thumb|180px|Representación del esmalte sinople, en color y en grabado. thumb|180px|Álamo de sinople en las armas del hundred de Lysing, en la provincia sueca de Östergötland.
En heráldica, sinople, sínople e incluso sinoble (del francés y este nombre del de la antigua ciudad de Sinope) es la denominación del color verde. De entre los esmaltes heráldicos, pertenece al grupo de los colores, junto con el gules (rojo), el azur (azul), el sable (negro) y el púrpura.
Historia thumb|left|200px|Michel Pastoureau ha observado que en los romances arturianos de los siglos y los «caballeros verdes» casi siempre son personajes irreflexivos o malvados. (Ilustración de N.C. Wyeth, 1922).
Una de las primeras menciones de un escudo verde se encuentra en el Roman de Troie, de Benoît de Sainte-Maure, que data de alrededor del año 1155, donde este esmalte es descrito con el nombre que recibía en Francia en ese momento: vert (‘verde’).
En los inicios de la heráldica, entre los siglos y , este era el esmalte menos utilizado: el historiador Michel Pastoureau halló que aparecía en menos del 5 % de las armerías europeas. Para explicar esta escasa presencia del verde en los escudos, se ha argüido que hasta el este color tuvo connotaciones negativas (el Diablo y sus criaturas, el islam, la inestabilidad); que hasta fines del siglo fue difícil de fabricar y de fijar satisfactoriamente; o que no destacaba contra el verde de la hierba.
Sin embargo, durante el la Europa occidental experimentó una revalorización del color verde y, si bien este color nunca fue ampliamente usado en armerías, hacia comienzos del siglo ya estaba bien establecido dentro del canon heráldico.
De vert a sinople Hasta principios del , el término sinople se empleaba en la literatura francesa como designación poética del color rojo. Este vocablo derivaba de sinope, sinopis, palabras latinas que en la antigüedad clásica se referían por lo general al rojo, en alusión a una clase de ocre rojo muy apreciado que se extraía en Capadocia y se exportaba desde el puerto de Sinope, en Anatolia. Aun después de su adopción por parte de la heráldica con el significado de «verde», sinople conservó su significado literario de «rojo» durante unos dos siglos más.
Se desconoce por qué motivo la palabra sinople experimentó ese cambio de significado en la jerga heráldica; Pastoureau ubica este cambio entre los años 1380 y 1400, o tal vez unas décadas antes. Se ha sugerido que los heraldos franceses cambiaron el nombre del esmalte vert por sinople debido a que vert era homófono con vair (‘veros’), un forro heráldico.
En los reinos españoles, recién a mediados del siglo el término heráldico francés sinople comenzó a ser traducido como esmalte heráldico verde, en lugar de rojo.
De rojo a verde
En cuanto al aparente despropósito de la adopción del nombre de un pigmento rojo para designar a un esmalte verde, el jesuita y heraldista Claude-François Menestrier (1631-1705), en su obra L' Art du blason justifié, lo explica citando parte del texto de un folleto manuscrito que se remontaría a alrededor del año 1400, y que trataba acerca de colores para pintura e ilustración. En su libro, Menestrier copia un capítulo de este folleto, en donde se menciona un pigmento llamado sinoplum, el cual —siempre según el manuscrito— provenía de la «ciudad de Sinopoli» y era a veces rojo y a veces verde.Sinoplum utrumque venit de urbe Sinopoli et est bonum: aliud viride aliud rubicundum: viride sinoplum seu sinopum dicitur Paphlagonicus Tonos, et rubicundum vocatur haemethites Paphlagonica: invenitur etiam et in regno Franciae vocatum Broliamini. Esto sugiere que en algún momento se llamó sinoplum al renombrado ocre rojo de Anatolia, el actual rojo carmesí, y también a alguna clase de pigmento verde, igualmente importado.
thumb|100px|Sinople heráldico convencional y manera de representarlo mediante líneas oblicuas cuando no se dispone de colores.
Representación
El sinople no se encuentra definido con exactitud. En consecuencia, el tono y el matiz de verde a emplear para representarlo quedan a criterio del artista heráldico. Se recomienda, sin embargo, que el verde sea fuerte y fiel a su naturaleza; no debe inclinarse demasiado hacia el amarillo ni hacia el azul.
Cuando no se dispone de colores, el sinople puede representarse mediante un rayado muy fino de líneas oblicuas paralelas que van desde el ángulo superior izquierdo del dibujo hasta el inferior derecho, según el método atribuido al jesuita Silvestre Pietra Santa. Este es el método de representación que se ve comúnmente en grabados a una tinta.
Ejemplos de uso Debajo se presentan dos ejemplos antiguos y notables del uso del esmalte sinople.
A la izquierda: las armas de Sajonia, derivadas de las de los antiguos duques de Ascania. El crancelín de sinople data probablemente de alrededor del año 1200, durante la formación del ducado de Sajonia-Wittenberg, y representa una corona de ruda. A la derecha: la «pantera de Estiria», armas del estado austríaco de Estiria, que datan de 1160, cuando fueron adoptadas como emblema por el margrave Ottokar III de Estiria.
Amadeo VI, duque de Saboya (1334-1383) fue apodado el «Conde Verde» debido a que solía vestir de este color. Si bien los colores de las armas de los Saboya eran plata y gules, durante la vida del Conde Verde se sumó el sinople a la librea de la casa de Saboya. Estos tres colores, bastante más tarde, darían origen a la actual bandera de Italia.
Uso en terrazas y montes De entre las figuras heráldicas, suelen ser de sinople las terrazas y los montes, en representación del color de la hierba, aunque las reglas de la heráldica no impiden que se les asigne cualquier otro color.
Nombres, atribuciones y significados en desuso Hacia el inicio del Renacimiento se desarrolló un sistema de correspondencias simbólicas para los colores heráldicos que hoy se encuentra en desuso. Es de notar que hacia 1828 este sistema era considerado absurdo por el heraldista inglés William Berry,«Algunos heraldos imaginativos de tiempos pasados, para mayor distinción y honor del portador de las armas, han llamado en su ayuda no solo a los cuerpos celestes, sino a las más preciosas piedras del orbe para describir los colores de las armas de los príncipes soberanos y nobles de la tierra; y han llevado su imaginación aún más lejos, atribuyendo a cada planeta, signo celestial [zodiacal], piedra preciosa, metal y color las virtudes que representan, así como a los meses, días, flores, elementos, estaciones del año, complexiones y números que por estos se entendían. Sin suscribir a estos caprichos y fantasías, ni con el deseo de perpetuar estas locuras, sino simplemente con el objeto de mostrar el entusiasmo extravagante con que la heráldica ha sido practicada algunas veces, el autor ha anexado un paradigma de estos absurdos...». aunque el español Francisco Piferrer, en 1858, lo comenta como si todavía fuese válido.
Si bien Jean Courtois, Heraldo Sicilia del Reino de Aragón, menciona en su tratado Le blason des couleurs (1414) que cualquiera de estas asociaciones del sinople puede usarse para blasonar, en la práctica es posible que solamente se hayan usado el sistema planetario y el sistema de piedras preciosas. Para Alberto y Arturo García Caraffa (1919), el blasonado con gemas correspondía a los títulos y el de planetas a los soberanos. Arthur Fox-Davies cita un ejemplo de blasonado con piedras preciosas que data de 1458.Blasonado de las armas otorgadas a Mödling bei Wien en 1458: Mit namen ain Schilt gleich getailt in fasse, des ober und maister tail von Rubin auch mit ainer fasse von Berlein, der under thail von grunt des Schilts von Schmaragaden, darinneain Pantel von Silber en Rampannt. «A saber, un escudo cortado en partes iguales: la parte superior y mayor de rubí, también con una faja de perla; la parte inferior del campo del escudo de esmeralda, y en él una pantera de plata, rampante».
Debajo se dan algunas de las antiguas correspondencias simbólicas del sinople, así como algunos de los nombres «griegos»Los tratadistas heráldicos de siglos pasados sostenían que los blasones se habían originado en el antiguo Egipto, en la antigüedad clásica o incluso en sucesos relatados en el Antiguo Testamento (ver García Caraffa, op. cit., p. 6). Para Piferrer, los nombres citados corresponderían a las épocas anterior y posterior a la destrucción de Troya. que se le atribuyeron.
Nombres «griegos» estera, molieuy, pracine Metal el mercurio, el plomo, el estaño Planeta Venus, Mercurio Piedra preciosa la esmeralda, el jaspe Signo del Zodíaco Géminis y Virgo Elemento el agua, la tierra Estación del año la primavera Mes mayo, agosto Día de la semana el miércoles, el jueves, el viernes Número 6 Árbol el laurel Flor toda clase de plantas verdes, la siempreviva Ave el loro Edad del hombre la juventud Complexión humana flemática Virtudes teologales y cardinales la fortaleza, la esperanza Virtudes y cualidades mundanas la cortesía, el regocijo, la juventud, la bondad, la belleza, la honra, el amor, la lealtad en el amor, la afabilidad, la abundancia, la amistad, el campo y la posesión, el servicio y el respeto Obligaciones del portador defender a los huérfanos y socorrer a los pobres, a los paisanos y a los labradores que estén oprimidos
Además, de acuerdo con Courtois, el sinople sería considerado por algunos como el «menos noble» de los colores heráldicos.
Véase también
Los metales heráldicos: Oro Plata
Los otros esmaltes heráldicos principales: Gules Azur Sable Púrpura
Y además: Heráldica Esmalte (heráldica) Verde Ocre rojo Una lista de colores en el Anexo:Colores
Notas
Referencias
Enlaces externos
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