miniaturadeimagen|Celebración del día del educador y educadora popular, en el Barrio Güemes de la Villa 31, Buenos Aires, Argentina. Los Bachilleratos Populares son escuelas de jóvenes y adultos que fueron creadas a partir del año 2004 en el marco de organizaciones sociales y empresas recuperadas o fábricas recuperadas que habían cobrado mayor visibilidad en un contexto de participación social en torno a la crisis del 2001. Las primeras experiencias nacieron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Provincia de Buenos Aires. Estas escuelas adscriben a la teoría de educación popular que tiene como principal referente al educador brasileño Paulo Freire. Además, se nutren de la organización autogestiva e interpelan al Estado como garante del derecho a la educación de todos los sectores sociales.
Hoy en día existen cerca de 100 bachilleratos populares en Argentina;Bachilleratos Populares de Argentina en REEVO 30 de los cuales se encuentran en la ciudad de Buenos Aires, distrito en el que figuran como Unidades de Gestión Educativa Experimental (UGEE). Los bachilleratos populares puede nominarse como una modalidad educativa elegida en la actualidad por unos 1.500 jóvenes y adultos para cursar secundario, cumpliendo este año 15 años de funcionamiento en el país generada bajo el trabajo de disputas entre el Estado y La Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares Histórica (CEIPH) para retomar la tarea de educar a un sector popular que sobre la base de las teorías educativas latentes, interpelando desde el monopolio de la educación para mostrar la necesidad de pensar en otras modalidades inclusivas que albergue realidades a las que el sistema durante más de 100 años no ha podido brindar respuestas. Dicha cooperativa es una organización social, política y educativa "militante", que plantea a la Educación como una herramienta para la transformación social como un proyecto político pedagógico, emancipador y revolucionario en términos de construcción al sentido mismo de educarse.
Historia Desde la década de los 70 América Latina se ha constituido como una referencia para todos los movimientos del mundo. En las últimas décadas, Argentina fue parte de diversos procesos históricos que reconstituyeron los Movimientos Sociales que crecieron y se desarrollaron generando resistencias, propuestas y prácticas que apuestan a la construcción del "poder popular" y "cambio social". En el campo de la educación, a nivel latinoamericano, podemos señalar las luchas estudiantiles chilenas de 2011, las escuelitas rebeldes zapatistas y los propios bachilleratos populares argentinos. Todas estas experiencias se desarrollan de la mano de movimientos populares formados por trabajadores, pueblos originarios, jóvenes o mujeres como sujetos políticos conscientes que no solo reivindican un lugar en el mundo, sino que lo construyen.
Los bachilleratos populares nacieron después a la conocida crisis de diciembre de 2001 que tuvo lugar en Argentina. En este contexto surgen las asambleas barriales, los "club del trueque" y las primeras propuestas de educación popular para jóvenes y adultos que no habían finalizado la escuela secundaria, esto muestra como diversos movimientos sociales comenzaron a problematizar la realidad del país, buscando respuestas alternativas a la ausencia estatal, encontrando formas de organización horizontales y asamblearias. Estas experiencias educativas toman como modelo las prácticas de educación popular que tuvieron lugar en América Latina a partir de la década del 60´. Entre ellas, retoman programas de alfabetización desarrollados en Argentina como fue la Campaña de Reactivación Educativa de Adultos para la Reconstrucción (CREAR), las escuelas populares del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra en Brasil y las experiencias educativas del Movimiento Campesino de Santiago del Estero. Los Bachilleratos populares fueron creados con una concepción de escuela como organización social, que debe fundirse en el ámbito de lo barrial y lo social; un lugar donde conviven distintos saberes, académicos, de militancia, científicos y de resistencia.
A la hora de analizar cuáles son los “modos” en que se desarrollan los Bachilleratos Populares, podemos identificar dos planos diferentes que están relacionados y que se vinculan con la Educación Popular: la concepción política y la práctica pedagógica. Uno de los rasgos más característicos de los Bachilleratos Populares es la autogestión. En efecto, las organizaciones sociales no sólo se encargan de brindar la infraestructura necesaria para poder llevar a cabo esas iniciativas, a través de ofrecer los espacios comunitarios y difundir entre los integrantes de esas organizaciones y sus vecinos esas iniciativas, sino, fundamentalmente, de elaborar los diseños curriculares que se desarrollarán a o largo del bachillerato y los contenidos de cada asignatura, y de elegir a los docentes que serán responsables de coordinar las materias, aspecto característico que se contrapone a la educación tradicional, donde el docente “dicta” la asignatura. Actualmente constituyen un pilar fundamental de un proceso de transformación social mucho más amplio que interconecta las luchas de los pueblos originarios, las de los trabajadores, las mujeres y los barrios generando una narrativa común, escribiendo su propia historia y construyendo su futuro.
En la actualidad existen más de 90 bachilleratos populares a lo largo de todo el país, muchos se encuentran reconocidos como escuelas por el Estado a nivel provincial y nacional, otros bachilleratos todavía no tienen el reconocimiento formal. Son experiencias educativas creadas por organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos, y una de sus principales demandas es que el Estado las oficialice como escuelas públicas para jóvenes y adultos.
