Puente del Congosto es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se integra dentro de la comarca de Guijuelo y la subcomarca del Alto Tormes, y pertenece al partido judicial de Béjar.
Su término municipal ocupa una superficie total de 34,04 km² y cuenta con una población de .
Toponimia miniaturadeimagen|izquierda|199x199px El nombre de Puente del Congosto viene de «Puente del Arco Angosto», haciendo referencia al puente sobre el río Tormes de la ruta Ávila-Ciudad Rodrigo, el cual tenía un arco estrecho del que solo se conserva una pared lateral.
Geografía La localidad se encuentra a una altitud de 944 m sobre el nivel del mar. El municipio se encuentra en el sureste de la provincia; linda con los términos de Cespedosa de Tormes, Gallegos de Solmirón Navamorales, Santibáñez de Béjar y El Tejado —pertenecientes también a la provincia de Salamanca— y con los de Medinilla y Narrillos del Álamo —pertenecientes a la provincia de Ávila—.
Noroeste: Cespedosa de Tormes Norte: Narrillos del Álamo Noreste: Gallegos de Solmirón Oeste: Santibáñez de Béjar 75px Este: Navamorales Suroeste: Medinilla Sur: El Tejado Sureste: Navamorales
Historia Prehistoria y Edad Antigua miniaturadeimagen|izquierda|Vista de El Berrueco desde Cabeza Búa Desde tiempos prehistóricos, la zona ha estado habitada, especialmente en las inmediaciones de El Berrueco, un imponente promontorio granítico que sirvió de refugio a numerosas poblaciones primitivas, desde el Paleolítico Superior hasta el proceso de romanización. Por ello, se considera uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de las provincias de Salamanca y Ávila. Esa importancia histórica ha motivado su protección, y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.BOE-A-1931-4481 Decreto de 3 de junio de 1931, declarando monumentos Históricos-Artísticos, pertenecientes al Tesoro Artístico Nacional, los que se indican.
Los asentamientos más significativos, en orden cronológico, son los siguientes:
La Dehesa · Paleolítico Superior (Magdaleniense), hace más de 12000 años La Mariselva · Neolítico y Calcolítico, entre 5000 y 2000 a. C. El Berroquillo · Edad del Bronce Temprano, entre 1700 y 1400 a. C. Cancho Enamorado · Edad del Bronce Final, entre 1400 y 1000 a. C. Las Paredejas · Edad del Hierro (Temprana), entre 750 y 400 a. C. Los Tejares · Segunda Edad del Hierro / Romanización, Santa Lucía / El Hontanar · Periodo visigodo – Edad Media
Las excavaciones realizadas en el cerro han proporcionado valiosa información sobre la evolución del clima y la vegetación a lo largo del tiempo. Asimismo, ofrecen indicios sobre la organización social de las comunidades, sus actividades económicas y los criterios de ocupación del territorio. Además, el hallazgo de objetos procedentes del este del Mediterráneo ha demostrado la existencia de un intenso comercio en esta zona, a pesar de su aparente aislamiento.
Los vetones izquierda|miniaturadeimagen|El verraco vetón se encuentra en la plaza de los Dados, frente a la casa consistorial Uno de los asentamientos más importantes en los alrededores del cerro del Berrueco es Las Paredejas, situado en el término municipal de Medinilla, en la provincia de Ávila. Este yacimiento se encuentra sobre una plataforma ligeramente elevada en la base norte del cerro del Berrueco. Fue habitado por los vetones. Un vestigio de esta cultura vetona que se conserva en Puente del Congosto es un verraco de piedra.
Romanización Desde la conquista inicial de Hispania, la zona permaneció como provincia romana durante aproximadamente seis siglos, aunque algunas zonas de la península ibérica tardaron cerca de doscientos años más en quedar completamente bajo control romano. El municipio de Puente del Congosto conserva algunos vestigios que dan testimonio de este periodo histórico, reflejando la influencia romana en la organización territorial.
