Luis XVI de Francia (; Versalles, 23 de agosto de 1754-París, 21 de enero de 1793) fue rey de Francia y de NavarraEntiéndase Navarra o Reino de Navarra, en este contexto, como el territorio transpirenaico (Baja Navarra) del Reino de Navarra desintegrado en 1530. entre 1774 y 1791, copríncipe de Andorra entre 1774 y 1793 y rey de los francesesEn versión completa: «Por la gracia de Dios y la ley del Estado constitucional, rey de los franceses». Nueva titulación que sustituye a la de «Rey de Francia y de Navarra» (llevando aparejada más tarde la abolición del reino navarro y la integración de su territorio en Francia), y, como se señala más adelante, pone de manifiesto el nuevo tipo de monarquía que había surgido tras el estallido de la Revolución francesa, en la que el monarca debía lealtad al pueblo. entre 1791 y 1792.Entre el 21 de junio y el 21 de septiembre de 1791 le fueron suspendidos sus poderes por la Asamblea Nacional Constituyente, con motivo del intento de fuga frustrado en Varennes-en-Argonne. Fue el último monarca antes de la caída de la monarquía por la Revolución francesa, así como el último que ejerció sus poderes de monarca absoluto.
Luis XVI se convirtió en delfín de Francia tras la muerte de su padre y presunto heredero, Luis de Francia. Tras la muerte de su abuelo el rey Luis XV, el 10 de mayo de 1774, heredó el cargo de rey de Francia y de Navarra que mantendría hasta 1791, cuando asumió el título de rey de los franceses.
Los primeros años de su reinado estuvieron marcados por los intentos de reformar la administración francesa de acuerdo con las ideas de la Ilustración. Dichos intentos incluyeron aumentar la tolerancia hacia los no católicos y la abolición de la pena de muerte para los desertores. La nobleza francesa reaccionó a las reformas propuestas con hostilidad y se opuso con éxito a su implementación. Luis implementó la desregulación del mercado de granos, defendida por su ministro de economía, el liberal Turgot, pero esto acabó en un aumento en los precios del pan. Los períodos de malas cosechas condujeron a la escasez de alimentos que, durante una cosecha particularmente mala en 1775, llevó a las masas a rebelarse. Desde 1776, Luis XVI apoyó activamente a los colonos norteamericanos, que buscaban su independencia de Gran Bretaña, lo cual se concretó en el Tratado de París de 1783. La consiguiente crisis financiera y de la deuda contribuyó a la impopularidad del Antiguo Régimen. Esto condujo a la convocatoria de los Estados Generales de 1789. El descontento entre los miembros de las clases media y baja de Francia dio como resultado una fuerte oposición a la aristocracia francesa y a la monarquía absoluta, de la que Luis y su esposa, la reina María Antonieta, eran vistos como representantes. El aumento de las tensiones y la violencia estuvieron marcadas por eventos como la toma de la Bastilla, durante el cual los disturbios en París obligaron a Luis a reconocer definitivamente la autoridad legislativa de la Asamblea Nacional.
La indecisión y el conservadurismo de Luis llevaron a algunos elementos del pueblo de Francia a verlo como un símbolo de la tiranía percibida del Antiguo Régimen, y su popularidad se deterioró progresivamente. Su fallida huida a Varennes en junio de 1791, cuatro meses antes de que se declarara la monarquía constitucional, parecía justificar los rumores de que el rey vinculaba sus esperanzas de salvación política a las perspectivas de una intervención extranjera. La credibilidad del rey se vio profundamente minada, y la abolición de la monarquía y el establecimiento de una república se convirtieron en una posibilidad cada vez mayor. El crecimiento del anticlericalismo entre los revolucionarios resultó en la abolición del dîme (impuesto territorial religioso) y en varias políticas gubernamentales destinadas a la descristianización de Francia.
En un ambiente de caos nacional provocado por la guerra civil e internacional, Luis XVI fue arrestado y depuesto durante la jornada del 10 de agosto de 1792. Un mes después, la monarquía fue abolida y se proclamó la Primera República el 21 de septiembre de 1792. El depuesto monarca fue desacralizado con el nombre de «ciudadano Luis Capeto» (Louis Capet), en referencia a su ancestro Hugo Capeto. Luis fue juzgado por la Convención Nacional (autoinstituida como tribunal para la ocasión), declarado culpable de alta traición y ejecutado en la guillotina el 21 de enero de 1793. Luis XVI fue el único rey de Francia en ser ejecutado, y su muerte puso fin a más de mil años de monarquía francesa continua. Sus dos hijos murieron en la infancia, antes de la Restauración borbónica; su única hija en llegar a la edad adulta, María Teresa, fue entregada a los austriacos a cambio de prisioneros de guerra franceses, y finalmente murió sin descendencia en 1851.
Biografía Infancia y juventud Nacido como Luis Augusto de Francia (Louis Auguste de France), duque de Berry, fue el cuarto hijo del delfín Luis Fernando y María Josefa de Sajonia. La segunda esposa del delfín era hija de Federico Augusto III, rey de Polonia. En el momento de su nacimiento, su padre y su hermano Luis José Javier (nacido en 1751 y fallecido en 1761) le precedían en la línea de sucesión, por lo que nunca se creyó que llegara al trono. Sus otros hermanos fueron María Teresa (1746-1748), hija del primer matrimonio de su padre con María Teresa de España y fallecida a los dos años de edad; María Ceferina (1750-1755), fallecida a los cinco años; Javier María (1753-1754), fallecido al año de edad; Luis Estanislao (1755-1824), conocido como conde de Provenza (durante la Revolución se exilió y tras la caída de Napoleón subió al trono como Luis XVIII, iniciando así la Restauración); Carlos Felipe (1757-1836), conocido como conde de Artois (subió al trono como Carlos X, sucediendo a su hermano Luis XVIII); Clotilde (1759-1802), reina consorte de Cerdeña; e Isabel (1764-1794), conocida como Madame Isabel.
Luis fue confiado a Marie Louise, condesa de Marsan y princesa de Rohan, quien lo apartó de la corte y se lo llevó al palacio de Bellevue, colmándolo de cuidados y, probablemente, salvándole la vida.Louis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág.6). Consultado el 23/12/10 (en francés). A los seis años debió ser separado de su nodriza y traído junto a los hombres, lo que le causó una gran tristeza que intentaron aliviarle con juguetes y otras distracciones, como fuegos artificiales, que no surtieron efecto.Louis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág. 7). Consultado el 23/12/10 (en francés). Su padre eligió personalmente a los hombres encargados de educarlo: el duque de La Vauguyon fue escogido como gobernador; Jean-Gilles du Coëtlosquet, obispo de Limoges como preceptor; el marqués de Sinety como vicegobernador y el abad de Radonvillers para realizar las tareas esenciales del vicepreceptor. Su padre desechó el método educativo mayoritario en la época, que reducía a entretenimiento y diversión la instrucción, y abogó por el trabajo y el esfuerzo, lo que no combatió su predisposición a una extrema timidez y a un carácter reservado, que se convirtieron en un defecto. thumb|left|260px|Luis (a la derecha) y su hermano, el conde de Provenza (a la izquierda) en su infancia, pintados por François Hubert Drouais.
Detestando los falsos cumplidos, no correspondía a los que se los dedicaban, y éstos lo aislaban, lo que le produjo una fuerte inseguridad en sí mismo y una exagerada modestia,Louis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág. 9). Consultado el 31 de diciembre de 2010 (en francés). hasta el punto de que, en una ocasión, al elogiarle un arengador de provincias por sus cualidades precoces, respondió: «Os equivocáis, señor, yo no soy el que posee [el] espíritu, es mi hermano [el conde] de Provenza».Louis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág. 10). Consultado el 23 de diciembre de 2010 (en francés).
