El poblado calcolítico Venta del Rapa se ubica en el término municipal de Mancha Real, Jaén (Andalucía, España). Localizado durante las prospecciones previas a la construcción de la Autovía del Olivar, sobre él se realizó una excavación arqueológica. El poblado tiene un foso en la parte más alta que delimita un área de 0,5 ha. Tanto en su interior como en su exterior se ubican cientos de estructuras excavadas en la base geológica, abarcando 2 ha. Entre ellas destacan tres tumbas colectivas de inhumación sin ajuar, cuyas dataciones radiocarbónicas fechan su ocupación en el Calcolítico Pleno-Final (2350- 2000 Cal. BC).

Excavaciones en la Autovía del Olivar

El Instituto Universitario de Arqueología Ibérica (Jaén) coordinó los trabajos de investigación arqueológica en la Autovía A-316 o del Olivar, en el marco de las medidas correctoras propuestas para esta infraestructura. A lo largo del tramo de estudio de 35 km lineales se intervino en 19 yacimientos, entre ellos el de Venta del Rapa. La mayoría se vinculan claramente a la ruta de La Campiña de Jaén que discurre hacia el Valle del Guadalquivir y la Comarca de La Loma. Como el trazado de esta vía de comunicación tradicional es casi idéntico al de la actual autovía, la intervención arqueológica ha analizado una vía de comunicación histórica, vigente hasta nuestros días.

Geología de la ubicación

El poblado Venta del Rapa se localiza en el término municipal de Mancha Real, a 4 km al norte del casco urbano y en el Centro-Sur de la provincia de Jaén. Se ubica sobre un pequeño cerrete, apenas destacado de su entorno, delimitado al sur y este por el arroyo de la Salinilla, mientras al suroeste asciende de forma casi plana, hasta la cota de los 642 m.s.n.m. El poblado se asienta sobre el límite noreste de un glacis cuaternario cuya roca del substrato es blanda, compuesta principalmente por margas. En el entorno del poblado destacan los regosoles calcáricos/litosoles y cambisoles cálcicos, suelos normalmente con una calidad media-media baja, con un contenido medio en materia orgánica, moderadamente ácidos y una potencialidad de cultivo media-baja. La ubicación del poblado no depende tanto del control visual como de su proximidad a cursos de agua, a zonas potencialmente aptas para las actividades agropecuarias, así como de la existencia de un substrato geológico fácilmente excavable y la cercanía a recursos explotables como salinas.

El emplazamiento puede ser denominado como «ecotono», una zona de contacto entre dos ecosistemas, las estribaciones septentrionales de Sierra Mágina y la Campiña Alta de la Depresión del Guadalquivir, con amplia diversidad de recursos y donde concurren paisajes distintos.

Procedimiento de excavación arqueológica

Debido a la amplia distribución de los restos materiales en Venta del Rapa y a la ausencia de estructuras emergentes se llevó a cabo una doble limpieza de la superficie, previa a la excavación. Primero el cazo de una excavadora retiró la cubierta vegetal en unas 2 ha, comprendidas en los márgenes de la actuación proyectada. Después se limpiaron y delimitaron a mano las 905 estructuras detectadas, documentando y georreferenciando cada una. Seguidamente se procedió a la excavación del 25 % (191 estructuras en 4700 m²) del área que iba a ser afectada, cuya morfología era similar a un transect de más de 200 m de longitud y entre 20 y 25 m de anchura. Las 704 estructuras restantes (14000 m²) se protegieron mediante geotextil y quedaron soterradas bajo las infraestructuras asociadas a la autovía. La muestra excavada resulta, pues, representativa de la evolución espacial de la ocupación del poblado.

Primero se excavó una mitad del depósito hasta la base geológica para leer y dibujar los perfiles estratigráficos y después, en algunas estructuras, la otra mitad. Las características especiales del foso o zanja delimitado, requirieron la realización de 13 sondeos para documentar su sección, estratigrafía y accesos.

Estructuras del poblado

Las características especiales de este tipo de poblados prehistóricos, cuya estratigrafía apenas es visible en superficie, hacen que las estructuras subterráneas sean prácticamente los únicos restos constructivos para la definición espacial de la ocupación. Resultó muy difícil establecer la secuencia de estructuras construidas durante un mismo momento de ocupación, en general sin conexión estratigráfica directa, y donde el depósito arqueológico solo se conserva en el interior de las mismas. Tampoco se pudo establecer una relación directa de coetaneidad entre las estructuras localizadas al interior y exterior del foso ante la ausencia de relaciones estratigráficas. Sin embargo podemos reconocer agrupaciones espaciales de estructuras definidas por criterios morfológicos, basados en parámetros cuantificables (dimensiones, superficie de la base, potencia conservada, anchura de la boca y de la base, situación respecto al foso), así como determinar su funcionalidad cuando el estudio estratigráfico y de materiales lo permitía.

Se definieron un total de 10 tipos atendiendo a criterios morfológicos y constructivos, rara vez matizados por criterios funcionales, dada la ausencia generalizada de contextos deposicionales. El tipo 1 es el foso. Se asoció alrededor del 20 % del total de estructuras excavadas, a los tipos 2, 4, 5, 10, interpretados como espacios de hábitat o cabañas. Los tipos 3, 6, 7, 8 y 9 se asociarían con otros usos (almacenaje, molienda, despiece, hogares), en su mayoría difíciles de determinar.

Estructuras de hábitat. Tipos 2, 4, 5 y 10

Tipo 2: cabañas miniatura|derecha|320px|Planta general del poblado calcolítico Venta del Rapa, situando los tipos de estructuras de hábitat respecto al foso (tipo 1) y presentando su morfología y perfiles: 1. Distribución espacial de las estructuras de hábitat tipo 2. En Aː fotografía planta final E.13 incluida en el Tipo 2.

El tipo 2 comprende 23 estructuras. Son cabañas de morfología circular con diámetro de la base siempre mayor que el de la boca y sección acampanada más o menos acentuada. El diámetro medio de la base es de unos 2 m y el de la boca ronda el 1,6 m. La profundidad media conservada es de 1,3 m. La base es plana y de una superficie media de unos 3,8 m². Se abren principalmente al exterior del foso, en dos núcleos situados en las laderas septentrional y meridional, lo que sugiere que el foso no fue un factor decisivo de localización.

Tipos 4 y 5: fondos, estructuras emergentes miniatura|derecha|320px|2. Distribución espacial de las estructuras de hábitat tipo 3 y 4. En Bː fotografía planta final E.68 incluida en el Tipo 4.

Los tipos 4 y 5 (fondos de cabaña, estructuras emergentes), muy parecidos morfológicamente, tienen ciertas diferencias.

En el Tipo 4 se incluyen 5 estructuras excavadas en parte en la base geológica. Su potencia oscila entre los 40 y los 90 cm y la superficie media de la base en torno a los 4 m². Tienen una morfología irregular de tendencia ovalada con los extremos redondeados y, en su mayoría, sección en ‘U’. La base suele estar escalonada, siendo mayor el escalón más profundo. La presencia habitual de hoyos de poste en torno a la boca, sugiere su empleo para sustentar una cubierta de entramado vegetal. Este tipo de estructuras se localiza dentro del foso en su zona occidental, concentrándose en unos 150 m².

Al tipo 5 se adscriben 15 estructuras de morfología irregular y clara tendencia ovalada. La superficie de la base ronda los 3,3 m². La potencia conservada suele estar en torno a los 30-40 cm. Presentan sección en ‘U’. Dentro del foso aparecen 10 (el 62,5 %) y las 5 restantes en la ladera septentrional a no más de 20 m del mismo. Suponemos que tenían alzado y cubierta formados por un entramado vegetal, del que no se han conservado restos, ni marcas en la base geológica.

Tipos 10: estructuras perimetrales miniatura|derecha|320px|3. Distribución espacial de las estructuras de hábitat tipo 4. En Cː fotografía con la delimitación inicial de E.141 incluida en el Tipo 2.

Se asignó al tipo 10 solo 4 estructuras emergentes de surco perimetral. Los restos conservados escasean al haberse construido las cabañas en superficie con materiales perecederos salvo los hoyos de poste y el surco de ‘cimentación’. Este delimita un espacio circular, entre 5 y 6,8 m de diámetro, cuya superficie interior oscila entre los 20 y los 37 m². En su trazado hay algún hoyo de poste circular entre 10 y 20 cm de diámetro que reforzaría el alzado de la estructura. El acceso al interior está marcado por un espacio sin surco de 0,5-1,1 m de anchura, delimitado por dos hoyos de poste. Este acceso se suele situar en el límite oriental o sureste. Al menos dos de ellas se reconstruyen o estructuran de nuevo, lo que se atribuye a la fragilidad de su construcción que requeriría sucesivas ocupaciones y reforzamientos. Los alzados de estas estructuras no se conocen. En poblados cercanos de la misma época como Marroquíes Bajos se ha propuesto que consistieran en un cuerpo bajo cilíndrico y cubierta cónica, formada por un entramado de madera y ramajes flexibles, reforzado con algunos postes en el perímetro y la entrada y con un posible cubrimiento de barro para mejorar el aislamiento. Uno o varios postes centrales soportarían el peso de la cubierta. La concentración de las 4 estructuras fuera del foso puede estar determinada por su pésima conservación. Numerosos hoyos de poste (tipo 9), distribuidos dentro y fuera del foso, podrían formar parte de cabañas similares cuyos restantes elementos han desaparecido.

El foso o zanja. Tipo 1 miniatura|derecha|320px|Planta general del foso del poblado calcolítico, con la localización de las secciones realizadas.

El trazado de la antigua carretera A-316 dividió el poblado y el foso en una Zona Este y otra Oeste. En cada zona se abrieron en el foso 2 y 11 secciones respectivamente. El foso o zanja está excavada en la base geológica, ubicada en la parte más alta del poblado. De morfología circular ligeramente irregular y tendencia hexagonal mide unos 70 m de diámetro. Su perímetro de algo más de 235 m está segmentado por los accesos al recinto y abarca una superficie de 4450 m². Su anchura varía entre 1 y 3 m. Tiene sección en ‘U’ y una potencia entre 0,3 y 1,6 m. El foso estaba colmatado por niveles postdeposicionales naturales y vertidos de posible origen antrópico. La presencia de adobes en varios niveles y en el trazado superficial del foso apunta a su empleo en la construcción de un pequeño murete o reborde interior en la mayor parte del recorrido. Los 5 accesos al interior del recinto tienen entre 3 y 6 m de anchura. Se sitúan a distancias regulares sin excluir que hubiera al menos otro destruido por los antiguos desmontes de la carretera A-316. La planta general muestra una serie de ‘salientes’ o pequeños bastiones de tendencia semicircular con diámetro en torno a los 2 m. Situados a 10-12 m de los diferentes accesos, remarcan los giros que dan al foso su característica tendencia circular.

Funcionalidad del foso

La funcionalidad del foso tendría un matiz ideológico y cultural más que defensivo, ya que sus dimensiones no sugieren que fuera un elemento infranqueable. Descartada también una función hidráulica, pudo actuar como barrera efectiva y simbólica probablemente delimitando el espacio del grupo. Además su funcionalidad debió estar estrechamente relacionada con el importante papel que la ganadería jugaba en la pequeña comunidad que lo habitaba, actuando como ‘barrera o cerca’ donde resguardar la cabaña ganadera. Su construcción requirió un esfuerzo comunal mediante un proceso de agregación de varios grupos familiares. El foso actuaría así como medio de afirmación de la cohesión interior de la comunidad.