miniaturadeimagen|Complejo del sultán Qalawun (1284-1285) en El Cairo. Incluía un mausoleo, una madrasa y un maristan muy importante (hospital) maristan (hospital). miniaturadeimagen|Mezquita-madrasa del Sultán Hasán (1356-1361), en El Cairo, el monumento mameluco más grande miniaturadeimagen|Minarete de la mezquita de al-Maridani (1503-1504), El Cairo miniaturadeimagen|Mezquita de Abu al-Abbas al-Mursi en Alejandría (1929-1945) en un estilo neo-mameluco La arquitectura mameluca corresponde al estilo de arquitectura islámica que floreció durante el reinado del sultanato mameluco (1250-1517), desarrollado especialmente en El Cairo medieval donde todavía es visible. Estaba fuertemente influenciada por la arquitectura del antiguo Egipto y por la arquitectura copta. El fervor religioso hizo de los gobernantes mamelucos generosos mecenas de la arquitectura y del arte. El comercio y la agricultura florecieron bajo el dominio mameluco, y El Cairo, su capital, se convirtió en una de las ciudades más ricas del Cercano Oriente y en el centro de una fuerte actividad artística e intelectual. Eso hizo que la ciudad fuera, en palabras del historiador y filósofo Ibn Jaldun (1332-1406), «el centro del universo y el jardín del mundo», con majestuosas cúpulas funerarias, patios y altísimos minaretes repartidos por toda la ciudad, que se respetaban como símbolos de conmemoración y culto.

La historia de los mamelucos se divide en dos períodos basados en dos líneas dinásticas: los mamelucos bahrí (1250-1382) de origen kipchak de Rusia meridional, llamados así por la ubicación de sus cuarteles en el Nilo, y los mamelucos buryí (1382-1517) de origen circasiano, que estuvieron acuartelados en la ciudadela.

El reinado de los bahri definió el arte y la arquitectura de todo el período mameluco. Sus artes decorativas —especialmente el vidrio esmaltado y dorado, la metalistería con incrustaciones, la artesanía y ebanistería en madera y los textiles—, fueron apreciadas en todo el Mediterráneo y en Europa, donde tuvieron un profundo impacto en la producción local. La influencia de la cristalería mameluca en la industria del vidrio veneciano es solo uno de estos ejemplos.

El reinado del aliado y sucesor de Baibars, al-Mansur Qalawun (r. 1280-1290), inició el mecenazgo de las fundaciones públicas y piadosas que incluían madrasas, mausoleos, minaretes y hospitales. Dichos complejos, bien dotados financieramente, no solo aseguraban la supervivencia de la riqueza del patrono —que podría peligrar debido a los problemas legales relacionados con la herencia y la confiscación de las fortunas familiares—sino que también perpetuaban su nombre. Además del complejo de Qalawun, otros empeños importantes de los sultanes bahrí fueron los de An-Nassir Muhammad ibn Qalawun (1295–1304), así como el inmenso y espléndido complejo de Hasán (comenzado 1356).

Los sultanes buryí siguieron las tradiciones artísticas establecidas por sus predecesores bahríes. Sus textiles y alfombras fueron muy apreciados en el comercio internacional. En arquitectura, las fundaciones piadosas públicas continuaron siendo favorecidas. Los principales proyectos en el período temprano buryí en Egipto fueron los complejos emprendidos por Barquq (r. 1382-1399), Faraj (r. 1399-1412), Mu'ayyad Shaykh (r. 1412-1421) y Barsbay (r. 1422 -1438).

En las provincias orientales del Mediterráneo, el lucrativo comercio de textiles entre Irán y Europa ayudó a reavivar la economía. También fue significativa la actividad comercial de los peregrinos que se dirigían a La Meca y a Medina. Se erigieron grandes almacenes, como el Khan al-Qadi (1441), para satisfacer el aumento del comercio. Otras fundaciones públicas en la región fueron las mezquitas de Aqbugha al-Utrush (Aleppo, 1139-1410) y Sabun (Damasco, 1464), así como la madrasa Jaqmaqiyya (Damasco, 1421).

En la segunda mitad del , las artes prosperaron bajo el patrocinio de Qaitbey (r. 1468-1496), el más grande de los últimos sultanes mamelucos. Durante su reinado, los santuarios de La Meca y Medina fueron ampliamente restaurados. Las principales ciudades fueron dotadas con edificios comerciales, fundaciones religiosas y puentes. En El Cairo, el complejo de Qaitbey en el Cementerio del Norte (1472-1474) es la edificación más conocida y admirada de ese período.

La construcción continuó bajo el último sultán mameluco, al-Ashraf Qansuh al-Ghawri (r. 1501-1517), quien encargó su propio complejo (1503-1505); sin embargo, los métodos de construcción reflejaban las finanzas del estado. Aunque el reino mameluco pronto se incorporó al Imperio otomano (1517), la cultura visual mameluca continuó inspirando tradiciones artísticas islámicas y otomanas.

Papel del patrocinio arquitectónico miniaturadeimagen|Castillo de Ajlun (1184) en Ajlun, Jordania.

La identidad arquitectónica de los monumentos religiosos mamelucos proviene del propósito principal de que los individuos erigieran sus propios monumentos conmemorativos, por lo tanto, añadiendo un alto grado de individualidad. Cada edificio reflejaba los gustos propios del patrocinador, sus elecciones y su nombre. La arquitectura mameluca a menudo se categoriza más por los reinados del principal sultán que por un diseño específico. La élite mameluca a menudo tenía más conocimientos en el arte de los edificios que muchos historiadores.

Dado que los mamelucos disponían tanto de riqueza como de poder, las proporciones generalmente moderadas de su arquitectura —en comparación con los estilos timúridas o otomanos clásicos— se deben a las decisiones individuales de los patrocinadores que prefirieron sufragar varios proyectos. Los patrocinadores de las mezquitas de Baibars, an-Nassir Muhammad ibn Qalawun, an-Nasir Faraj, al-Mu'ayyad, Barsbay, Qaitbey y al-Ashraf Qansuh al-Ghawri prefirieron construir varias mezquitas en la capital en lugar de concentrarse en un único monumento colosal.

Los sultanes y emires mamelucos fueron conocidos por su celo en el patrocinio del arte y la arquitectura durante todo el período. Sus proyectos podían incluir un sencillo mausoleo o un pequeño edificio caritativo (por ejemplo, un bebedero público), mientras que sus complejos arquitectónicos más grandes combinaban en general varias funciones en uno o más edificios. Podían incluir funciones caritativas y servicios sociales, como una mezquita, khanqah, madrasa, bimaristan, maktab (escuela primaria), sabil (fuente pública para dispensar agua a la población local) o hod (abrevadero para animales); o funciones comerciales, como wikala/khan (un caravasar para alojar a los mercaderes, sus caravanas de camellos y sus productos) o rab (un complejo de apartamentos para inquilinos). Estos edificios y sus instituciones estaban protegidos por acuerdos waqf , que les otorgaba el estatus de fondos caritativos o fideicomisos que eran legalmente inalienables bajo la ley islámica. Esto permitió que el legado del sultán estuviera asegurado a través de sus proyectos arquitectónicos, y que su tumba, y potencialmente las tumbas de su familia, se colocasen habitualmente en un mausoleo adjunto a su complejo religioso. Dado que la caridad es uno de los pilares fundamentales del Islam, estos proyectos caritativos demostraban públicamente la piedad del sultán, mientras que las madrasas en particular también vincularon a la élite gobernante mameluca con los ulemas, los eruditos religiosos que también actuaron inevitablemente como intermediarios con la población más amplia. Tales proyectos ayudaron a conferir legitimidad a los sultanes mamelucos, que vivían separados de la población en general y que eran no-árabes, sin mencionar el origen esclavo (los mamelucos eran comprados como jóvenes esclavos que luego eran emancipados para servir en el ejército o el gobierno). Sus construcciones caritativas fortalecieron su papel simbólico como piadosos protectores del Islam sunita ortodoxo y como patrocinadores de ṭuruq (hermandades sufíes) y de los santuarios locales de sus santos.

Además, las disposiciones de las dotes piadosas también cumplieron el papel de proporcionar un futuro financiero para la familia del sultán después de su muerte, ya que el sultanato mameluco no era hereditario y los hijos del sultán rara vez lograban acceder al trono después de su muerte, y rara vez por mucho tiempo. La familia y los descendientes del sultán podían beneficiarse conservando el control de los diversos establecimientos waqf que él había construido, y reteniendo legalmente una parte de los ingresos de esos establecimientos como ingresos libres de impuestos, todo lo cual no podía, en teoría, ser anulado por los regímenes de los sultanes posteriores. Por ello el celo constructivo de los gobernantes mamelucos también estuvo motivado por beneficios pragmáticos muy reales, como reconocen algunos observadores contemporáneos como Ibn Khaldun.

Características

Si bien la organización de los monumentos mamelucos varió, la cúpula funeraria y el minarete fueron constante leit motiv. Estos atributos son características destacadas en el perfil de una mezquita mameluca y fueron importantes en el embellecimiento del horizonte de la ciudad. En El Cairo, la cúpula funeraria y el minarete fueron respetados como símbolos de conmemoración y de veneración.

Los patrocinadores usaron estos atributos visuales para expresar su individualidad al decorar cada cúpula y minarete con distintos motivos. Los motivos tallados en las cúpulas iban desde costillas y zigzags hasta diseños florales y de estrellas geométricas. La cúpula funeraria de Aytimish al-Bajasii y la cúpula del mausoleo de los hijos de Qaitbey reflejan la diversidad y el detalle de la arquitectura mameluca. La creatividad de los constructores mamelucos destacó de manera efectiva con esos motivos.

Ampliando el desarrollo en el Califato fatimí de las fachadas de mezquitas ajustadas a la calle, los mamelucos desarrollaron su arquitectura para mejorar las vistas desde la calle. Además, se crearon nuevos conceptos estéticos y soluciones arquitectónicas para reflejar el papel que asumían en la historia. En 1285, las características esenciales de la arquitectura mameluca ya estaban establecidas en el complejo del sultán Qalawan. Sin embargo, a los mamelucos les tomó tres décadas crear una arquitectura nueva y distinta. Los mamelucos utilizaron el claroscuro y los efectos de luz moteados en sus edificios.

En 1517, la conquista otomana llevó a la arquitectura mameluca a su fin.

La ciudad de El Cairo miniaturadeimagen|Mapa de El Cairo publicado en 1572 en Civitate Orbis Tarrarum, por Braun y Hogenberg.A. Raymond (dir), Le Caire, Paris : Citadelles et Mazenod, 2000 thumb|Vista del Cairo de Hartman Schedel fechada en 1492 La ciudad de El Cairo, capital durante casi dos siglos, se vio muy alterada por las numerosas contribuciones de los mamelucos, que no se contentaron con la construcción de monumentos, sino que reorganizaron la ciudad y persiguieron una política activa de restauración. El sultán An-Nassir Muhammad ibn Qalawun (1285-1341) trabajó mucho por el urbanismo, con un denso programa de construcciones.

La evolución, sin embargo, no fue lineal: la ciudad no cesó de destruirse y reconstruirse constantemente, en especial a causa de las inundaciones del Nilo. Si la llegada a El Cairo del califa abasí permitió que la capital egipcia fuese el centro del mundo cultural islámico y generase una importante política de construcciones de madrasas, la peste negra también tuvo un efecto particularmente dañino en la ciudad, que de los que ocupaba antes de la epidemia, pasó a en el . El historiador Maqrizi insiste mucho en la ruina de El Cairo en el .