Martín José de Rada San Juan (Pamplona, 22 de febrero de 1722-ibid. 21 de enero de 1775), natural de Pamplona, impresor y librero, en 1746 casa con Josefa Burguete, hija del también impresor y librero Alfonso Burguete, fallecido en 1735, y de María Francisca de Neira, su viuda y sucesora al frente del negocio.Itúrbide (2007), p. 206.

En 1751 su suegra le cede la gestión del taller y librería, tarea que desempeñará, al menos nominalmente, hasta su muerte en 1775. Sin embargo, su estado de salud le impidió trabajar a partir de 1768, siendo su esposa Josefa Burguete la que lo gestionó hasta el fallecimiento de Martín José de Rada en 1775 y, una vez viuda, hasta 1787.Itúrbide (2015), p. 304.

La imagen que transmite Martín José Rada es la de un impresor modesto, que mantiene su negocio sin quebrantos, a pesar de que en ocasiones tuviera que hacer frente a acusaciones de actividades fraudulentas. Por lo general sirve encargos de escasa complejidad, acordes con sus recursos técnicos y capacidad de trabajo.

Familia y primeros pasos profesionales Martín José Rada, hijo de Manuel y de Josefa de San Juan,Parroquia de San Saturnino de Pamplona. Libro de Casados y Difuntos, n. 4, f. 23. 1743-XII-11. vecinos de Miranda de Arga con residencia en Pamplona, fue bautizado en la parroquia de San Saturnino el 22 de febrero de 1722.Parroquia de San Saturnino de Pamplona. Libro de Bautizados, n. 5, f. 261. Tuvo cinco hermanos.

Sin cumplir 14 años, en 1735, comienza a trabajar como mancebo en la librería de José Joaquín Martínez.Itúrbide (2007), p. 265. Cuando este fallece en 1741 continúa en la casa, primero al servicio de la viuda, María de Lizasoain,AGN. Juan Crisóstomo Navascués, leg. 846, n. 24. 1741-X-31 y después a las órdenes de Miguel Antonio Domech, que se había hecho cargo del negocio.AGN. Procesos, n. 49576.

Así pues, durante 10 años, desde 1735 hasta 1745,AGN. Protocolos Notariales. Jiménez de Legaria, leg. 819, s.n. 1745-I-13. trabajó en la librería e imprenta que había creado José Joaquín Martínez, donde se formó y de donde, con 23 años, salió para establecerse por cuenta propia.

Proyecto de sociedad con José Botaya (1745) A comienzos de 1745 Martín José Rada y José Botaya, compañero en el taller regentado por Domech, deciden romper con el patrón y montar su negocio. Con este fin, el 29 de abril de 1745 suscriben un acuerdo para formar una compañía de impresión y librería por tres años. Se comprometen a «pagar la arrendación que correspondiere a la botiga y cuartos que se emplearen y sirvieren para la imprenta y librería por mitad cada uno, a partes iguales».Itúrbide (2007), p. 199.

José Botaya aportará 100 pesos (800 reales) para la compra de libros, en tanto que Martín José Rada no pondrá dinero, ya que, según explica el contrato, «el exceso que en ello hay y hubiera queda compensado con ser [Martín José Rada] impresor y librero a diferencia de dicho Botaya, que solo es impresor».Itúrbide (2015), p. 313.

Los hechos habían ido por delante de las formalidades legales, pues, antes de constituir la sociedad mercantil, Rada y Botaya habían tomado en arriendo la imprenta de Jerónimo de Anchuela, con el que habían firmado un contrato por tres años, a contar desde el 20 de febrero de 1745.

Pero Miguel Antonio Domech, un impresor y librero ambicioso que no admitía competidores y mucho menos formados en su propio taller, desbarató inmediatamente esta operación.AGN. Procesos, n. 6303. Frustrados en su proyecto, Rada y Botaya pasaron a trabajar en el mismo año de 1745, de nuevo como asalariados, en el taller de la viuda de Alfonso Burguete, María Francisca de Neira, que, sin hijos varones, necesitaba oficiales para sacar adelante los encargos.

