Varios autores han llevado a cabo comparaciones entre el nazismo y el estalinismo, entre las cuales surgen temas como la semejanza y diferencia entre ambas ideologías, cómo estas conclusiones afectaron el entendimiento de la historia del siglo , así como la relación que podía existir entre ambos regímenes y por qué ambos adquirieron importancia al mismo tiempo.

Las respuestas a estas interrogantes permanecen en disputa.Geyer (2009). p. 18. Durante el siglo , la comparación entre el estalinismo y el nazismo estaba basada en los asuntos del totalitarismo, la ideología, y la personalidad. Se percibía que ambos regímenes tenían más similitudes que diferencias y, por ende, ambas hacían contraste con el Occidente "liberal".Geyer (2009). p. 16. Teóricos políticos como Hannah Arendt, Carl Friedrich y el geoestratega Zbigniew Brzezinski eran partidarios prominentes de esta interpretación «totalitaria».Geyer, p. 4-9

En los años 1970, el modelo totalitario enfrentaría posturas contrarias de parte de científicos políticos que buscaban entender a la Unión Soviética en términos de modernización,Geyer (2009). p. 7. así como de los historiadores funcionalistas Martin Broszat y Hans Mommsen, quienes argumentaban que el régimen nazi estaba por mucho lo suficientemente desorganizado para considerarse totalitario.Geyer (2009). p. 5.Lorenz, Chris "Broszat, Martin" pages 143-144 from The Encyclopedia of Historians and Historical Writing, Volume 1, edited by Kelly Boyd, London: Fitzroy Dearborn Publishers, 1999 page 143; Kerhsaw, Ian The Nazi Dictatorship Problems and Perspectives of Interpretation, London: Arnold Press, 2000 pages 45-46; Menke, Martin "Mommsen, Hans" pages 826-827 from The Encyclopedia of Historians and Historical Writing edited by Kelly Boyd, Volume 2, London: Fitzroy Dearborn Publishing, 1999 Dado que actualmente hay mayor disponibilidad de información, la comparación del estalinismo con el nazismo, antes abordada desde una base teórica por científicos políticos en medio de la Guerra Fría, es ahora enfocada en una base de investigación empírica. No obstante, se mantiene como un campo olvidado del estudio académico.Geyer (2009). p. 19.

Similitudes

Si bien el Partido Nazi era de ideología opuesta al comunismo, Adolf Hitler y otros líderes nazis frecuentemente reconocieron que sólo en la Unión Soviética se encontraban sus equivalentes revolucionarios e ideológicos.Payne (1983). p. 103. Hitler admiraba al líder soviético Iósif Stalin y al estalinismo, siendo que en numerosas ocasiones elogió públicamente a Stalin por intentar despojar al Partido Comunista de la Unión Soviética de cualquier influencia judía, como por ejemplo fue el caso de los comunistas judíos León Trotski, Grigori Zinóviev, Lev Kámenev y Karl Rádek.François Furet. Passing of an Illusion: The Idea of Communism in the Twentieth Century. University of Chicago Press, 1999. ISBN 0-226-27340-7. Pp. 191-192. Iósif Stalin asimismo admiraba a Adolf Hitler y lo felicitó por la purga de 1934 conocida como la Noche de los cuchillos largos.

Biopolítica

El estalinismo y el nazismo enfatizaron mutuamente la importancia de una biopolítica utópica, especialmente con respecto a la reproducción.Geyer (2009). p. 87. Este único énfasis no era único, pues muchos otros Estados europeos practicaron la eugenesia en aquellos tiempos, y asimismo los ideales nazis y estalinistas eran ampliamente distintos. La similitud clave era la conexión de políticas de reproducción con las metas ideológicas del Estado.Geyer (2009). p. 88. Aún con todo existían diferencias sustanciales entre los enfoques de ambos regímenes. La Unión Soviética de Stalin nunca apoyó oficialmente la eugenesia de la manera en que los nazis lo hicieron, lo que el Gobierno soviético consideró una «ciencia fascista». Sin embargo, sí hubo eugenicistas soviéticos. Además, los dos regímenes tenían perspectivas diferentes sobre la relación entre familia y labor remunerada, pues el nazismo promovía la familia sustentada por la figura paterna mientras que el estalinismo promovía un hogar de padre y madre asalariados.Geyer (2009). p. 90.

