thumb|350px|<center>Uso experimental de un percutor. El percutor es la herramienta que se emplea en la talla de industrias líticas, generalmente prehistóricas, para la obtención de lascas en sentido amplio. A pesar de que el uso de la palabra percutor tiene una denotación precisa (la de herramienta que golpea); en el campo de la Prehistoria y, más concretamente, en el de la tecnología de la piedra tallada, un percutor tiene unas connotaciones más amplias, dependiendo de la técnica empleada cuando se recurre a él: percutor duro, percutor blando o elástico, percutor indirecto a través de una pieza intermedia (puntero) y compresor (del que hay múltiples variantes).

En cualquier caso, un percutor en la talla lítica tiene siempre la misma función, la extracción de piezas de lascado (sean lascas, hojas u hojitas) para la fabricación de herramientas de piedra por medio de una serie de técnicas extremadamente variadas y, a veces, tan sofisticadas, que aún no han sido desveladas.

Tipos de percutor A lo largo del periodo de tiempo en que el ser humano ha fabricado herramientas de piedra tallada (no sólo durante la Prehistoria) se han empleado distintas técnicas y diferentes clases de percutores. La siguiente es una enumeración básica, pues ciertos procedimientos son tan sofisticados que en ellos intervienen una serie importantes de artefactos especializados en el lascado.

Percusión directa Percutor durmiente o pasivo Es una gran piedra que, bien asentada en el suelo, sirve para diversos fines, siendo el más obvio el golpeo con la pieza a trocear, obteniendo generalmente grandes lascas. La técnica del percutor durmiente es poco conocida porque ha sido poco experimentada, si bien se conoce que se usó durante el Paleolítico Inferior para obtener lascas de gran tamaño que, a su vez, serían soportes para ciertos utensilios. Las grandes lascas eran soportes muy apreciados, pues necesitaban muy poca transformación, con lo que se ahorraba esfuerzo en su manufactura. El problema del percutor durmiente es que se manejan piedras de gran tamaño, lo que implica un escaso control sobre el resultado y numerosos golpes fallidos, al menos hasta adquirir la fuerza y la pericia suficientes. thumb|left|<center>Retoque por percusión directa sobre un yunque de piedra. Otra forma de emplear el percutor durmiente como yunque es más propia de periodos avanzados (a partir del Paleolítico Superior). Aunque se basa en el empleo de una piedra sólidamente asentada, el concepto técnico es completamente diferente: se trata de apoyar lascas u hojas líticas sobre el yunque y llevar a cabo un retoque abrupto por repercusión en un lado (dorso) o extremidad (truncadura) obteniendo retoques así, cruzados ortogonales (es lo que se llama retoque abrupto). También se ha podido experimentar el retoque sobre yunque de piedra por medio de una fuerte presión, obteniendo así un borde retocado regular y monofacial.

Percutor duro activo thumb|<center>Varios tipos de percutor duro. Es un simple canto trabajado que se usa como martillo para golpear la roca, sujetándolo directamente con la mano. El percutor duro es y ha sido el más utilizado a lo largo del periplo humano, pues aunque se usen otros tipos de percutores como herramientas principales para la talla, los de piedra son herramientas subsidiarias para preparar el terreno (por tanto, nunca puede ser utilizado como un argumento cronológico). La percusión dura es la primera en aparecer y la única que se conoce durante, al menos, dos millones de años (hasta que se incorpora el percutor blando); se empleó para la fabricación de útiles a lo largo de toda la cadena operativa, hasta que la tecnología lítica mejoró. Entonces el percutor duro quedó relegado a las primeras fases de elaboración de un artefacto: el desbastado inicial, la hechura primaria (la creación de preformas, que luego serían refinadas con percutor blando o por presión), el ataque de planos de percusión inaccesibles para el percutor blando, la preparación de plataformas de percusión en determinados núcleos, etc.

A pesar de que hay testimonios indirectos de su larga persistencia, la arqueología ha sacado a la luz muy pocos percutores. Entre los más antiguos son los citados por Jean y Nicole Chavaillon tanto en Gomboré 1B, como en Melka Kunturé e, incluso, Olduvai (capas I y II): Los percutores duros activos se distinguen por su forma oblonga con uno o dos bordes activos con numerosas marcas de choques y, a menudo, pequeños lascados (astillamientos), así como algunas fisuras.. También señalan la existencia de percutores durmientes (pasivos), de los que ya hemos hablado; de piedras con cúpulas de percusión y de guijarros percutidos cuyas cicatrices son insuficientes para considerarlos percutores auténticos Éstos, se reconocen por las numerosas huellas de golpes que tienen (microestrellas, conos de percusión, fisuras, lascados fortuitos...).

Es posible que en las excavaciones antiguas y poco sistemáticas pasasen desapercibidos, pero también se ha dicho que los buenos percutores de piedra eran tan apreciados, que el artesano sólo los abandonaba cuando quedaban inútiles.. De hecho, en Pincevent fueron localizados dos percutores, uno bastante pequeño (132 gramos) y otro bastante grande (de 672 gramos), pero dada la cantidad y calidad de industria lítica recogida en este conocido yacimiento, se considera una porción muy escasa (página 276). Semenov habla de un yacimiento rico en percutores (el de Polivanov, Rusia), (página 91) pero, como el resto de ellos, son casi todos del Neolítico en adelante. (páginas 12) El tamaño de los percutores duros depende de su función: los hay muy grandes para el desbastado, los medianos sirven para la hechura, los pequeños son herramientas auxiliares para preparar plataformas de percusión, o retocar lascas. Respecto a la forma, los hay circulares, ovalados, rectangulares.... De hecho, la forma depende mucho del estilo del artesano (al menos por lo que respecta a los prehistoriadores que experimentan con la talla del sílex, y que adquieren estilos, posturas y gustos distintos).

