El proyecto hidroeléctrico Chepete - Bala es un proyecto de dos megarepresas seguidas en Bolivia, entre los territorios del Parque nacional y área natural de manejo integrado Madidi y la Reserva de la biosfera y tierra comunitaria de origen Pilón Lajas. La represa del Chepete sería significativamente más grande que la del Bala. Se estima que este último produciría una inundación de 94 km², de los cuales 79 km² estarían dentro de áreas protegidas, y tendría una influencia sobre 200,93 km²; mientras que el Chepete, produciría una inundación de 676,72 km², de los cuales 100,61 km² serían sobre áreas protegidas con una influencia total sobre 1931 km².

En el caso de El Bala, la hidroeléctrica podría generar 352 MW, al año produciría 2195 GWH/año, el costo sería de 97 dólares/MWh, sería financiado externamente en un 70% y el saldo con recursos propios. El costo final no es preciso ya que en el mismo proyecto oficial tiene diferentes datos, oscila entre 1.151 y 971 millones de dólares. Mientras que en el Chepete, la situación del financiamiento es la misma que en El Bala, tiene una potencia de 3300 MW, con una producción anual de 15471 Gwh, el precio de la energía sería de 81 Mwh para obtener 1250 millones de dólares al año. Su costo igual es incierto pero oscila entre 6.912  y 6.337 millones de dólares.

Proyección La represa del Bala tendría 20 metros de altura, mientras que la del Chepete tendría 150 metros de altura y costaría 6.337 millones de dólares. Estás hidroeléctricas estarían construidas en un área sagrada para los indígenas de la zona. Según el Ministerio de hidrocarburos se generarían 1200 millones de dólares anuales. Según los datos de los caudales registrados en el río Beni se sostiene que el caudal es de 160,4 metros cúbicos. Los sedimentos que aportan el rio Beni, al rio Madera es del 72% convirtiéndose en uno de los ríos con mayor caudal sólido en el mundo. Este sedimento juega un rol importante en las aguas río abajo de Rurrenabaque, con la represa se impide el traslado de este sedimento, que significa la pérdida de lechos, desbalance de la mecánica de los ríos, pérdida de nutrientes y fertilidad de las planicies. Rio arriba se vería una acumulación del sedimento que significaría mayores costos de manutención de la hidroeléctrica. Pero la palabra "sedimento" ni siquiera está mencionado en el resumen ejecutivo del proyecto. Este proyecto pone en riesgo a las más de 2500 especies de peces que hay en el Madidi cuyo 80% corresponden a peces que solo habitan en esa región. Además de los riesgos del gas metano que se produciría que según la ONG International Rivers, en las represas de la Amazonía se dobló la cantidad de metano producido por las plantas de carbón. A la problemática de la represa se le suma la contaminación con mercurio debido a la extracción de oro.

La necesidad planteada para la construcción de este tipo de obras para exportar energía devienen de la proyección de baja de precios de los hidrocarburos y la conversión hacia energía limpia. Este proyecto respondería a la Agenda Patriótica Boliviana 2025, proyecto de gobierno del MAS que propone generar 9 mil megavatio hora con 27 millones de inversión para desarrollar 35 hidroeléctricas, contempla 23 megarepresas y la producción de ocho mil MW, con base en acuerdos con Brasil, Paraguay, Perú, y Argentina. Para construir este proyecto se necesitaría el 20% del PIB boliviano. Tiene el apoyo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y es parte de un acuerdo con la empresa brasileña Electrobras. La ambición del gobierno es que entren en funcionamiento entre los años 2025 y 2030, pero esta no tiene en cuenta el desastre socioecológico debido a la interdependencia de los habitantes de la zona con su medio ambiente. 75% de la energía producida sería para vender a Brasil y posiblemente su costo duplicaría al monto inicial de la primera evaluación.

Durante el gobierno de Evo Morales se generaron políticas hostiles y destructivas hacia indígenas, principalmente orientales. De los 36 pueblos indígenas, 15 fueron abandonados, inclusive el Estado contribuyó a que comunidades lleguen a la mendicidad como es el caso de los Yukis, cuyo territorio fue ocupado por los cocaleros del Chapare. Los indígenas que habitan en la zona del Chepete - Bala, son parte de las resistencias frente al extractivismo en Bolivia.

Investigadores de la Universidad Estatal de Míchigan, Emilio Morán y María Claudia López, apuntaron que el proyecto de las hidroeléctricas podrían encarecerse en un 96% del costo inicial y apuntan al lobby de las constructoras de hidroeléctricas, que dejó como resultado en Brasil la encarcelación de quienes estuvieron detrás de la hidroeléctrica de Belo Monte, por corrupción.

Pueblos afectados

Uchupiamonas Los exploradores españoles fueron los que entraron en contacto con este pueblo indígena. Tardaron 100 años en poder ocupar ese territorio, habitan sobre las riberas del rio Tuichi en el parque Madidi. En la actualidad se dedican al ecoturismo.

Debido a la pandemia del Coronavirus, se volcaron a la recuperación de sus conocimientos ancestrales y encontraron en la corteza y las hojas de la quina, cualidades medicinales.

Mosetén En el área de los Mosetenes, se sabe de la presencia de pueblos no contactados que se mueven por las montaña sin contacto con los otros habitantes de la zona. Tienen conocimiento de grupos humanos que se mueven en las montañas sin contacto alguno con el mundo exterior.

Antecedentes Durante el gobierno de Evo Morales, se promocionó este proyecto a nombre de ser el "Corazón Energético" de Sudamérica. Sin embargo según los propios estudios del proyecto, solo produciría 1.5% de la energía del continente. Este proyecto produciría 15470 GWh anual, lo cual triplicaría la producción que tiene Bolivia, y solo superaríamos a Uruguay y Ecuador en la producción de energía. Por información del mismo ministro de Hidrocarburos y Energía, Luis Alberto Sánchez, Brasil vende el megavatio/hora a 52 dólares, mientras que en Bolivia se planifica vender a 70 dólares el megavatio/hora, Incluso, la misma empresa contratada, Geodata, recomienda aplazar esta obra hasta que el mercado energético sea conveniente para ejecutar esta obra. El investigador Pablo Villegas cuestiona que si el fin es vender energía a Brasil, por qué no se contempló en el proyecto los oleoductos necesarios para que llegué al otro país.

En 1958, en un estudió se concluyó que se podría generar 1600 MV, que afectaría a un 18% del área protegida.

En 1995 se estableció que la afectación solo sería de12% a las áreas protegidas y que generaría 2460 MV.

En 1998 el presidente Hugo Banzer recogió el proyecto de 1958 para volverlo a estudiar, y se determinó que era inviable tanto técnica como económicamente ya que afectaría a las Áreas Protegidas del Madidi y Pilón Lajas; esta última además es tierra comunitaria de origen, (TCO) por sus poblaciones tacana, mosetén, chimán, leco-quechua-apolo y lecos.

En 2007, se emite el decreto 29191 en el que Evo Morales da prioridad nacional para avanzar con la hidroeléctrica. Situación que es contradictoria pues el mismo año se firmó la declaración por los Derechos de los Pueblos Indígenas en la ONU.

En 2015 se contrató a Geodata para realizar una nueva investigación"Ojalá algunos fundamentalistas y ecologistas no perjudiquen, La Paz puede ser el centro energético con hidroeléctricas” - Evo Morales

Cronología de la resistencia

2016 El 13 de julio, el presidente Evo Morales anunció que la empresa italiana Geodata se adjudicó el diseño final de las hidroeléctricas. Por medio del decreto N ° 2837 se dictamina que el financiamiento vendrá del Tesoro General del Estado, aludiendo a la estabilidad económica para sostener el proyecto. La ejecución del proyecto costaría casi lo mismo que el total de la deuda externa. Jorge Molina, especialista en hidrología advierte que las comunidades de Sapecho y Palos Blancos corren riesgos de inundación con este proyecto.

El 27 de julio,el Estado firma un contrato con la empresa italiana Geodata para el diseño de la represa de El Bala que tendría que ser entregado en 2017. Evo Morales anuncia que los proyectos hidroeléctricos tienen la capacidad de generar 3251 MW en el caso del Chepete, y 425 MV el Bala, haciendo el total de 3.676, la inversión total sería de por lo menos 15 millones de dólares. aunque se anunció que el contrato con Geodata es de 11.8 millones de dólares. El presidente Evo Morales dijo que era un sueño esperado por más de 40 años. Los asambleístas Cecilia Requena y Vincent Vos, advirtieron que sería el cuarto proyecto más grande del Sudamérica, cuyo impacto ambiental sería mayor al beneficio económico. Para Requena, uno de sus principales perjuicios es que el bosque se inundaría, ya que es la principal característica de las represas de cualquier índole, y que al hacerlo se generaría gas metano debido a la putrefacción causada. Además al afectar a los bosques se corta el ciclo de lluvias que son necesarias para el funcionamiento de una hidroeléctrica. Al estar el proyecto en el Parque Madidi, cuya biodiversidad es la mayor en el mundo, corre riesgo porque no se están tomando en cuenta los efectos indirectos, como la migración forzada de al menos 17 comunidades indígenas, que cambiaría su estilo de vida al no poder seguir pescando, y que también puede acarrear enfermedades como la malaria por el agua estancada. Según el gobierno el beneficio sería de más de mil millones de dólares anuales y proyectan cinco años para su construcción, se anunció un referendo para saber si el departamento de La Paz está de acuerdo.

Activistas y expertos en la temática rechazan este proyecto porque su impacto ambiental sería mayor a las ganancias que se estipulan, ganancias que ni siquiera están aseguradas.

En agosto Geodata propone un "paso para los peces" en forma de un canal que lleve a una piscina que sirva como un ascensor que lleve a otro canal que tenga una escalera para que los peces puedan subir hasta la altura del embalse. El investigador Pablo Solón cuestionó si este método es efectivo ya que solo los más grandes podrían sobrevivir, los más pequeños pueden ser depredados por otros peces, aves u otros animales, lo que podría generar la extinción de especies. Se tiene destinado 63 millones de dólares para indeminización, aunque esta no contempla el daño a los peces.

En este mes, en un cruce de datos entre la información del INE y la ficha ambiental del proyecto, realizado por el Cedib, se da a conocer que 53 localidades, 1.604 viviendas y 3.359 habitante necesitarían ser relocalizadas si este proyecto avanza. Según Óscar Campanini, investigador del CEDIB, 679.98 kilómetros cuadrados de superficie sería inundada. Explica que existen áreas que no están contempladas en el proyecto, como las áreas productivas que sirven para la subsistencia de los pobladores.