Alemania nazi, la Unión Soviética, y la Italia Fascista estaban todos altamente preocupados sobre las tasas de baja fertilidad.Geyer (2009). pp. 83-97. Las políticas reproductivas de la Unión Soviética y la Alemania nazi fueron administradas a través de sistemas de atención médica, dado que ambos regímenes veían a esta última como un pilar fundamental en sus diseños de desarrollo de una nueva sociedad.Geyer (2009). p. 98. Mientras que la Unión Soviética tuvo que idear un sistema público de asistencia sanitaria desde cero, la Alemania nazi obró encima del sistema preexistente en Alemania, el cual había venido desarrollándose desde 1883 por la legislatura de Otto von Bismarck que generó el primer programa público nacional de asistencia médica del mundo. Por ende, los nazis centralizaron el sistema de atención médica alemán para hacer cumplir sobre sí los componentes ideológicos nazis, reemplazando el voluntariado existente y las agencias gubernamentales de bienestar con nuevas unidades que practiquen la higiene racial y otros aspectos filosóficos del nazismo.Geyer (2009). pp. 98-99.

El Partido Comunista de la Unión Soviética adoptó la eugenesia en 1920 con la fundación de la Sociedad Eugenésica de Rusia, seguida al año siguiente con la fundación de la Agencia de Eugenesia de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética.Geyer (2009). p. 102.

Violencia política y sociedades violentas

Tanto el estalinismo como el nazismo emplearon violencia en masa,Geyer (2009). p. 133. valiéndose de campos de concentración que eran dirigidos por el NKVD y las SS en la Unión Soviética estalinista y la Alemania nazi, respectivamente. Ambos regímenes, basados en la xenofobia, cometieron actos de violencia contra minorías preexistentes. Mientras que la violencia xenófoba de los nazis era expresada abiertamente pero racionalizada como necesaria para enfrentar elementos «asociales», la xenofobia estalinista disfrazaba su violencia alegando que iba contra elementos «socialmente dañinos», cuando este último término sólo se refería a nacionalidades expatriadas.Geyer (2009). p. 135.

La URSS de Stalin y la Alemania de Hitler eran sociedades violentas donde la violencia masiva era aceptada por el Estado, así como la Gran Purga en la Unión Soviética y el Holocausto en la Alemania nazi y sus territorios ocupados durante la Segunda Guerra Mundial.Geyer (2009). Pp. 135, 139-151. El régimen estalinista levantó «asentamientos especiales» hacia los cuales eran expulsados todos aquellos que se consideraban «socialmente perjudiciales» o «socialmente peligrosos», incluyendo exconvictos, criminales, vagabundos, grupos desfavorecidos y «elementos desclasados».Geyer (2009). Pp. 139-140. Los asentamientos especiales se localizaban mayormente en Siberia, el extremo norte, los montes Urales, y otros territorios inhóspitos.Geyer (2009). p. 140. En julio de 1933, la Unión Soviética hizo el arresto masivo de 5000 gitanos efectivamente sobre la base de su etnia, deportándolos ese mismo mes a unos asentamientos de Siberia occidental. De manera similar, en 1935, la Unión Soviética arrestó a 160 000 personas sin hogar y delincuentes juveniles, enviándolos a colonias del Gulag que dependían del NKVD donde harían trabajos forzados.Geyer (2009). p. 141.