A pesar de que los percutores de piedra son más propios de la extracción de lascas anchas y cortas, usados con maestría pueden conseguir un control muy preciso del troceado de la roca. De hecho, se han atestiguado casos de extracción de hojas líticas con percutor duro, principalmente en el Paleolítico Medio europeo (casi siempre hojas Levallois (páginas 425-441)), pero también en el Superior y en el Epipaleolítico. Cierto que la extracción de hojas es más efectiva con otras técnicas, pero hay suficientes indicios para afirmar que también se puede hacer con percutor duro. Incluso hay casos excepcionales e inauditos de extracción de hojas de obsidiana de más de 30 centímetros en el México precolombino y en la antigua Etiopía (en ninguno de los casos los tallistas experimentales modernos han sido capaces de recrear los métodos, por lo que éstos son, en ambos casos, un misterio por resolver). (páginas 75)

Percutor blando directo Se trata de un fragmento de asta de cérvido o de madera dura que se utiliza para golpear la roca y extraer lascas. Los percutores blandos suelen tener unos 30 o 40 cm de largo y el tamaño idóneo para asirlos en la mano. El material del que están hechos es muy variado, ya a lo largo de su historia los humanos han cazado muchas especies de cérvidos en todo el globo, pero los tallistas experimentales aprecian concretamente los de reno o de caribú (si bien, los de ciervo son los más comunes y asequibles).La cuerna de bóvido no es tan adecuada como el asta de cérvido, pues tiene un recubrimiento externo de queratina y un alma ósea que se separan, sin embargo pueden usarse como retocadores En el caso de la madera, sólo sirven las especies de material especialmente dura: boj, acebo, tal vez encina, por ejemplo. En cualquier caso, el percutor duro se desgasta con su uso con relativa rapidez, cada golpe se come un poco del percutor, de hecho, aquellos percutores que están hechos de madera duran muy poco. Los de asta duran algo más, pero al final acaban quebrándose por la fatiga del material. La observación a ojo desnudo revela que el sílex (o cualquiera que sea la roca tallada) deja pequeñas partículas incrustadas en el percutor, astillitas y esquirlas pétreas. thumb|left|<center>Percutores blandos:de madera de boj, de acebo, de encina y cornamenta de cérvido.

En las excavaciones arqueológicas, los percutores blandos son más raros aún que los duros, ya que son orgánicos y, por tanto, perecederos. François Bordes y Denise de Sonneville-Bordes exhumaron uno en los estratos solutrenses más recientes de la cueva de Laugerie-Haute (Dordoña). La pieza estaba rota en varios fragmentos e incompleta, pero conservaba el extremo funcional, donde pudieron observarse las marcas de los golpes y, al microscopio, eran visibles los trocitos de sílex incrustados. Los análisis petrológicos determinaron adicionalmente que se trataba del mismo tipo de sílex que las piezas talladas extraídas de la misma capa arqueológica.

La contrapartida a esta fragilidad son una serie de ventajas derivadas de la elasticidad y de las propiedades frente a la tensión-deformación de este tipo de percutores. El percutor blando tiene un límite de fluencia inferior al de la roca, eso haría pensar a un lego que es imposible tallar sílex o cuarcita con un trozo de madera o de asta; sin embargo, su límite de elasticidad es muy superior, lo que hace que soporte más tensión y que sea la roca la que se rompa, en lugar del percutor (esto no ocurre, en cambio con el hueso; los percutores de hueso suelen ser inapropiados para la talla, de hecho el hueso es más bien una materia prima tallada, al igual que las rocas). thumb|<center>El profesor Tixier experimentando con percutor blando. Por otro lado, durante la percusión misma, que dura milésimas de segundo, el percutor blando, al ser un elástico lineal no-isótropo, varía su estado tensional y aumenta su energía interna en forma de energía potencial elástica. En el momento en que la roca llega a su límite de elasticidad y se rompe, la energía potencial se libera y el percutor recobra su forma original. Por otro lado, debido también a su elasticidad, la superficie de contacto entre percutor y roca es mayor, puesto que este se adapta al plano de percusión. La zona percutida es mayor también, por eso el arranque de la fractura es más difuso que si usásemos una piedra, por eso el concoide es también menos acusado. Es un proceso tan rápido que es invisible al ojo humano, pero sus consecuencias han sido aprovechadas desde hace más de un millón de años. Todo esto, que es tan teórico, se traduce al nivel práctico, desde el punto de vista del artesano tallista, en un mayor control sobre la talla, en unos resultados más fáciles de dirigir, y en un lascado más preciso y definido; en pocas palabras, la talla es más eficiente y sus resultados más eficaces (los artefactos tallados con percutor blando tienen un acabado mucho más fino que aquellos en los que sólo se ha usado el percutor duro).