La Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno es una manifestación cultural y religiosa de Perú que combina tradiciones quechua, aimara y mestiza en honor a la Virgen de la Candelaria, patrona de Puno. Fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 27 de noviembre de 2014.Es la mayor celebración cultural, musical, dancística y religiosa de su tipo en el país. Se lleva a cabo cada febrero e incluye diversas etapas: ensayos, novenas, albas de fiesta, entrada de cirios, entrada de k'apos, vísperas, celebración de 2 de febrero, octava, veneración y cacharpari.
La parte medular de la festividad es la expresión religiosa, festiva y cultural a través de la danza, la música y otras manifestaciones artísticas, junto con diversas costumbres y expresiones. Está organizada por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno y convoca a más de 180 conjuntos. Participan cerca de 100 mil danzarines y 10 mil músicos, además de unas 35 mil personas en roles como directivos, alferados (preste), bordadores y artesanos que confeccionan caretas, botas, zapatos, cascabeles y otros elementos. Los conjuntos incluyen danzas tradicionales de comunidades de Puno y andinas y las llamadas "danzas con trajes de luces", organizadas en los barrios de Puno.
Reseña histórica Al igual que en otras partes de América, el culto a esta advocación se debe al descanso y abastecimiento que los marineros españoles debían hacer en las costas de las Islas Canarias, es en esta zona insular donde la advocación nace,Presentación de Jesús al templo (Fiesta de la Candelaria) y origen de la advocación por lo que los españoles, encomendándose a esta advocación, emprendían rumbo a América, erigiendo templos y haciendo imágenes de esta advocación a lo largo del continente.
El Santuario de la Virgen de la Candelaria Por cédula de encomienda, otorgada por Francisco Pizarro a favor de Gómez de Mazuela el 1 de agosto de 1535, el pueblo Puñuy se convierte en el repartimiento de Puno. Este pueblo, que se extendía alrededor de lo que hoy es el parque Manuel Pino, se advocó a San Juan Bautista y era parte de la provincia de Paucarcolla.
Por indagaciones de Alejandro Cano, recogidas en la obra de René Calsín Anco, se sabe que el templo del pueblo –hoy Santuario de la Virgen de la Candelaria– se mandó construir por orden del Obispo de Charcas fray Domingo de Santo Tomás en 1591; y se habría terminado de construir en el año 1613. El techo del templo se desplomó en 1881 y se terminó de reparar en 1911.
La Parroquia "San Juan Bautista", registra en el “Libro de bautizos y defunciones de españoles residentes” el primer bautismo; se trata de Francisco de La Torre de Escarcena, el 8 de abril de 1675, hijo de Don Miguel de la Torre y Doña Isabel de Escarcena. El celebrante fue el Padre Silvestre Valdez.
En fecha 7 de febrero de 1988, luego de celebrar el día de la Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo –es decir, el 2 de febrero–, monseñor Jesús Mateo Calderón Barrueto, obispo de la diócesis de Puno, elevó este templo a la categoría de "Santuario de la Santísima Virgen de la Candelaria" de Puno.
Fundación de la villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos El 9 de setiembre de 1668 el virrey Conde de Lemos, llegado a Puno para sofocar una rebelión en Laykakota dirigida por los hermanos Salcedo, dicta una ordenanza disponiendo el traslado de los pobladores de San Luis de Alba (fundada por dichos hermanos en 1657) hacia una villa que se debía fundar cerca al repartimiento de Puno. A esta villa se le da dos advocaciones: la de Nuestra Señora de la Concepción y la de San Carlos Borromeo. De ahí su nombre, “Villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos”.
Lo anterior se puede colegir de una referencia del viaje del virrey a Puno, recogido en el libro Noticias cronológicas de la gran ciudad del Cusco, escrito por Diego Esquivel y Navia en el , que dice a la letra: «llegó el virrey a Puno […] Después de demolida Laycacota, hizo el conde ciertas ordenanzas para la nueva población, su fecha en 9 de setiembre, las que están en el libro 12 de Provisiones de esta ciudad, a fojas 262. De vuelta de aquel asiento entró el virrey en el Cusco, miércoles 24 de octubre».
