thumb|Clitemnestra intentado despertar a las erinias mientras su hijo es purificado por Apolo. Crátera apulia de figuras rojas, 480–470 a. C., Museo del Louvre (Cp. 710).

En la mitología griega, las erinias, erinies o erinis (en griego antiguo: Έρινύες, Erinýes) son unas diosas ctónicas y preolímpicas cuya misión esencial es la venganza del crimen y especialmente las faltas contra la familia. Su presencia se considera una maldición y son la alegoría de la culpa y el castigo moral: persiguen especialmente a aquellos que tienen las manos manchadas de sangre, y no les permiten descansar hasta que se pague por su delito. Se les representa como genios alados, con serpientes entremezcladas en su cabellera y llevando en la mano antorchas o látigo. Cuando se apoderan de una víctima, la enloquecen y la torturan de mil maneras. A menudo son comparadas con «perras (sabuesos)» que persiguen a los mortales. Su mansión son las tinieblas de los infiernos.Pierre Grimal: Diccionario de mitología griega y romana, voz «Erinias»

Tanto en HomeroIlíada IX 571 como en Virgilio su función es atormentar a las almas arrojadas al Tártaro.Eneida VI, 548 ss. Las erinis, que en Homero son divinidades vengadoras de las impiedades cometidas contra familiares y que —como hace Epicasta maldiciendo a Edipo antes de suicidarse— son invocadas por el ofendido contra su ofensor. El motivo de la maldición es que la ignorancia, en época arcaica, no exime de una culpa como esta.Odisea XI 271-280. En la mitología romana se las conoce como FuriasCicerón: De natura deorum III 18, 46 o DirasServio: sobre la Eneida de Virgilio IV, 609 (en latín, Furiæ; o Diræ: ‘terribles’). Es posible que ya estuvieran documentadas en las tablillas micénicas de lineal B bajo la forma del teónimo E-ri-nu.GARCÍA IGLESIAS, Luis: Los orígenes del pueblo griego. Síntesis. Madrid. 2000. Pág. 158. ISBN 84-7738-520-3.

Epítetos Estas deidades ctónicas son nombradas con un nombre apotropaico, con la esperanza de apaciguarlas o no atraer su atención.

Se las llamaba euménides (Εύμενίδες, ‘benévolas’), antífrasis utilizada para evitar su ira cuando se pronunciaba su verdadero nombre. Según la tradición este nombre se habría empleado por primera vez tras la absolución de Orestes por el Areópago (descrita más adelante), y posteriormente se usó para aludir al lado benigno de las erinias.Sófocles: Edipo en Colono, 128; escolio a Edipo en Colono, 42; Suda, voz «Euménides» Según palabras de Esquilo las euménides comentan que «en nuestra morada, bajo la tierra, somos llamadas Maldiciones (Ἀραί)».Esquilo: Euménides, 415 Pausanias dice que en Megalópolis hay un santuario de unas diosas que llaman Manías (Μανίαι) y que en opinión del autor es un sobrenombre de las diosas euménides.Pausanias: Descripción de Grecia VIII 34, 1 En Atenas también se utilizaba eufemísticamente la perífrasis σεμναί θεαί semnaí theaí, ‘venerables diosas’. Asimismo se aludía a ellas como χθόνιαι θεαί chthóniai theaí, ‘diosas ctónicas’, y se les aplicaba el epíteto Praxídicas (Πραξιδίκαι), ‘ejecutoras de las leyes’. Mitología

Nombres individuales En las fuentes arcaicas y griegas el número de las erinias suele ser indeterminado y nunca poseen identidades individuales.Virgilio, probablemente inspirándose en una fuente alejandrina, nombra tres: Alecto, Tisífone y Megera.Biblioteca mitológica I 1, 4 Funcionan como grupo y no están individualizadas; por ejemplo se nos dice que Alcmeón fue perseguido por la erinia del matricidio, sin especificar su identidad.Biblioteca mitológica, III 7, 5 Tzetzes dice que las erinias son tres démones de la venganza y el castigo y que acechan a partir de las maldiciones; sus nombres también son alegóricos.Tzetzes: sobre Licofrón, § 406 La erinia Telfusa, Tilfusa o Tilfosa (Τηλφούσα) solía ser un sobrenombre de la colérica Deméter, a la que se rendía culto bajo el título de erinia en la ciudad arcadia de Telpusa.Pausanias: Desripción de Grecia VIII 25, 4 En los textos órficos se nos dice que las euménides «son nueve hijas de ojos brillantes productoras de flores», nacidas de Core y Hades. No obstante no se añade más información al respecto.Proclo en Platón, Crátilo 106, 55 Los vientos, influenciados por la furia llamada Litigio, querían perturbar el reino de Júpiter y causar conflictos.Boccaccio: Genealogia deorum gentilium IV, 53

