miniatura|275px|Apoyo electoral de los partidos nacionalistas y regionalistas en España por comunidades autónomas y por provincias en el caso excepcional de León. Nota: El mapa solamente muestra un valor superior a cero en los casos de que algún partido haya alcanzado representación en el parlamento regional, omitiendo el porcentaje de votos en caso contrario. Datos de las elecciones autonómicas de 2019-2024. miniatura|275px|Apoyo electoral de los partidos nacionalistas y regionalistas en España por comunidades autónomas y por provincias en el caso excepcional de León. Datos de las elecciones autonómicas de 2015-2016. miniatura|275px|Apoyo electoral de los partidos regionalistas en España por comunidades autónomas. Datos de las elecciones autonómicas de 2006 (Cataluña), 2008 (Andalucía), 2009 (Galicia y País Vasco) y 2007 (resto de España).
En España existen diferentes movimientos nacionalistas; unos defienden la unidad de la nación española y otros sostienen que es un Estado formado por diversas naciones. La mayoría de estos últimos reclaman el derecho de autodeterminación para sus territorios, con mayor implantación en las comunidades autónomas de País Vasco y Cataluña, también en Galicia, Canarias y Navarra y en menor medida en la Comunidad Valenciana, Baleares, Aragón, Andalucía y Asturias, por ese orden.Tomando como base los resultados de los partidos que incluían este principio en su programa electoral de las Elecciones autonómicas de 2011, en el caso de Aragón, Baleares y Valencia, y de 2012 en el caso de Andalucía. También existe el regionalismo, que defiende la identidad regional sin renunciar por ello al carácter nacional de España, que reclama el derecho a la autonomía y al autogobierno de sus respectivos territorios, con mayor implantación en las comunidades autónomas de Asturias, Región de Murcia, Cantabria, Navarra, Aragón, La Rioja, y en la Región de León.
Dependiendo de la implantación de estas ideologías o de la singularidad de la región, en ocasiones no es fácil distinguir entre movimientos regionalistas o nacionalistas, especialmente en aquellas zonas donde dichos movimientos están menos desarrollados o tienen menor presencia política.
Nacionalismo español
El nacionalismo español es una ideología política que afirma la existencia de una nación española, que se identifica con el actual Estado español —la única reclamación irredentista recurrente es la de Gibraltar—, defendiendo así la unidad de España ya sea por medio del centralismo o la descentralización política.
Otros elementos que el nacionalismo español defiende, aunque no exclusivamente, son la lengua castellana y las lenguas cooficiales de España, así como la bandera, escudo e himno españoles. Dependiendo de si el nacionalismo es monárquico o republicano, o conservador o progresista, la defensa de los símbolos y las lenguas puede variar.
Históricamente, el nacionalismo español surgió con el liberalismo y en la guerra contra el Imperio francés de Napoleón Bonaparte, evolucionando de diversas maneras. Actualmente, debido a la larga duración de la dictadura franquista, que conllevó la imposición de un modelo concreto de nacionalismo español de carácter conservador, el nacionalismo español suele asociarse con diversos sectores de la derecha o ultraderecha de España. Si bien, el nacionalismo español también tiene una amplia aceptación en diversos sectores de la izquierda y ultraizquierda española, aunque expresándose de forma distinta.
Panhispanismo thumb|120px|right|Bandera de la Hispanidad.
El panhispanismo es el movimiento ideológico que defiende la unidad de los pueblos de habla o cultura hispana, especialmente hispanoamericanos, no sólo en el ámbito cultural, sino social, económico e incluso político. Con el nombre de panhispanismo se identifica también, en ocasiones, al imperialismo español, surgido tras la crisis de 1898 defendiendo una vuelta a los valores tradicionales y espirituales de la España imperial. La idea de imperio lo hace ser más bien universalista que localista, lo que lo hace singular entre algunos nacionalismos.
Iberismo
El iberismo es un movimiento político que defiende el acercamiento de las relaciones gubernamentales y culturales entre Andorra, España y Portugal.Originalmente, esta ideología fue promovida principalmente por movimientos republicanos y socialistas de España y Portugal, desde el , cuando tuvieron mayor predicamento ideales nacionalistas de carácter integrador, como los movimientos equiparables del Risorgimento italiano o la unificación alemana. Posteriormente, dicha corriente no tendría una continuidad histórica relevante. Compite con los relatos de construcción nacional de ambos países, y en el caso particular de Portugal, a menudo se entiende como una cesión de su soberanía para integrarse en un «todo peninsular». Sérgio Campos Matos también distinguió un iberismo cultural y un iberismo económico.
Se diferencia del paniberismo en que, mientras el iberismo atañe estrictamente a los territorios peninsulares, el paniberismo incluye los territorios que históricamente han estado vinculados a las dos culturas ibéricas principales: la española y la portuguesa; comprendiendo de esta forma gran parte del continente americano, así como territorios de África y Asia, por este orden.
Nacionalismos periféricos Con el término «nacionalismos periféricos» se hace referencia a los nacionalismos y regionalismos que existen en España y que son distintos al nacionalismo español, en tanto que reivindican la identidad diferenciada de una parte del territorio de España. Los más importantes son el nacionalismo catalán, el vasco y el gallego.
Movimientos nacionalistas en las «nacionalidades históricas»
Según el ordenamiento legal vigente en España, se consideran como nacionalidades históricas aquellas comunidades autónomas con una identidad colectiva, lingüística o cultural diferenciada del resto de España. El artículo 151 de la Constitución Española permitía el acceso a la autonomía de aquellas regiones que en el pasado hubieran votado algún proyecto de Estatuto de Autonomía y en el momento de promulgarse la Constitución tuvieran regímenes pre-autonómicos: utilizaron este artículo Cataluña, Euskadi, Galicia y Andalucía, siendo esta última un caso especial, sin las peculiaridades establecidas en la disposición transitoria segunda, al no haber plebiscitado afirmativamente Estatuto alguno durante el período republicano debido al golpe militar que daría paso a la guerra civil y a la posterior dictadura franquista. Andalucía, por tanto, accedió a la autonomía por medio de un referéndum que se celebró el 28 de febrero de 1980. El proceso es algo distinto, ya que el proyecto de Estatuto lo realizan solo los diputados y senadores de las provincias y debe pasar por un referéndum popular antes de ser ratificado por las Cortes Generales y sancionado y promulgado por el Rey.
Además de las cuatro comunidades autónomas citadas, gozan también de la condición de nacionalidad la Comunidad Valenciana (contó con el gobierno autónomo del Comité Ejecutivo Popular de Valencia hasta 1937, en un contexto revolucionario), Aragón (que contó con el Consejo de Aragón como órgano administrativo durante la Segunda República y tuvo un Anteproyecto de Estatuto), las Islas Baleares (Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Baleares) y las Islas Canarias, las cuales han incorporado la definición en sus respectivos estatutos de autonomía. El resto de comunidades autónomas se autodenominan como región histórica, comunidad histórica en el caso de Asturias y Cantabria o identidad histórica en el caso de La Rioja y Extremadura. Estas denominaciones son equivalentes y no suponen ningún estatus legal diferenciado del resto. Atienden al artículo 143 capítulo Tercero, del Título VIII de la constitución española, donde se recogen los criterios históricos necesarios para poder formar una autonomía. Todos los estatutos de autonomía españoles incluyen términos de historicidad debido a que se desarrollaron utilizando como vía el mencionado artículo. La excepción es el madrileño, que no incluye estos términos, ya que su estatuto no se realizó en base al mismo.
Navarra tiene la consideración de Comunidad Foral, con ciertas especificidades propias. Cabe destacar los casos de Asturias, Cantabria y Aragón, territorios en los que durante la Segunda República se realizaron proyectos de estatuto federal, que quedaron truncados con el comienzo de la guerra civil. En el caso asturiano en tiempos de la II República muchas serían las voces que se alzaron pidiendo un estatuto de autonomía al mismo nivel que Cataluña, País Vasco o Galicia en el marco de la nueva constitución. En 1931 se hace público el Manifiestu Rexonalista del Grupu L'Aldeanu de Castripol, donde se dice: «Habiéndose ya preparado Cataluña, Vasconia y Galicia a la formación de sus Estatutos, creemos necesario activar los trabajos de preparación del nuestro, demostrando que Asturias (...) no se quedará rezagada en estos momentos históricos». Al año siguiente Sabino Álvarez-Gendín (catedrático de Derecho Administrativo) publica las bases para un proyecto de Estatuto y, al mismo tiempo, los federalistas asturianos manifestaban que ya tenían hecho un texto de estas características. En el año 1932 se llega a crear una comisión para redactar el articulado que daría forma a la autonomía y autogobierno asturianos. Por otra parte en el año 1883 se celebró en la ciudad riojana de Haro una asamblea presidida por el político federalista Juan Sayol en la que se aprobó la "Constitución Republicana Federal del Estado Riojano", promoviendo para La Rioja un marco territorial federal propio.
Nacionalismo vasco
miniaturadeimagen|175x175px|La Ikurriña, bandera del País Vasco y del nacionalismo vasco. thumb|175px|«Arrano beltza» («Águila negra»), sello del rey Sancho VII de Navarra y actualmente usada por la izquierda abertzale. miniaturadeimagen|175x175px|Estandarte del Reino de Navarra. El nacionalismo vasco, desarrollado, entre otros, por Sabino Arana a finales del , es una ideología política que aboga por la unidad y defensa de la entidad política de los territorios que entiende que configuran la nación vasca y que actualmente se reparten entre dos Estados: España y Francia, por lo que su extensión territorial se corresponde con la del territorio definido tradicionalmente como Euskal Herria o Vasconia. Dicho territorio comprende la actual comunidad autónoma del País Vasco y la comunidad foral de Navarra, el condado de Treviño (provincia de Burgos), Valle de Villaverde (Cantabria) y parte del departamento francés de Pirineos Atlánticos (los tres territorios históricos que conforman el País Vasco francés: Baja Navarra, Labort y Sola).
El nacionalismo vasco, encabezado por el Partido Nacionalista Vasco es el principal movimiento político del País Vasco desde principios del . Desde el inicio de la democracia el nacionalismo vasco ha obtenido mayorías parlamentarias en el Parlamento Vasco y ha dirigido el Gobierno Vasco tanto en la Segunda República Española como en la Transición y hasta la actualidad, a excepción de la legislatura 2009-2012. Reunió el 59,61 % de los votos de las elecciones vascas de 2012, sumando el voto del PNV y el de la coalición Euskal Herria Bildu, segunda fuerza. En las elecciones de 2016 la suma de los escaños del PNV y EH Bildu ocupa 46 de los 75 escaños del Parlamento Vasco, lo que representa un 61,33% de los asientos disponibles en la cámara, sin embargo la suma de los votos de ambas fuerzas políticas descendió al 58,49%, una cifra que representa una caída en un punto porcentual respecto a los comicios de 2012.
Respecto a las Cortes Generales, el Partido Nacionalista Vasco cuenta con seis diputados en el Congreso y diez representantes en el Senado, por su parte, la coalición Euskal Herria Bildu mantiene cinco escaños en la Cámara Baja y uno en la Alta.En el europarlamento cuentan con un eurodiputado cada uno.