Bernardo Pereira de Vasconcelos (Ouro Preto, Minas Gerais, — Río de Janeiro, ) fue un político, periodista y jurista brasileño de la época del Imperio. Fue ministro de Justicia entre 1837 y 1839 y ministro do Império en 1840, durante nueve horas, para impedir la declaración de mayoría de edad de D. Pedro II.Bernardo Pereira de Vasconcellos , en la web Fazenda.gov.br, consultada el 8 de agosto de 2017.
Biografía
Infancia, familia y educación Hijo de Diogo Pereira Ribeiro de Vasconcelos, natural de Oporto (Portugal) pero criado en Minas Gerais y formado en el Seminario de Mariana. Allí conoció a Tomás Antonio Gonzaga, Cláudio Manuel da Costa y otros inconfidentes, aunque no hay pruebas de su simpatía por tales ideas. Fue abogado, procurador y juez en Río de Janeiro y, sobre todo, autor de las Memórias sobre a Capitania de Minas Gerais y de Minas e Quintos do Ouro. Su madre, Maria do Carmo Barradas, descendía de los primeros pobladores de la ciudad de Río de Janeiro. Hija de João de Sousa Barradas, de ilustre familia de juristas portugueses originarios de Couto de Verride, término de Montemor-o-Velho. Tuvieron numerosos hijos y recibieron educación cuidada. Bernardo y su hermano Francisco Diogo serían magistrados, senadores, consejeros de Estado; otro hermano, Fernando, diplomado en Holanda en Ciencias Naturales, fundó el Jardín Botánico de Ouro Preto. Jerônimo, el primogénito, marchó joven a Portugal, donde fue teniente general, ministro de la Guerra, par del reino y consejero de Estado. Además, fue nombrado vizconde de Ponte da Barca por María II de Portugal.
Bernardo marchó a Portugal en 1807, a los 12 años, a cargo de dos tíos maternos. Acabó en Inglaterra y fue enviado de nuevo a Brasil, por culpa de la ocupación francesa. Concluidos los estudios preparatorios en 1813, ya huérfano de padre, volvió a Portugal y se matriculó en Filosofía y Derecho en la Universidad de Coímbra en octubre de 1814. Más de 230 jóvenes brasileños estaban matriculados allí. Compañeros de turma eran José da Costa Carvalho, futuro diputado y regente del Imperio; Caetano Maria Lopes Gama, futuro diputado, senador, presidente de provincia; João Bráulio Muniz, futuro regente del Imperio y muchos otros. Coímbra en nada contribuiría a su formación liberal. Crítico con ella, diría más tarde: «Estudié Derecho Público en aquella Universidad y por fin salí un bárbaro: me fue preciso hasta desaprender.»
Concluyó el curso en julio de 1819 y permaneció algún tiempo en Lisboa, con sus parientes. En 1820, ya en Brasil, dirigió una petición a D. João VI para obtener plaza en la magistratura. Obtuvo el juzgado de Guaratinguetá, pero no quiso ir. Pidió al rey la ouvidoria en Ouro Preto, para entrar en ejercicio cuando quedara vacante. Acabó prestando juramento el 30 de octubre de 1820 como juez de la pequeña villa de Santo Antônio de Guaratinguetá, empezando en enero de 1821. Fue exonerado en 1822, tras muchas licencias para tratar su salud. En 1825, con 30 años, fue nombrado desembargador de la Relación del Maranhão, cargo que no llegó a desempeñar, pues en 1824 fue elegido para la Asamblea General Legislativa del Imperio, inaugurada en mayo de 1826. Allí se haría conocido.
Su actividad se ejercía sobre todo por la prensa en la vieja Vila Rica, elevada el 20 de marzo de 1823 a la categoría de Imperial Ciudad de Ouro Preto. El 18 de julio de 1825 apareció en la ciudad su periódico, O Universal. Iniciaba su táctica de tener siempre un periódico a su disposición, pues a este sucederían O Sete de Abril, O Caboclo, O Brasileiro, A Sentinela da Monarquia o el Correio da Tarde.