Edad Media
Periodo germánico Tras la caída del Imperio romano, diversos pueblos germánicos —principalmente vándalos, suevos y alanos— cruzaron los Pirineos y se establecieron en distintas regiones de Hispania. En el territorio que rodea lo que más tarde sería el pueblo de Puente del Congosto, los alanos lograron imponer su dominio, causando una profunda devastación en las tierras de Vetonia y Lusitania.
Sin embargo, el régimen alano fue efímero, extendiéndose únicamente entre los años 411 y 418, hasta que fueron derrotados por el rey visigodo Walia, quien había firmado un tratado con el emperador Honorio para expulsar a los pueblos bárbaros que habían invadido Hispania.
Tras este episodio, los visigodos consolidaron su control sobre la península ibérica. Aún se conservan vestigios de esta cultura germánica en localidades cercanas a Puente del Congosto. Un ejemplo destacado es la llamada «Tumba del Moro», situada en Bercimuelle. A pesar de su nombre popular, se trata en realidad de una tumba visigoda, testimonio de la presencia de esta civilización en la zona.
Invasión musulmana En el año 711 tuvo lugar la invasión musulmana de la península ibérica, lo que provocó que esta zona fuera ocupada por fuerzas islámicas y quedara semi-despoblada desde el hasta su recuperación durante la Reconquista, en este caso tras la conquista de Ávila por parte de las fuerzas cristianas.
El territorio que ocupa el municipio de Puente del Congosto se encontraba dentro de la región conocida como «tierra de nadie» o «desierto del Duero», una vasta zona geográfica situada entre el Sistema Central y la Cordillera Cantábrica, que permaneció escasamente poblada durante este periodo. El verdadero alcance de esta despoblación sigue siendo un tema de discusión académica.
Reconquista y repoblación miniaturadeimagen|Raimundo de Borgoña, esposo de la reina Urraca I de León La repoblación de Salamanca fue emprendida por el noble francés Raimundo de Borgoña, esposo de la reina Urraca I de León, quien desempeñó un papel clave en la reorganización cristiana de los territorios situados al sur del río Duero durante las primeras etapas de la Reconquista. Raimundo lideró el asentamiento de la región con pobladores provenientes del norte de Castilla y Galicia, contribuyendo así a la consolidación demográfica y política del área. Este proceso formó parte de una estrategia más amplia destinada a asegurar y estabilizar las zonas fronterizas que habían quedado despobladas tras la invasión musulmana del y los posteriores siglos de conflicto.
Desarrollo del núcleo urbano El origen del núcleo urbano de Puente del Congosto se remonta al . Desde sus inicios, estas tierras fueron incorporadas al alfoz de Ávila. izquierda|miniaturadeimagen|231x231px|Escudo de los González Dávila La localidad experimentó un proceso de señoralización junto a Cespedosa, siendo donada por Enrique III de Castilla a Gil González Dávila el 2 de noviembre de 1393. Gil González inició la construcción de la fortaleza que aún se conserva, obra que fue concluida por su viuda, Aldonza de Guzmán.
Tras su fallecimiento en 1479, surgió una intensa disputa entre sus hijos, Juan Dávila y Luis de Guzmán, quienes reclamaban la herencia. El conflicto se centró especialmente en el señorío de Congosto, territorio de gran valor debido a los ingresos generados por el portazgo, el peaje que los señores cobraban por cruzar el puente.
Los Reyes Católicos se vieron obligados a intervenir y decretaron que Juan Dávila conservaría Cespedosa, mientras que la villa y fortaleza del Congosto serían otorgadas a Luis de Guzmán, comendador de la Orden Militar de Calatrava. Guzmán falleció en 1495 sin descendencia, por lo que todas sus posesiones fueron incorporadas al patrimonio de dicha orden, cuya administración vitalicia había sido asegurada por los Reyes Católicos pocos años antes. Se cree que la reina Isabel I pernoctó en el castillo, y que el emperador Carlos V también se alojó allí durante su camino hacia Yuste.
