Homo antecessor es una especie extinta perteneciente al género Homo, cuyos restos fósiles se descubrieron en 1994 en la Sierra de Atapuerca, en España, y que se han datado en hace unos 800 000 años, correspondiente a la edad Calabriense durante el Pleistoceno temprano

Su nombre proviene del latín: Homo ('hombre') y antecessor ('explorador', 'pionero' o 'colono temprano'), debido a que se consideraba la especie homínida más antigua de Europa. Se han encontrado vestigios fósiles o líticos en yacimientos europeos que datan de 1 a 1,6 millones de años, pero en ninguno se tienen restos fósiles suficientes para poder atribuirlos a una especie humana precisa, por lo que Homo antecessor sigue apareciendo como la especie más antigua de Europa occidental y central.

Eran individuos altos (de al menos 160 cm de altura), fuertes, con un pecho ancho y bastante pesado, con una morfología facial única, incluyendo huesos faciales de rasgos “modernos”, pero coronas y raíces de los dientes “primitivos”, y con un cerebro más pequeño que el de los HSAM (Homo sapiens anatómicamente modernos). Sus extremidades eran largas, con rótulas delgadas, y los pies indican que H. antecessor caminaba y transmitía el peso corporal de manera diferente a los humanos modernos.

H. antecessor fabricó guijarros y lascas simples de cuarzo y pedernal entre otros materiales. Esta industria lítica de Modo 1 puede representar un precursor de la industria achelense, que se extendió luego en Europa Occidental y África. No tenemos evidencia del uso de fuego por lo que debieron habitar en el interior de la península ibérica en los períodos cálidos y en la costa en los períodos fríos.

Existe un intenso debate científico respecto a la clasificación taxonómica de H. antecessor y sus relaciones con otras especies del género Homo, debido a que los especímenes conocidos representan etapas juveniles y falta un cráneo adulto completo. El aumento del registro fósil en Europa y África, y nuevos métodos han llevado a diferentes interpretaciones sobre su posición filogenética hipotética y los posibles escenarios evolutivos.

En 1997 el grupo de investigación de Atapuerca, con el respaldo de otros paleoantropólogos, consideraron los restos de homínidos descubiertos como una nueva especie, H. antecessor, sugiriendo que fue un vínculo evolutivo entre H. ergaster y H. heidelbergensis,Klein, Richard. 2007. "Hominin Dispersals in the Old World" in The Human Past, ed. Chris Scarre, 2nd ed., p. 108. y que por tanto sería un probable ancestro de la línea H. heidelbergensis – H. neanderthalensis, siendo a su vez el último ancestro común (UAC) entre los humanos modernos y los neandertales. H. antecessor tiene un mosaico único de rasgos primitivos del clado Homo, ciertos rasgos derivados presentes en los humanos actuales, algunos rasgos derivados compartidos con H. neanderthalensis y sus antecesores en el Pleistoceno Medio europeo, y otros con los homininos de Asia del Pleistoceno Medio. Una especiación pudo ocurrir en África/Eurasia Occidental, originando un nuevo clado Homo. H. antecessor podría ser una rama lateral de este clado que originará más tarde el UAC, ubicada en la región más occidental del continente euroasiático.

Por otra parte, algunos científicos consideran que los restos de H. antecessor pertenecen a individuos de H. heidelbergensis, que habitó Europa entre los 600 000 y los 250 000 años en el Pleistoceno Medio. Por último, otros científicos los consideran una variedad de Homo erectus / Homo ergaster.

Otra cuestión pendiente de responder es cuál fue la vía de llegada de estos homininos a Europa. Los homínidos de la Sima del Elefante en Atapuerca son diferentes de H. erectus, pero muestran similitudes con ejemplares encontrados en Asia. Podrían proceder de una migración de aquellos de África hace 1,9 Ma, que habrían viajado por Europa a través del Corredor Levantino, mientras sus organismos se adaptaban a las condiciones ambientales hasta constituir un demo diferenciado que daría lugar a H. antecessor. La otra hipótesis es un cruce de África a Europa a través del Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán.

Historia de las excavaciones Desde hacía tiempo se sabía que la sierra de Atapuerca, en el norte de España, a 14 km de Burgos, abundaba en restos fósiles. Es un paisaje kárstico donde se formaron muchas cuevas, que se colmataron durante el Pleistoceno. El descubrimiento del potencial arqueológico de esta sierra se produjo a principios del durante la construcción de una línea de ferrocarril minero que no llegó a finalizarse.

miniaturadeimagen|400px|Mapa de los yacimientos de Atapuerca

La primera exploración se hizo en 1966 por el prehistoriador español Francisco Jordá Cerdá que encontró algunos fósiles de animales y herramientas de piedra, pero por falta de recursos tuvo que abandonar la exploración. En 1976 el paleontólogo español Trinidad Torres investigó la Gran Dolina en busca de fósiles de osos, recuperando algunos Ursus, pero el Grupo espeleológico Edelweiss le aconsejó continuar en la cercana Sima de los Huesos, donde encontró fósiles de osos y fósiles humanos arcaicos. Esto desencadenó una exploración masiva de la sierra de Atapuerca, cuyo director fue el paleontólogo español Emiliano Aguirre, y posteriormente los directores actuales, José María Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell y Juan Luis Arsuaga. Atapuerca se mostró como el depósito más importante del mundo de fósiles del Pleistoceno Medio, fechados inicialmente entre hace 780 000 y 125 000 años. Solo en la Sima de los Huesos en 1993 se recuperaron más de 1300 fósiles atribuibles al género Homo.

En 1990, en el yacimiento de la Sima de los Huesos, el equipo de Atapuerca descubrió herramientas de piedra que databan de hace casi un millón de años, lo que contradecía la suposición existente en esa época de que el género Homo había poblado Europa hacía solo 500 000 años.

Se reanudó la excavación de la Gran Dolina en 1992, y el 8 de julio de 1994 se encontraron restos arcaicos humanos en el nivel TD6, que sucesivas dataciones han consolidado con una edad de 780 000 a 850 000 años, lo que suponía adelantar 300 000 años la colonización europea respecto a lo supuesto en aquel momento (más adelante se sabría que esa colonización fue superior al millón de años). Inicialmente, estos fósiles se publicaron como una población antigua de H. heidelbergensis del Pleistoceno Medio, de un linaje evolutivo que daría lugar a los neandertales clásicos.

En la campaña de 1995 la arqueóloga española Aurora Martín Nájera descubrió el maxilar de un individuo inmaduro de 10 u 11 años (ATD6-69), al que se llamó “el chico de la Gran Dolina” (posteriormente se sabría que correspondía a una chica), estudiado por Arsuaga y sus colaboradores en 1997, y con una cara similar a Homo sapiens (orientación coronal de la superficie infraorbital y fosa canina tipo H. sapiens, nariz proyectada hacia adelante…). Esto y el estudio concienzudo de los fósiles humanos, de los mamíferos e industria lítica que les acompañaban, llevó al Equipo de Atapuerca a proponer el 30 de mayo de 1997 en un artículo de la revista Science, una nueva especie del género Homo, H. antecessor y la hipótesis de que fue el ancestro común de H. sapiens y de H. neanderthalensis. La acogida fue fría por la comunidad científica, ya que los primeros datos de ADN fósil situaban la divergencia entre ambas especies en 400 000 años. El holotipo de la nueva especie era el espécimen ATD6-5, un fragmento del cuerpo mandibular derecho que conserva los molares y algunos dientes aislados.

En 2003 se obtuvieron nuevos restos fósiles de H. antecessor que proporcionaron mucha más información e identificaron caracteres ligados a H. sapiens o compartidos con H. neanderthalensis y sus ancestros del Pleistoceno Medio. Se ha consolidado la idea de que H. antecessor está relacionado con el origen de nuestra especie y la del neandertal, al tiempo que los genetistas retrasaron el límite UAC hasta 765 000 años.

Yacimientos potenciales relacionados con H. antecessor miniaturadeimagen|Excavación del yacimiento de Gran Dolina en Atapuerca (Burgos). El nivel TD6 es el que se está excavando bajo los andamios. La mayoría de los restos de H. antecessor se han encontrado en el yacimiento de la Gran Dolina en la sierra de Atapuerca (España). Otros yacimientos potenciales relacionados con esta especie —aunque algunos plantean serias dudas como veremos más adelante— son la Sima del Elefante, en la misma sierra de Atapuerca, el yacimiento de Ceprano (Italia) y el yacimiento de Happisburgh, en Norfolk (Inglaterra).

Yacimiento de la Gran Dolina, Atapuerca, España Situado en la Trinchera del Ferrocarril de la sierra de Atapuerca (Burgos, España), el yacimiento de la Gran Dolina está formado por sedimentos del Pleistoceno acumulados en una antigua gran cueva que con el tiempo quedó rellena de arcillas, arenas, gravas y bloques de caliza. Su columna geológica abarca 25 metros, divididos en 11 unidades estratigráficas, desde la más antigua TD-1 en la parte inferior, hasta la más moderna TD-11 en lo más alto.

En 1993 se realizó una cata inicial (excavación en vertical) de 6 m2, donde aparecieron los primeros restos óseos asociados al género Homo en el estrato TD6, lo que justificaba una mayor investigación. Los primeros restos (fragmentos óseos y dientes atribuibles al género Homo) de H. antecessor se recuperaron en el estrato TD6-2 en julio de 1994, estrato que recibió el sobrenombre de Aurora por su descubridora, la arqueóloga Aurora Martín Nájera. El nivel TD6 tiene 2,5 metros de espesor y está formado por una colada de matriz arcillosa. El estrato TD6-2 tiene de 20 a 30 cm de espesor y está formado por materiales arcillosos más finos, producto de una sedimentación tranquila.

En las campañas de 1994 y 1995 se recuperaron 86 restos humanos de al menos seis individuos y 150 artefactos de modo 1 en el estrato Aurora y el nivel TD6. El estudio de los fósiles humanos mostró una combinación única de rasgos primitivos y derivados respecto al clado Homo, lo que llevó a proponer en 1997 una nueva especie, H. antecessor. En las campañas de 2003 a 2007 se excavó una sección triangular de 13 m2, donde se recuperaron otros 80 restos humanos, se refinó la secuencia estratigráfica TD6 y se encontró información geocronológica adicional, lo que permitió emitir hipótesis adicionales sobre el origen de H. antecessor que veremos más tarde.

miniaturadeimagen|600px|izquierda|Sección Estratigráfica yacimiento Gran Dolina en Atapuerca

En total se han recuperado unos 170 fósiles de H. antecessor de unos 9 individuos, casi todos menores de 15 años, y muchos menores de 2 años. Primero se pensó que estos restos venían solamente del estrato Aurora, pero actualmente se piensa que vienen de 2 o 3 estratos. A destacar que ciertos huesos muestran marcas de corte y picos de percusión, similares a los de otros restos de fauna, lo que indica que estos humanos fueron procesados para obtener carne mediante un proceso de matanza similar. Además, también se han encontrado unas 200 herramientas de piedra, incluyendo un cuchillo tallado en piedra, y unos 300 huesos de animales. Los restos líticos corresponden a la tradición Olduvayense y se utilizaban para la carnicería y el trabajo de la madera. Los restos de fauna TD6 incluyen grandes herbívoros, carnívoros, pájaros, pequeños mamíferos, pequeños anfibios y reptiles.

Sobre la base de los hallazgos faunísticos, incluyendo varias especies de roedores, la forma de las herramientas de piedra y las mediciones paleomagnéticas, se estimó inicialmente que los fósiles de la capa TD6 tenían al menos 780 000 años. Los fósiles han sido datados en 2018 entre 772 y 949 ka BP.

Sima del Elefante, Atapuerca, España