La campaña de Serbia de 1914 supuso el primer y fallido intento del Imperio austrohúngaro por conquistar el reino de Serbia al comienzo de la Primera Guerra Mundial. La suerte de los combates pronto se inclinó del lado serbio y el frente se estancó a finales de año, cuando los ejércitos serbios expulsaron a los austrohúngaros de su territorio.

La campaña se dividió en tres invasiones sucesivas, que culminaron en una serie de batallas, decisivas para cada una de ellas: la suerte de la primera se decidió en la batalla de Cer, en agosto; la segunda, en la del Drina, en septiembre; y la tercera, en la del Kolubara, en noviembre y diciembre.

La primera ofensiva austrohúngara comenzó el 12 de agosto, cuando tres ejércitos penetraron en Serbia cruzando el Drina y el Danubio. La resistencia serbia y lo áspero del terreno, que tenía malas vías de comunicación, complicaron el avance de los invasores. El día 16 el 2.º Ejército serbio, veterano de las guerras balcánicas, contraatacó y desbarató la vanguardia del VIII Cuerpo enemigo, obligándolo a replegarse. El 18 el 2.º Ejército austrohúngaro, el principal, tuvo que retirarse para marchar al frente oriental antes de haber podido participar en la rápida victoria sobre Serbia que preveía el plan del alto mando. Oskar Potiorek, gobernador de Bosnia, ordenó la retirada general ante la retirada del 5.º Ejército y la marcha del 2.º, el jefe de la operación; el 24 los austrohúngaros habían evacuado el territorio serbio.

Los austrohúngaros abordaron una segunda invasión a mediados de septiembre en la que se apoderaron de algo de terreno; el frente se estabilizó a finales de mes hasta el final de octubre. Entonces Potiorek ordenó reanudar el avance; a mediados de noviembre, los serbios se hallaban en una situación apurada, en plena retirada. El 2 de diciembre los austrohúngaros ocuparon la capital enemiga. A pesar del agotamiento de las tropas serbias, las austrohúngaras también lo estaban tras seis semanas de ofensiva. Entonces el general en jefe serbio, Radomir Putnik, ordenó una última contraofensiva con las últimas reservas, que resultó victoriosa. Potiorek tuvo que ordenar una nueva retirada. A mediados de diciembre, los austrohúngaros habían evacuado de nuevo Serbia, si bien tras infligir gravísimas pérdidas al enemigo. Potiorek fue relevado del mando a causa de las sucesivas derrotas. El agotamiento de los dos beligerantes hizo que los combates cesasen en este frente a finales de 1914.

Antecedentes Las relaciones entre Austria-Hungría y Serbia hacía tiempo que eran tensas: los dos países habían estado a punto de entrar en guerra en cuatro ocasiones antes del estallido final de la contienda en julio de 1914. Las nuevas naciones balcánicas y diversas potencias se disputaban la región, y Serbia ansiaba hacerse con ciertos territorios austrohúngaros. Entre ellos, Bosnia y Herzegovina, el Sanjacado de Novi Pazar, ciertas regiones del sur de Hungría, además de Macedonia (otomana hasta las guerras de los Balcanes de 1912-1913). Austria-Hungría, por su parte, deseaba extender su influencia en dirección a Salónica. La influencia austrohúngara sobre Serbia, muy notable a finales del siglo , terminó abruptamente con el asesinato de Alejandro I de Serbia en junio de 1903. El nuevo rey Pedro I de Serbia, muy dependiente de los conspiradores que le habían entregado el trono, mantuvo una ambigua relación con ellos, a la vez de dependencia y de competencia por el poder. El cambio dinástico también trajo una mudanza en la política exterior, más favorable Rusia y menos a Austria-Hungría. La tensión bilateral y la expansión serbia, que hizo del reino balcánico el foco de atracción de algunos movimientos eslavos austrohúngaros, preocupaban a los mandatarios del imperio, algunos de los cuales propugnaban la guerra preventiva contra Belgrado.

