Los marsupiales (Marsupialia) son una infraclase de mamíferos metaterios caracterizados por un corto desarrollo en el útero y completar gran parte del crecimiento agarrados a las glándulas mamarias del interior del marsupio o bolsa marsupial, al contrario que los mamíferos placentarios. Existen unas doscientas setenta especies actuales, unas setenta en América y aproximadamente doscientas en Australia. En algunas especies el marsupio es muy pequeño como para llevar a todas sus crías. Incluye especies tan conocidas, entre otras, como los canguros, los koalas, los ualabíes, las zarigüeyas, los demonios de Tasmania, los wómbats y los bandicuts.

Etimología del término La palabra marsupial es un calco del francés marsupial (proveniente a su vez del latín marsūpium, "bolsa", a su vez del griego marsüpion, también "bolsa"), registrado desde 1736. Según el Diccionario histórico de la lengua española, apareció en español por vez primera en el libro Elementos de obstetricia (1833), de Pedro Federico Monlau, médico y filólogo español.Publicado en El origen de las palabras, de Ricardo Soca. Rey Naranjo Editores. (www.elcastellano.org/el-origen-de-las-palabras) (Consultado miércoles, 18 de marzo del 2026.)

Características Se diferencian de los mamíferos placentarios por el nacimiento prematuro de la prole, cuyo desarrollo continúa en una bolsa situada en el vientre de la madre, el marsupio, donde desembocan las glándulas mamarias. Esa bolsa está sostenida por los huesos marsupiales, ausentes en los placentarios, que caracterizan así su esqueleto. Se cuenta que en una cueva abierta en los yesos eocénicos de Montmartre, en París, salió a la luz un esqueleto que presentaba esos huesos particulares, y que fue examinado por el científico francés Georges Cuvier, el cual estableció que se trataba de un marsupial del género Didelphis, la actual zarigüeya americana.

Con respecto a los placentarios, los marsupiales tienen un cráneo bastante reducido por lo que atañe a la cavidad cefálica, mientras que las órbitas están abiertas posteriormente y presentan una fuerte cresta sagital para la inserción de los músculos temporales; finalmente, existe en la mandíbula un típico proceso angular vuelto hacia el interior.

Por lo que respecta a la dentadura, en la que prevalecen los molares de forma triangular, varía notablemente, como en los placentarios, según el régimen herbívoro o carnívoro al que estos animales se han adaptado. Entre los marsupiales americanos, la ya citada zarigüeya (Didelphis) es el más conocido representante de un grupo bastante antiguo, los poliprotodontos, al cual pertenecen algunos marsupiales que vivieron en Suramérica durante el Mioceno, como Prothylacynus y el Plioceno, como Thylacosmilus. Este último ofrece un interés muy particular por la presencia de dos largos caninos superiores, que dan al cráneo un aspecto bastante similar al del Smilodon, un agresivo placentario carnívoro, hoy extinto. El mayor marsupial conocido es Diprotodon, que vivió en Australia durante el Cuaternario. Ese animal alcanzaba la talla de un rinoceronte, y se atribuye al grupo de los diprotodontos, que comprende formas exclusivamente australianas, entre las que figuran los actuales canguros.

Los marsupiales se separaron del tronco mamaliano principal cuando este se hallaba todavía en una fase primitiva. En Australia reproducen de manera paralela la radiación adaptativa que en otras áreas geográficas del planeta realizaron los placentarios. Muchas de sus características son especializadas, de manera que no representan un estadio evolutivo de los mamíferos placentarios, sino un linaje independiente y terminal. La temperatura corporal es algo más alta en los marsupiales que en los placentarios. Los herbívoros marsupiales han desarrollado varias formas de alimentarse para aprovechar mejor los nutrientes, ya que no son capaces de digerir la celulosa al no disponer de microorganismos apropiados, como es el caso de algunos placentarios. El alimento puede ser dirigido al intestino ciego, donde permanece el tiempo necesario, o puede ralentizar su metabolismo para necesitar menos alimento y dar tiempo al ingerido a que se asimile; pueden masticar mucho la comida, como el wombat, o incluso pueden volver a tragar las heces blandas.

Reproducción Como ocurre en los monotremas, el recto y el aparato urogenital se abren conjuntamente en una cloaca común. Los marsupiales son vivíparos, pero el sistema reproductor es bastante diferente al de los placentarios. El huevo tiene bastante vitelo, tiene "clara" y está cubierto por una membrana; el útero secreta una "leche" que es absorbida por el saco vitelino y en la mayoría de los marsupiales falta por completo cualquier esbozo de placenta; en algunas especies (Dasyurus) existe una falsa placenta, una zona de contacto entre la pared vascularizada del saco vitelino y la pared del útero.Young, J. Z. 1977. La vida de los vertebrados. Editorial Omega, Barcelona, 660 pp. ISBN 84-282-0206-0

Las hembras tienen tres vaginas, dos laterales y una central, las vaginas laterales, se emplean en la fecundación y por la vagina central nacen las crías. Los machos marsupiales tienen el pene normalmente bifurcado, para dirigir el esperma a las vaginas laterales.

Origen y biogeografía 250px|thumb|La diversidad de marsupiales sudamericanos es fruto de millones de años de aislamiento en este subcontinente y abarca desde animales como la marmosa, de aspecto ratonil, hasta el yapok, el único marsupial acuático. 250px|thumb|Monito de monte, marsupial sudamericano que filogenéticamente pertenece al grupo de los marsupiales de Australia y no al grupo más común entre los marsupiales de América.

Los marsupiales representan hoy un pequeño grupo de mamíferos, difundidos en parte por el continente americano y en parte por Australia, donde constituyen los únicos mamíferos terrestres vivientes nativos y, sobre todo, la parte preponderante de la fauna de vertebrados terrestres.