Las tres Erinias o Furias +eriniagriegolatínen Tzetzesen Boccaccioen Robert GravesAlectoΆληκτώAllecto«no cesa en su empeño» de castigar a los culpableses la ira persistenteBoccaccio: Genealogia deorum gentilium, III, 7«innombrable»Esta etimología nos la proporciona Robert Graves en el índice onomástico de Los mitos griegos.TisífoneΤισιφόνηTisiphǒneporque «castiga a los asesinos»la ira destructiva«destrucción vengativa»MegeraΜέγαιραMegaeraestá «llena de celos» y rencor contra los malhechoresla contienda y el odio«celosa»

Ascendencia En cuanto a la ascendencia de las erinias, no hay una versión consolidada. Según Hesíodo, las erinias son hijas de la sangre derramada por el miembro de Urano cuando su hijo Crono lo castró, siendo por tanto divinidades ctónicas: «pues cuantas gotas de sangre salpicaron, todas las recogió Gea, y al completarse un año dio a luz a las robustas erinias, a los altos gigantes de resplandecientes armas, que sostienen en su mano largas lanzas, y a las ninfas que llaman melias».Hesíodo, Teogonía 173–206Apolodoro: Biblioteca mitológica 1, 1, 4 Otros dicen que Crono, de mente retorcida, tomó en matrimonio a la joven Evónime; de él nacieron la áurea Afrodita, de hermosos cabellos, y las Moiras inmortales y las erinias de variopintos dones».Epiménides, citado en Tzetzes, sobre Licofrón, 406 También se dicen hijas de Crono y la Noche porque sus castigos vienen siempre sin ser vistos. Sófocles dice que las erinias, temibles y poderosas diosas, eran hijas de la Tierra y de lo Oscuro (Skótos).Sófocles: Edipo en Colono, 40 Para Esquilo las erinias son hijas de la Noche: «En nuestra morada, bajo la tierra, somos llamadas «Maldiciones».Esquilo: Euménides 321 En la Eneida, de Virgilio, las erinias son hijas de Plutón (Hades) Dice la diosa, y con furor dirige /A la tierra su vuelo. De la horrenda/ Mansión de las hermanas furibundas/ Y las tinieblas hórridas del Orco,/ A Alecto evoca de los duelos madre,/ En cuyo pecho luctuoso moran/ Las tristes guerras, iras y rencores,/ Las asechanzas y malvados crímenes:/ Monstruo á quien odia hasta su padre mismo/ Plutón y sus hermanas del Averno:/ En formas mil distintas se convierte/ De fieros rostros, y serpientes miles/ De su cabeza brotan. A ésta Juno/ Dirígese y excita en voces tales:/ —«¡Oh hija de la noche! Dame, oh virgen,/ Con tu propio poder potente auxilio./ No quebrantados nuestro honor y fama/ En este suelo cedan; que los teucros/ No estrechen por la boda al rey Latino,/ Ni del ítalo reino se apoderen.(Eneida 7.323 - 7.334; traducción en verso castellano por Luis Herrera, Madrid, 1905, Biblioteca Digital Hispánica) y Nox (Nix). Dos plagas hay, que Furias denominan,/ Que diera á luz la Noche tenebrosa/ Con la infernal Megera en solo un parto;/La cabeza erizóles de serpientes,/ Y al par les añadió veloces alas.(Eneida 12. 845 - 12. 848) Dice Estacio que las Furias son hijas naturales de Plutón.Estacio: Tebaida 12, 557 y 11, 47 En la tradición órfica se nos dice que «las renombradas euménides, con benévola voluntad, son las castas hijas del gran Zeus infernal (Hades o Zeus) y de Perséfone, la agradable doncella de hermosos bucles».Himno órfico 70 (a las Furias)Valerio Flaco hace descender a las Furias de la propia Pena, diosa y personificación de la venganza.Valerio Flaco: Argonáuticas 1, 730 Boccaccio las hace hijas de Aqueronte.Boccaccio: Genealogia deorum gentilium III, 5

