La Liga Socialista fue una temprana organización socialista revolucionaria del Reino Unido. La organización comenzó su andadura como retoño disidente de la Federación Socialdemócrata de Henry Hyndman a finales de 1884. Nunca fue un grupo armónico ideológicamente y en la década de 1890 había virado de su inicial socialismo hacia el anarquismo.James C. Docherty. Historical dictionary of socialism. The Scarecrow Press Inc. London 1997. pg. 174 El grupo se disolvió finalmente en 1901.

Historia de la organización

Orígenes Hasta marzo de 1884, los miembros de la Federación Democrática, precedente de la Federación Socialdemócrata (SDF) trabajaron juntos en armonía. La nueva organización había esperado lograr rápidos avances ante el radicalismo existente en las organizaciones obreras, pero muy pocos habían optado por unirse a la SDF y al inicial entusiasmo dio paso al desencanto y la introspección. Las relaciones personales comenzaron a ensombrecerse entre los dirigentes del pequeño grupo, siendo la vanidad personal y la actitud autoritaria del fundador Henry Hyndman, así como su nacionalismo y su fijación en la política parlamentaria las principales causas de la acritud interna.M. Beer, A History of British Socialism. In Two Volumes. London: G. Bell and Sons, 1929; vol. 2, pp. 252–253.La historiadora Yvonne Kapp sitúa la cuestión de la siguiente forma: «Hombre presumido, obstinado y controvertido, que no podía soportar oposición de sus compañeros, sus errores [de Hyndman], que no fueron pocos, se mostraron ante ellos gigantescos, mientras que el valor de su aportación, en modo alguno baladí, era empequeñecida». Yvonne Kapp, Eleanor Marx: Volume 2, Pantheon edition, pg. 55.

El disgusto personal de muchos miembros destacados de la SDF con Hyndman era palpable. William Morris escribió:

«Hyndman sólo puede aceptar una posición en un organismo como la SDF, la de jefe… Ha estado actuando… como un político obstinado en perseguir sus propios objetivos… siempre atento a cualquier cosa que pudiese publicitar al partido que se suponía que lideraba: su propósito ha sido hacer que el movimiento pareciese grande; asustar a los poderes con un farol… Todas esas dementes palabras sobre una inmediata y enérgica revolución, cuando sabemos que los trabajadores de Inglaterra todavía no han sido ni contactados por el movimiento».William Morris to J.L. Joynes, 25 December 1884, in M. Morris, William Morris, vol. 2, pg. 590. Cited in John Callaghan, Socialism in Britain Since 1884. Oxford: Basil Blackwell, 1990; pg. 16.

A finales de 1884 un grupo de miembros de la SDF trataron de reemplazar a Hyndman de su puesto como líder del partido. La reunión decisiva del Consejo Ejecutivo de la SDF se celebró el 16 de diciembre de ese año, seguida por una serie de reuniones adicionales los días 23 y 27. Finalmente se produjo una votación sobre la censura de Hyndman, la cual fue aprobada por 10 votos contra 8.Yvonne Kapp, Eleanor Marx: Volume 2. New York: Pantheon Books, 1976; pg. 59.

Inmediatamente tras obtener aquella victoria en el Ejecutivo de la SDF, los disidentes anti-Hyndman entregaron su carta de dimisión previamente preparada, que afirmaba que:

«Desde que emergieron las diferencias en este Consejo debido al intento de sustituir el poder arbitrario existente allí dentro, contrario a los principios del socialismo, por la cooperación fraternal, y desde que percibimos como imposible remediar tal disputa, los abajo firmantes consideramos mejor, en interés del socialismo, cesar nuestra pertenencia a este Consejo y en consecuencia presentar nuestra dimisión».Quoted in Kapp, Eleanor Marx: Volume 2, pp. 59–60.

Los miembros anti-Hyndman del Consejo Ejecutivo optaron por abandonar juntos la SDF, dejando Justice a Hyndman y sus aliados. Entre los que partieron se incluían algunos de los principales dirigentes de la organización, como William Morris, Eleanor Marx, Ernest Belfort Bax, Sam Mainwaring y Edward Aveling.

Eleanor Marx explicó el pensamiento de las fuerzas anti-Hyndman en una carta dirigida a su hermana Laura y escrita el 1 de enero de 1885:

«Siento que la crisis de la Federación Socialdemócrata no pudiera retrasarse un poco más; Hyndman se habría hundido más en el barro y los elementos personales se habrían dejado atrás. Sin embargo, no pudo evitarse. La razón por la que la mayoría, en lugar de llevar hasta el final su victoria, dimitió y [comenzó] una nueva organización fue principalmente por esto que me dijo Morris: la vieja organización no merecía la pena. Las agrupaciones de Londres tienen una fuerza de unos 300 miembros en total y aquellas donde esperan tener más números, como las de provincias, son todas majaderías y falsas».Quoted in Kapp, Eleanor Marx: Volume 2, pg. 61.

Friedrich Engels, colaborador del recientemente fallecido Karl Marx y enemigo personal de Hyndman, se mostró exultante con la escisión de la SDF. En una carta fechada el 29 de diciembre de 1884 y dirigida a Eduard Bernstein, Engels afirmaba: «Tengo la satisfacción de haber visto todo el barullo desde el principio, haber evaluado correctamente a todas las personas involucradas y haber predicho cuál sería el final…»."Friedrich Engels to Eduard Bernstein," 29 December 1884. Reprinted in Marx-Engels Collected Works: Volume 47. New York: International Publishers, 1995; pg. 238.

Los diez miembros salientes del antiguo Consejo Ejecutivo de la SDF publicaron una declaración dirigida a los socialistas el 13 de enero de 1885 explicando su posición:

«Nosotros, los miembros del Consejo de la Federación Socialdemócrata, quienes, aunque en mayoría, dimitimos el 27 de diciembre, deseamos explicar nuestras razones para dicha retirada y nuestra decisión de formar un organismo independiente de la Federación Socialdemócrata».

«Nuestra postura es que tal organismo [como la SDF] en el estado actual de cosas no tiene otra función que educar al pueblo en los principios del socialismo y organizarlo para que pueda conseguir tomar las debidas posiciones, preparados para cuando lleguen las crisis que nos obliguen a actuar. Pensamos que aguantar los cebos de las esperanzas de mejorar las condiciones de los trabajadores mientras somos explotados por las necesidades de las facciones rivales de nuestros privilegiados gobernantes es engañoso y dañino. Para llevar a cabo nuestros objetivos de educación y organización no se requiere un líder excesivo e indispensable sino solo un grupo de hombres instruidos, cada uno de los cuales puede aprender a cumplir, según lo requiera la ocasión, las sencillas funciones de dirigente de un partido con principios».

«Afirmamos que, por otro lado, hay en las filas de la Federación Socialdemócrata una tendencia de oportunismo político, que de haberse desarrollado nos habrían implicado en alianzas, aunque temporales, con una u otra de las distintas facciones políticas, debilitando nuestra fuerza propagandista al llevarnos al electoralismo...».Citado en Kapp, Eleanor Marx: Volume 2, pp. 63–64.

A comienzos de 1885 los escindidos se agruparon en una nueva organización denominada Liga Socialista. Algunas agrupaciones de la SDF, como las del East End de Londres, Hammersmith y Leeds, se unieron al nuevo grupo.La figura dirigente en Leeds era Tom Maguire (1860-1895), considerado el pionero del socialismo en aquella ciudad. Joseph Clayton, The Rise and Decline of Socialism in Great Britain, 1884–1924. London: Faber and Gwyer, 1926; pg. 31. En Escocia la Scottish Land and Labour League cortó sus conexiones con la SDF para unirse a la nueva organización.Clayton, The Rise and Decline of Socialism in Great Britain, pg. 31. Algunos referentes individuales del movimiento como el escritor Edward Carpent y el artista Walter Crane también optaron por echar su suerte con la bisoña Liga Socialista.

En febrero de 1885 el nuevo partido lanzó su órgano oficial, un periódico llamado Commonweal. Esta publicación se editó inicialmente con periodicidad mensual pero pronto se convirtió en semanario.Beer, A History of British Socialism, vol. 2, pg. 255. Su editor fue William Morris, que pagaba el déficit operativo del periódico de su bolsillo.Beer, A History of British Socialism, vol. 2, pp. 255–256.

William Morris se sintió contrariado por el lento crecimiento de la organización. Tras seis meses, la Liga Socialista solo tenía ocho agrupaciones y 230 miembros. Morris escribió a un amigo: «Estoy de mal humor con las perspectivas de nuestro partido, si es que puedo honrar con tal palabra a tan pequeño grupo de hombres. Usted ve que somos tan pocos, y que aunque trabajemos duro no parece que ganemos gente».William Morris in The Letters of William Morris to his Family and Friends.

Desarrollo de la organización La Liga Socialista era una organización heterogénea, que incluía fabianos, socialistas cristianos y anarquistas, además de socialistas revolucionarios marxistas. Aunque los marxistas eran tolerantes con los socialistas éticos sinceros, los anarquistas fueron causa de preocupación desde los primeros momentos, teniendo en cuenta el recuerdo de su papel en la Primera Internacional aún fresco en la memoria colectiva. Eleanor Marx era una de las dirigentes de la Liga Socialistas particularmente preocupada por el lugar que tendrían los anarquistas en el nuevo partido:

«Hay un pequeño grupo de ellos aquí, principalmente alemanes, franceses, etc., pero pocos ingleses. Desgraciadamente en nuestro movimiento hay mucha gente que no entiende los principios y cuestiones teóricas del socialismo, buena gente que ve que el mundo está dislocado y que imagina saber qué debe hacerse para que el mal se transforme en bien. No entienden lo qué son el comunismo o el anarquismo y piensan que quien habló por última vez tiene razón. Entre estos amigos los anarquistas intentan llevar su propaganda...».Eleanor Marx letter to Petr Lavrov, 9 March 1886. Quoted in Kapp, Eleanor Marx: Volume 2, pp. 68–69.

Friedrich Engels era incluso más pesimista que la hija de su antiguo colaborador. En una carta de 20 de marzo de 1886 al yerno de Marx, Paul Lafargue, escribió:

«Afortunadamente la Liga Socialista está inactiva por el momento. Nuestros buenos Bax y Morris, ansiosos por hacer algo (¿si solo supieran qué?), están contenidos solo por el hecho de que no hay absolutamente nada que hacer. Encima tienen mucho más que ver con los anarquistas de lo que sería deseable… Todo esto pasará, aunque solo sea porque no hay absolutamente nada que hacer aquí [en Inglaterra] en estos momentos. Pero con Hyndman, quien está bien versado en la impostura política y es capaz de todo tipo de locuras cuando está en juego su propio avance, por un lado… y nuestras dos criaturas políticas en armas por el otro, las perspectivas no son muy brillantes. Sin embargo, ahora contamos con periódicos socialistas en el extranjero que proclaman en la parte superior de sus cabeceras que el socialismo en Inglaterra está avanzando a pasos agigantados. Me alegra decir que lo que pasa por socialismo aquí en Inglaterra no está en marcha, ni mucho menos».Frederick Engles to Paul Lafargue, 20 March 1886. Reprinted in Marx-Engels Collected Works: Vol. 47, pp. 431–432.

Un terreno en el que la Liga Socialista sí tenía trabajo práctico que hacer implicaba la lucha por el derecho a la libertad de expresión en Londres durante 1885 y 1886. Mientras organizaciones religiosas como el Ejército de Salvación tenían permitido predicar en las calles, la Policía Metropolitana de Londres prohibía a los socialistas hacer actividades similares. Miembros de la Liga Socialista y de sus rivales de la SDF simplemente continuaron hablando y provocando multas, atrayendo la atención pública, hasta que las autoridades tomaron la decisión de que su procesamiento era contraproducente y detuvieron sus interferencias. A partir de entonces, el interés público por los mítines callejeros se evaporó rápidamente.Clayton, The Rise and Decline of Socialism in Great Britain, pg. 33.