Anales del Reino de Navarra, Annales del Reyno de Navarra según el título original, es una publicación oficial promovida por las Cortes de Navarra sobre la historia del Reino de Navarra desde sus orígenes hasta su conquista por Castilla en 1512. Fueron sus autores los cronistas José de Moret y Francisco de Alesón, compendiados por un tercer autor, Pablo Miguel de Elizondo, todos ellos jesuitas.

La primera edición vio la luz entre 1684 y 1715 en cinco tomos. En 1756 salió una nueva edición que, una vez impresa, no fue aprobada por las Cortes de Navarra reunidas en 1757 que, finalmente, ordenaron su destrucción. En 1766 se publicó la segunda edición promovida por las Cortes de Navarra. Posteriormente se editaron en 1890-1891, 1969 y 1988.

Constituyen la historia oficial del Reino, encargada por las Cortes de Navarra en 1600 como una estrategia de defensa identitaria frente al creciente centralismo de la Corona de España. La obra buscaba validar la independencia política histórica de Navarra y justificar diplomáticamente su incorporación a Castilla en 1512 no como una conquista forzada, sino como una unión pactada.

El encargo inicial de 1600 de redactar la historia de Navarra fracasó por falta de idoneidad de los primeros designados; finalmente el proyecto se reactivó en 1654 con el nombramiento del jesuita José de Moret como cronista oficial. Este comenzó su trabajo en la identificación y análisis de las fuentes primarias, que se materializó en la publicación en 1665 de las Investigaciones históricas y en 1678 de las Congresiones apologéticas. El primer tomo de los Anales se publicó en 1684, pero la Muerte de Moret en 1687 interrumpió el proyecto. Le sucedió en el puesto de cronista oficial del Reino el también jesuita Francisco Alesón, quien que completó los volúmenes segundo y tercero basándose en los manuscritos que había dejado Moret, y finalmente publicó los tomos cuarto y quinto del ya que era el único autor.

A la vista de que la edición de los Anales estaba agotada, en 1756 el impresor Miguel Antonio Domech propuso a la Diputación una nueva edición, ahora ampliada a siete tomos, pero cuando ya estaban impresos se advirtió que Domech había introducido cambios relevantes en el original, por este motivo en 1757 las Cortes prohibieron su distribución y mandaron destruir la tirada. Esto obligó sacar una nueva edición oficial, que sería la segunda.

La redacción y edición de los Anales del Reino de Navarra fue el resultado del propósito de las Cortes, desde 1684 hasta 1715, de consolidar la memoria histórica y la legitimidad política de Navarra. A pesar de la lentitud con la que progresaron los trabajos de investigación, las dificultades presupuestarias, la lentitud administrativa de la Diputación y los cambios de autoría, la obra sacó a la luz un relato histórico coherente que ha perdurado hasta la actualidad y ha colaborado en la configuración de la identidad foral navarra. Encargo de la historia oficial del Reino de Navarra (1600) Cuando arrecia la política centralista de la corona española, las Cortes de Navarra emprenden una contraofensiva para defender la identidad del Reino y para ello recurren a la difusión de dos hechos diferenciadores que consideran irrebatibles, como es su historia, que certifica la independencia política y posterior incorporación, en 1512, a la Corona de Castilla, y su legislación, reunida en el Fuero General, que se publicó en 1686 bajo el título Fueros del Reino de Navarra desde su creación hasta su feliz unión con el de Castilla, según la recopilación hecha por Antonio Chavier.

El primer paso para la elaboración de la historia oficial de Navarra lo da la asamblea de 1600, cuando encomienda a fray Ignacio de Ibero, abad de Fitero, y a Miguel Murillo, síndico de la Diputación, que «tengan cuidado de hacer una Crónica del Reino» basada en las fuentes documentales y con este fin solicitarán permiso a Su Majestad para visitar cualesquiera archivos y sacar papeles que toquen a esto».