Descendencia En cuanto a su descendencia, algunos dicen que el dragón Ismeno, que guardaba la fuente TilfusaEscolio AB a Ilíada XXIII 346 de Ares, asesinado por Cadmo, era hijo de Ares y de la erinia Tilfusa.Escolio a Sófocles, Antígona, 12 Hera envió a una de las erinias para que atormentara a Ío, en vez de un tábano.Ovidio: Las metamorfosis I, 725 ss. Un mito cuenta que Tisífone se enamoró de Citerón; furiosa por sus desprecios, le lanzó una serpiente de la cabeza que, tras oprimirle el pecho, le mató.PSEUDO PLUTARCO: Sobre los ríos II,2. También Bóreas, unido a una de las erinias, engendró a los cuatro caballos de Ares.Quinto de Esmirna: Posthoméricas 8, 239

Funciones y características

Las erinias son fuerzas primitivas anteriores a los dioses olímpicos, por lo que no se someten a la autoridad de Zeus. Moraban en el Érebo (o en el Tártaro según otras tradiciones), del que solo volvían a la Tierra para castigar a los criminales vivos; durante su estancia en el inframundo, sometían a los eternamente condenados a torturas sin fin. A pesar de su ascendencia divina, los dioses del Olimpo muestran hacia estos seres una profunda repulsión, mezclada con temor reverencial, y no los toleran. Por su parte, los mortales les temen pavorosamente y huyen de ellas. Es esta marginación y la consecuente necesidad de reconocimiento lo que, en la obra de Esquilo, llevará a las erinias a aceptar el veredicto de Atenea pese a su inagotable sed de venganza.

En la Ilíada, cuando una maldición ritual invoca a «vosotros, que en lo profundo castigáis a los muertos que fueron perjuros», «las erinias son simplemente una encarnación del acto de automaldición que conlleva el juramento».Ilíada, III, 278 y ss.; XIX, 260 y ss. Ilíada, III: texto español en Wikisource. Véanse los vv. 264 - 301: Juramentos de griegos y troyanos. Texto griego. Ilíada, XIX: texto español en Wikisource. Véanse los vv. 258 - 265: Aquiles jura durante un sacrificio que no ha gozado a Briseida. Texto griego.Burkert (1985) pág. 198. Son las encargadas de castigar los crímenes durante la vida de sus autores materiales, y no más tarde. No obstante, siendo su campo de acción ilimitado, si el autor del crimen muere lo perseguirán hasta el inframundo. Justas pero sin piedad, ningún rezo ni sacrificio puede conmoverlas ni impedir que lleven a cabo su tarea. Rechazan las circunstancias atenuantes y castigan todas las ofensas contra la sociedad y la naturaleza, como el perjurio, la violación de los ritos de hospitalidad y, sobre todo, los crímenes o asesinatos contra la familia. En épocas antiguas se creía que los seres humanos no podían ni debían castigar tan horribles crímenes, correspondiendo a las erinias perseguir al desterrado asesino del fallecido en venganza, hostigándole hasta hacerle enloquecer (de ahí su nombre latino, derivado de «furor» como sinónimo de «locura»). La tortura solo cesaba si el criminal encontraba a alguien que le purificase de sus crímenes.

La diosa Némesis representa un concepto similar y su función se solapa con la de las erinias, con la diferencia de que castigaba las faltas cometidas contra los dioses. Por su parte, la diosa Niké tenía originalmente un papel parecido, como portadora de una victoria justa. Castigaban la hibris o exceso, y también prohibían a los adivinos revelar fielmente el futuro para que este conocimiento no acercara al hombre a los dioses.

Las erinias solían ser comparadas con las gorgonas, las grayas y las harpías debido a su espantosa y oscura apariencia y al poco contacto que mantenían con los dioses olímpicos. Atormentan a los que hacen el mal, persiguiéndolos incansablemente hasta volverlos locos. En un sentido más amplio, las erinias representan la rectitud de las cosas dentro del orden establecido, protectoras del cosmos frente al caos. En la Ilíada, privan de la palabra a Janto, el caballo de Aquiles, por culpar a los dioses de la muerte de Patroclo y privan de descendencia a Fénix. El filósofo Heráclito decía que si Helios decidiera cambiar el curso del Sol a través del cielo, ellas se lo impedirían.

En la tragedia

thumb|right|Orestes perseguido por las Furias, cuadro de William-Adolphe Bouguereau (1862; Museo Chrysler de Norfolk, Estados Unidos).