thumb|250px|C/ Zurbano n.º 92 (Madrid, España): el panel Análisis Clínicos anuncia el laboratorio del Dr. Merino Batres situado en la entreplanta, un lugar clave para la red de dopaje desarticulada por la Guardia Civil. La Operación Puerto (OP) fue una operación contra el dopaje en el deporte de élite realizada en España. Este proceso permitió desarticular una red de dopaje liderada por el doctor Eufemiano Fuentes; dicha red ofrecía diversas prácticas ilícitas para mejorar el rendimiento de sus clientes deportistas: hormonas (incluyendo EPO, testosterona y otros anabolizantes), medicamentos y transfusiones sanguíneas.
Las investigaciones de la Guardia Civil comenzaron en febrero de 2006 y desembocaron en detenciones y registros el 23 de mayo, fecha en que se conoció la existencia de dicha operación. Se anunció entonces que entre los clientes de la red de dopaje desarticulada había futbolistas, tenistas, ciclistas y atletas. Sin embargo, en el sumario del caso el instituto armado solo identificó a 58 ciclistas como clientes de la red. La investigación se vio lastrada al no permitir el juez Serrano a los investigadores que se analizara toda la documentación incautada.
Al no ser el dopaje un delito en ese momento en España, el juez Serrano solo estudió un posible delito contra la salud pública, que solo incriminaría a los responsables de la red, no a sus clientes (los deportistas). El juez, al no hallar dicho delito, archivó el caso, quedando absueltos todos los imputados. La Audiencia Provincial de Madrid ordenó en dos ocasiones la reapertura del caso, ordenándose la apertura de juicio oral.
Además, el juez Serrano se negó a facilitar a los organismos deportivos internacionales (AMA y UCI) las pruebas recabadas durante la investigación, lo que impidió que los deportistas identificados como clientes de la red de dopaje recibieran sanciones deportivas.
Ante la negativa de las autoridades españolas a continuar con las investigaciones o a facilitar a otros organismos datos para que los clientes pudieran ser sancionados, países como Alemania e Italia iniciaron sus propias investigaciones sobre el caso. Las investigaciones realizadas por esos países han permitido, de momento, la confirmación (y consiguiente sanción) de seis clientes deportistas, todos ellos (salvo uno) ya identificados por la Guardia Civil.
En los primeros meses de 2013 tuvo lugar finalmente el juicio oral y su posterior sentencia: el doctor Fuentes y su colaborador José Ignacio Labarta fueron condenados, aunque con penas leves, y el resto de encausados fueron absueltos. Finalmente, el 10 de junio de 2016, la Audiencia Provincial de Madrid, dictó Sentencia firme por la cual se absolvía a los imputados de todos los delitos por los que se les juzgaba. Los jueces consideraron que la conducta enjuiciada es conforme a la Ley Española, es decir, que no realizaron ninguna actividad ilegal según la ley.
En la Operación Puerto fueron juzgadas cinco personas -Eufemiano Fuentes, José Ignacio Labarta, Manolo Saiz, Vicente Belda y Yolanda Fuentes- y todas resultaron absueltas, por lo que no se entiende que el entonces instructor del atestado, el teniente de la Guardia Civil, Enrique Gómez Bastida, que luego fue ascendido a Comandante y posteriormente nombrado Director de la Agencia Española Antidopaje, abriera un atestado contra una conducta que, conforme a la Ley Española, no era delito. Los únicos sancionados deportivamente fueron Jan Ullrich, Ivan Basso, Alejandro Valverde, Jörg Jaksche, Michele Scarponi y Giampaolo Caruso solo por sospechas o confesiones ya que las pruebas, principalmente las bolsas de sangre, no se entregaron hasta el 2016 tras dictaminarse la sentencia final cuando el posible delito deportivo ya había prescrito.
Habría que preguntarse de dónde obtuvo el teniente Gómez Bastida los fondos necesarios para mantener una investigación policial sobre una actividad que, conforme a la Ley Española vigente, era lícita y legal y, además, contratada en los años 80 por el Gobierno de España para mejorar los resultados deportivos de los atletas españoles de élite, tal y como publicó "El Pais" en su edición de 14 de febrero de 1985.
Orígenes Antes de hablar de la investigación sobre la Operación Puerto, ha de señalarse que la actividad del doctor Eufemiano Fuentes era conocida, alentada y apoyada por las autoridades deportivas españolas en los años 80, que buscaban la mejor forma posible de preparación de sus atletas de cara a los Juegos Olímpicos.
Quizá como resultado de aquellas prácticas, en las Olimpiadas de Barcelona de 1992, España obtuvo el mejor medallero de su historia deportiva.
Investigación de la Guardia Civil Origen de la investigación El atestado policial, instruido por el teniente de la Guardia Civil Enrique Gómez Bastida, se instruye el 8 de mayo de 2006 y ya desde el tercer párrafo del mismo se habla de una posibles prácticas de "dopaje". En esa época el dopaje en España no era delito.
Aunque en un primer momento no se especificó el motivo que desencadenó las investigaciones, el diario El Mundo indicó que habrían sido impulsadas tras el positivo por EPO y posterior descalificación (tras haber subido como ganador de la general al podio final) del ciclista español Roberto Heras, del equipo Liberty Seguros, en la Vuelta a España 2005 y las denuncias efectuadas dos años atrás por Jesús Manzano. En este sentido, en el informe detallado elaborado por la Guardia Civil se resaltaba la importancia de las declaraciones y confesiones efectuadas por Manzano, exciclista del equipo Kelme (rebautizado después Comunitat Valenciana). El diario El País también publicó que habría habido un chivatazo a los investigadores de alguien perteneciente al mundo del ciclismo, cuya identidad se ha mantenido en secreto. Asimismo, el diario ABC añadió que, en el transcurso de la Operación Mamut que desarticuló seis laboratorios clandestinos en Madrid y Barcelona, ya se habían encontrado indicios que señalaban a Eufemiano Fuentes.
Jesús Manzano había denunciado públicamente en marzo de 2004 en el diario As que el dopaje era una práctica extendida y generalizada en el ciclismo profesional, y explicó con detalle cómo se realizaba en el caso que él conocía, el equipo Kelme. Así, Manzano dio los siguientes detalles:
Médicos: Manzano señaló directamente a Eufemiano Fuentes (entonces médico del Kelme) y dio también los nombres de Yolanda Fuentes (hermana de Eufemiano), Alfredo Córdova y Walter Virú, además de mencionar al médico deportivo italiano Luigi Cecchini como alguien muy próximo a Eufemiano. José Luis Merino Batres también figuraba entre los médicos denunciados por Manzano.
Lugares: Manzano explicó que la dirección Zurbano 92 era un lugar clave de la red, donde se realizaban los análisis a los ciclistas. También habló de la habitación 101 del Hotel Aida, de Torrejón de Ardoz, donde Eufemiano tendría su estudio en aquella época.
Métodos: Manzano habló sin tapujos de los procedimientos dopantes utilizados, destacando las transfusiones sanguíneas: extraer sangre para posteriormente guardarla a baja temperatura y reinyectarla para mejorar el rendimiento. Según explicó, en aquella época no se identificaba al ciclista al guardar las bolsas, provocando reacciones de rechazo y problemas de salud en las ocasiones en las que la sangre inyectada no fuera compatible, hecho que él habría experimentado en primera persona. También habló de la utilización habitual de fármacos y sustancias prohibidas en el deporte, tales como la EPO, el HGC Lepori o el Andriol, entre otros muchos. Asimismo, detalló que los médicos del equipo realizaban análisis en el hotel de concentración durante la competición, para asegurarse de que los ciclistas no darían positivo en los controles.
Esas confesiones crearon una gran polémica y fueron duramente criticadas por el entorno ciclista; Manzano llegó a recibir amenazas de muerte, denunciadas ante la Guardia Civil. El juez español que le interrogó, Guillermo Jiménez, decidió no abrir una investigación formal, al no ser el dopaje un delito según la legislación española vigente en ese momento y no hallar pruebas suficientes.
Sin embargo, la investigación efectuada por la Guardia Civil confirmaría plenamente el testimonio de Manzano, tal y como se recoge en el informe del instituto armado, en el que se reconoce expresamente la veracidad de las denuncias de Manzano a todos los niveles: nombres, lugares y prácticas. Manzano expresó su satisfacción porque había quedado demostrado que él había dicho la verdad.
Seguimientos Las investigaciones comenzaron en febrero de 2006. Durante tres meses (hasta el 23 de mayo, fecha de las detenciones y registros), la Guardia Civil comenzó a seguir la pista de ciertas personas que ofrecían servicios de dopaje, en forma de dopaje sanguíneo o mediante medicamentos. Los agentes denominaron Autotransfusión a la red de dopaje objeto de sus investigaciones.
Así, se localizaron los puntos utilizados por la red de dopaje para desarrollar sus actividades, estando la mayor parte de ellos en el centro de Madrid. Se pincharon teléfonos para grabar numerosas conversaciones telefónicas entre los responsables y clientes de la trama, que serían de gran importancia para descifrar los nombres en clave hallados en la documentación y bolsas sanguíneas incautadas durante los registros. Asimismo, se fotografió y grabó en vídeo la entrada y salida de varios clientes (acompañados de los responsables de la trama) en las dependencias de la red que ya estaban siendo vigiladas, hecho que sería también relevante para identificar a algunos clientes tras los nombres en clave utilizados.
Detenciones
El 23 de mayo de 2006, la Guardia Civil procedió a la detención en Madrid, San Lorenzo de El Escorial y Zaragoza de los presuntos responsables de la trama de dopaje en virtud de la información recopilada hasta ese momento: thumb|210px|Acceso a la cafetería del Hotel Pío XII de Madrid donde se reunieron Fuentes, Merino Batres y Saiz poco antes de ser detenidos por la Guardia Civil, el 23 de mayo de 2006.
Eufemiano Fuentes, doctor canario especializado en medicina deportiva. Detenido a la salida de la cafetería del Hotel Pío XII de Madrid, tras reunirse con Merino y Saiz. Controvertido durante años por su posible (y hasta entonces nunca probada) implicación en el dopaje dentro de diversas disciplinas deportivas. En el momento de su detención portaba diez teléfonos móviles (con su número escrito con bolígrafo), dos de ellos con anotaciones: Kelme y nuevo 6... Checo. Llevaba también varias tarjetas: una con nombres y teléfonos de varios ciclistas y técnicos del equipo Liberty Seguros, otra tarjeta en la que figuraban la dirección, el teléfono laboral, el móvil y el fax de Mario Zorzoli (jefe médico de la UCI) y otra de los hoteles Silken con anotaciones manuscritas (Ale, Manc, Vino, Popo y Valverde), así como una revista del Tour de Francia 2006 con sus habituales símbolos, códigos y números escritos encima del recorrido de la carrera. Con el nombre en clave Astérix, sería el cabecilla de la red de dopaje objeto de la investigación.
José Luis Merino Batres, hematólogo en un laboratorio madrileño, Jefe de Hematología en el Hospital de la Princesa y exdirector del Centro de Transfusiones de la Comunidad de Madrid. Detenido a la salida de la cafetería del Hotel Pío XII de Madrid, tras reunirse con Fuentes y Saiz. Sería un estrecho colaborador de Fuentes, con el nombre en clave Obélix, realizándose en su laboratorio los análisis pertinentes a los clientes de la red. Cobraría por sus servicios directamente de Fuentes.