Nuestra Señora de la Concepción –o Inmaculada Concepción– fue tomada como patrona de la nueva villa porque el virrey le tenía gran devoción y fe. Y se fijó fecha para la misa de acción de gracias –una especie de perfeccionamiento a la fundación de la villa–, o misa Te Deum, el 4 de noviembre de ese mismo año (1668), fecha en la que se celebra a San Carlos Borromeo, de ahí su segundo patrón o advocación.
En la segunda mitad del , la villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos –villa mayormente de españoles y mestizos– y el pueblo de Puno –llamado pueblo de nativos– se unieron por la expansión urbana. A esta conjunción se la llamó, con los años y consuetudinariamente, villa de Puno o “Puno”. El nuevo pueblo, conformado por la unión de la villa y el repartimiento de Puno, tenía, entonces, tres advocaciones: San Juan Bautista –que ya tenía su templo– y San Carlos y Nuestra Señora de la Concepción; estos dos últimos se entronizaban en el altar de la iglesia de la villa, hoy la Catedral de la ciudad de Puno.
Primer Patronado de la Virgen de la Candelaria en el Altiplano El de Toquepani; otra en la estancia de Ynchupalla …; otra, en la estancia de Arcani, distante 9 leguas del pueblo, con la advocación de la Candelaria».
Progresión de la fe hacia la Virgen de la Candelaria En la villa y el pueblo –que medio siglo después confluiría en lo que conocemos por Puno–, desde comienzos del , la imagen de la Virgen de la Candelaria fue entrando en los hogares de los nativos y españoles y ganando fe y devoción paulatinamente. Quizá la razón sea que casi un siglo antes la Virgen ya comenzaba a ganar adeptos en el referido anexo de Huancané. La cercanía de ambos pueblos, como es de esperar, trashumaría las costumbres y también el culto a dicha imagen. Y, aunque de forma no oficial, en el pueblo de Puno –en las viviendas– ya se rendía culto a la Virgen de la Candelaria.
En una escritura de 1 de agosto de 1707, recogida también por René Calsín Anco, por la cual Felipe Valdez concedía una vivienda en alquiler al Marqués de Villa Rica (hijo del acaudalado minero José Salcedo que dirigió la rebelión de Laikakota), se consignaba a «dos tabernas doradas con sus imágenes en bulto en el uno de la de un crucifijo y en el otro de una señora de la Virgen de la candelaria». Y en otro documento del 29 de febrero de 1752, en una memoria testamental de Catalina Gayoso, se registraba: «Declaro por mis vienes una Caja de la Ymagen de Nra Señora de Copacabana y otra de bulto de la Virgen de la Candelaria sin bestuario […]».
De los dos documentos anteriores podemos deducir que la devoción hacia la Virgen de la Candelaria se iba acrecentando y a menudo su imagen era considerada un bien valioso.
Después de unas décadas, cuanto más, la popularidad de la Virgen en Puno crece a tal punto que los lugareños logran que la imagen se refugie en el templo San Juan Bautista –obviamente no en el altar mayor al principio– y comenzaba a ser más importante también para los pobladores españoles.
La Virgen de la Candelaria, antagónicamente a lo sucedido con las advocaciones de San Carlos Borromeo, Nuestra Señora de la Concepción y San Juan Bautista, que fueron adjudicadas por órdenes gubernamentales desde la fundación de cada localidad, se entronizó en la villa de Puno por la propia voluntad de sus habitantes.
La predilección por la Virgen de la Candelaria Sin duda, uno de los acontecimientos más resaltantes en la historia de Puno, así como también en la historia de la Virgen de la Candelaria en Puno, y quizá el más significativo para su entronización definitiva como patrona de esta ciudad, es el sitio –o cercamiento– y toma de la villa por el ejército revolucionario continuador de la lucha de Túpac Amaru II. El ejército virreinal, que custodiaba Puno, defendió el territorio lo mejor que pudo aunque no superaban en número a los patriotas.