Carrera política derecha|miniaturadeimagen|279x279px|Bernardo Pereira de Vasconcelos. Su trato con negocios públicos tuvo inicio en 1825, en el Consejo del Gobierno de la Provincia de Minas Gerais, del cual formaba parte. Diamantes y el río Doce eran los dos asuntos de interés entonces, y Bernardo combatió con coraje la concesión a la Companhia dos Diamantes, llevando el Consejo a representar al emperador sobre su inconveniencia, y el decreto de 6 de mayo de 1825 que aprobaba la concesión de la Sociedad de Agricultura, Comercio, Minería y Navegación del río Doce, gratuitamente dado a los ingleses (defendidos por el marqués de Baependi) cuando el río ya era navegable y el mayor obstáculo al comercio no provenía de sus aguas, sino de los llamados botocudos.
En 1825 inició su colaboración como principal redactor del periódico "O Universal", publicado en Ouro Preto. Así, durante 25 años, hombre de salud precaria, mantendrá trabajo ininterrumpidamente en la elaboración de leyes y de códigos, de discusiones en la Cámara, hasta su fin imprevisto. Apenas cerraba la Cámara en Río de Janeiro, volvía a Minas Gerais y tomaba parte en los trabajos del Consejo del Gobierno de la Provincia, y después en la Asamblea Provincial. Para poder seguir en la Corte, en marzo de 1826, vendió una chácara, la del Funil.
Fue diputado en la primera Cámara Legislativa del Imperio. Instalada en sesión solemne el 6 de mayo de 1826, con la presencia del emperador, que recomienda la votación de leyes complementarias. En esa primera legislatura de la Cámara de los Diputados Vasconcelos delibera sobre la difusión de la vacuna contra la viruela, la reglamentación de las relaciones entre Iglesia y Estado o el proceso de creación de las Fuerzas Armadas. Otros asuntos de interés serán: la dotación de la familia imperial, la reforma de la Judicatura, la instrucción pública, la creación de los cursos jurídicos en São Paulo y Olinda, la criba entre los poderes y definición de cualificaciones, la responsabilidad de los ministros de Estado por crímenes políticos, la administración municipal o el Código Penal de 1830.
De su autoría, con fecha 7 de agosto de 1826, fue el proyecto que creaba el Supremo Tribunal de Justicia, convertido en ley en 1828 que abolió el Desembargo do Paço, en una gran reforma descentralizadora. Tuvo parte importante en la discusión sobre la fundación de los cursos jurídicos, que quería para Río de Janeiro, combatiendo las influencias bairristas. En esta Cámara de 1826 se creó la primera comisión de los cinco, importante en la tradición parlamentaria brasileña, y Vasconcelos formó parte de ella como relator, al lado de Januário da Cuña Barbosa, Almeida e Albuquerque, Nicolau de Campos Vergueiro y Lúcio de Gouveia.
La Monarquía constitucional, la forma de gobierno preferida por la burguesía del momento, constituyó el ideal de Bernardo Pereira de Vasconcelos. Lo guio siempre un liberalismo a la manera inglesa, un liberalismo sincero, sin actuar jamás como un ideólogo (apegado solo a las construcciones teóricas). El principio monárquico le parecía el elemento aglutinador por excelencia de un país sacudido por luchas internas y amenazado de secesión. José Pedro Xavier de la Veiga, en Efemérides Mineras habla de su «espíritu práctico y positivo hasta la insensibilidad». Por eso incluso la llegada de esclavos negros a Brasil le parecía una necesidad imperiosa de la civilización y del desarrollo del país.<ref>Oswaldo Rodrigues Cabral, A História da Política em Santa Catarina durante o Império. Volume I. Organizado por Sara Regina Poyares dos Reis. Florianópolis : Editora da UFSC, 2004.</ref>
El desempeño en la Cámara Dos proyectos para el futuro Código Penal del Imperio fueron presentados en la Cámara en su reapertura en abril de 1827: el suyo y el de José Clemente Pereira. En el código adoptado en 1830 preponderó su trabajo, siendo una obra innovadora y notable.
Tomó la iniciativa en la extinción del Tribunal do Conselho da Fazenda, obsoleto e inútil, y tras él de los tribunales de Desembargo do Paço y Mesa da Consciência e Ordens. Abogó por la abolición del tráfico de esclavos en su discurso de 3 de julio de 1827, aunque dudaría en ese asunto. Creados los cursos jurídicos, se postuló a profesor en São Paulo, pero su petición al emperador no tuvo éxito (el marqués de Baependi, su mayor adversario, lo acusó de «genio atrabiliario y desmedido»). En respuesta, redactó una obra sensacional, Carta a los señores electores de la Provincia de Minas Gerais, fechada el 30 de diciembre de 1827 en Ouro Preto y publicada en la tipografía del Astro, periódico de São João del-Rei. Con lucidez poco común, proponía un gobierno de gabinete e instituciones liberales a la moda británica. El constitucionalismo del emperador, sin embargo, no iba más allá. D. Pedro I quería gobernar y, por fuerza de su temperamento, no dejaba ninguna iniciativa a los ministros, que se sucedían en el puesto.
En 1828 habría sido llamado para un ministerio, pero lo rechazó. El reverendo Walsh, el inglés que lo conoció y alabó en Notices of Brazil in 1828 and 1829, lo describe como «el célebre diputado Vasconcelos, considerado por sus compatriotas el Franklin o Adams de Brasil, el líder de la voz popular ». En 1828, Vasconcelos, relator de la comisión de Hacienda, propuso la extinción del Banco do Brasil, que se aproximaba a la bancarrota. Por primera vez los presupuestos públicos de la nación fueron discutidos. Se mostró como un parlamentario meticuloso, paciente, inflexible en las cuentas públicas. Liberal en política, era liberal en economía y entre sus iniciativas figuraba la de uniformar la tasa de importación, reduciéndola al 15% para todos los países. Sostenía que el gobierno no tenía autoridad para ingerirse en los negocios de la industria - « lo que es indispensable es guardar el más escrupuloso respeto a la propiedad y a la libertad del ciudadano brasileño ».
El 18 de julio de 1829 obtuvo una de sus mayores victorias en la persona del general Joaquim de Oliveira Álvares, ministro de la Guerra, ganando el favor de la Cámara y acusándolo de transgresor de la ley y la Constitución. Hasta 1834 continuaría su nombre muy alto en el favor del público, y solo después comenzaría el declive. En 1840, con ocasión del golpe de Estado de la Maioridade, su casa sería apedreada. Tras veinte días de cierre de la Cámara por el Emperador, en 1829, Vasconcelos retornaba a Minas Gerais entre grandes festejos. En diciembre de 1829, estaría de nuevo buceando en los trabajos del Consejo General de la Provincia.
En las elecciones para la nueva Cámara de 1830, concursó para que Minas Gerais eligiera a Martim Francisco Ribeiro de Andrada, Vieira Souto y Evaristo da Veiga, y él mismo fuera reelegido. Tuvo éxito en otros Estados, pues su prestigio hubo crecido y era visto como una especie de jefe de los liberales. La Cámara abrió sesiones el 3 de mayo. Sería la última tentativa de gobierno de gabinete bajo D. Pedro I, con el ministerio de Felisberto Caldeira Brant. Vasconcelos le dio apoyo y buscó facilitar su tarea para sellar el sistema constitucional. Colaborar, para él, no era conformismo ni servilismo, pero sí estudiar a fondo las propuestas y reducir gastos. Pero D. Pedro no cedía en lo que juzgaba como su derecho y desconfiaba de los ministros y de los diputados y, por primera vez, Vasconcelos usó un lenguaje revolucionario. El 14 de septiembre de 1830 llegaron a Río de Janeiro noticias de la revolución que se había vivido en París en julio de 1830 y que acabó con el trono de Carlos X. « El choque fue eléctrico, muchos individuos en el Río, Bahía, Pernambuco y São Paulo iluminaron sus casas », escribe Armitage.
La revolución de 7 de abril de 1831