La historia de los judíos en Argentina abarca desde la llegada al territorio de la actual Argentina de personas de religión judía o de ascendencia judía hasta la actualidad.

Historia de la inmigración judía al actual territorio argentino El primer registro que se tiene de judíos en Argentina es de 1594, a apenas 14 años de la fundación definitiva de Buenos Aires, cuando figuran inscriptos en los Libros de Aduana, como "introductores de mercadería", los socios Simón Rodríguez y Diego López de Lisboa. De los dos se refería un origen judío, pero en el caso del segundo se encuentra fuera de toda duda por constar los antecedentes en los registros del Santo Oficio portugués. El padre de López de Lisboa había sido quemado por judaizante en el auto de fe público realizado en Lisboa en 1596.Lewin, Boleslao. El judío en la época colonial, Colegio Libre de Estudios Superiores, Buenos Aires, 1939 Tras la muerte de su padre, López de Lisboa buscó refugio en América hacia 1604, llegando primero a Brasil para luego internarse hacia el Alto Perú y las provincias del Río de la Plata.Siqueira, Sonia. A Inquisiçao Portuguesa e a sociedades colonial, editorial Arica, 1978 Llegó a ser regidor del Cabildo de Córdoba. Su hijo Antonio de León Pinelo, volvió a Europa en 1622 y se radicó en Madrid, donde fue un destacado jurista e historiador.

Ya en el año 1619 cuando el comisario inquisitorial Francisco de Trexo comienza a escribir una serie de cartas a Lima denunciando la llegada a Buenos Aires de ocho navíos procedentes de Brasil con inmigrantes originarios de Lisboa de los que sospecha que se trata de criptojudíos . Su sospecha se originaba en el hecho de que la entrada de esos inmigrantes comenzó muy poco después de que llegara en 1618, al Bahía el visitador inquisitorial Marcos Teixeira, enviado desde la metrópoli.Bruno Guilherme Feitler. Usos políticos del Santo Oficio portugués en el Atlántico (Brasil y África Occidental): el período filipino. Hispania Sacra LIX, 119, 2007, p.269-291. El historiador Haim Avni sostiene que esta visita precipitó la migración circunstancial de cristianos nuevos y judíos portugueses hacia los territorios americanos dependientes de España,Avni, Haim. Judíos en América. Cinco siglos de historia. Ed. Mapfre, Madrid, 1992, pp. 34-35. Citado en: David Telias, A propósito del descubrimiento de América: Los primeros judíos en América. Letras Internacionales, Año 3 - Número 82, Jueves 22 de octubre de 2009, Universidad Ort, Montevideo. Uruguay. . Hasta ese momento, si bien en Brasil regía la misma prohibición de practicar la fe judía que en el Portugal, la inexistencia de tribunales inquisitoriales hacía que no se cumplieran. En los territorios que hoy conforman la Argentina la situación era similar: Trexo era el único comisario inquisitorial para un amplísimo territorio y ya desde 1608 venía reclamando en cartas la colaboración de las autoridades reales para poder visitar los barcos antes del desembarco. También reclamaba la creación de tribunales en otras ciudades como Tucumán y Asunción, esta última en el actual Paraguay. En 1622, propuso como estrategia “que las informaciones que daban éstos a Lisboa para embarcarse fueran hechas ante testigos cristianos viejos, conocidos”. Estas cartas sólo recibieron respuestas de cortesía de parte del Consejo de Indias y del Consejo de la Inquisición, pero nunca hubo procesos inquisitoriales en Buenos Aires.

No obstante ello, no se tienen registros de comunidades judías en Argentina hasta el siglo XIX.«Argentina», artículo en inglés en el sitio web Jewish Virtual Library. Un periódico judío alemán del año 1846 dejaba constancia de que por esa época había en Buenos Aires todavía muy pocos judíos y que los pocos que había "ya estaban alejados de su religión antes de venir”.Allgemeine Zeitung des Judentums, 28/09/1846, p. 586

El verdadero incremento de la comunidad judía se dio a partir de la década de 1880, con la creación de asentamientos agrícolas. Ya en el siglo XX, 44.000 judíos migraron a Argentina entre 1933 y 1944 para escapar del Holocausto.

