miniatura|derecha|250px|El hombre zodiacal, ilustración tomada del libro Las muy ricas horas del duque de Berry (1410)
La astrología, en su acepción más amplia, es un conjunto de tradiciones y creencias que sostienen que es posible reconocer o construir un significado de los eventos celestes y de las constelaciones, basándose en la interpretación de su correlación con los sucesos terrenales. Este paralelismo se utiliza como método de adivinación y de inferencia del carácter de las personas. Además de la astrología occidental, la astrología china y la hinduistaEl adjetivo «hindú» es polisémico, pues puede referirse tanto a los indios (los habitantes de la India) como a las personas que profesan la religión hinduista, «Hindú», artículo publicado en el Diccionario de la lengua española. Madrid: Real Academia Española, 22.ª edición; 2001. Consultado en 2014. también se han vuelto populares en América y Europa.
En general, las predicciones de la astrología carecen de validez científica o capacidad explicativa de acuerdo a los estándares de la ciencia moderna y son consideradas como pseudocientíficas.
La astrología occidental tiene sus orígenes durante los tiempos precristianos en Babilonia y en el antiguo Egipto.
En la astrología moderna occidental son reconocibles las bases y principios de interpretación así como también los cálculos, que son heredados de la astrología helenística que a su vez los heredó de la ciudad de Alejandría (Egipto). Es a partir de ese entonces que surge la astronomía como un sistema de observación y detección matemática del cielo libre de interpretaciones, manteniéndose durante mucho tiempo como una ciencia auxiliar de la astrología.
La astrología tiene en Europa una historia accidentada. Después de que el cristianismo fue elevado a religión de estado del Imperio romano, la astrología fue atacada y marginada. Pero en las postrimerías de la Edad Media recuperó su reputación, y desde el Renacimiento hasta el fue aceptada como una ciencia. Sin embargo ―y a raíz de la Ilustración―, perdió credibilidad entre los académicos. Desde 1900 surgió un nuevo interés en la astrología y desde 1960, gracias al movimiento de la nueva era que apareció en el hemisferio occidental, recuperó su popularidad.
La ciencia moderna estudia a la astrología actual desde la perspectiva de las ciencias de la religión y de la historia cultural.
Etimología
La palabra «astrología» proviene del latín /astrologuía/ y esta del griego /astrologuía/.
Está compuesta por las palabras // ‘estrellas’, que a su vez viene de // ‘estrella’, ‘constelación’, y /lógos/ ‘compendio’, ‘tratado’, ‘discurso’; en este caso su significado se relaciona más con «discurso», pues /loguía/ es un sufijo que denota, en general, disciplina o material de enseñanza.
El lexema // está vinculado con las raíces protoindoeuropeas *ster~/*~stel (sust.) ‘estrella’ presente en la palabra española «estrella» que llega desde la latina stella. También puede vérsele en: astro, astronomía, asteroide, asterisco, desastre, desastroso y muchas otras.
El lexema ~ // viene de /lógos/ ‘palabra’, ‘expresión’ y está vinculado a la raíz indoeuropea *leg~ ‘coger’, ‘escoger’, más el lexema ~ /~/ ‘acción’, ‘cualidad’. Este vocablo pasó a significar «discurso» y después «tratado» y «ciencia». Puede vérsela en biología, cardiología, dermatología, enología, meteorología, metodología y muchas más.
Etimológicamente hablando la astrología es «el discurso sobre las estrellas», que se centra en mayor medida en el sol, la luna y los planetas del sistema solar y, en menor medida, en las estrellas; como por ejemplo: Espiga, Antares y Regulus, y en galaxias como Andrómeda.
Historia
miniatura|derecha|El observatorio Caracol en la antigua ciudad de Chichén Itzá en México. Una escalera de caracol situada en el interior, y que semeja una especie de caparazón, conduce a distintas ventanas que se encuentran orientadas hacia la posición que ocupan los distintos planetas del firmamento en diferentes épocas del año.
Muchas culturas, como la hinduista,«hindú» Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, consultado el 9 de noviembre de 2014 la china, la maya y otras más, le han atribuido importancia a los eventos astronómicos, por lo que desarrollaron elaborados sistemas para predecir los eventos terrestres basándose en las observaciones de la bóveda celeste.
En Occidente, la astrología muy a menudo consiste en un sistema de horóscopos —diagrama que representa al cielo al momento de algún evento—, y en la interpretación o lectura de la carta astral —gráfico que representa al firmamento al momento del nacimiento de una persona—, lo que les permite a la mayoría de astrólogos de oficio comprender el pasado, conocer el presente y predecir el futuro, buscando así explicar las características de la personalidad de un individuo basándose en las posiciones del sol, la luna y otros cuerpos celestes.