Tras la desaparición de los dinosaurios, las aves y los monotremas se diversificaron y las ratites y grupos afines ocuparon el nicho ecológico de los herbívoros y el de los predadores. En la Sudamérica prehistórica, las aves del terror, aves de la familia Phorusrhacidae y en Europa y en Norteamérica durante el Eoceno aves como Gastornis.

Los marsupiales se desarrollaron durante el Cretácico inferior a partir de pantoterios primitivos, después de los placentarios que surgieron en el Jurásico, por ejemplo, Juramaia. Antes de la expansión de los placentarios, los marsupiales ya se habían extendido por buena parte de la superficie continental, existiendo hacia el final del Cretácico en lugares en los que están ausentes en la actualidad, como Asia.

Para comprender la distribución actual de los marsupiales, es necesario conocer a las vicisitudes que sufrieron las masas continentales en aquellos lejanos períodos geológicos. Es preciso recordar, de acuerdo con las numerosas muestras fósiles que se conocen, que a finales del período Cretáceo los marsupiales tenían una distribución general sobre las tierras emergidas, donde convivían, en relativa tranquilidad, con los placentarios primitivos. Se encontraban por ejemplo en África, Europa y Norteamérica de donde se extinguieron, aunque tras el Gran Intercambio Americano, algunos marsupiales han recolonizado Norteamérica. Los marsupiales más antiguos conocidos proceden de China, donde también se han hallado los placentarios más antiguos.

En aquella época, las masas continentales no habían iniciado aún el proceso de fragmentación y deriva revelado por la teoría de Alfred Wegener, proceso que solo comenzó al final de la era mesozoica. Con el principio del Cenozoico acaeció el desarrollo explosivo de los placentarios, que sin especializar al principio, se diversificaron con rapidez ante la indefensión de los competidores en los nuevos nichos ecológicos que fueron ocupando.

El grupo placentario tuvo como competidores o predadores mamíferos, a los marsupiales y a los monotremas, estos últimos ya se habían especializado en varios nichos. Y fuera de los mamíferos, a las grandes aves terrestres. La independencia y el grado de desarrollo más completo con el que nacía la progenie de estos primeros euterios superó a los otros grupos de sangre caliente en la tasa de supervivencia de los neonatos, facilitando así su expansión demográfica.

A principios del Paleoceno, hace unos 65 millones de años, no había mamíferos carnívoros euterios, el nicho ecológico de los predadores ya se hallaba ocupado por grupos animales aparecidos antes: grandes aves predadoras no voladoras, los reptiles modernos y los marsupiales.

La desintegración de Pangea que comenzó al inicio del Cretáceo, hace 150-140 millones de años, da las claves de la ubicación y dispersión de los grupos animales, cuando el supercontinente Gondwana empezó a fragmentarse. En Pangea se creó una grieta que abarcaba desde el océano Tetis al este, hasta el Pacífico al oeste. La grieta separó Laurasia, y con ella a Norteamérica, de Gondwana y produjo el nacimiento de un futuro nuevo océano, el océano Atlántico. Este océano no se abrió uniformemente, sino que comenzó en el Atlántico Norte-Central; el Atlántico sur no se abriría hasta el Cretáceo.

Considerando que los Strigopoidea (loros de Nueva Zelanda) y los Dinornithidae (moas), dos familias de aves endémicas de Nueva Zelanda,Livezey, Bradley C. & Zusi, Richard L. (2007): Higher-order phylogeny of modern birds (Theropoda, Aves: Neornithes) based on comparative anatomy. II. Analysis and discussion. Zoological Journal of the Linnean Society 149 (1), 1–95. evolucionaron aislados durante un periodo muy considerable de tiempo al separase Nueva Zelanda de la región del Gondwana (desde antes del Cenozoico hace ochenta millones de años), antes incluso de la expansión de los mamíferos, que nunca alcanzaron Nueva Zelanda y que los mamíferos marsupiales alcanzaron Australia, a través de la Antártida, procedentes de Sudamérica, cuando las tres estaban unidas y antes del enfriamiento de la Antártida, separándose Australia antes de la llegada de mamíferos placentarios. Estas aves pudieron evolucionar gracias a la relativa ineficiencia de los depredadores mamíferos, lo cual les permitió ocupar conjuntamente con ellos el nicho de principales depredadores.

Sudamérica y África, junto con otros continentes formaban un supercontinente denominado Gondwana. Aunque el grupo al que pertenecían placentarios y marsupiales surgió en Asia, en la China actual y allí se dividieron en metaterios y euterios, el número de especies no era alto y estas estaban poco especializadas. Los mamíferos se diversificaron en este supercontinente austral. Los placentarios o euterios, con un mejor sistema reproductor que los marsupiales, y monotremas fueron constriñendo a estos grupos en áreas cada vez más pequeñas a medida que fueron compitiendo en otros nichos ecológicos, pero no empezaron su expansión hasta separarse por un lado África-Madagascar-Eurasia y por otro Sudamérica-Antártida-Australia. Los placentarios no llegaron a colonizar la masa de Sudamérica-Antártida-Australia. En aquella época los mamíferos dominantes eran monotremas como Teinolophos trusleri que habría vivido en el supercontinente meridional cuando Australia estaba unida a la Antártida y por lo tanto en un clima mucho más frío que el de la actual Australia. Tras separarse Antártida de Australia, la Antártida derivó hacia el polo sur, enfriándose progresivamente y Australia derivó hacia el ecuador calentándose progresivamente. A pesar del retroceso en diversidad de los grupos no euterios, el proceso de sustitución fue lento y por ejemplo todavía se encontraban algunas especies supervivientes marsupiales en el Terciario de Europa.