Empleado en el taller de María Francisca de Neira (1745) A finales de 1745, fracasado su proyecto empresarial, Rada y Botaya están a las órdenes de la viuda de Alfonso Burguete. Reducidos nuevamente al rango de asalariados, solo queda disolver la sociedad constituida nueve meses antes, lo cual se materializa mediante escritura pública suscrita el 1 de febrero de 1746.AGN. Protocolos Notariales. Nicolás Fermín de Arrastia, leg. 924. 1746-II-1. argumentando que Rada tenía “motivo justo para ello” —este aseguraría más adelante que su socio había quebrado-.

Por su parte Botaya, disuelta la sociedad con Rada, tras una breve estancia en la imprenta de la viuda de Alfonso Burguete, regresa a su antiguo taller, ahora regentado por Miguel Antonio Domech.

Sociedad frustrada con Domech e Ibáñez (1747) Fracasada la sociedad con Botaya, en 1745 Martín José de Rada se asocia con el solvente impresor y librero Miguel Antonio Domech —su antiguo patrón— y con su amigo, por estas fechas menos consolidado profesionalmente, Pascual Ibáñez. Se trata de un ambicioso proyecto promovido por Domech que está encaminado a imprimir y vender todas las publicaciones que tiene en monopolio el Hospital General de Pamplona a cambio del pago de un canon a esa institución.

Los tres socios entrarían a partes iguales en beneficios y gastos. La impresión correría por cuenta de Rada y Domech, quedando fuera Pascual Ibáñez, al que, para compensar, se le daría más trabajo de encuadernación. En cuanto a la venta, se asigna a Ibáñez la distribución mayorista, «por grueso», y a Domech la venta «por menudo», sin que se especifique la participación de Rada.

Sorprendentemente, esta sociedad no dura más de tres semanas, pues el 8 de noviembre los socios “Por justos motivos que tienen dan por nula y ninguna dicha escritura de Compañía”. Al parecer, a partir de este momento las relaciones entre Domech y Rada se deterioraron.

Boda con la hija de Alfonso Burguete (1746) Martín José Rada, “mercader de libros”, el 6 de febrero de 1746, a los 24 años, se casa, en la parroquia de San Nicolás de Pamplona, con Josefa Burguete. De su misma edad, es la primogénita del impresor Alfonso Burguete, fallecido en 1735, y de María Francisca de Neira.

En las capitulaciones matrimoniales, la madre, María Francisca de Neira, hace donación propter nupcias a su hija «desde luego de presente y para después de sus días, no antes» de «toda la letra y demás instrumentos que tiene para imprimir correspondientes a dicho empleo de impresor, surtimiento de libros, que así bien tiene de venta en su botiga, otros imprimiendo en su casa, y de todos los demás bienes muebles, dinero, plata, ropa blanca, alhajas, créditos y derechos que al presente tiene». El novio, por su parte, aporta 100 pesos (800 reales) en «especie de libros».

Las dos partes, los esposos y la madre, acuerdan vivir juntos, «en una casa, mesa y compañía». De esta manera, María Francisca de Neira conserva la propiedad de la imprenta y librería y, a cambio, proporcionará al matrimonio y, en su caso, a sus hijos «todo lo necesario para su manutención y decencia».Itúrbide (2007), p. 211. De esta manera, Martín José Rada se sitúa al frente del negocio de imprenta y librería de su suegra, un negocio, por cierto, saneado y con futuro.

En julio de 1750, cuando la Diputación el reino de Navarra sopesa la segunda edición de los Anales del Reino de Navarra, se ofrece para acometer este ambicioso y complejo trabajo,AGN. Actas de la Diputación, n. 14, f. 205r. 1750-VII-21. que finalmente es encomendado a Domech. Esta proposición puede ser un testimonio de la seguridad que Rada tiene en su cualificación profesional y en la capacidad de su taller.

En diversas ocasiones, entre 1747 y 1760, en el pie de imprenta se titula «Impresor del Santo Hospital», en especial cuando imprime el Ordo recitandi divinum officium de Fermín de Iraizoz, una publicación que el Hospital tiene en monopolio desde 1652. Esta institución benéfica será cliente preferente del taller de Rada y, tras su fallecimiento, lo seguirá siendo de su viuda, Josefa Burguete, y de su hijo José Francisco de Rada. La abundancia y regularidad de los encargos del Hospital General de Pamplona explicarían en buena parte la estabilidad de la imprenta de los Rada hasta el final del siglo.

Martín José Rada también se presenta, en ocasiones, como impresor del "Gobernador del Reino" (1747) y del Virrey (1756).

Ruptura con su suegra y dirección del negocio familiar (1751) Martín José Rada vive en el barrio de San Nicolás, primero en casa de su suegra y, a partir de 1751, cuando las relaciones familiares se deterioran seriamente, en su propio domicilio. En la citada parroquia son bautizados, entre 1746 y 1762, sus ocho hijos, seis varones y dos hembras.

La convivencia entre la madre viuda y el joven matrimonio, iniciada en 1746, no resulta posible y en menos de cuatro años se deteriora hasta hacerse insostenible. La viuda se queja de que el matrimonio no le trata con el debido «respeto y veneración» y de que actúan sin su consentimiento en negocios, que por su mala conducta y dirección han ocasionado «varios empeños» que pretenden pagar con el dinero de ella.

Finalmente María Francisca de Neira exige al matrimonio que abandone su casa y deje el negocio antes del 11 de septiembre de 1749. Tras unos meses de tensión, finalmente la pareja sale de la casa materna. Será necesario que transcurra año y medio para que se encauce esta conflictiva situación familiar, que se resolverá con la escritura de ajuste y convenio firmada el 24 de octubre de 1751.AGN. Protocolos Notariales. Lucas Riezu, leg. 983.1751-X- 24. En su virtud, la madre conserva el negocio de librería y, en particular, la venta de estampas, para lo cual se queda con las planchas; además, recibirá de su yerno, en compensación por la explotación del taller de imprenta, la pensión anual de 160 reales y el compromiso de atender gratuitamente sus encargos de impresión, referidos fundamentalmente a pliegos sueltos y estampas.Itúrbide (2015), p. 374. La madre correrá con las deudas que la imprenta arrastra hasta el momento. Por su parte, el matrimonio pasa a ser propietario de todos los elementos del taller, que en lo sucesivo explotará con absoluta independencia, sin contar con la viuda de Burguete. La madre, con el fin de facilitar al matrimonio el acomodo en una nueva vivienda, les dona muebles y ropa de ajuar.

Incapacitado por enfermedad y muerte (1768-1775) Cuando ronda los 46 años se encuentra imposibilitado por la «privación de juicio que padece» y el taller de imprenta está gobernado por su esposa Josefa Burguete, ayudada por su hijo mayor José Francisco, que tiene 20 años.AGN. Consejo. Archivo Secreto. Título 24. 1557-1802. Impresión de libros, n. 12. 1766-XI-10. La enfermedad se prolongará durante nueve años, en los que la situación del impresor se degradará hasta la inconsciencia. Por este motivo, cuando se produjo su muerte el 21 de enero de 1775, únicamente recibió la extremaunción, ya que no pudo confesarse «por estar privado de sentidos». Tenía 53 años.

Fue enterrado en la parroquia de San Saturnino, «con funciones de entierro, honras y cabo de año», en la sepultura propiedad de su esposa,Parroquia de San Saturnino de Pamplona. Libro de Difuntos, n. 5, f. 66v. 1775-I-21. que al cabo de 12 años aquí también fue inhumada.

El negocio pasa a la viuda y es regentado por el hijo mayor, José Francisco de Rada.AGN. Protocolos Notariales. Juan Francisco Iribarren, leg. 1096, n. 39. 1784-II-12.

La imprenta y sus empleados El convenio de donación que la viuda de Alfonso Burguete suscribe con su yerno Martín José Rada en 1751 precisa que le entrega «la imprenta con toda la letra que tiene, con las galeras, prensa, tablas y demás adherentes y cosas correspondientes a dicha imprenta». Destaca la existencia de una prensa y un tórculo, además de 35 planchas de estampas religiosas que se imprimían en pliegos sueltos con gran éxito comercial.