La población judía actual en la Argentina se estima en unas 180.000 personas,Informe del Joint , artículo en el sitio web Argentina Shalom Online.lo que hace de ella la más numerosa de América Latina, la tercera en el continente y la quinta más grande del mundo fuera de Israel. De origen tanto asquenazí como sefardí, los judíos argentinos han dejado huella en numerosos aspectos del ámbito cultural del país, inclusive en la gastronomía.

El número de judeoargentinos que viven en Israel, según estimaciones de 2023, se sitúa en torno a los .

Razones de la inmigración judía A partir del siglo XVI llegaban provenientes de España, Portugal y el Norte de África, ante lo precario de la situación de los judíos en la Península Ibérica desde 1492: tras la expulsión, los únicos habitantes de ascendencia judía de las dos coronas eran judeoconversos. Los que siguieron practicando la religión judaica en secreto, denominados marranos, fueron objeto de una dura persecución por la Inquisición española creada en 1478 precisamente para resolver el llamado "problema converso". Además los conversos en general, aunque fueran unos fervorosos cristianos, fueron objeto de una discriminación "racista" por medio de los estatutos de limpieza de sangre que los excluyó de algunas instituciones y dificultó su ascenso social.

En el el principal objeto de discriminación dejaron de ser los judíos para pasar a serlo los conversos, cuyo número según Joseph Pérez probablemente estaría cercano a los doscientos mil.Pérez, Joseph (2009) [​2005​]. Los judíos en España. Madrid: Marcial Pons. ISBN 84-96467-03-1. Como muchos de ellos se habían bautizado bajo la presión de las matanzas de 1391 y las medidas antijudías que les siguieron siempre fueron mirados con desconfianza por los que se empiezan a llamar a sí mismos cristianos viejos. Durante el reinado de Enrique IV estallaron revueltas populares contra los conversos, de las que la primera y más importante fue la que tuvo lugar en 1449 en Toledo, durante la cual se aprobó una Sentencia-Estatuto que prohibía el acceso a los cargos municipales de «ningún confesso del linaje de los judíos» –el primer estatuto de limpieza de sangre-.Pérez, Joseph (2009) [​2005​]. Los judíos en España. Madrid: Marcial Pons. ISBN 84-96467-03-1. Para justificar los ataques a los conversos se afirmaba que estos eran falsos cristianos y que en realidad seguían practicando a escondidas la religión judía. Según Joseph Pérez, "es un hecho probado que, entre los que se convirtieron para escapar al furor ciego de las masas en 1391, o por la presión de las campañas de proselitismo de comienzos del , algunos regresaron clandestinamente a su antigua fe cuando pareció que había pasado el peligro; de éstos se dice que judaízan.Pérez, Joseph (2009) [​2005​]. Los judíos en España. Madrid: Marcial Pons. ISBN 84-96467-03-1.

Posteriormente, en los siglos XIX y XX la región de origen fue principalmente la Europa Central, sobre todo Alemania, y Europa Oriental, ante todo el Imperio Ruso y Rumania. Las causas de la emigración en este caso se vinculan a las políticas antisemitas del zarismo ruso y del nazismo alemán, además de situaciones económicas particulares.

Siglo XVII

El poeta y ensayista Luis Franco asevera que sólo en abril de 1619 llegaron a Buenos Aires ocho navíos con una gran cantidad de pasajeros de origen judío provenientes de Lisboa y Lima. Gran parte de estos inmigrantes se dedicaron al comercio y a diversas actividades productivas, como la platería, la carpintería ribereña y a la actividad agropecuaria, primero como chacareros, luego como estancieros y propietarios de esclavos. Estos inmigrantes se integraron a la sociedad de Buenos Aires casándose con las hijas y nietas de los primeros vecinos, dando origen al patriciado de Argentina.

