«Love on the Brain» es una canción de la cantante barbadense Rihanna. Lanzada el 27 de septiembre de 2016 por Westbury Road y Roc Nation, es el cuarto sencillo de su octavo álbum de estudio, Anti (2016). Escrita por Joseph Angel, Rihanna y Fred Ball, quien produjo el tema. Inspirada en el doo wop y el soul de las décadas de 1950 y 1960, cuenta con una orquesta que incluye arpegios de guitarra, órgano y cuerdas sincopadas, todo combinado para dar vida a una letra que relata los altibajos intensos de un amor tóxico y conflictivo.

«Love on the Brain» llegó al número uno en la lista de sencillos de Polonia y alcanzó el top veinte en Francia y Nueva Zelanda. Además, se posicionó dentro de los cuarenta más vendidos en países como Austria, Canadá y Alemania. En Estados Unidos, alcanzó el puesto 5 en la lista Billboard Hot 100, convirtiéndose en el vigésimo segundo sencillo de Rihanna en entrar entre los cinco mejores. Con ello, superó a Elvis Presley en la categoría de artistas con más sencillos dentro del top cinco, ocupando el quinto lugar en esa clasificación. Asimismo, fue el trigésimo sencillo de la cantante en ingresar al top diez, empatando con Madonna y The Beatles. El tema recibió la certificación de séptuple platino por la Asociación de la Industria Discográfica de América (RIAA).

Rihanna la interpretó en vivo en su gira Anti World Tour y también la presentó en los Billboard Music Awards y los MTV Video Music Awards de 2016. Diversos artistas han versionado el sencillo, entre ellos Kelly Clarkson, Ava Max y Little Mix.

Antecedentes y lanzamiento izquierda|miniaturadeimagen|El productor noruego Fred Ball coescribió y produjo la canción. «Love on the Brain» fue la primera canción encargada para el álbum Anti de Rihanna. Fred Ball, productor y compositor noruego, y Joseph Angel, compositor estadounidense, la escribieron a finales de 2013. La inspiración para el tema vino de Prince y Al Green. Ball dijo que querían un contraste entre un sonido de soul clásico y letras modernas. Mencionó que Amy Winehouse nunca fue solo un pastiche o retro, aunque su música tiene un sonido de soul antiguo. Ball también comentó que no pensaron en Rihanna al crear la canción. Jay Brown, su mánager en Roc Nation, escuchó el tema y quedó encantado, así que se la envió a la cantante, quien mostró interés y escribió letras adicionales.

El productor estadounidense, Kuk Harrell, se encargó de la producción vocal. Ball y Angel aportaron los teclados y la batería. La grabación de la pista ocurrió en los estudios Westlake en Los Ángeles. Marcos Tovar, de Allfadersup, y Harrell realizaron la grabación vocal. Manny Marroquín hizo la mezcla en los estudios Larrabee en North Hollywood, con ayuda de Chris Galland, Jeff Jackson e Ike Schultz. Por su parte, Chris Gehringer efectuó la masterización en los estudios Sterling Sound de Nueva York.

Se anunció que «Love on the Brain» sería una pista grabada en 2015 y se programó para debutar en los Premios Brit de ese año, pero Rihanna decidió no participar. A principios de agosto de 2016, el locutor de radio Mike Adam afirmó que sería el cuarto sencillo del álbum, algo que Rihanna confirmó el 21 de agosto de 2016. El sencillo se envió a las radios rítmicas contemporáneas y urbanas el 27 de septiembre, llegó a la radio pop contemporánea el 11 de octubre y a las estaciones de música adulta contemporánea el 14 de noviembre.

Composición e interpretación lírica derecha|miniaturadeimagen|Según algunos críticos, Rihanna canaliza a Amy Winehouse (en la foto) en el tema. «Love on the Brain» es una balada de doo wop y soul que toma inspiración de los años 1950 y 1960. Presenta un «toque rockero» y su instrumentación incluye un «arpegio de guitarra», un «órgano giratorio», una «progresión de acordes sencilla», cuerdas sincopadas y «una oleada de orquesta». Está escrita en la tonalidad de sol mayor, con un tempo de 57 pulsaciones por minuto en compás cuaternario compuesto (12/8). La progresión consiste en G–Am–Em–D, y el registro vocal de Rihanna abarca desde D3 hasta G5.

La voz de Rihanna es acrobática y destaca por su rango, además oscila entre su «rasgueo característico» y notas altas. A su vez, está acompañada por voces de respaldo en tenor. Forrest Wickman, de Slate, menciona que la canción «diseña una vitrina para la versatilidad vocal de Rihanna: comienza con un canto alto y dulce, luego baja a su pecho para mostrar la parte baja de su registro y finalmente lanza un potente belting. También incluye unos segundos que suenan como el falsete de Frankie Valli». Jordan Bassett, de NME, compara las notas altas de Rihanna con las de Mariah Carey. La revista Vibe y USA Today notan similitudes con el trabajo de Erykah Badu. Los críticos reconocen influencias de Amy Winehouse, Etta James y Sam Cooke, y Christian Kennedy del Michigan Daily menciona la canción «Wake Up Alone» de Winehouse como un referente estilístico que la intérprete toma prestado.

«Love on the Brain» presenta letras oscuras que describen una relación destructiva y adictiva. Esta relación incluye temas que giran en torno al «ir y venir entre los altibajos del amor». Algunos críticos consideran que la canción actúa como una «oda a un amante violento», posiblemente refiriéndose a Chris Brown, tras el muy publicitado caso de violencia doméstica de la pareja y su romance reavivado años más tarde. Ejemplos esto se verían en frases como: «Me golpea negro y azul, pero me hace sentir tan bien / Que no puedo tener suficiente / Debe ser amor en la cabeza». Adam R. Holz, del sitio web PluggedIn, perteneciente a la organización conservadora Enfoque a la Familia, señala que la canción «mezcla nihilismo, lujuria y al menos la presencia metafórica del abuso físico». Jessica Eggert, de Mic, coincide con esta opinión, observando que «Rihanna lleva su corazón a la vista y no toma prisioneros al expresar el dolor de un amor metafóricamente y físicamente dañino, pero indestructible».

Recepción Crítica «Love on the Brain» fue ampliamente elogiada por la crítica musical. Stephen Thomas Erlewine, de AllMusic, lo nombró como uno de los mejores temas del álbum, destacando cómo la voz de la cantante, a pesar de ser ronca y desgastada, mantenía un control total. Según Erlewine, la artista aprovechó sus imperfecciones vocales de manera impactante, logrando evocar el soul clásico con un toque moderno. Julianne Escobedo Shepherd, de Billboard, la describió como una poderosa pieza doo wop. Comentó que la cantante utilizó un falsete en el estilo de Prince, dejando claro el trabajo con entrenadores vocales de alto nivel, lo que resultó en un perfeccionamiento notable de sus habilidades vocales. Bianca Gracie, de Idolator, también la alabó, señalando que la balada, con su toque áspero y profundo, mostró a la cantante en su mejor momento vocal. Según Gracie, la canción demostró de manera contundente su capacidad para transmitir emociones de una forma intensa.

Emily Mackay, de NME, centró su análisis en el ritmo doo wop, destacando una interpretación vocal cargada de fuerza y dominio. A su juicio, la cantante superó todas las expectativas. Jordan Bassett, también de NME, calificó la canción como absolutamente brillante, señalando que la artista presentó una voz que sorprendió y se diferenciaba de todo lo escuchado anteriormente. Safy-Hallan Farah, de Spin, valoró la destreza vocal y comentó que la interpretación sonaba completamente natural y fluida, sin esfuerzo aparente. James Grabay, de la misma publicación, afirmó que la canción capturó varias épocas musicales, llevando al oyente a través de una experiencia temporal, lo que la hizo sentir atemporal.