La muerte del Príncipe de Asturias y su vinculación con el castillo de los Dávila miniaturadeimagen|250x250px|El Príncipe Juan murió en Salamanca con 19 años, poco tiempo después de casarse con Margarita de Austria El 4 de octubre de 1497, el único hijo varón de los Reyes Católicos, el príncipe Juan de Asturias, murió en Salamanca. Con el paso del tiempo, se ha difundido una tradición local que sostiene que la reina Isabel I, al recibir noticias sobre el estado crítico de su hijo mientras se encontraba en Valencia de Alcántara, emprendió viaje hacia Salamanca con la intención de acompañarlo en sus últimos momentos. Según esta versión, habría pernoctado en el castillo de Puente del Congosto, donde se le comunicó el fallecimiento del príncipe.
No obstante, esta interpretación ha sido cuestionada por el historiador Carlos Sánchez, quien afirma que la reina nunca estuvo en dicha localidad durante esos días. En su lugar, señala que quienes realmente se alojaron en el castillo fueron Margarita de Austria, esposa del príncipe Juan y archiduquesa de Austria, junto con la infanta Isabel de Aragón, hija mayor de los monarcas y futura reina de Portugal.
Ante el agravamiento de la salud del príncipe, los Reyes Católicos tomaron la decisión de separar a Margarita de su esposo debido a su estado de gestación, temiendo que una posible infección pusiera en riesgo al futuro heredero. Puente del Congosto fue elegido como lugar de resguardo por su cercanía a Salamanca y por contar con la presencia de Pedro de Torres, segundo secretario del príncipe y gobernador de confianza de la fortaleza.
Asimismo, se dispuso que la infanta Isabel viajara desde Extremadura, donde se encontraba preparando su enlace con el rey de Portugal, para acompañar a su cuñada en esos momentos de incertidumbre. Ambas mujeres llegaron al castillo el 2 de octubre y se alojaron en la torre semicircular. Fueron recibidas con todos los honores por Pedro de Torres y el personal del castillo. Al día siguiente, 3 de octubre, la infanta Isabel partió hacia Extremadura, aunque se cree que deseaba continuar hasta Salamanca para estar junto a su hermano. Margarita, por su parte, permaneció en la fortaleza un día más, y fue allí donde recibió la noticia del fallecimiento de su esposo, presuntamente a causa de tuberculosis.
La visita de estas figuras reales dejó una huella profunda en la memoria colectiva de la población local. Durante más de cinco siglos, el acontecimiento ha sido transmitido oralmente, aunque con ciertas distorsiones: la tradición popular sustituyó a la archiduquesa y a la infanta por la reina Isabel, probablemente con el deseo de vincular el pueblo a una figura de mayor renombre. Aunque esta versión no se ajusta a los hechos documentados según la investigación de Sánchez, refleja el anhelo de la comunidad por formar parte de un momento significativo en la historia de la monarquía española.
Edad Moderna En nombre de los Reyes Católicos, el caballero calatravo Pedro de Torres fue designado gobernador de la villa, asumiendo la responsabilidad de defender la fortaleza frente a los ataques de los comuneros castellanos. En 1518, su hijo Antonio de Torres obtuvo el señorío sobre la propiedad señorial. miniaturadeimagen|Fernando Álvarez de Toledo, Gran Duque de Alba, cuadro Pintado por Pedro Pablo Rubens Posteriormente, en 1539, el emperador Carlos V desvinculó la villa de la Orden de Calatrava y la concedió a Fernando Álvarez de Toledo, Gran Duque de Alba, con el objetivo de recaudar fondos para financiar sus costosas campañas militares contra el Imperio otomano. Desde entonces, la villa quedó vinculada a la Casa Ducal de Alba de Tormes. izquierda|miniaturadeimagen|Pedro de la Gasca, nacido en Navarregadilla, fue criado en el castillo de la familia Dávila