El encargo no se llevó a efecto, posiblemente por falta de dedicación de fray Ignacio de Ibero, centrado en sus publicaciones sobre la orden del Císter, y de capacidad de Miguel Murillo, un prestigioso jurista aunque sin interés por la investigación histórica.

Otros Anales de los reinos de la corona española En su proyecto de una historia oficial del reino de Navarra, las Cortes pudieron tomar como referencia los Anales de la Corona de Aragón, escritos por su cronista oficial Jerónimo de Zurita que se publicaron en Zaragoza, entre 1562 y 1580, en cinco tomos. Estudian el periodo transcurrido desde la invasión musulmana hasta el reinado de Fernando el Católico (1479-1516).

Los Anales del Reino de Valencia, preparados por el dominico Francisco Diago vieron la luz en Valencia en 1613, en un tomo que abarcan desde el final de diluvio universal hasta la muerte de Jaime I el Conquistador en 1276.

Entre 1733 y 1736 se publicaron los dos tomos de los Anales del Reino de Galicia, del sacerdote Francisco Javier Manuel de la Huerta y Vega, que van desde el principio de la Humanidad hasta el reinado de Carlos IV. En el segundo tomo se da cuenta de que está impreso en Santiago de Compostela en el taller de Ignacio Guerra.

Nombramiento del cronista del Reino (1654) 200x400px|miniaturadeimagen|derecha|Retrato imaginario de José de Moret en la fachada del Palacio de Navarra Tuvo que pasar más de medio siglo para que la iniciativa de las Cortes de 1600 se encauzara: En la asamblea de 1654 se nombró cronista oficial del reino al jesuita pamplonés José de Moret, quien poseía el título de «lector de Teología» y en aquel tiempo era rector del colegio jesuita de Palencia, con el cometido de redactar la historia del Reino desde sus orígenes y publicarlay por otra parte se le encomienda rebatir a quienes ha escrito en contra de los derechos y antigüedad del reino de Navarra:

Se trata de una persona madura, de 39 años, que viene avalada por el influyente miembro del brazo eclesiástico de las Cortes, Martín de Redín y Cruzat, gran prior de la Orden de san Juan de Malta, al que el jesuita dedicará al año siguiente una obra en latín en la que exaltaba la intervención de las tropas navarras en el levantamiento del sitio de Fuenterrabíaimpuesto por los franceses en 1638, un acontecimiento en el que Martín Redín y Cruzat había tenido una intervención destacada.

Contrato con el autor y editor El contrato que el Reino le ofrece a José de Moret, en principio, parece ventajoso: se entiende que es un proyecto a largo plazo y, en consecuencia, el nombramiento tiene carácter vitalicio, con un “salario” anual de 200 ducados los dos primeros años, «por cuanto en ellos se reconoce las particulares ocupaciones que ha de tener en reconocer por su persona los archivos de este Reino y de fuera de él», y que en los sucesivos se reducirá a 150, a librar cuatrimestralmente.

La asignación tiene como cometido, en primer lugar, pagar el trabajo del autor y, en su momento, contribuir a la financiación de la edición que este ha de imprimir y vender en beneficio propio.

Con frecuencia el deficiente estado de las arcas del Reino retrasa los pagos, incluidos los correspondientes al salario del cronista, que se verá obligado a reclamarlos en 1656, 1658, 1662, 1664 y 1678. Esta situación le acarrea agobios económicos, ya que ha renunciado a los ingresos procedentes de la Compañía de Jesús y tiene contratado a un «escribiente».

La exasperante lentitud con que el cronista llevaba a cabo su trabajo indujo a la Diputación del Reino de Navarra a retrasar los pagos como medida de presión. El caso es que 1684, al año siguiente de la publicación del primer tomo de los Anales, se ajustaron las cuentas y se constató que el cronista había cobrado, desde su nombramiento en 1654, la cantidad de 4.750 ducados y le quedaban por percibir 350 hasta alcanzar la cifra estipulada de 5100.

