thumb|Ruinas del Castillo de Saldaña. Diego Muñoz, en latín Didacus Munnioz (fallecido c. 951), magnate de origen palentino y miembro de la familia Banu Gómez, fue el primer conde de Saldaña.
Era uno de los personajes más importantes del Reino de León en la primera mitad del . Logró consolidar el poder familiar gracias a una inteligente política matrimonial, y de alejamiento y obediencia con el monarca Ramiro II, logrando sentar las bases de poder de su familia, los Banu Gómez, que según el historiador árabe Ibn Jaldún: «reinaban en el país que se extiende entre Zamora a Castilla.»
Se puede decir que Diego Muñoz logró casi las mismas metas que el poderoso conde de Castilla, Fernán González.
Orígenes familiares thumb|Árbol genealógico de Diego Muñoz de Saldaña. thumb|Reliquia del Beato de Valcavado. Monje del cenobio situado en Saldaña en época de los condes Banu-Gómez. Existen dos teorías sobre los orígenes familiares de Diego Muñoz. La primera de estas teorías iniciada por el historiador benedictino fray Justo Pérez de Urbel y seguida por numerosos autores como Justiniano Rodríguez Fernández o Julio González González, establece como zona de origen de la familia de Diego Muñoz el territorio de Liébana. Sus padres según esta teoría serían Munio Díaz y Gulatruda, quienes aparecen en la documentación de San Martín de Liébana (luego Santo Toribio) desde el año 914. En un diploma de tiempos de Alfonso IV, aparece Gulatruda ya viuda comprando a su familiar Silo Froilaz, varias tierras de Liébana y Asturias de Santillana (929), y en el documento aparecen como testigos sus hijos entre ellos el Diego Muñoz lebaniego. Este Diego Muñoz no puede ser el mismo que el de Saldaña ya que el lebaniego solo tenía hermanas; Vistrilli, Bauduilli, Tedegonzia y Retefreda, y el de Saldaña tenía dos hermanos conocidos, Osorio Muñoz y Gómez Muñoz. Además el último diploma del Diego Muñoz lebaniego data del año 964 cuando el de Saldaña ya estaba muerto.
La influencia de este Diego Muñoz lebaniego se circunscribe al ámbito comarcal, siendo un magnate de la zona ligado al monasterio de Santo Toribio que nunca aparece en la documentación del monasterio con la dignidad condal. Todo lo contrario al Diego Muñoz de Saldaña, que fue un conde con cierta relevancia en el reino leonés. Hay que señalar que los descendientes de Diego Muñoz de Saldaña, tanto su hijo Gómez Díaz como el resto de los sucesivos cabecillas de los Beni Gómez fueron condes de Liébana, y eso ha inducido a creer que el Diego Muñoz saldañés y el lebaniego son la misma persona. La cuestión es que en tiempos de los dos Diegos siempre existió un conde en Liébana, como por ejemplo el conde Alfonso o Fernando Rodríguez, no apareciendo en la documentación Gómez Díaz como conde de la Liébana hasta 977: comite Gomizi Didaz in Libana.
La segunda teoría comúnmente aceptada en la actualidad, establece como padre de Diego a un Munio Gómez heredado en San Pedro de Cansoles en la montaña Palentina, relativamente cerca del monasterio y castillo de San Román (Santibáñez de la Peña), uno de los centros de poder de Diego Muñoz y sus descendientes.
Este "Monnio Gomez" aparece en dos documentos del monasterio de Sahagún del año 915 (siendo uno de ellos una copia con algunas variantes). Años más tarde Diego Muñoz vendería a Sahagún parte de sus posesiones en las cercanías de Cansoles que antes habían pertenecido a su padre Munio Gómez. A favor de esta teoría está el patronímico de Munio, Gómez, ya que se sabe que Diego Muñoz era miembro de la familia Banu Gómez o Beni Gómez (hijos de Gómez). Según Justo Pérez de Urbel los moros los llamaban Banu Gómez por el hermano y el hijo de Diego Muñoz, Gómez Muñoz y Gómez Díaz, pero la primera mención de los Banu Gómez data del año 932, Ibn Hayyan informa de como los condes Banu Gómez y Ansúrez se rebelan contra Ramiro II en apoyo de su hermano Alfonso. Esta destacada actuación de los Banu Gómez revela la existencia de un linaje consolidado proveniente de un antepasado de cierta relevancia cuyo nombre sería Gómez. Relevancia que también tuvo que tener Munio Gómez, ya que sus hijos pertenecían al círculo palatino, tanto Diego Muñoz como sus hermanos Gómez Muñoz y Osorio Muñoz, alcanzaron la dignidad condal, además Osorio fue uno de los más destacados colaboradores del monarca, figurando en los documentos reales entre los principales nobles del reino.