Los bachilleratos populares también funcionan como centros de formación de formadores, ya que la formación como educador popular se realiza en el mismo bachillerato, a través de la práctica.
El mayor desafío sigue siendo educar para otra sociedad y otro trabajo: que no nos reproduzcan como objetos sino que nos reconozcan como sujetos.
Según Nydia González Rodríguez "...la educación popular es la metodología de la formación de un hombre humano comprometido con su tiempo y con su pais.", y agrega que esta formación y transformación del ser humano y de la sociedad es todavía mucho más difícil que una revolución armada ya que "...tomar el poder político no quiere decir que logras el cambio ni en los sujetos ni del sistema... No puede existir transformación si no hay educación popular; una educación forme al ciudadano no para obedecer, sino para decidir...para eso tienes que enseñarlo a decidir, tienes que enseñarlo a pensar y a discernir politicamente, comprometidamente."
Dimensiones comunes a estas experiencias Luego de casi dos década de existencia de los Bachilleratos Populares es posible identificar algunas regularidades y constantes que permitan evidenciar dimensiones comunes que imponen estas experiencias y que son ciertamente afines entre sí, más allá de sus particularidades. Todos los Bachilleratos contienen una matriz común, estos es, una dimensión pedagógica; otra gremial y una política, en un sentido estricto.
La dimensión gremial comprende varios circuitos organizativos y a la vez reivindicativos. Los BP más allá de las alianzas de las organizaciones en las que están inscritos políticamente –frentes, federaciones, movimientos, etc- se nuclean en ámbitos gremiales para reclamar, esencialmente por el reconocimiento y su capacidad de otorgar títulos, recursos económicos –todos le otorgan al estado la responsabilidad de garantizar el funcionamiento del sistema educativo-: salarios/recursos para los docentes, financiamiento integral y becas para los estudiantes.
La dimensión política expresa las múltiples articulaciones sociales y políticas de cada uno de los Bachilleratos. En este sentido cada una de estas escuelas son parte de algún proyecto político-organizacional. Quienes asumen su creación son organizaciones sociales y políticas, y expresan un fuerte entramado articulador en clave de movimientos sociales, sindicatos u organizaciones de índole territorial. La mayoría de las interpretaciones reivindica el carácter contra hegemónico de sus organizaciones, sus prácticas de lucha anticapitalista y subrayan el rol emancipador de estas escuelas. A la vez, destacan conceptualizaciones provenientes de la tradición freiriana tales como que son “escuelas como organizaciones sociales”.
La dimensión pedagógica, identifica su naturaleza más evidente. Los Bachilleratos Populares son escuelas para jóvenes y adultos, otorgan títulos y son reconocidos en su institucionalidad, aunque con una notable resistencia por parte de la burocracia tecnocrática del sistema educativo. Y como no puede ser de otro modo tratándose de escuelas, es indiscutible la existencia del “hecho educativo”: docentes y estudiantes reunidos voluntariamente para dar cuenta de una necesidad educativa, en torno a un ámbito de formación, es decir, una escuela. Los Bachilleratos Populares también han realizado numerosos aportes desde su dimensión pedagógica, retomado tradiciones participacionistas, redefiniendo concepciones epistemológicas, impulsando reorganizaciones curriculares profundizando y recreando estrategias socioeducativas de la EDJA, revisando los criterios de gestión educativa y fundamentalmente transformado a cada escuela en un laboratorio de ideas y debates sobre sus propuestas de enseñanza aprendizaje en la que los protagonistas son los propios docentes y estudiantesArticulo GEMSEP: “La educación de jóvenes y adultos bajo la gestión kirchnerista: aportes para un análisis crítico del Programa FINES 2”en Revista Encuentro de saberes Nª 4 Año II, Buenos Aires, 2014.
Convergiendo, la dimensión política y la dimensión pedagógica, arribamos a la reivindicación del Derecho a la Educación, producto de históricas luchas en Argentina. En la década de los 90', en medio de una gestión nacional de corte neoliberal, el derecho a la educación adquirió un carácter mercantil, su desarrollo comenzó a evaluarse desde una lógica empresarial de costo-beneficio, buscando obtener "más y mejor" educación con menos recursos, transformando a las familias en consumidoras. Para los años 2000, el modelo neoliberal había empezado a exponer signos de agotamiento. Argentina estaba sumida en una crisis económica y social que derrumbó la legitimidad de las instituciones: el Estado había dejado de ser garante del bien común hace años. Las consecuencias de las políticas neoliberales desembocaron en la crisis del 2001. Bajo la consigna "que se vayan todos", la sociedad civil empieza a reconstruir las redes desarticuladas buscando generar nuevos espacios de coordinación que desembocaron en el surgimiento de nuevos movimientos sociales y contraculturales. En este contexto, el reclamo por el Derecho a la educación dejó de tener al Estado como interlocutor; la crisis económica siguió excluyendo a las clases populares de la educación privada y fue entonces cuando comienzan a sentarse las bases de una educación autogestionada que dará origen a los Bachilleratos Populares.
Algunas experiencias de Bachilleratos Populares de CABA
Bachillerato Popular de Jóvenes y Adultos IMPA (Fábrica recuperada)