En semejanza al nazismo, el estalinismo en acción en la Unión Soviética siguió debidamente una serie de deportaciones étnicas desde los años 30 hasta principios de los años 50, con un total de 3 millones de ciudadanos soviéticos siendo sometidos a un reasentamiento basado en su etnia.Geyer (2009). pp. 157-158. La primera deportación étnica mayor tomó lugar desde diciembre de 1932 hasta enero de 1933, durante los cuales unos 60 000 cosacos del Kubán fueron colectiva y criminalmente acusados como un grupo asociado a la resistencia del socialismo y la afiliación con el nacionalismo ucraniano.Geyer (2009). p. 158. De 1935 a 1936, la Unión Soviética deportó ciudadanos soviéticos de origen alemán y polaco habitando en los distritos occidentales de Ucrania, así como a ciudadanos soviéticos de origen finlandés viviendo en la frontera con Finlandia. Específicamente, estas deportaciones afectaron a decenas de miles de familias. Más allá, posteriormente las autoridades soviéticas decidieron deportar a una minoría coreana de la región del Extremo Oriente, la cual tenía entonces frontera con la Corea ocupada por Japón. Las autoridades soviéticas afirmaron que el territorio era un «suelo rico y oportuno de labrar para los japoneses», implicando la sospecha de que los coreanos tendrían el potencial de unir fuerzas con los japoneses y unir las tierras de la Corea ocupada. Finalmente, más de 170 000 coreanos fueron deportados a partes remotas de la Asia Central soviética desde septiembre hasta octubre de 1937. Estas deportaciones basadas en la etnia reflejaron la nueva tendencia en la política estalinista, una «xenofobia soviética» basada en la ideología de la sospecha de que las minorías étnicas eran susceptibles de una influencia extranjera capitalista, aunque también basada en un nacionalismo ruso resurgente.

Después de que Alemania nazi declarara la guerra a la Unión Soviética en 1941, los soviéticos iniciaron otra ronda mayor de deportaciones étnicas. El primer grupo objetivo fueron los alemanes soviéticos. Entre septiembre de 1941 y febrero de 1942, 900 000 personas, más del 70 por ciento de toda la comunidad soviético-alemana, fueron deportados a Kazajistán y Siberia en operaciones masivas.Geyer (2009). pp. 158-159. Una segunda ola de deportaciones en masa tuvo lugar entre noviembre de 1943 y mayo de 1944 en las cuales las autoridades soviéticas expulsaron seis grupos étnicos: balkarios, chechenos, tártaros de Crimea, ingusetios, karacháis, y calmucos, contándose en unos 900 000.Geyer (2009). p. 159. También hubo operaciones a menor escala que involucraron la limpieza étnica de minorías expatriadas durante y después de la Segunda, en las que cientos de miles de búlgaros de Crimea, griegos, iraníes, hamshenis, kurdos, y turcos mesjetios fueron deportados del mar Negro y regiones transcaucásicas fronterizas.

Dos grupos étnicos, los chechenos y los ingusetios, fueron específicamente perseguidos por la Unión Soviética de Stalin. A diferencia de otras nacionalidades que podrían verse sospechosas de una conexión con Estados extranjeros que abarquen su nacionalidad, tanto chechenos como ingusetios eran pueblos completamente originarios dentro de la Unión Soviética. En cambio, tras aseverar que la cultura de aquellos no guardaba relación con la de la Unión Soviética en general, acusando, por ejemplo, a los chechenos de estar asociados al bandolerismo, la URSS aseguró su deber de intervenir para «rehacer» y «reformar» la cultura de los pueblos mencionados. En la práctica, la acción no fue otra que la de emprender operaciones fuertemente armadas y punitivas en contra de «bandoleros» chechenos que fallaron en obtener su integración forzada. El desenlace de esto último fue que en 1944 las autoridades soviéticas realizaran una operación de limpieza étnica masiva para arrestar y deportar a más de 500 000 chechenos e ingusetios desde el Cáucaso hasta Asia Central y Kazajistán, todo con el supuesto fin de «calmar» a las minorías rusas (30 % de la población) habitando en la República Autónoma Socialista Soviética de Chechenia-Ingusetia.Geyer (2009). pp. 159–160. Las deportaciones de los chechenos e ingusetios también involucró la masacre total de miles de personas, así como la imposición de condiciones severas que para los deportados significó un viaje de cuatro semanas sobre vagones sin sellar, con poco o nada de comida hasta que muchos mueran de hambre y agotamiento.Geyer (2009). p. 160.