La Casa de los Lasso de Castilla fue un palacio de la ciudad española de Madrid, desaparecido en la actualidad.
Descripción Habría sido habitado por los Reyes Católicos, Germana de Foix, Juana la Loca y el cardenal Cisneros. Se encontraba en uno de los laterales de la plaza de la Paja, contigua a la iglesia de San Andrés con la que se conectaba a través de un paso elevado. miniatura|izquierda|Vista del inmueble (izqda.) con su torre en el plano de Texeira (1656)
El edificio, que contaba con una torre, prematuramente desaparecida, terminaría demolido completamente en la segunda mitad del . Benito Pérez Galdós se acuerda de él en su postrera obra La razón de la sinrazón, con las siguientes palabras:
Historia miniatura|«Fiestas ante la casa de los Lasos de Castilla el 3 de abril de 1614».
El inmueble, que ocupaba un enorme espacio y daba fachada a la plazuela de la Paja, formó independiente la manzana 130. Perteneció a Pedro Laso de Castilla, y después a los duques del Infantado. A finales del , sirvió como palacio o aposentamiento de los Reyes Católicos; habiéndose construido de su orden el pasadizo que desde dicho palacio comunicaba a la tribuna de la inmediata parroquia de San Andrés, convertida en capilla real por aquellos monarcas. Igualmente recibieron en esta misma casa a su hija la princesa Juana y su esposo el archiduque, después Felipe I; y después de su muerte se aposentaron en ella los regentes del reino, el cardenal Cisneros y el deán de Lovayna. En ella hubo de celebrarse la célebre Junta de los Grandes de Castilla, en que, interpelando éstos al cardenal para que manifestase con qué poderes gobernaba, contestó asomándolos a los balcones, que daban al campo, y señalando la artillería y tropas: «Con estos poderes gobernaré hasta que el Príncipe venga».
Posteriormente, enlazada la casa de los Lasos de Castilla (descendientes del rey Pedro) con la de los Mendozas, duques del Infantado, pasó este palacio a ser propiedad de estos últimos, residiendo en él los poseedores de aquel título. Entre los personajes que habitaron entre sus paredes se contó Rodrigo Díaz de Vivar Sandoval Hurtado de Mendoza, séptimo duque del Infantado y nieto del duque de Lerma. El palacio, que permaneció en pie hasta entrado el , se conservó en un estado razonable hasta mediados de dicho siglo, cuando empezó a desmoronarse y tuvo que derribarse, por ruinosa, gran parte de él, además del pasadizo que comunicaba a la tribuna de los reyes en San Andrés.
Véase también Capilla del Obispo Palacio de los Vargas (Madrid)
Notas
10px Partes de este artículo incluyen texto de El antiguo Madrid : paseos históricos-anecdóticos por las calles y casas de esta villa. Tomo primero (1881), una obra de Ramón de Mesonero Romanos (f. 1882) en dominio público.
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
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