El Reino exige a Moret residir en Pamplona, utilizar fuentes primarias, inéditas, y presntar anualmente los trabajos realizados; aunque en los dos primeros, dada la complejidad de la empresa, le exime de esta obligación.

La obra avanza lentamente y, en 1662, las Cortes, que se reúnen por vez primera desde el nombramiento del cronista en 1654, se impacientan y encargan a la Diputación que le reclame el original y que comience la impresión. Fue en vano, ya que no tenía texto suficiente para conformar un volumen. 200x400px|miniaturadeimagen|derecha|Frontispicio de las Investigaciones históricas (1665)

Publicaciones previas José de Moret, en primera instancia, emprendió la tarea de recogida de fuentes y con ellas, once años después de su nombramiento como cronista del reino de Navarra, reunió un volumen que tituló Investigaciones históricas de las antigüedades del reino de Navarra. La polémica que alguna de las tesis recogidas en esta obra suscitó entre determinados sectores, le obligó« ha sacar a la luz, trece años después, una obra en defensa de sus planteamientos, las Congresiones apologéticas.

Investigaciones históricas (1665) Como «preparación para mayor historia»,Moret, J. El bodoque contra el Propugnáculo histórico y jurídico […] En Colonia Agripina, por Serverino Clariey, 1667, p. 10. Moret había redactado el trabajo de recopilación de fuentes que publicó en 1665, con el título de Investigaciones históricas de las antigüedades del Reino de Navarra. Se trata de un volumen en folio de 740 páginas en el que daba testimonio del alcance y rigor de su trabajo, pero que no cumplía las expectativas del Reino, que le había encargado una exposición histórica sistemática y accesible.

La primera experiencia de Moret como editor resultó calamitosa: entregó al impresor Gaspar Martínez una letrería nueva que este debió de vender sin permiso, lo que retrasó tres años la publicación y mantuvo al tipógrafo en la cárcel durante once meses.

Habían transcurrido cuatro años desde que el cronista entregó el original de las Investigaciones históricas y no había vuelto a presentar trabajo alguno, lo cual impacientó a la Diputación que, en 1666, le «ordena» que, de acuerdo con lo convenido, «cumpla sin dilación alguna con entregar a los diputados todos los cuadernos [originales manuscritos] que hubiere trabajado» desde 1662. 200x400px|miniaturadeimagen|derecha|Congresiones apologéticas (1678) Para presionarlo, recurren al General de la Compañía de Jesús, que comprende y apoya las quejas del Reino. Moret se disculpa aduciendo los problemas que ha tenido con la edición de las Investigaciones históricas a causa de «los embarazos y detenciones del impresor [Gaspar Martínez]»; además, no ha tenido «alivio en el despacho de ella [la tirada de las Investigaciones históricas], por el fraude que ha habido en el dicho despacho de que, como es notorio, tiene puesto pleito».

Congresiones apologéticas (1678) A pesar de los requerimientos de la Diputación, José de Moret avanza lentamente y, al fin, en 1678, ve la luz su segundo trabajo, las Congresiones apologéticas sobre la verdad de las Investigaciones Históricas que conforman un volumen, en folio, de 596 páginas. En esta ocasión ha encomendado la tirada al impresor del Reino, Martín Gregorio de Zabala.

En esta obra, a lo largo de 15 «congresiones» o capítulos, el autor refuta las críticas que había recibido por las Investigaciones históricas, publicadas hacía 13 años, y reafirma su tesis de que el Reino de Navarra era más antiguo que los de su entorno.

Así pues, las Investigaciones históricas y las Congresiones apologéticas son estudios preliminares a los que el autor ha dedicado 24 años de trabajos como cronista del Reino. Se ha centrado en ellos como paso previo para acometer la magna obra de los Anales del Reino de Navarra que le habían encargado las Cortes en 1654.

200x400px|miniaturadeimagen|derecha|Tomo primero de la primera edición de los Anales de Moret (1684) Aparece el primer tomo de los Anales (1684)