El género de la telerrealidad, y los programas de telerrealidad en particular, han sido objeto de críticas sostenidas desde que el género alcanzó una amplia popularidad mundial en la década de 1990. Gran parte de estas críticas se ha centrado en el uso del término «realidad» y en los intentos de estos programas por presentarse como un relato fiel y directo de los acontecimientos tal como ocurrieron. Los críticos sostienen que la telerrealidad suele representar la realidad de manera engañosa o incluso fraudulenta, mediante prácticas como la edición manipulada, la instrucción de los participantes sobre qué decir y cómo comportarse, la construcción previa de tramas narrativas y montando o recreando escenas para las cámaras.

Otras críticas señalan que los programas de telerrealidad están concebidos para humillar o explotar a sus participantes —en especial en los formatos competitivos—, que convierten en celebridades a personas sin talento que no merecen fama y que fomentan la vulgaridad y el materialismo. El actor y cineasta Gary Oldman ha descrito la telerrealidad como «el museo de la decadencia social», mientras que el periodista Ted Koppel cuestionó si representa «el fin de la civilización».

«Realidad» como denominación errónea La autenticidad de la telerrealidad es cuestionada frecuentemente por sus detractores. El uso del término «realidad» para denominar al género suele considerarse inexacto, debido a las acusaciones de que estos programas incluyen habitualmente guiones premeditados, actuaciones, indicaciones del equipo de producción tras bambalinas para provocar situaciones específicas de conflicto y dramatismo, así como una edición engañosa. Por estas y otras razones, existe controversia en torno al grado en que la telerrealidad refleja verdaderamente la realidad.

En muchos casos, la premisa misma del programa es artificial, ya que se basa en una competencia o en otra situación poco habitual. Además, diversos programas han sido acusados de recurrir a prácticas engañosas para hacer la propuesta más atractiva para el público, como la elaboración previa de tramas narrativas y, en algunos casos, la sugerencia de líneas de diálogo a los participantes, el énfasis exclusivo en los comportamientos más extravagantes y la alteración de los acontecimientos mediante la edición y la recreación.

El programa de VH1 emitido en 2004, Reality TV Secrets Revealed, expuso diversas técnicas engañosas utilizadas por los productores de telerrealidad. Según el programa, varios espacios del género —en particular Joe Millionaire— combinaron audio y video de distintos momentos o de diferentes tomas para crear una cronología falsa y distorsionar el comportamiento y las acciones de los participantes.Joanna Sloame y Soraya Roberts. «Most vile stars on reality TV: The ugliest, meanest and most violent of them all» . Daily News. 1 de abril de 2011. Página 42 de 46

Un episodio del drama de NBC Harry's Law empleó el término técnico de la industria «franken-bites» y ofreció un ejemplo de la técnica de empalme de audio, utilizada para forzar diálogos necesarios para el drama, la historia o el guion, pero que en realidad no fueron pronunciados por los miembros del elenco.

En la programación de tipo docureality, que sigue a personas en su vida cotidiana, los productores pueden ser especialmente deliberados en sus estrategias de edición, lo que les permite presentar a determinados participantes como héroes o villanos, así como dirigir el desarrollo dramático mediante la alteración de la cronología y la presentación selectiva de los acontecimientos. Un episodio de la tercera temporada de Charlie Brooker's Screenwipe incluyó un segmento dedicado a las formas en que la edición selectiva puede utilizarse con este propósito.

Ambientes fabricados En los programas basados en competencias, como Big Brother y Survivor, así como en otros formatos que sitúan a los participantes en entornos de convivencia especiales, como The Real World, los productores diseñan la estructura del programa y controlan las actividades cotidianas y el entorno, creando un mundo completamente fabricado en el que se desarrolla la competencia. Asimismo, seleccionan de manera específica a los participantes y emplean escenarios, desafíos, eventos y ambientaciones cuidadosamente concebidos para fomentar determinados comportamientos y conflictos. Mark Burnett, creador de Survivor y de otros programas del género, ha coincidido con esta valoración y evita utilizar el término «realidad» para describir sus producciones; según ha afirmado: «Cuento buenas historias. En realidad, no es telerrealidad; es drama no guionado».

Manejo del vestuario Algunos programas, como Survivor, no permiten que los participantes vistan ropa de su propia elección cuando están frente a cámara, con el fin de promover el uso de «colores amigables para la cámara» y evitar que varios concursantes lleven prendas del mismo estilo o color. Asimismo, algunos formatos prohíben el uso de vestimenta con logotipos corporativos.«At last! The secrets of 'Survivor' revealed» MSNBC. October 7, 2008. Accessed September 2011.

Guiones y montajes Los programas de telerrealidad han sido objeto de especulación en cuanto a la posible participación de los propios concursantes en prácticas engañosas, al interpretar tramas que habrían sido planificadas con antelación por los productores. The Hills constituye un ejemplo destacado, ya que el programa enfrentó acusaciones de que sus argumentos estaban guionados previamente. Durante la segunda temporada de Hell's Kitchen, también se especuló que los clientes que consumían los platos preparados por los concursantes eran, en realidad, actores remunerados.

Daniel Petrie Jr., presidente del Writers Guild of America West, declaró en 2004: «Observamos la telerrealidad, que se presenta como no guionada, y sabemos que está guionada. Entendemos que los programas no quieren llamar guionistas a los guionistas porque desean mantener la ilusión de que se trata de realidad, de que las cosas simplemente suceden».