Tras el asesinato del heredero al trono austrohúngaro Francisco Fernando de Austria en Sarajevo el 28 de junio de 1914, Austria-Hungría presentó un ultimátum a Serbia el 23 de julio, a la que dio dos días para responder. Al día siguiente, el rey de Montenegro, Nicolás, expresó por telegrama su comunión de destino con Serbia. El 28 los austrohúngaros proclamaron que la respuesta serbia al ultimátum era insuficiente y declararon la guerra. Tres días antes, el jefe del Estado Mayor imperial, Franz Conrad von Hötzendorf, había ordenado la movilización de las unidades que debían participar en el Plan B, un plan bélico en caso de guerra con Serbia y Montenegro. Los austrohúngaros cortaron el tráfico ferroviario y las comunicaciones telefónicas y telegráficas con Serbia ya el día 25.

Situación Siguiendo los planes de movilización trazados años antes, el Gobierno serbio se trasladó el día 25 de julio a Niš, la segunda ciudad del reino transformada por la guerra en capital provisional, al tiempo que el Estado Mayor del Ejército se instalaba en Kragujevac, donde se hallaban los principales arsenales del país. El cuerpo diplomático abandonó Belgrado siguiendo al Gobierno.

El país se encontraba casi rodeado de enemigos —Austria-Hungría, al norte y oeste—, naciones hostiles —Bulgaria, que ansiaba apoderarse de Macedonia, que había perdido casi completamente en la segunda guerra balcánica— y reticentes aliados —Grecia, con un pacto militar con el reino, pero cuyo monarca era claramente germanófilo y reacio a auxiliar a Serbia—. Tras las dos guerras balcánicas, el país se hallaba en mala situación política, económica, social y militar para afrontar una nueva: los anteriores conflictos casi habían llevado a la nación a la bancarrota, causado gran número de bajas, reducido la cosecha por el alistamiento de los campesinos y consumido gran parte del armamento disponible. Por añadidura, la cosecha de 1914 fue mala en todos los Balcanes. El Ejército, agotado por las guerras anteriores, se hallaba desplegado en el sur en previsión de una nueva guerra con Bulgaria —que seguía facilitando las incursiones guerrilleras en Macedonia—, y no existían planes de movilización adecuados para trasladarlo rápidamente al norte. Además, los territorios del sur seguían inestables, sometidos a una dura administración militar y a severas medidas de asimilación forzosa. La situación política también era grave por la continua tensión entre los militares que deseaban obtener mayor influencia política —reunidos en torno a la Mano Negra— y las autoridades políticas, que trataban de impedirlo. Apenas unos días antes de los asesinatos de Sarajevo, el 10 de junio, el presidente del Gobierno serbio Nikola Pašić había disuelto el Parlamento y convocado elecciones para el 14 de agosto. Así, cuando estalló la crisis de julio, dirigía el país un Gobierno interino y los dirigentes políticos se hallaban enfrascados en la campaña electoral. El 11 de junio, el rey Pedro, cansado de la tensión política, había nombrado regente a su hijo Alejandro.

Los austrohúngaros concentraron fuerzas militares en el Drina, en el Danubio y junto a Montenegro.

Terreno El este de Serbia era, en general montañoso, y protegía el vital ferrocarril que recorría el país de norte a sur y comunicaba con Grecia. Era la vía de comunicación con Francia y el Reino Unido y de abastecimiento desde el exterior. En el norte, por el contrario, abundaban las colinas. El Sava, que marcaba la frontera con Austria-Hungría, atravesaba una llanura cenagosa carente de puentes al oeste de Belgrado. El río era demasiado hondo para poderse vadear e inundaba el terreno circundante en primavera y otoño. Al este de Belgrado la frontera seguía el curso del ancho Danubio, que carecía de puentes en la zona y tenía más de un kilómetro de ancho. En el este, el Drina marcaba fundamentalmente la frontera entre Serbia y Austria-Hungría. El caudal del río cambiaba notablemente según la estación, pero se podía vadear en diversos lugares, si bien las orillas eran a menudo empinadas y estaban rodeadas de montañas boscosas. Tampoco había puentes que uniesen las dos orillas del Drina que, al desembocar en el Sava, formaba la esquina noroccidental de la región de Moesia, llana y cenagosa. Las montañas cubrían la zona meridional de la frontera occidental, pero tras ellas tres pasillos daban acceso al del Gran Morava, el núcleo de Serbia: el del Jadar-Kolubara que, encerrado entre las sierras de Vlašić (al norte) y de Maljen (al sur) en la zona occidental, llevaba del Drina a Belgrado pasando por Valjevo; el del Morava Occidental, una vez superados los montes al oeste de Užice; y el de los ríos Uvac-Lim-Ljudska hasta Novi Pazar.