De ser Munio Gómez el padre de Diego Muñoz de Saldaña y no Munio Díaz, podría ser que Diego Muñoz no fuera el primogénito, porque en la época en ocasiones se tenía la costumbre de dar el nombre del abuelo paterno al primogénito y al segundogénito el del abuelo materno. El hermano de Diego, Gómez Muñoz, tomaría su nombre de su abuelo Gómez, por lo que podría ser el hijo primogénito y no Diego Muñoz.
La teoría de Abolmondar thumb|Montaña Palentina, nacimiento del río Carrión, columna vertebral de los dominios de Diego Muñoz y su familia. La medievalista leonesa Margarita Cecilia Torres Sevilla-Quiñones de León en su obra Linajes nobiliarios de León y Castilla: Siglos IX-XIII lanza una teoría que identifica a dos de los condes del llamado episodio de Tebulare, Abolmondar Albo y su hijo Diego, con Munio Gómez y Diego Muñoz respectivamente.
Tras la derrota en la Batalla de Valdejunquera (920) contra las tropas del califa Abderramán III, el rey Ordoño II de León apresó junto al río Carrión (zona de actuación de los Beni Gómez) a los condes castellanos por no haber acudido al combate, y encadenados se los llevó a León. Estos condes castellanos serían cuatro: Nuño Fernández, Fernando Ansúrez, Abolmondar Albo y su hijo Diego. Para Justo Pérez de Urbel ese Albolmondar sería un tal Rodrigo Díaz supuesto hijo de Diego Rodríguez Porcelos. Margarita Torres por el contrario identifica a ese Albolmondar Albo con Munio Gómez y a su hijo con Diego Muñoz, hipótesis que es aceptada por autores como Gonzalo Martínez Díez.
Abolmondar es un nombre romanceado de Abu al-Mundhir, es decir, de la kunya de Al-Mundhir. Según la teoría de Margarita Torres, Abolmondar sería un sobrenombre debido a una estancia prolongada en Al-Ándalus, siendo habitual el uso de sobrenombres entre la nobleza proveniente de allí. En 865 tuvo lugar una campaña cordobesa contra tierras castellanas, la llamada Batalla de la Morcuera, donde fueron destruidas las fortalezas de algunos señores entre ellos Gómez, señor de Mesaneka. Según Margarita Torres, de esta campaña los musulmanes regresarían con numerosos cautivos, entre ellos Munio Gómez y Diego Muñoz, que debido a su estirpe estarían bajo la protección del emir, y que por ello es por lo que fueron conocidos como los Banu Gómez, en recuerdo de Gómez, señor de Mesaneka. Todo esto ayudaría a comprender la estrecha relación existente entre los Banu Gómez y Córdoba, donde se llegaron a recibir embajadas de paz del hijo de Diego Muñoz, y ya en tiempos del nieto de Diego Muñoz, García Gómez, García sería aliado de Almanzor.
Por último, el paleógrafo José Manuel Ruiz Asencio cataloga varios códices de origen mozárabe como pertenecientes del monasterio de San Román de Entrepeñas, y precisa que probablemente pudieron ser adquiridos por Diego Muñoz, que los pudo traer de Córdoba para la institución monástica que él mismo había fundado en San Román. La posesión de esos códices provenientes de Al-Ándalus en tiempos de Diego Muñoz, corroboraría la teoría de Margarita Torres.
Su vida Inicios, primera rebelión contra Ramiro II La primera aparición de Diego Muñoz debemos situarla en el año 932, en la rebelión de los Banu Gómez y Ansúrez contra Ramiro II de León, aunque Ibn Hayyan no cite expresamente a Diego Muñoz, los Banu Gómez estarían encabezados por el mismo Diego. Así nos cuenta los hechos Ibn Hayyan:
Esta acción que nos relata Ibn Hayyan pone de manifiesto el poder de la familia de Diego Muñoz, pues aliados a los Ansúrez dirigidos seguramente por Fernando Ansúrez, saquearon el llano leonés matando a trescientos hombres entre los que se tuvieron que contar algunos hombres que había dejado Ramiro, que probablemente estaba ausente en Asturias sofocando la rebelión de los hijos de Fruela II. Esta revuelta que tuvo como objetivo volver a sentar en el trono a Alfonso IV no dio sus frutos, ya que ese mismo año Ramiro cegó a su hermano Alfonso y capturó a los tres hijos de Fruela, Alfonso, Ramiro y Ordoño que también corrieron la misma suerte.
Diego tuvo que volver a la obediencia pronto, pues dos años más tarde en 934 le vemos acudiendo junto con su rey Ramiro a la llamada de auxilio de Fernán González contra las tropas de Abd al-Rahman III que asolaban Castilla, y que acabó con la derrota de los musulmanes en Osma:
Su primera aparición documental data del año 936, en ella confirma en lugar destacado junto con su hermano Osorio y los condes Fernán González y Ansur Fernández una donación de Ramiro II a favor del monasterio de San Isidro de Dueñas. Un año después (937) refrenda con su presencia la inauguración de la Iglesia de Santiago de Peñalba en el Bierzo.
La victoria de Simancas y la restauración del monasterio de San Román En el año 939 tuvo lugar la Batalla de Simancas, donde se enfrentaron las fuerzas del califa Abderramán III, contra una coalición cristiana liderada por el rey Ramiro II que contó con la ayuda del rey de Pamplona, García Sánchez I. Aunque no aparezca en ninguna crónica la actuación de Diego Muñoz en la contienda y ni se haga mención a los Banu Gómez, su presencia en un acontecimiento de tal envergadura es prácticamente segura. En los Anales Castellanos Primeros al describir la batalla desde la versión castellana nos cuenta cómo con Ramiro II se encontraban sus condes con sus huestes y después solo hace mención a los castellanos Fernán González y Ansur Fernández:
Sin lugar a dudas aunque se omita su participación en la contienda, entre los condes que formaban con Ramiro II se encontraba Diego Muñoz, así como otros personajes del reino, que no podían faltar a este encuentro bélico tan importante.
Un año más tarde de la Batalla de Simancas (940), Diego Muñoz y su mujer Tegridia, restauran, amplían y dotan el monasterio de San Román de Entrepeñas, y lo ofrecen al abad Lecinio, entregando para su sustento el lugar donde está situado el monasterio y sus heredades, limitadas a oriente por Balcarcere y a occidente por el camino que conduce al castillo. Dotándolo con la iglesia de San Quirce en Guardo, la iglesia de Santa María de Arconada y la iglesia de Santiago de Galleta, esta última en territorio de Dueñas. El documento lo confirman varios abades, el obispo de León Oveco, los hijos de Diego Muñoz: Munio, Gómez, Elvira y Osorio, y varios personajes entre ellos el Silo Froilaz hacendado en Liébana. En el Archivo Histórico Nacional se encuentra el documento original escrito en visigótica cursiva de esta donación de Diego Muñoz al monasterio de San Róman, que el profesor José Manuel Ruiz Asencio califica de diploma fundacional.
En el 941 Diego Muñoz vendió al monasterio de Sahagún la tercera parte de sus posesiones en el monte de Picones, cerca de San Pedro de Cansoles. Este documento esclarece un poco más la teoría del origen palentino de Diego, ya que estas posesiones en las cercanías de Cansoles antes habían pertenecido a su padre Munio Gómez.
Después de dos años de tensas negociaciones de paz tras la batalla de Simancas, Ramiro II y Abderramán III acordaron una tregua en el año 941. Como consecuencia se liberó al gobernador de Zaragoza, Muhammad ibn Hashim al-Tuyibi, en manos leonesas desde la batalla de Simancas. En esta tregua también se incluyó al rey de Pamplona, García Sánchez I, a los condes, Fernán González, Ansur Fernández y al propio Diego Muñoz, estos dos últimos son nombrados en la crónica de Ibn Hayyan por su estirpe, Banu Ansur y Banu Gómez: