Pueblo (del latín populus) es un término ambiguo, que puede designar a la población (el conjunto de personas de un lugar, región o país);Acepción 3 Acepción 2 o asimilarse al concepto de país con gobierno independiente.Acepción 5 del DRAE. Incluso puede aplicarse para designar a cualquier localidad,Acepción 1 particularmente a una población rural;Acepción 2 o restringirse a los miembros más humildes de la sociedad (el pueblo llano, común o clases bajas).Acepción 4. En sociología, «pueblo es un sentimiento de pertenencia a un grupo humano, una cultura, una historia, tradiciones compartidas (religiosas, alimentarias, vestimentarias, artísticas, etc.), a veces una lengua».

Distintas definiciones de pueblo

En el contexto de los sistemas jurídicos y el pensamiento político occidental, la definición de "pueblo" es, desde sus orígenes, muy ambigua, muy compleja, equívoca y polémica:

Tal definición se basa, como dicho texto sugiere, en la tradición literaria de la civilización judeocristiana y grecorromana (Biblia, Ilíada); más propiamente, en conceptos políticos de la antigüedad clásica como el desarrollado por Marco Tulio Cicerón (), Macrobio () y Agustín de Hipona (): que definen "pueblo" (populus) como "la asociación basada en el consentimiento del derecho y en la comunidad de intereses".Para justificar la frase entrecomillada, se recogen aquí textos actuales que glosan la obra de Agustín (Civitate Dei), quien comentaba un texto de Macrobio (denominado Comentario al Sueño de Escipión) que, como su título indica, comenta un pasaje de una obra de Cicerón (De re publica): Miguel Ángel Rossi, Cicerón y Agustín: contrafiguras para pensar la política, 2005:

Tarsicio Jáñez, La filosofía cristiana de la historia - La civitas agustiniana o la dialéctica de la historia, en Primeras jornadas de historia y religión: homenaje al padre Hermann González (los textos de las notas al pie, entre corchetes): Sin embargo, incluso en aquella época (la de la República y el Imperio romano), se hacía un doble uso del término, tal como se reflejaba en la expresión Senatvs Popvlvsqve Romanvs (SPQR, "el Senado y el Pueblo Romano") con la que se designaba al Estado romano a través de los dos cuerpos sociales y políticos que lo constituían: los patricios y los plebeyos; sólo los primeros formaban parte del Senado romano, mientras que ambas categorías constituían la totalidad del "Pueblo", cuya expresión política eran las asambleas populares o comicios.L. Utchenko, Cicerón y su tiempo Etimológicamente populus (de la misma raíz que puber y pubis) se identificaría con la juventud de los que llegan a la edad de usar las armas, por oposición a senex ("viejo", los senadores).Etimologías de Chile También en la época clásica griega el término demos tenía un doble significado, como estatus cívico y como categoría social.Democracia contra capitalismo: la renovación del materialismo histórico. Ellen Meiksins Wood

La continuidad de la influencia de las instituciones políticas y del Derecho romano y medieval permanece en las concepciones socio-legales actuales.

Una identificación étnica (racial o cultural) del término "pueblo" se da sobre todo en expresiones como "pueblos primitivos", "pueblos indígenas" de la actualidad, o "pueblos antiguos" de épocas históricas pasadas. Muy frecuente es también el uso identitario, movilizador y de pertenencia sentimental (en expresiones como los lemas "el pueblo unido jamás será vencido" o un sol poble –"un solo pueblo"–).Carlos Yarnoz, Uso y abuso del pueblo catalán, El Pais, 24 sept. 2017 Jon Pubil Brugues, Dos populismo modernos... nación visible y pueblo activo

En cambio, el concepto de "pueblo" en la configuración política de las modernas naciones-Estado, y sobre todo en las naciones de ciudadanos contemporáneas (muy plurales y heterogéneas en su composición demográfica, social, antropológica, y cultural, y que incluso ponen en valor esas diferencias), corresponde a un término propio del derecho constitucional:

Sin embargo, la confusión que el mismo Código de las Siete Partidas reconoce continúa hasta el presente. Una definición lexicográfica habitual de "pueblo" como "todo grupo de personas que constituyen una comunidad u otro grupo en virtud de una cultura, religión o elemento similar comunes",Diccionario Webster de la lengua inglesa. El DRAE recoge sucintamente la polisemia que tiene el término en lengua española: cubre no solo el conjunto de ciudadanos en su totalidad, sino cualquier subsección.

En concreto, el concepto de lo "popular" vinculado a los estratos sociales bajos o pueblo llano podría ser visto como un grupo (el constituido por "la gente menuda, así como menestrales y labradores" que indicaban las Partidas, o la "gente común y humilde" que indica el DRAE); pero un grupo especial que, cuando no es ignorado o despreciado por "vulgar" y "rústico", es idealizado y valorado al considerarlo portador de unos teóricos y perennes "valores populares"; elementos identificadores del conjunto social (del pueblo en sentido amplio) de una forma más genuina o menos viciada que los de las clases dirigentes, élites o clases altas (que en ocasiones son las primeras en imitar los rasgos más tradicionales de lo popular –casticismo y costumbrismo–, a veces como simple moda, a veces con el propósito de frenar el cambio social). Tales serían costumbres (costumbres populares), cultura (cultura popular) u otros elementos distintivos, incluidos los religiosos (religiosidad popular, o la condición del cristiano viejo) y los artísticos (folclore, música popular y arte popular); incluso los lingüísticos (jerga, vulgarismo -vistos peyorativamente-), que (vistos apreciativamente) son el propio origen de las lenguas modernas como lengua vulgar o popular (caso de las lenguas romances frente al latín).

La necesidad de confirmación por aclamación del pueblo de Roma a cada nuevo Papa elegido sigue haciéndose en la actualidad con la fórmula Habemus Papam, que debe pronunciarse ante la multitud congregada en la Plaza de San Pedro antes de que este realice su primer acto oficial (discurso y bendición Urbi et Orbi).

Historia

thumb|left|300px|Dos guerreros griegos en combate singular. Tras ellos hay carros de guerra. Fragmento de una crátera ática de figuras negras, Selinunte, (contemporánea a las reformas de Clístenes). El equipamiento militar para el combate cuerpo a cuerpo (casco, lanza) es similar al que usarán los hoplitas, pero ellos luchan agrupados en falanges, y el escudo estará diseñado para proteger tanto al compañero de filas como al que lo lleva. En la Antigua Grecia, el demos (en griego δῆμος, traducible por "pueblo") era el sujeto de la soberanía si la polis (ciudad-Estado) era "demo-crática" (democracia griega o ateniense). En la expresión política de ese demos no intervenía a la mayor parte de la población: ni menores de edad, ni mujeres, ni extranjeros (metecos), ni esclavos (parte esencial de la fuerza de trabajo en el modo de producción esclavista). El demos estaba excluido de las decisiones políticas en las polis aristocráticas gobernadas por los aristoi (traducible por "los mejores"), es decir, las familias más poderosas militar y económicamente, que al ser "pocas" (oligo) formaban una oligarquía (polis oligárquicas). La misma configuración del ejército expresaba ese hecho: lucha individual (la descrita en la Ilíada) de campeones capaces de costear caro armamento (carros de guerra) o lucha colectiva (la falange compuesta de hoplitas). El acceso del demos al gobierno tuvo en muchas ocasiones como mecanismo la elevación al poder de gobernantes ilegítimos que se legitimaban por el apoyo popular: los tiranos.

Buena parte de las reelecciones de los legisladores (Licurgo, Solón, Clístenes) y los filósofos griegos (Sócrates, Platón –República–, Aristóteles –Política, Constitución de los atenienses–, Jenofonte –Constitución de los lacedemonios, la República de los atenienses, que se le atribuía, aunque es obra de un Pseudo-Jenofonte–) fue sobre el significado y el papel que el demos y otros cuerpos sociales tenían o deberían tener en la polis o comunidad política. thumb|300px|SENATVS POPVLVSQVE ROMANVS, el Senado y el Pueblo Romano.

En la Antigua Roma, bajo las siglas SPQR, se identificaba a los dos cuerpos sociales y políticos constituyentes de la República Romana: el Senatus (traducible por senado) y el Populus (traducible por "pueblo", léase [pópulus]; no debe confundirse con Populus, nombre latino del género de árbol cuyo nombre vulgar es álamo o chopo). Aunque la definición de ambos es compleja y populus no es estricto sinónimo de plebs (plebe), su plasmación en las instituciones iba pareja con los conceptos de patricios y plebeyos; los primeros el conjunto de gens aristocráticas que decían descender de antepasados heroicos e incluso divinos (que se enlazaban con los mitos de la guerra de Troya a través la Eneida); y los segundos teóricamente nacidos de la tierra. Los conflictos entre patricios y plebeyos, las reformas sociales y políticas (como las reformas de los Gracos), las guerras sociales y guerras civiles republicanas y posteriormente la imposición del principado de Augusto y el Alto Imperio romano; fueron transformando de forma radical esa oposición, que para la época del dominado (Bajo Imperio romano) había sido sustituida por la oposición entre honestiores y humiliores.

La Edad Media europea occidental comenzó con el decisivo proceso de las invasiones bárbaras (denominadas Völkerwanderung –"migración de pueblos"– en la tradición historiográfica germánica), que produjo la forzosa convivencia de multitud de "pueblos" de lenguas, etnia, religión y derechos marcadamente diferenciados. Política y socialmente, en amplios territorios (sobre todo en Hispania y Galia) se produjo la superposición de una minoría dirigente germánica sobre la mayoría de la población (hispanorromana o galorromana) en los reinos germánicos. Este hecho, sumado a las concepciones teóricas derivadas del cristianismo primitivo y la patrística (fundamentalmente el agustinismo político) fue formando la teoría triestamental que respondía a la sociedad estamental propia del feudalismo; en la que "pueblo" era casi siempre equivalente a "pueblo llano", una de las expresiones con las que se designaba al Tercer Estado, compuesto en su mayoría por campesinos sometidos a la servidumbre del régimen señorial, junto a una exigua y marginal burguesía urbana poco diferenciada por riqueza, aunque en algunas ocasiones protagonizó revueltas que se consideran precedentes de las revoluciones burguesas (por ejemplo, en las ciudades italianas se hablaba de popolo grosso y popolo minuto –"pueblo gordo" y "pueblo delgado" respectivamente–).Mollat y Wolf (1979) Uñas Azules, Jaques y Ciompi. Las revoluciones populares en Europa en los siglos y Madrid: Siglo XXI ISBN 84-323-0232-5 thumb|300px|Muerte de Wat Tyler, que puso fin a la revuelta popular inglesa de 1381. En la ilustración aparece también el rey Eduardo II de Inglaterra.

Tal situación cambió decisivamente con la crisis del , que abrió el paso a la dinámica social y política propia del Antiguo Régimen y la Edad Moderna. Frente a la monarquía feudal sin apenas poder por sí misma, que no era más que la cúspide de la pirámide del vasallaje; la concentración de poder en manos del rey y la cada vez más clara separación entre "rey y reino" definirá a las monarquías autoritarias, que en algunos casos no consiguieron superar un pactismo limitador y en otros llegaron a definirse como monarquías absolutas, teóricamente libres de toda atadura legal que obligara a respetar peculiaridades territoriales o estamentales, por lo que el rey considera bajo él a todos como súbditos.Perry Anderson (1979), El Estado absolutista, Madrid, Siglo XXI. ISBN 84-323-0362-3 El despotismo ilustrado del marcará ese paternalismo del rey hacia el pueblo en un lema tan lapidario como fue: