thumb|300px|Soldados estadounidenses con un cañón antiaéreo Bofors 40 mm cerca de la costa de Argelia en 1943.
La defensa antiaérea es uno de los métodos para derribar aeronaves militares en combate, desde tierra o agua (o simplemente «superficie», para englobar a ambos). Varias armas y cañones se usan para esto desde que las primeras aeronaves militares se usaron en la Primera Guerra Mundial, creciendo en poder y en seguridad con los años. Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó la era de los proyectiles guiados, específicamente los «misiles superficie-aire», y se ha usado en combinación de muchas formas.
Hubo adaptaciones de sistemas de artillería estándares que se usaron como antiaéreos, con piezas estándares sobre chasis, y mejorando la efectividad de las armas antiaéreas antes de la Segunda Guerra Mundial.
Las ojivas de los proyectiles se usan con diferentes tipos de espoletas: explosivos (barométricas, con retardo de tiempo), o de proximidad, para generar fragmentos de metal en el área del blanco. Un ejemplo clásico de un cañón antiaéreo de gran calibre es el cañón alemán de 88mm.
Las armas de largo alcance de este tipo son superadas en buena medida por los más efectivos sistemas de misiles superficie-aire que fueron introducidos en la década de 1950; sin embargo, gracias a su relativamente bajo coste de fabricación comparado con los sistemas más modernos, aún se utilizan en grandes cantidades en algunos países.
Para usos de corto alcance, se requiere un arma más ligera con una cadencia de disparo más alta, para garantizar el impacto en un objetivo rápido. Los cañones automáticos de 20mm, 37mm y 40mm son los más usados para este fin. A diferencia de armas más pesadas, estas armas ligeras se emplean ampliamente hoy en día por las mismas razones que fueron introducidas: la habilidad de seguimiento rápido del objetivo.
Los sistemas modernos a menudo utilizan cañones automáticos, que fueron previstos originalmente para uso aire-tierra.
Entre los sinónimos para los cañones antiaéreos se incluyen AAA o triple-A, una abreviatura para Anti-Aircraft Artillery, "ack-ack" del alemán Acht-Acht, el nombre popular del Flak 88, uno de los cañones antiaéreos más famosos, desarrollado por Krupp en 1917, archie (un término británico acuñado durante la Primera Guerra Mundial, se cree que derivó de "Archibald, certainly not!", muletilla del cómico de music hall George Robey), flak (del alemán FLiegerAbwehrKanone, cañón antiaéreo), DCA, defensa contra aviones. El nombre de misil antiaéreo es sinónimo de misil superficie-aire.
La Armada de los Estados Unidos usa el término de guerra antiaérea (AAW); muchos de los grupos navales de combate incluyen a un comandante AAW entre ellos. La defensa antiaérea soviética estaba a cargo de la Voyska PVO, pero en Rusia fue asignada a la fuerza aérea. El Ejército de los Estados Unidos generalmente ha tenido la posibilidad de contar con superioridad aérea para reducir la amenaza de ataques a sus unidades terrestres desde el aire. Usan misiles Stinger (disparados por infantería o desde vehículos), por un lado, y misiles antiaeronaves/antimisiles Patriot, por el otro.
Historia Primera aparición
El uso de globos por el Ejército de la Unión durante la Guerra de Secesión obligó a los Confederados a desarrollar métodos para combatirlos. Estos incluían el uso de artillería, armas de pequeño calibre y sabotajes. Fueron ineficaces, pero las políticas internas llevaron al Cuerpo de Globos del Ejército de la Unión a disolverse tras la guerra. Los experimentos con globos confederados también terminaron.
La primera aparición de armas específicamente designadas para un papel antiaéreo ocurrió durante la Guerra Franco-Prusiana, en 1870. Tras el desastre de Sedán, durante el sitio de París por las tropas prusianas los refuerzos franceses rodearon a su vez el asedio para romperlo. Las fuerzas francesas de fuera de la ciudad comenzaron a intentar reaprovisionar a sus compatriotas sitiados a través de globos aerostáticos. Gustav Krupp rápidamente modificó un cañón de 1 libra (37 mm), conocido como ballonkanone, para montarlo en la parte superior de un carruaje de caballos, con el propósito de derribarlos.Essential Militaria: Facts, Legends, and Curiosities About Warfare Through the Ages, Nicholas Hobbs, Atlantic Monthly Press 2004, ISBN 0-8021-1772-4 Se ha publicado muy poca información acerca de esta arma.
A principios del , los cañones para disparar a globos o aeronaves, ya sea desde tierra o para uso naval, estaban atrayendo la atención. Se propusieron varios tipos de munición: alto poder explosivo, incendiaria, balas encadenadas, metralla... También se habló de la necesidad de algún tipo de rastreador o señalizador con humo. Se probaron sistemas de espoletas, tanto de impacto o con retardo de tiempo. El afuste solía ser como un pedestal, aunque también podían estar en plataformas de campo. Los ensayos estaban en marcha en muchos países europeos, pero solo Krupp, Erhardt, Vickers Maxim y Schneider habían publicado alguna información en 1910.
Los diseños de Krupp incluían adaptaciones de sus cañones de 65 mm (9 libras), 75 mm (12 libras), e incluso 105 mm. Erhardt también tenía un cañón de 12 libras, mientras que Vickers Maxim ofrecía uno de 3 libras (47 mm) y Schneider uno de 47 mm. El cañón de globos francés apareció en 1910. Era de 11 libras, pero estaba montado en un vehículo, con un peso total sin tripular de 2 toneladas. Sin embargo, como los globos eran lentos, las miras era simples. Pero pronto se reconocieron los desafíos a la hora de enfrentarse con los rápidos aviones.
Para 1913 solo Francia y Alemania habían desarrollado cañones de campo preparados para enfrentarse a globos y aviones. La Royal Navy británica pronto introduciría los cañones antiaéreos QF de 3 pulgadas y QF de 4 pulgadas, y también tenía el Cañón QF de 1 libra "pom-pom" que podía ser usado sobre varios afustes.
El primer cañón antiaéreo estadounidense fue un diseño conceptual de 1 libra ideado por el Almirante Twining en 1911 para enfrentar la posible amenaza de los aviones, que llegaría a ser usado como base para el primer cañón AA operacional de la Armada de los Estados Unidos, el cañón de calibre 3"/23.
Primera Guerra Mundial thumb|Cañón antiaéreo de 9 libras en 1909 thumb|left|Una unidad antiaérea canadiense en 1918 thumb|Un cañón antiaéreo británico destruido durante la Primera Guerra Mundial
Dado lo temprano de esta etapa de la historia, quizá no es de sorprenderse que fuera solo en Alemania que continuara la creación de las armas antiaéreas. En 1909 se mostró un buen número de diseños de Krupp, incluyendo adaptaciones de sus cañones de 65 mm (9libras), 75 mm (12 libras), e incluso uno de 105 mm. Para el inicio de la Primera Guerra Mundial, los cañones de 75 mm se habían convertido en el estándar para la artillería antiaérea alemana; éstos venía montados sobre un travesaño, mediante el cual podían ser transportadas en un carro para moverlas.
Otros países parecían haber ignorado casi por completo la posibilidad de que las naves aéreas se convirtieran en una parte importante de las hostilidades, pero esto cambió pronto cuando los aviones de reconocimiento alemanes comenzaron a volar ayudando a incrementar la certeza en el fuego de la artillería. Rápidamente todos los ejércitos desplegaron un gran número de cañones antiaéreos basados en sus piezas de artillería estándar. Entre los más notables están el francés de 75 mm y el ruso de 76,2 mm, típicamente montados sobre algún terraplén para tener el cañón apuntado al cielo. El ejército británico se decidió por un cañón completamente nuevo, diseñando uno de 76 mm (3 pulgadas) que fue quizás el mejor del grupo.
En general estos cañones probaron ser de gran inutilidad. Con la poca experiencia en la materia y la imposibilidad de calcular la "caída" de los proyectiles con precisión, los artilleros se mostraron incapaces de dar en la altura correcta, y la mayoría de los proyectiles cayeron muy por debajo del objetivo. La excepción a esta regla fueron los cañones destinados a proteger los globos de reconocimiento, en cuyo caso la altitud podía ser calculada con la longitud del cable que sostenía al globo. Los cañones Krupp fueron dotados más tarde con un sistema de mira óptica y rápidamente mejoraron su capacidad, pero estos dispositivos no fueron implementados por los demás ejércitos.
Cuando los aviones comenzaron a ser usados en misiones tácticas contra blancos terrestres, los cañones más grandes demostraron ser demasiado poderosos y pesados como para apuntarlos rápidamente a blancos en movimiento. Pronto las fuerzas armadas comenzaron a añadir armas basadas en ametralladoras montadas sobre afustes de pedestal. Los británicos introdujeron un arma más pesada —su "pom-pom" de 1 libra (una versión de 37 mm de la Maxim) montada sobre un afuste con elevada. Estas armas de corto alcance probaron ser más letales, y el Barón rojo caería víctima de una ametralladora Vickers montada sobre un afuste antiaéreo.
Cuando la guerra terminó estaba claro que las crecientes capacidades de los aviones requerirían un intento mucho más serio para derribarlos. No obstante, el patrón estaba puesto: las armas antiaéreas serían pesadas para derribar blancos a gran altura y se usarían armas ligeras cuando descendieran a bajas alturas.
Segunda Guerra Mundial La Primera Guerra Mundial había probado que las aeronaves serían una parte importante del campo de batalla. Mientras las capacidades de las aeronaves mejoraban, más específicamente la de sus motores, se hizo claro que su papel en los futuros combates sería incluso más crítico que su creciente incursión en la guerra. Muchas personas pensaron que las mayores velocidades y alturas alcanzadas harían inútiles los sistemas antiaéreos, así que se puso poco empeño en mejorarlos.
Una vez más, fueron solo los alemanes quienes consideraron seriamente hacer algo al respecto. Diseñaron varios cañones antiaéreos a finales de la década de 1920 y principios de la década de 1930, algunas de ellas en colaboración con compañías suizas y suecas, incluyendo un nuevo cañón automático de 20 mm para operar a baja altura, y uno de 37 mm para baja y mediana altura. Para mediados de la década de 1930, el cañón automático de 20 mm fue considerado de muy bajo poder para las crecientes velocidades de los aviones, pero en vez de introducir un nuevo cañón automático, Krupp trató de juntar 4 cañones automáticos de 20 mm en un solo afuste de aproximadamente el mismo peso. Esto mejoró de manera suficiente el poder de fuego. Para el final de la guerra, Alemania esencialmente había dejado de lado los cañones automáticos de 20 mm por su bajo poder. Estos nunca fueron completamente reemplazados. Sin embargo, el cañón automátio de 37 mm estaba disponible en números limitados, y un nuevo sistema dual en el MK 108 de 30 mm nunca tuvo una distribución amplia.
Las necesidades para grandes alturas fueron cubiertas por el cañón de 75 mm de Krupp, diseñada con la colaboración de su contraparte sueca Bofors, pero las especificaciones fueron enmendadas por la necesidad de un rendimiento mucho más alto. En respuesta, los ingenieros de Krupp presentaron un nuevo diseño, el FLaK 88 de 88 mm. El ochenta y ocho se convertiría en una de las más famosas piezas de artillería de la historia. Usado primero en España durante la guerra civil española, este cañón probó ser uno de los mejores cañones antiaéreos del mundo, así como particularmente letal contra tanques. Fue en este tardío papel que se hizo más conocida, el terror de los tanques aliados en cualquier lugar.
thumb|250px|Un FlaK de 88 mm expuesto en el Imperial War Museum de Londres.