Fuerzas enfrentadas Ejército serbio (Radomir Putnik) 350 597 soldados de primera línea 70 000 de segunda línea (tercer grupo) 180 000 rifles modernos 250 ametralladoras 3 aviones 528 piezas de artillería (381 modernas) Ejército austrohúngaro (Oskar Potiorek) 320 000 soldados 486 ametralladoras 48 aviones 744 piezas de artillería (modernos) Ejército montenegrino (Janko Vukotić)

45-50 000 soldados 62 ametralladoras 14 cañones de campo 62 baterías de artillería Ejércitos enfrentados en la campaña de Serbia de 1914, según Lyon. Ejército serbio El mando del Ejército serbio se entregó al mariscal (vaivoda) Radomir Putnik, soldado veterano al que se asoció al príncipe regente Alejandro, que ambicionaba el puesto. Oficialmente Alejandro era el jefe del Ejército, puesto que asumía en lugar de su padre el rey, ya anciano. Putnik había podido regresar a Serbia gracias a la caballerosidad del emperador Francisco José, pues al estallar la guerra se encontraba en un balneario en Austria-Hungría, tratándose enfisema pulmonar. Fijó su cuartel general en Kragujevac. Para cuando Putnik llegó a Kragujevac el 5 de agosto, el ministro de Defensa ya había logrado hacerse con los planes militares volando la caja fuerte de Putnik —a la que solo este tenía acceso— y la movilización del Ejército estaba en marcha. Esta operación concluyó el 10 del mes, con notable rapidez gracias a la experiencia de las guerras anteriores. Además de Putnik, otros importantes mandos militares también se encontraban en territorio enemigo cuando estalló la crisis con Austria-Hungría.

El Ejército contaba con trescientos mil soldados, veteranos de las guerras balcánicas, pero mal equipados y a menudo vestidos con ropas civiles por carecer de uniforme. Las guerras balcánicas habían consumido gran parte del armamento y del equipo del Ejército. También habían causado la pérdida de gran número de oficiales y suboficiales, que tuvieron que ser suplidos con otros bisoños. La tropa, en general, era de excelente calidad pese a la escasez de armamento, material y víveres que tuvo que soportar durante la campaña. El ánimo del Ejército era también bueno. Los recientes combates con los otomanos hacían que las tropas, a diferencia de las enemigas, estuviesen fogueadas.

Desde 1883, los hombres en edad militar se clasificaban en cuatro grupos, de los que solo el primero de los cuales estaba en servicio en tiempo de paz y era el único que recibía equipo y uniforme —al contrario que armas y munición, que el Estado suministraba a los cuatro grupos—: el primero, con reclutas de veintiún a treinta y un años; el segundo, con aquellos de treinta y uno a treinta y ocho; el tercero, de treinta y ocho a cuarenta y cinco; y el cuarto, de reserva, los de dieciocho a veinte y los mayores de cincuenta. El tercer grupo solía realizar tareas de vigilancia en su región de residencia, incursiones guerrilleras y persecución de desertores en la retaguardia. Desde 1903, el territorio nacional quedó dividido en cinco regiones militares, cada una de las cuales tenía que equipar dos divisiones, una del primer grupo de reclutamiento y otra del segundo, además de efectivos para la división de caballería común y la decimoprimera división, también común a las cinco regiones militares.