Varios exparticipantes de la serie de MTV The Real World han relatado incidentes en los que los productores habrían montado o intentado montar situaciones para las cámaras.Fretts, Bruce. (21 de julio de 1995). «The British Invasion The Real World returns for fourth season – The MTV hit invades London» . Entertainment Weekly. Página 3 de 4Rogers, Steve. «'Real World: Chicago' cast admits their September 11 reactions were staged». 19 de agosto de 2002 Durante un episodio de reunión en el que participaron los primeros cuatro elencos del programa, Heather Gardner, integrante del elenco original de la temporada en Nueva York, preguntó a miembros del elenco de San Francisco si las situaciones que vivieron eran reales, y señaló que algunos episodios de la primera temporada parecían repetirse en las siguientes. En una edición de E! True Hollywood Story centrada en la serie, Jon Brennan, miembro del elenco, reveló que los productores le pidieron que declarara ante las cámaras que odiaba a su compañera de casa Tami Roman por su decisión de someterse a un aborto, solicitud que rechazó al afirmar que, aunque no estaba de acuerdo con su decisión, no sentía odio hacia ella. Por su parte, Lars Schlichting, del elenco de The Real World: London, narró un episodio en el que su compañero de habitación Mike Johnson formuló una pregunta cuando las cámaras no estaban presentes y la repitió una vez que estas se encendieron, algo que Schlichting consideró atípico en su comportamiento.Fretts. 1995. Page 3 of 4 Asimismo, algunos productores han sido acusados de editar el material grabado para generar una impresión falsa de determinadas reacciones emocionales o declaraciones del elenco. Rebecca Blasband, integrante del elenco de Nueva York, afirmó que los productores pagaron 100 dólares a un hombre para que la invitara a una cita, situación que no llegó a concretarse cuando ella se enteró. También señaló que una discusión que mantuvo con Kevin Powell en el séptimo episodio de esa temporada fue editada de manera que la hiciera parecer más alterada de lo que realmente estuvo.Roberts, Michael. «The Unreal World» . Denver Westword. 14 de marzo de 1996

El luchador profesional Hulk Hogan, cuya familia estelarizó el reality Hogan Knows Best y Brooke Knows Best, explicó en su autobiografía del 2009 My Life Outside the Ring que pagarle a camarógrafos sindicalizados para que filmen a alguien hasta que algo dramático ocurra sería extremadamente caro, y que por esa razón ese tipo de programas siguen cierto guion, y un estrechamente establecido horario de grabación el cual permite consideraciones típicamente relacionadas con los trabajos normales como descansos para comer. Al filmar programas vagamente estructurados por un guion, los productores les dan un escenario a los sujetos para que lo actúen, tal vez una versión exagerada de algo que normalmente harían en su vida diaria, son informados del resultado esperado del escenario, y posible «ritmo» de la escena, y son alentados a improvisar, lo cual Hogan dice es como una versión de lo que hacía como luchador profesional. De acuerdo a Hogan, esto daba lugar a conductas que los miembros de su familia nunca exhibían en la vida real, como cuando su hijo Nick le aventó globos con agua a los vecinos desde una ventana, o cuando su esposa se levantaba temprano para maquillarse y peinarse antes de que llegara el equipo de filmación a grabar escenas de la pareja durmiendo.Hogan, Hulk (October 2009), My Life Outside the Ring, St. Martin's Press. pp. 175 - 178, ISBN 0-312-58889-5

Múltiples tomas de las escenas pueden ser grabadas en los reality shows. Algunos ejemplos conocidos incluyen escenas en Extreme Makeover: Home Edition donde cuando las familias se enteran de que han sido seleccionadas para que sus casa sean remodeladas,Christensen, Kim; James, Meg (May 13, 2007). "And then the roof caved in" . Los Angeles Times. Page 2 of 3. y algunas escenas de The Real Housewives of New York City.Real Housewives, Fake Scenes: New York Cast Caught On Camera Staging Scenes For Show, Dylan Howard, Radar Online, June 17, 2013

Mike Fleiss, creador de The Bachelor y The Bachelorette, así como ex-concursantes, han declarado que ambos programas siguen un guion. La ganadora de la cuarta temporada de The Bachelorette, Jesse Csincsak, declaró que los concursantes de la serie están obligados a seguir las órdenes de los productores, y que las historias se fabrican en la sala de edición. La concursante de la temporada 13 Megan Parris dijo, «Creo que [los productores] nunca mostraron ninguna conversación que realmente tuve con alguien... Los espectadores no se dan cuenta de que la edición es lo que hace al programa... Oyes que alguien hace un comentario y después muestran el clip de la cara de alguien para que parezca que están reaccionando a lo que se dijo, pero realmente esa persona puso haber hecho esa cara un día antes. Es solo juntar las piezas para contar una historia». Parris también declaró que los productores «bullean» y regañan a los concursantes para que digan ciertas cosas ante las cámaras que los concursantes no quieren decir. Fleiss dijo en el programa 20/20 que transforma a los concursantes en personajes que vayan a complacer a su audiencia y que «necesitan [su] dosis de villanos cada temporada». El 24 de febrero de 2012, durante la filmación del episodio Las mujeres revelan todo de la temporada 16 de The Bachelor, lo que debió ser una conversación privada entre la concursante Courtney Robertson y uno de los productores del programa fue hecha pública cuando los micrófonos fueron accidentalmente dejados prendidos entre escenas. La conversación filtrada reveló el papel del productor como profesor de actuación que alentaba a Robertson a fingir ciertas emociones frente a la cámara.