Ledesma es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se distingue como el núcleo de población más importante del norte salmantino y se considera la capital o centro de servicios de la comarca de la Tierra de Ledesma. Pertenece al partido judicial de Salamanca y a la Mancomunidad de Municipios de la Comarca de Ledesma.
Desde el año 2018 pertenece a la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España.
Su término municipal está formado por localidades de Cuadrilleros de los Dieces, El Cerezo, Estacas, Estaquillas, Frades de Santa María, La Sagrada, La Samasa, Ledesma, La Vadima, Muchachos, Nóguez, Pelilla, Zorita, Aldeagutiérrez, Cuadrilleros, El Casar, La Riverita, La Samasita, Santa Marina, Santo Domingo y Zafroncino, las ocho últimas despobladas. Cuenta con una población de .
Se sitúa justo en el extremo centro norte de la provincia de Salamanca, lindando con la zamorana comarca de Sayago, con la que comparte paisaje, historia, cultura y tradiciones. En su término predomina el paisaje natural adehesado, compuesto por extensas llanuras salpicadas de pequeñas elevaciones y el inicio de los desniveles que origina a su paso el río Tormes que, más adelante, llegando a Portugal, dan origen al espacio natural protegido del parque natural de Arribes del Duero.
El casco urbano se asienta sobre una muela granítica de ingente tamaño, situada a una altitud de 780 Dista 35 km de la ciudad de Salamanca, la capital provincial, 55 km de Zamora y 84 km de Ciudad Rodrigo, las principales ciudades de su entorno. Su estratégica situación, su fácil defensa y los evidentes restos arqueológicos existentes, indican que su primer asentamiento pudo haber sido un castro prehistórico. Más evidente es su pasado romano, época en la que estuvo situado en la frontera norte de las Hispania Ulterior Lusitania, bajo la denominación romana de Bletis, de la que deriva su actual nombre de Ledesma. Su repoblación definitiva se produjo en el 1161 cuando Fernando II de León otorgó el fuero de la villa, lo que la convirtió en un notable centro político, económico y de comunicación de las tierras del reino de León. La villa cuenta con un rico patrimonio arquitectónico y etnográfico, consecuencia directa de su largo devenir histórico. Por este motivo, la villa fue declarada conjunto histórico-artístico en 1975, además de contar con otros bienes de interés cultural como el Puente Mocho, la iglesia de Santa Elena, la iglesia de Santa María la Mayor y la fortaleza. Además, existen notables muestras culturales, propias o adaptadas, cuyo principal exponente sea quizás el Corpus, pero también otras como las Calendas, las Águedas, el Carnaval, los Quintos, la Semana Santa, el lunes de Aguas, el Carmen o los Festivales de Veranón.
Geografía
Gran parte del municipio está cubierto por un típico bosque mediterráneo perennifolio, en el que predomina el paisaje de las dehesas cubiertas por encinas y monte bajo. Hay zonas escasas cubiertas por el roble rebollo.
miniatura|Paisaje de la dehesa ledesmina
La mayoría del territorio circundante de Ledesma está formado por una penillanura granítica formada en el Paleozoico, situándose alrededor de los 800 la mayoría de su territorio.
Sus suelos, con multitud de rocas graníticas, de poca profundidad y con un gran nivel de PH, hacen sus campos de escasa rentabilidad para la labranza, excepto escasas zonas cercanas a las zonas fluviales. De esta forma, su territorio, casi llano, alterado por elevaciones de escasa altura y sobre todo por los enormes peñascos graníticos, se dedican en su gran mayoría a la cría de ganado ovino y bovino, destacando este último por su excelente producción cárnica y su utilización en la lidia.
El continuo trasiego humano y la dureza del clima han reducido la diversidad de la fauna: zorro, jabalí, perdiz, conejo, liebre, codorniz, paloma torcaz, tórtola... Es posible observar multitud de ejemplares de cernícalos y lechuzas, y en menor medida de águila real, águila perdicera, buitre leonado, alimoche, halcón peregrino, búho real.