Su tía y madrina, la princesa María Adelaida, desarrolló un gran afecto por él, y se gustaba de llevarlo a su casa, donde más de una vez le dijo: «Vamos, mi pobre [duque de] Berry, estáte a tu gusto, tienes los codos libres: habla, grita, haz ruido, te doy carta blanca».
El ya delfín (tras la muerte de su padre en 1765) recibió una exquisita enseñanza, por parte del jesuita BerthierLouis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág. 13) (en francés). Consultado el 31 de diciembre de 2010. y, por supuesto, del duque de La Vauguyon, la cual dio unos espléndidos resultados: el delfín Luis Augusto conocía el latín, el italiano le era tan familiar como su lengua materna, hablaba el alemán pasablemente y dominaba el inglés, traduciendo de este último L'histoire de Charles Ier (La historia de Carlos I), de David Hume; Doutes historiques sur les crimes imputés à Richard III (Dudas históricas sobre los crímenes imputados a Ricardo III), de Horace Walpole y los cinco primeros volúmenes de Décadence de l'Empire romain (Decadencia del Imperio romano), de Gibbon, los cuales fueron impresos y editados.Louis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág. 17) (en francés). Consultado el 31/12/10. El duque de La Vauguyon era consciente de que debía prepararle para insuflarle fuerzas a la monarquía, que se encontraba muy debilitada y para «curar todas las "heridas" de Francia con rapidez y precisión», no solo educándolo con los conocimientos elementales, sino «enseñándole a conocer a los hombres».Louis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág. 21) (en francés). Consultado el 31 de diciembre de 2010.
Recibió una educación propia de un «príncipe de las Luces», y se le consideraba «un monarca iluminado».Ran Halévi, Louis XVI, faut-il le réhabiliter? dossier in revue L’Histoire, n°303, noviembre de 2005, p. 34 (en francés). Practicaba la lógica, la gramática, la retórica, la geometría y la astronomía. Tenía unos conocimientos históricos y geográficos incontestables (diseñó él mismo un atlas de rigurosa precisión)Louis XVI, por Frédéric Alfred, conde de Falloux (pág. 18) (en francés). Consultado el 31 de diciembre de 2010. y competencias económicas. Estuvo muy influenciado por Montesquieu, quien le inspiró una concepción moderna de la monarquía, libre del derecho divino.Philippe Bleuzé y Muriel Rzeszutek, «Un même personnage, des images contradictoires : Louis XVI» en la web de la Academia de Lille (en francés).
Matrimonio thumb|left|220px|Luis XVI como delfín de Francia. El duque de Choiseul decide aliarse con Austria con el propósito de poner fin a la prosperidad de Gran Bretaña y Rusia, por lo que pide la mano de María Antonieta de Austria, archiduquesa de Austria e hija de Francisco de Lorena y la emperatriz María Teresa, para desposarla con el delfín.Louis XVI, por Frédéric Alfred P., conde de Falloux (pág. 26) (en francés). Consultado el 31 de diciembre de 2010.
Para el cruce de la frontera por María Antonieta se construyeron dos pabellones, simbolizando a las dos potencias aliadas. En el pabellón de Francia se encontraban la condesa de Noialles, dama de honor; la duquesa de Cossé, dama de vestuario; cuatro damas de palacio; el conde de Saulx-Tavannes, caballero de honor; el conde de Tessé, primer escudero, y el obispo de Chartres, primer capellán.Louis XVI, por Frédéric Alfred P., conde de Falloux (pág. 27) (en francés). Consultado el 31 de diciembre de 2010. En el otro pabellón se hallaban las damas austríacas que habían acompañado a la archiduquesa y la habían vestido con prendas francesas enviadas desde París. thumb|right|200px|María Antonieta como delfina de Francia, retratada por Joseph Ducreux (1769).