques belgas hasta que consiguieron contactar con las fuerzas terrestres del 18.º Ejército de la Wehrmacht.

La batalla se saldó con una victoria estratégica de los alemanes porque sus paracaidistas aterrizaron en la parte superior de la fortaleza sirviéndose de silenciosos planeadores y usaron explosivos y lanzallamas para acabar con las defensas exteriores del fuerte belga. Después, los Fallschirmjäger se atrincheraron en las casamatas tomadas y se defendieron de los ataques de la dotación del fuerte. Al mismo tiempo, otros efectivos de asalto de la Wehrmacht habían aterrizado cerca de tres puentes sobre el canal, destruido varios fortines y posiciones defensivas y derrotado a las fuerzas belgas que los protegían, con lo que lograron capturar dos de los tres puentes y ponerlos bajo control germano.

Las fuerzas aerotransportadas sufrieron numerosas bajas durante esta operación, pero consiguieron conservar el control de los importantes puentes hasta la llegada del ejército alemán, que relevó a los paracaidistas y continuó el asedio Eben-Emael hasta que por una cadena de circunstancias, errores de diseño del fuerte y falsas apreciaciones, la dotación y su comandante se decidieron por la rendición del fuerte pocas horas después. Las fuerzas alemanas atravesaron dos de los puentes sobre el canal, evitando de esta manera el enfrentamiento con varias posiciones defensivas belgas y penetrando en Bélgica para ayudar a la invasión del país. El puente de Kanne resultó destruido por los belgas.

Trasfondo thumb|Mapa del avance alemán entre el 10 y el 16 de mayo de 1940 durante la operación Fall Gelb. El 10 de mayo de 1940, Alemania lanzó el Fall Gelb, la invasión de los Países Bajos. Atacando a través de los Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica, el Alto Mando de la Wehrmacht planeaba flanquear la Línea Maginot, avanzar a través del sur de Bélgica y penetrar en Francia cruzando el Mosa en tres puntos entre Sedan y Dinant para así tener una cabeza de puente en la orilla occidental. El éxito sorprendió por igual a alemanes y franceses pero los primeros supieron aprovechar el éxito táctico lo que les llevó a embolsar a la Fuerza Expedicionaria Británica y a un importante número de tropas francesas y obligando a los ingleses a evacuar Francia por Dunkerque. Para atraer a las fuerzas aliadas hacia Bélgica desde el norte de Francia, las fuerzas alemanas tendrían que derrotar al ejército holandés y esquivar o neutralizar varias posiciones defensivas en Bélgica y Holanda. Algunas de estas posiciones estaban pobremente defendidas y su finalidad era más bien ralentizar el avance enemigo que detenerlo. Sin embargo, algunas fortificaciones sí que se habían diseñado y construido para resistir y por ello contaban con una importante artillería y numerosa guarnición. La Línea Grebbe-Peel en los Países Bajos, que abarcaba desde la costa sur del Zuiderzee era una línea muy débil con varios búnkeres solitarios. Aunque había ríos, marismas y el valle de Geld, que se podía inundar con facilidad para impedir un ataque,la defensa no estaba bien preparada, tampoco tenía ni densidad ni profundidad.

Las defensas belgas consistían en unas posiciones a lo largo del canal Alberto y después en una segunda línea defensiva principal que seguía el curso del río Dyle, la cual protegía el puerto de Amberes y la capital belga, Bruselas. Los emplazamientos destinado a retrasar un ataque enemigo, estaban protegido por varios puestos de vanguardia ocupados por tropas, excepto en una única zona donde el canal discurría junto a la frontera neerlandesa, conocida como el «Apéndice de Maastricht» por su proximidad a esta ciudad. El ejército belga no podía levantar allí puestos avanzados debido a la proximidad de la frontera con los Países Bajos y por ello había asignado su defensa a una división de infantería, que debía velar los tres puentes que cruzaban el canal en esa zona, con una brigada en cada uno de ellos. Los puentes estaban resguardados por blocaos equipados con ametralladoras. El apoyo de artillería lo ofrecía el fuerte Eben-Emael, cuyos cañones cubrían estos puentes. El Alto Mando alemán dedujo tras el incidente Mechelen, y tal como había previsto von Manstein, el plan defensivo belga, que pedía a sus tropas retrasar brevemente el avance enemigo a lo largo del canal Alberto y lavregion fortificafa de Lieja para después retirarse para enlazar con las fuerzas británicas y francesas en las principales posiciones defensivas en el río Dyle. Por ello, los germanos elaboraron su propio plan para tomar y asegurar el control de estos tres puentes, así como de otros por toda Bélgica y Holanda, por los cuales sus fuerzas abrirían brechas en las defensas y penetrarían en los Países Bajos.

Preludio Preparativos belgas thumb|right|Plano del fuerte Eben-Emael.