El clima de Ledesma se puede clasificar como continental interior, con veranos calurosos y secos e inviernos largos, fríos, con heladas y lluvia.
Historia
Prehistoria miniatura|Verraco de Ledesma, típico del pueblo celta de los vetones Los vestigios más antiguos de un asentamiento regular en esta zona son del : el cerro de San Martín, la parte más alta del casco histórico, cobija bajo el hormigón los restos del antiguo castro vetón junto con varias de sus viviendas. Se trataba de una sociedad comunitaria basada en la recolección, la ganadería y la guerra. De esta época es su nombre original, Bletisama, 'la llana en un alto' en la lengua prerromana; (Bletisma>Letisma>Letesma>Ledesma).
Edad Antigua Tras esta época llega la romanización, y Ledesma queda incrustada dentro de Lusitania después de una ardua lucha entre las legiones romanas y las tropas y guerrillas lusitanas, sirva de ejemplo el caso de Viriato, pastor lusitano de procedencia entre Salamanca y Zamora. Es sobre esta época cuando Plutarco habla sobre los bletonenses, los habitantes de Bletisa (Ledesma), y nos narra cómo se les prohíbe que realicen sacrificios humanos de personas y caballos para firmar sus pactos y para adivinar el futuro.
Se sabe que Ledesma en esta época es una ciudad de cierta relevancia de la Lusitania, aunque hoy solo se conservan como se refleja más abajo restos de la muralla, puentes y una lápida incrustada en la pared exterior de la sacristía de Santa María la Mayor con la siguiente inscripción: «IMP CAES AVG PONT MAXIM TRIBUNIC POT XXVIII COS XIII PATER PATR TERMINVS AVGVSTAL INTER BLETISAM ET MIROBR ET SALM»: 'El Emperador César Augusto, XXVIII Pontífice Máximo de la Potestad de los Tribunos, XIII Cónsul, Padre de la Patria. Término Augustal entre Ledesma, Ciudad Rodrigo y Salamanca'.
Tras la caída del Imperio Romano, esta zona pasa a estar bajo el poder de los visigodos, sin embargo, de esa época no hay restos en la propia Ledesma, sí en algunos pueblos cercanos como La Peña, y la cercanía de la famosa y mítica ciudad-estado de Sabaria.
miniatura|izquierda|Lienzo de finales del sobre el martirio de San Nicolás, Leonardo y Nicolasín y las religiosas Santa Justa y Vigasta
Edad Media En el 711 se inicia la conquista musulmana de la península ibérica. Ledesma se convierte en un importante núcleo del norte de al-Ándalus, aunque la primera noticia de la instalación de los árabes en la villa está envuelta en leyenda: Alí, el hijo del walí musulmán Galofre, primo del rey Alcama de Toledo, es enviado a estudiar latín con los cristianos ledesminos que vivían extramuros de la villa, junto a la iglesia de San Juan (existente hasta hace poco más de 150 años).
El joven atraído por las enseñanzas, la fe y el carácter fraternal de los cristianos decide convertirse al cristianismo; su nuevo nombre es Nicolás y los clérigos que lo bautizaron fueron Leonardo y Nicolás. Enterado su padre de esto, lo manda degollar, y a los dos clérigos despojarles de su piel, lapidarlos y a continuación quemar a los tres.
Los cristianos recogieron sus restos que han sido venerados hasta hoy día. Es curioso que se conserva una leyenda en la que se dice que el mismo día y fecha son martirizadas también en Ledesma, en el Convento de San Salvador -según la leyenda, fundación goda- dos religiosas, Julia y Vigasta, convertidas según la tradición en santas mártires, pero de las que se conservan escasas referencias tras el abandono de la comunidad benedictina del Convento de San Salvador de Ledesma.
Por lo demás, los restos del dominio musulmán no dejaron más huellas palpables, hasta que, en 939, Ramiro II de León arrebata la población a los musulmanes. Se inicia con esto un periodo de reconquista de Ledesma que no culminará hasta 1161. Hasta esa época, Ledesma será repoblada por Ramiro II, atacada y saqueada en dos ocasiones por Almanzor y repoblada de nuevo por Alfonso VI de León.
Año 1161 miniatura|Entrada al patio de la casa consistorial, construida en 1484 Es en el año 1161 en el que Fernando II de León dota de fuero propio a la villa, y la convierte en un señorío real de Villa y Tierra del que dependían 161 lugares, pueblos y aldeas, configurando un alfoz comprendido entre los de Salamanca por el este, Zamora por el Norte, Ciudad Rodrigo por el Sur y el incipiente reino de Portugal por el Oeste.
Para establecer este señorío, dota a Ledesma de un conjunto de estructuras feudales que sirven de base al actual casco histórico: se le concede una garantía jurídica con el fuero (hasta que es abolido por Las siete Partidas de Alfonso X e igualada jurídicamente al resto de León) y se repuebla esta zona tan castigada con gente procedente de Galicia, León, Zamora y Toro, se amuralla perfectamente Ledesma y se construye en su parte menos protegida y mirando hacia el reino de Portugal una fortaleza.
Se le otorga a la villa un importantísimo papel religioso, construyendo siete iglesias principales (Santa María, San Martín, Santiago, San Pedro, San Miguel, Santa Elena y San Polo) y posiblemente trayendo a la villa a las monjas benedictinas (época expansiva del Císter por el Reino de León) que ocupaban el que hoy es monasterio de las MM. Carmelitas, y a los Caballeros Templarios que regentaban el monasterio que se había construido en el solar donde fueron quemados los mártires (Nicolás, Nicolasito y Leonardo), y que tras su disolución fueron sustituidos respectivamente por los Caballeros de San Juan de Malta y la Orden de los Franciscanos.
La primera mención documentada de la comunidad judía en Ledesma aparece en el fuero de 1161, el cual reconocía explícitamente sus derechos y obligaciones. Este fuero no solo regulaba la relación de los judíos con la villa y con la corona, sino que les otorgaba protección jurídica, permitiéndoles designar representantes en los pleitos, prohibiendo su detención o la obligación de jurar durante el sábado o las fiestas judías, y estableciendo penas severas, desde multas hasta la pena de muerte, para quienes los agredieran.
Ledesma desde entonces se comienza a forjar como un núcleo en expansión favorecido por su estatus de capitalidad de su alfoz, su situación fronteriza dentro de León con Portugal y Castilla, por ser un núcleo importante en la articulación y relación de un reino en expansión, por encuadrarse en medio de una red de caminos, fundamentalmente por el ramal de la Vía de la Plata que va desde Ledesma a Zamora, aunque también otros menores como la Colada de Salamanca, la Colada de Fermoselle, el Cordel de Almeida, el Cordel de Ciudad Rodrigo, la Vereda del Asmesnal, la Vereda de Peñalvo y la Colada de Doñinos de Ledesma.
Esta nueva realidad de zona de frontera, alejada de los grandes núcleos de poder, en la que se premiaban las luchas de los caballeros en las conquistas a musulmanes, castellanos y portugueses, junto con su incipiente economía (ganadera, agrícola y peletera fundamentalmente, pero cada vez más diversificada para atender toda la demanda de una urbe como era ya la ciudad, llegando a haber pintores, entalladores y plateros) convierten a la villa en un importante foco de atracción para la población del norte: desde campesinos hasta nobles hidalgos y clérigos vienen a estas tierras a aprovechar la situación de un núcleo en expansión.
Su condición de realengo, alterada en algunas ocasiones por la cesión de la villa a señores, generalmente a miembros de la familia real, le sirve para obtener una cierta libertad de actuación que terminará por fortalecer al concejo, que ya en 1484 comienza la construcción de su sede, la casa consistorial o casa del corregidor Trasmiere.
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