thumb|300px|Taurocatapsia en la Creta minoica.

La tauromaquia (del idioma griego ταῦρος, taūros 'toro', y μάχομαι, máchomai 'luchar') la define la RAE como 'el arte de lidiar toros', tanto a pie como a caballo. Sus antecedentes se remontan a la Edad de Bronce. La tauromaquia reúne el concepto y las reglas que definen el arte de lidiar o toreo, un arte que nació en España del que se tiene constancia en el siglo con la celebración de festejos taurinos en Ávila y en Zamora en el siglo . La forma más conocida de tauromaquia es la corrida de toros cuya expresión más moderna surgió en el siglo . La Tauromaquia es además el nombre que reciben las obras o libros que tratan sobre la misma y en los que se desarrollan dichas reglas del torero.La tauromaquia, es legal en tan solo 8 de los 211 países existentes: España, Portugal, Francia, Ecuador, México, Colombia, Perú y Venezuela.En Francia es legal tan solo en el sur del país. Aunque en España fueron prohibidas en dos comunidades autónomas (Canarias, en 1991 y Cataluña en 2010) esta prohibición fue declarada inconstitucional y, por lo tanto, nula.

En otros países como en China, Filipinas y Estados Unidos también se han celebrado corridas de toros pero en menor número. En otras partes del mundo hay otros tipos de festejos taurinos como los Toros a la Tica en Costa Rica, que son en especial diferenciadas al ser los protagonistas los llamados toreros improvisados (toreros no profesionales y por lo general hombres), que se animan a meterse en el ruedo para retar al toro y entretener al público.

La tauromaquia incluye además de todos aquellos espectáculos relacionados o vinculados con el toro, el conjunto de tradiciones, fiestas y festejos populares con el toro como protagonista. Estas actividades abarcan desde la cría del toro de lidia por parte de las ganaderías bravas, las técnicas del toreo y aquellas actividades relacionadas directamente con el mismo como la confección de los vestidos de torear tanto de toreros como de banderilleros y picadores, muletas, capotes de brega y guarnicionería. Engloba también el diseño gráfico del cartel taurino y otras manifestaciones culturales en torno al mundo del toro como la literatura, las artes plásticas con sus variaciones según los lugares donde se producen y que son parte de la cultura nacional.

La tauromaquia es originaria de la península ibérica y se remonta a la edad de bronce, en donde solo la realeza era digna de demostrar su valentía frente a un toro, al contrario de lo que se cree, el rejoneo es la expresión más antigua, los escritos datan del año de 1455 en España. Y esto no sería posible sin el toro bravo. Estas historias se entrelazan de tal manera en la que se cree que los primeros enfrentamientos fueron con los uros, animales de caza que a pesar de no ser una raza endémica de España fue allí donde se encontró uno de los mayores asentamientos.

Definición de tauromaquia por la RAE El Diccionario de Autoridades publicado entre 1726 y 1739 contó con un total de seis volúmenes y su prólogo fue encargado a Juan Isidro Fajardo regidor de Madrid y oficial de la secretaría del Despacho de Hacienda. La realización de las entradas de la letra Té del diccionario (sexto volumen) fue encargada a Jerónimo Pardo al no realizar este el encargo, el trabajo fue encomendado a José Cassani en 1728 y a Lorenzo Folch Cardona quien lo dejó en 1730. Fue Lope Francisco Hurtado de Mendoza y Figueroa quien el 22 de abril de 1732 finalizó los lemas entre la ta y la te, entre las que no figuraba la voz tauromaquia. El lema tauromaquia no fue incluido hasta 1817 en el que se definió 'el arte de lidiar y matar los toros', y apareció en la quinta edición del Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española, donde también fue incluida la definición de arte como 'conjunto de preceptos y reglas para hacer bien alguna cosa'.

En la actualidad, el DLE de la RAE recoge dos acepciones para tauromaquia:

Arte de lidiar toros. Obra o libro que trata de la tauromaquia.

Historia Antigüedad thumb|220px|El dios Mitra.Los antecedentes de los ritos con toros se remontan a la Edad de Bronce. En las culturas de la antigüedad el toro ha sido un símbolo importante como elemento identificador de ritos y sacrificios de animales cuyo fin era favorecer la fuerza de los guerreros o la fertilidad del ganado; también fue frecuente su empleo en las ofrendas, ceremonias funerarias o rituales de paso. De estas antiguas tradiciones existen vestigios procedentes de culturas como la indo-iraní, mesopotámica, egipcia y europea, entre todas ellas las referentes a la península ibérica tienen relevancia por su relación directa con las tradiciones taurinas que desembocaron en la tauromaquia o toreo, tradiciones culturales que fueron más tarde llevadas a otros países, como Portugal, Francia, México, Perú, Colombia, Venezuela o Ecuador –donde se mantienen tradiciones propias–.

Los vestigios de Baleares muestran hallazgos de tipo argárico y de la cultura talayótica similares a los existentes en Creta en donde se dieron cultos al toro. Del periodo de la Edad del Bronce son las cabezas de toro encontradas en Costitx (Mallorca).

Cultura celta Para los celtas el toro era la representación de la fuerza y la virilidad según los diferentes testimonios de la mitología como la ceremonia Tarbhfhess —también conocida como la Fiesta del Sueño del Toro— irlandesa o la ceremonia de la Recolección del Muérdago del Roble descrita por Plinio el Viejo.

Diodoro Sículo relató como, entre el 140-139 a. C. Numancia debía pagar un tributo a Roma con el fin de mantener la paz con el imperio, entre otros bienes se incluían 3000 pieles de bueyes procedentes de las ganaderías celtíberas. El toro fue además un elemento importante en las ofrendas funerarias celtas y en la representación plástica, donde destacan los toros o verracos hallados junto a estelas como la de Clunia, en la que se representa una escena taurina en la que un guerrero lucha con un toro.

Cultura tartésica thumb|Área de influencia de la civilización Tartéssica.|alt=Tartessos.png Los hallazgos de numerosas piezas artísticas en la península ibérica relacionadas con rituales y ceremonias con el toro son numerosos y se encuentran en prácticamente toda la geografía peninsular, sin embargo el más importante de todos estos hallazgos es el de la Necrópolis de Medellín (Badajoz), en concreto es una placa de marfil que perteneció a un ajuar funerario datado entre el 650-500a.C. En la placa de estilo sirio está representada una escena de tauromaquia de la mitología fenicia; se trata del héroe Melqart que, con una rodilla genuflexa, apuntilla a un toro en la testuz. La pieza guarda relación con otras similares procedentes de otras culturas mediterráneas como la hitita, la siria o la cretense del La importancia del hallazgo estriba en la relación entre los cultos al toro y las diferentes civilizaciones donde estos tuvieron lugar, entre todas la de Tartessos, en el entorno de la antigua ciudad Gadir, verificar así mismo la presencia del toro en la península ibérica así como la relación que estos ritos antiguos tienen con las fiestas de los toros y tauromaquia.

Cultura griega thumb|Sacrificio de un toro (Creta). En la tradición táurica de la cultura griega, uno de los mitos más conocido es el del rey Gerión quien, según explica José María de Cossío: «... tuvo rebaños de toros y vacas en la península ibérica...» reses que pastaron junto al río Guadalquivir, en la Bética, donde surgieron las primeras ganaderías y encastes de reses bravas andaluzas siglos más tarde. Si bien no es el único indicio sobre ritos y celebraciones con toros en la antigua Grecia, en los hallazgos de Micenas se muestras varias escenas, en estucos, de saltos sobre toros incluidas algunas mujeres frente a toros en actitud de embestir.

En las descripciones de Plinio y Seuterio se detallan los juegos de toros durante el en los que jinetes perseguían a las reses hasta alcanzarlas para luego derribarlas cogiéndolas por las astas. Juegos que se mantuvieron durante cuatro siglos. En el Mediterráneo oriental se dieron una forma de hostigamiento de toros orientado al sacrificio, y en Atenas se realizaron los festivales de Haloa, similar a la corrida de toros, para honrar a Dionisos. Fueron dichos juegos los que César importó a Roma desde Tesalia.

Cultura cartaginesa thumb|Moneda púnica de Ebusus. En el anverso, Bes con maza y serpiente; en el reverso, un toro. Algunos indicios revelan el empleo del toro en la guerra, uno de los escasos testimonios lo narra Polibio sobre las campañas bélicas del Ager Falernus llevadas a cabo por Aníbal en Falerno. El cartaginés se sirvió de mercenarios íberos acompañados por unos dos mil toros que portaban sarmientos encendidos sobre las cornamentas para abrirse camino entre las líneas enemigas. Sobre esta estrategia Diodoro manifestó que Amílcar Barca la había empleado en el desastre de Heliké —sobre 'Heliké' los historiadores discrepan sobre la ubicación de la antigua ciudad—, donde el general falleció. Siguiendo las explicaciones de José María Cossío, estos dos testimonios se asocian con el origen de festejos como el toro embolado, que aún se celebran en fiestas de España.

Cultura romana miniaturadeimagen|Fresco de la casa de los Vettii en Pompeya representando La venganza contra Dirce. En la antigua Roma las celebraciones de fiestas con toros fueron introducidas por Julio César a su regreso de Tesalia donde eran habituales. Estas actividades aparecían representadas en las monedas romanas. Las fiestas eran anunciadas en carteles al público y se celebraban en los anfiteatros donde se podían observar a los lidiadores entre los que hubo algunas mujeres.

Algunas de estas fiestas se realizaron entre el y el como parte de las celebraciones en honor a Mithra por parte de los legionarios romanos según indica el historiador Duris, bajo el nombre de Taurobolios. Estos indicios guardan relación con los festejos taurinos y algunos ritos realizados en Hispania. Entre los muchos antecedentes de estos rituales se hallan el taurobolio del yacimiento arqueológico de la villa romana de Arellano conocida como Villa de las Musas, y el de la fundación de la colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino (Barcelona) fundada en el 12a.C. por Octavio Augusto para albergar las celebraciones rituales de los taurobolios.

Según el estudio de Pedro Sáez, se encuentran antecedentes de dichas tradiciones con toros en los damnati ad bestias en tiempos del emperador Nerón en los que se arrojaron a los cristianos durante las ejecuciones públicas efectuadas en la época de su persecución. Sin embargo, los espectáculos taurinos en tiempos del imperio romano también incorporaban luchas entre fieras con enfrentamientos entre toros, osos, panteras y elefantes, entre otros animales salvajes. Las actividades más frecuentes fueron los saltos del toro con pértiga, mencionados en el Código de Justiniano como los Contomonobolon, al igual que la taurcatapsia o taurokathapsia, un antecedente claro del salto del toro con la garrocha, una suerte del toreo realizada en el en las plazas españolas.

Edad Media thumb|Las siete partidas, AlfonsoX. En los inicios de la Edad Media los testimonios documentados en torno a la tauromaquia indican que las fiestas y juegos de toros ya estaban asentados en la península ibérica, procedentes de los antiguos rituales con toros en los que se practicaron diferentes formas de burlar a las reses.