Crisis ideológica, desde el punto de vista del materialismo histórico, es la coyuntura de cambios en una superestructura ideológica que está desfasada con respecto a las condiciones materiales de las relaciones de producción o estructura económica y social.
Si la ideología es el lubricante que permite mantener fluidas las relaciones sociales, proporcionando el mínimo consenso social necesario mediante la justificación del predominio de las clases dominantes y del poder político, su inadecuación a nuevas condiciones o el surgimiento de ideologías alternativas que compitan con ella; producen un aumento de la tensión social (lucha de clases) que contribuye a la crisis de un modo de producción y su transición al siguiente.
Además de crisis de alcance más limitado, los máximos ejemplos de crisis ideológica coincidieron con las grandes crisis seculares: El desprestigio de la religión romana, la filosofía y el arte clásicos durante la crisis del , que acabó produciendo su sustitución por el cristianismo, el neoplatonismo, agustinismo y el arte medieval. La crisis de la escolástica a partir de su máximo con Tomás de Aquino en el . La crisis del verá cómo además de la economía, la sociedad y el poder político, el edificio justificativo del orden feudal se tambalea: Duns Scoto y Guillermo de Occam anticipan los cambios que traerá el Renacimiento en el , y en el la Reforma. La crisis de la conciencia europea que, en expresión de Paul Hazard, sacudió el ambiente intelectual coincidiendo con el final de la crisis del , el asentamiento de la ciencia moderna y el anticipo de la Ilustración.
No debe confundirse el concepto con el de Revolución científica, que tiene su propia dinámica de relaciones entre ciencia, tecnología y sociedad (CTS), sujeta a la influencia de estructura económico-social y superestructura político-ideológica.
Véase también
Conciencia de clase
Categoría:Ideología Categoría:Crisis Categoría:Conceptos marxistas