La defensa de los tres puentes sobre el canal Alberto estaba asignada a la 7.ª División de Infantería del ejército belga, que se sumaba a la guarnición del fuerte Eben-Emael en el momento de la batalla, cuyo número era oficialmente de 200 miembros fijos y dos guardias de 500 artilleros Las defensas para cada puente constaban de cuatro fortines de hormigón armado en la orilla occidental del canal, tres de estos equipados con ametralladoras y el cuarto con un cañón antitanque; el fortín que tenía el cañón estaba posicionado cerca de la carretera que conducía hasta el puente, una de las posiciones con ametralladora estaba justo detrás del puente y las otras dos flanqueaban el puente a muy poca distancia de ambos lados. También en la orilla occidental del canal estaba apostada una compañía de infantería junto a cada puente y un pequeño puesto de observación en la orilla oriental. Además, los tres puentes podían ser demolidos con explosivos que se habían colocado en su estructura y cuyo detonador estaba colocado en el fortín que contaba con el cañón antitanque.

El fuerte Eben-Emael, que mide 700 por 1000 metros, se había construido entre el 1 de abril de 1932 y se ocupó el 1 de mayo de 1935. Ubicado bajo una colina natural, sus instalaciones subterráneas se abrieron sin realizar voladuras y contaba con muros y bóvedas de acero reforzado de hasta 4,5 metros de grosor, así como dos casamatas replegables y 17 fortines. El fuerte estaba equipado con dos cañones de 120 mm en una cúpula no retráctil y un alcance de 17 km, 4 cañones de 75mm en dos cúpulas retráctiles (dos por cúpula) y doce cañones de 75 mm en cuatro casamatas triples. Además quince cañones antitanque de 60 mm, veinticinco ametralladoras y 4 posiciones con ametralladoras preparadas como artillería antiaérea. Un lateral del fuerte mira hacia el canal y los otros tres que dan hacia tierra estaban protegidos por una zanja anticarro de 6 metros de profundidad, un canal de agua comunicado con el canal Alberto y centenares de barreras anticarros de forma priamidal triangular. A pesar de que se planteó la opción de plantar minas terrestres, no se llegaron a poner. Asimismo el fuerte disponia de quince reflectores. Bajo el fuerte se cavaron numerosos túneles que comunicaban cada una de las torretas con el centro de mando y los almacenes de munición. El fuerte también tenía su propio hospital y salas habitables para la guarnición, una estación de generación de electricidad que daba la energía necesaria para operar los cañones, iluminar la instalación o hacer funcionar el sistema de purificación de aire que necesitaban las tropas.

Los planes belgas contemplaban que la guarnición del fuerte y las tropas defensoras de los puentes combatieran durante el tiempo suficiente contra una fuerza atacante, para dar tiempo a que los aliados formasen una línea defensiva en la línea Dyle. Estos planes fueron muy controvertidos en la oficialidad del ejército belga pues mientras muchos consideraban imposible detener un ataque al borde del canal Alberto y la fortaleza de Lieja, otros eran de la opinión de que había que sacar partido de la inmensa inversión en los nuevos fuertes al este del Mosa. Esto causaria resultados muy dispares en los distintos fuertes y provocaria caos en la defensa belga.

Preparativos alemanes

El asalto al fuerte Eben-Emael por parte de tropas paracaidistas, así como a los tres puentes cercanos, era una parte de una operación aerotransportada alemana mucho mayor en la que tomaron parte la 7.ª División Aérea y la 22.ª División Aerotransportada. A la 7.ª División Aérea, compuesta por tres regimientos de paracaidistas y uno de infantería, se le encargó la captura de varios puentes y canales que conducían hacia las posiciones defensivas neerlandesas centradas alrededor de Róterdam y del aeródromo de Waalhaven. La 22.ª División Aerotransportada, formada por dos regimientos de infantería y uno de paracaidistas, debía ocuparse de tomar varios aeródromos en Valkenburg, Ockenburg e Ypenburg, todos cerca de La Haya. Una vez que los aeródromos estuvieran asegurados por el batallón paracaidista, el resto de la división podría aterrizar con el objetivo de ocupar la capital neerlandesa y apresar a todo el gobierno del país, a la familia real y a los altos mandos del ejército. La división también podría cerrar todas las carreteras y líneas férreas de la zona para impedir el movimiento de las tropas holandesas. La intención del Alto Mando de la Wehrmacht era usar las dos divisiones aerotransportadas para crear un corredor a través del que podría avanzar el XVIII Ejército hacia el interior de los Países Bajos sin encontrarse con puentes destruidos. El general Kurt Student, que fue quien propuso el despliegue de las dos divisiones aerotransportadas, argumentó que su presencia mantendría despejados los accesos por el sur de Róterdam e impediría los movimientos de las reservas neerlandesas basadas en el noroeste de Holanda y de cualquier fuerza francesa enviada en su auxilio, así como impediría el uso de los aeródromos a los aviones Aliados, todo lo cual favorecería el rápido avance del XVIII Ejército alemán. Para desplegar a las fuerzas paracaidistas se usarían cuatrocientos aviones de transporte Junkers Ju 52. thumb|upright|Capitán Walter Koch, comandante de la fuerza alemana que asaltó el fuerte.