Luego de varias batallas en tres meses seguidos (marzo, abril y mayo), o tres “cercos”, como se relata a menudo, frente a la inminente toma de Puno, los pobladores decidieron sacar en procesión a la Virgen de la Candelaria para pedir su protección por su desesperada situación. La tradición cuenta que los sitiadores, esa noche de la procesión, abandonaron la ciudad y se replegaron. Los pobladores, sorprendidos, toman este hecho como un milagro de la Virgen de la Candelaria y sin duda crece exponencialmente su fe y devoción.
Es muy probable que desde este acontecimiento la villa de Puno se haya auto-declarado bajo el patronado de la Virgen. Y muy probablemente también, se haya entronizado definitivamente en el altar mayor del Templo San Juan Bautista a la imagen. Convirtiéndose, de facto, en el Santuario de la Virgen de la Candelaria –que, años después, sería declarado como tal–.
Al respecto, René Calsín Anco escribe un interesante y contundente artículo respecto a este suceso, con fechas exactas y minuciosas recopilaciones, del cual nos permitimos transcribir un fragmento:
No obstante la predilección por la Virgen de la Inmaculada Concepción de parte de los realistas al comienzo de las acciones del ejército acantonado en la villa de Puno, al final de su participación la devoción se transmutó hacia la Virgen de la Candelaria. A propósito, una conocida tradición puneña, recopilada en numerosas publicaciones, da cuenta de la participación milagrosa de la Virgen de la Candelaria en los años de la revolución tupacamarista, cuando la villa de Puno estuvo cercada por tropas de Diego Cristóbal Túpac Amaru.
Por entonces, en 1781, en Puno resultó asediada en tres ocasiones y, finalmente, tomada por las fuerzas patriotas una vez que fuera desocupada por los realistas. En el primer cerco (10 a 12 de marzo), las tropas patriotas y realistas se enfrentaron principalmente en Azoguini, Huajsapata y Queroni. En el segundo asedio (9 a 12 de abril), ocurrieron contiendas en Chucuito, Azoguini e Ichu. En el tercer cerco (7 a 13 de mayo), acontecieron encuentros en Santa Bárbara (hoy Arco Deustua), Azoguini, Huajsapata, San José, Orkopata, Santa Rosa y en inmediaciones de la villa. Entre los patriotas sobresalieron el teniente general Ramón Ponce y los coroneles Pedro Vargas, Andrés Ingaricona, Nicolás Sancat Pascual Alarapita e Isidro Mamani. Los pobladores del pueblo de San Juan, particularmente los del barrio Mañazo, bajo la dirección del curaca Anselmo Bustinza, tuvieron un papel protagónico en la defensa de la villa de Puno.
Según la tradición, en el cuarto y último ataque del tercer cerco (12 de mayo de 1781), cuando se hacía inminente la toma de Puno por parte de los patriotas, los pobladores puneños asediados organizaron una procesión con la imagen de la Virgen de la Candelaria –promovida posiblemente por sus devotos del pueblo de San Juan y particularmente por los del barrio Mañazo–. Se recorrió desde el templo de San Juan hasta el templo de la villa. La procesión resultó apreciada por los cercadores como el desplazamiento de un ejército de apoyo a las fuerzas realistas del corregidor Joaquín Antonio de Orellana. Ante ese supuesto refuerzo militar, los patriotas dejaron el asedio y se retiraron. La suspensión del cerco y de los ataques patriotas quedó en la memoria de los puneños como un milagro de la Virgen de la Candelaria. (René Calsín Anco).
Historia de la Festividad de la Virgen de la Candelaria En el , los acontecimientos relevantes de la Festividad de la Virgen de la Candelaria se resumen en: La preeminencia de la danza de Llamalluris La preponderancia de otras danzas La prohibición del vestuario Los primeros concursos de danzas La participación exitosa en certámenes nacionales de danza La presencia barrial La iniciativa del Instituto Americano de Arte