Siglo XIX

Durante la época colonial estuvo prohibida la permanencia de personas de fe judía en toda la Monarquía Hispánica. Además aquellos católicos sospechosos de ser judaizantes eran perseguidos por la Inquisición.«Inmigrantes judíos», artículo en el sitio web Vistas del Valle.A pesar de eso muchos de los comerciantes portugueses asentados en el Virreinato del Río de la Plata eran judíos sefaradíes, pero la comunidad no se organizó hasta después de que la Argentina se independizara de España. Alrededor del año 1810, judíos de Francia y otras partes de la Europa occidental comenzaron a instalarse en territorio argentino. En las Provincias Unidas del Río de la Plata, la Asamblea General Constituyente realizada el día 24 de marzo de 1813 declaró la extinción de la Inquisición. Ello no significó que los judíos pudieran vivir libremente en lo que sería la actual Argentina. Pasaron muchos años para que empezaran a llegar judíos y se asentaran libremente.

La constitución de 1853 garantizó la libertad religiosa. Antes de 1855, los judíos emigraron de la Europa Occidental y se asentaron en Buenos Aires. En el año 1853 comenzó la existencia del judaísmo argentino como comunidad. Esta inmigración continuó hasta mediados del siglo XIX.

A mediados del siglo XIX los judíos que vivían en la Argentina no superaban los 100. En 1862, ante la proximidad de Pésaj, ese reducido grupo pensó en reunirse en una entidad comunitaria. Diez hombres se reunieron para orar y así nació la Congregación Israelita de Buenos Aires, más adelante llamada Congregación Israelita de la República Argentina. Su primer presidente fue Segismundo Aguerbag.

Asentamientos agrícolas

En 1876 el gobierno argentino autorizó el ejercicio del Ministerio del Rabinato Judío, promoviendo el impulso de la inmigración judía desde el Imperio ruso. A finales del siglo XIX, los inmigrantes asquenazíes que huían de la pobreza, persecuciones y pogromos en Rusia y Europa del Este se asentaron en Argentina atraídos por su política de inmigración de puertas abiertas. Estos judíos fueron llamados popularmente "rusos".

La emigración a Argentina fue favorecida por la Jewish Colonization Association, fundada por el filántropo judío alemán Barón Maurice de Hirsch, que en su apogeo poseyó más de 600.000 hectáreas de tierra para instalar colonias agrícolas autónomas.

Bajo el presidente Domingo F. Sarmiento se impulsó una política de inmigración masiva; proporcionando alivio a los refugiados que huían de los violentos pogromos en el Imperio Ruso en 1881.

Entre los años 1885 y 1889, un total de 2385 judíos llegaron al país por causa de la intensificación de las amenazas de expulsión de los judíos de las zonas rusas, y de los cuales se sabe que 2260 permanecieron en el país.

Pero en 1889 se produjo un giro decisivo para la inmigración, ya que hubo cambios en el gobierno y en la política de inmigración y colonización. Un grupo de 120 familias (828 personas) de judíos oriundos de Podolia, llegó a la Argentina en el vapor SS Weser, hito que se ubica como el inicio de la inmigración judía organizada al país. Compraron tierras y establecieron una colonia llamada Moises Ville en la Provincia de Santa Fe. Otras 50 familias llegaron de Alemania en el Bremer fundando la desaparecida Colonia de Aronsville. Respetaban estrictamente la religión, así como la vestimenta y el uso de barba.Briuoli, Leandro et al.: «Plaza General Lavalle», artículo en el sitio web Monografías.com.

Un año más tarde, en 1890, la Argentina lanzó su plan de inmigración, el cual consistió en pagar los pasajes, lo que trajo como consecuencia que desde 1891 hasta 1896 llegaran al país unos 20.121 judíos provenientes de Rusia y Rumania, instalándose en su gran mayoría en Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.

En 1891, el vapor Pampa rentado por el Barón Hirsch trajo 817 inmigrantes judíos desde Ucrania, Polonia, Lituania y Besarabia. Esta inmigración dio origen a las colonias de Carlos Casares y otras en la provincia de Entre Ríos.