Chris Gerard, de PopMatters, comentó que sobresalió entre las demás canciones del álbum debido al estilo vocal de la cantante, que recordaba a Macy Gray en algunos versos. Corbin Reiff, de The A.V. Club, enfatizó los tonos profundos y el alma de la canción, resaltando cómo la voz se convirtió en el eje central de la pieza. Nolan Feeney, de Time, comentó que «Love on the Brain» y «Higher» representaron las interpretaciones vocales más emotivas y conmovedoras de su carrera. Según él, estas elevaron su trabajo a un nuevo nivel artístico. Jessica McKinney, de Vibe, coincidió en que la canción mostró un rango vocal impresionante y un nivel emocional que antes no siempre había sido tan evidente en su música.

Neil McCormick, de The Daily Telegraph, afirmó que no era solo un himno de soul retro de tempo medio, sino que, dentro del contexto del álbum Anti, se convirtió en una auténtica obra maestra del pop que dejó una impresión duradera. Eric Renner Brown, de Entertainment Weekly, la describió como hipnótica y aseguró que la artista alcanzó algunos de los mejores momentos vocales de su carrera, consolidando su estatus como una de las grandes figuras de su generación. Sarah Rodman, de The Boston Globe, destacó la interpretación de la cantante, en especial al cantar «No dejes de amarme», aportando una crudeza e intensidad únicas.

Da'Shan Smith, de Billboard, explicó que «Love on the Brain» no solo se convirtió en un éxito en la radio pop de 2017, sino que también influyó en la aparición de muchas baladas retro en diferentes géneros. Además, contribuyó a popularizar ese estilo en la música pop contemporánea. Incluso, Marilyn Manson afirmó que Anti, especialmente «Love on the Brain», influyó profundamente en su propio disco Heaven Upside Down. El sencillo también fue nominado a mejor canción pop en los Teen Choice Awards de 2017.

Comercial izquierda|miniaturadeimagen|Con «Love on the Brain», Rihanna se convirtió en la segunda artista femenina con más sencillos entre los diez primeros de la lista Billboard Hot 100, sólo por detrás de Madonna (en la foto). De manera poco común para una superestrella establecida, el tema logró un éxito lento pero seguro, y finalmente llegó a su punto más alto varios meses después de su lanzamiento inicial. Tras la actuación de Rihanna en los Billboard Music Awards de 2016, la canción debutó en el Billboard Hot 100 de Estados Unidos en el puesto número 83, marcando la 55.ª entrada de la cantante en dicha lista. Luego, cuando fue lanzado como sencillo en noviembre de 2016, reingresó en la lista en el puesto 80. En su sexta semana en el Hot 100, subió al puesto 34, convirtiéndose en el tercer sencillo de Anti en llegar al top 40 y en el 46.º éxito de Rihanna dentro de esa categoría, colocándola en la tercera posición entre las mujeres con más entradas entre los cuarenta mejores. Apenas dos semanas después, alcanzó el puesto 20, consolidándose como el tercer tema de Anti en llegar al top 20, y sumando su 42.º éxito en esa categoría. En su decimoctava semana, dio un salto significativo del puesto 13 al 8, logrando que Rihanna alcanzara su trigésimo éxito en el top 10. Con esta hazaña, rompió el empate con Michael Jackson, con quien compartía veintinueve sencillos en el top 10. Rihanna se convirtió en la artista con la tercera mayor cantidad de éxitos en el top 10 de la historia del Hot 100, solo detrás de Madonna y The Beatles, con 38 y 34 entradas, respectivamente. Además, Billboard destacó que fue la segunda vez en la historia que un artista acumulaba treinta sencillos en el top 10 en tan poco tiempo.

En marzo de 2017, alcanzó el puesto 5, lo que añadió el 22.º éxito de Rihanna en el top 5, superando a Elvis Presley, quien tenía veintiún temas en esa categoría.