Se estima que la astrología existe desde por lo menos el segundo milenio antes de nuestra era y sus raíces parecen ser los calendarios agrícolas que se utilizaban para predecir los cambios estacionales y para interpretar los ciclos celestes como señales de comunicación divina. Una forma de astrología se practicaba durante la primera dinastía mesopotámica (1950-1651 a. C). La astrología china se desarrolló durante la dinastía Zhou (1046-256a. C). Después del 332a. C., la astrología helenística se mezcló con la astrología decánica, de origen egipcio, concretamente de Alejandría, creando lo que se conoce como el horóscopo astrológico. La conquista de Asia Menor por Alejandro Magno permitió la propagación de la astrología a las antiguas Grecia y Roma. En esta última, la astrología fue asociada con la «sabiduría caldea». Después de la conquista de Alejandría por parte de los musulmanes, en el , la astrología fue estudiada por los eruditos islámicos, quienes tradujeron los textos helenísticos al árabe preclásico y al persa medio. Durante el los textos árabes fueron importados a Europa y traducidos al latín, lo que ayudó a iniciar el Renacimiento europeo de ese siglo, cuando los principales astrónomos, como Galileo Galilei (1564-1642), Tycho Brahe (1546-1601) y Johannes Kepler (1571-1630), fungían como astrólogos de las respectivas cortes reales de sus países. En la literatura renacentista aparecen referencias astrológicas en las obras de poetas como Dante Alighieri (1265-1321) y Geoffrey Chaucer (1343-1400) y de dramaturgos como Lope de Vega (1562-1635), Christopher Marlowe (1564-1593), William Shakespeare (1564-1616) y Pedro Calderón de la Barca (1600-1681).
A lo largo de su historia, la astrología fue aceptada en los contextos políticos y académicos como una tradición erudita y era parte integral de otros estudios como la astronomía, la alquimia, la meteorología y la medicina. Hacia el final del , nuevos conceptos como el heliocentrismo de la astronomía y la mecánica newtoniana de la física, pusieron en duda los fundamentos de la astrología, logrando con ello que la misma perdiese su posición académica y teórica, y por esto la creencia común en ella se ha ido reduciendo en gran medida.
Antigüedad
miniatura|derecha|Parte superior de una tablilla de arcilla, faltan el principio del anverso y el final del reverso. Contiene pronósticos astrológicos. Es copia de la llamada Tablilla de Venus de Ammisaduqa, del periodo neoasirio. Museo Británico.
La astrología, en su acepción más amplia, es la búsqueda de la lógica o el sentido del cielo. Las primeras evidencias de esta búsqueda datan desde hace 25 000 años y consisten en marcas en huesos y en paredes de cuevas, que demuestran que los ciclos lunares habían sido estudiados por los seres humanos en un intento consciente para medir, registrar y predecir los cambios estacionales. Este fue el primer paso para registrar la influencia de la luna sobre las mareas y los ríos; y un primer paso para la creación de un calendario común a estos dos tipos de influencias. Los problemas agrícolas se resolvieron con el aumento de los conocimientos de los momentos en los que las constelaciones aparecen durante las diferentes estaciones del año, lo que permitió relacionar la presentación en el cielo de ciertos grupos de estrellas con las inundaciones anuales o los momentos estacionales propicios para ciertas actividades. Ya para el tercer milenio antes de Cristo, varias civilizaciones tenían un sofisticado conocimiento de los ciclos celestes que usaron para orientar los templos de tal manera que quedasen alineados con el orto helíaco de las estrellas.
Hay evidencias dispersas que sugieren que las inmemoriales y conocidas referencias astrológicas son copias de textos aún más ancestrales escritos durante la antigüedad. Existen reportes realizados durante el reinado del rey Sargón I de Acad (2334-2279 a. C.) que dicen que la Tablilla de Venus de Ammisaduqa fue recopilada en Babilonia aproximadamente en el año 1700 a. C.
Una serie de rollos, los textos de los tiempos del Antiguo Testamento (alemán: Texte aus der umwelt des Alten Testaments), documenta el uso temprano de la astrología electiva, dubitativamente atribuido al gobierno de Gudea de Lagash (c. 2144-2124 a. C.), en el que se describe cómo los dioses le revelaron en sueños cuáles constelaciones le serían más favorables para construir su planeado templo.En la serie serie A del gobernante Gudea de Lagash, Vol. I No. 17 - Vol. I No. 3, compilados por O. Kaiser y en el Vol. II Nos. 1-3 traducidos al alemán por Gütersloh (1986-1991). También es citado por A. Falkenstein en «Wahrsagung in der sumerischen Überlieferung», La divination en Mésopotamie ancienne et dans les régions voisines. París, 1966.
Sin embargo, existe controversia sobre si realmente estos rollos registran fielmente los hechos o si simplemente fueron atribuidos a esos gobernantes en épocas posteriores. La evidencia más remota e indiscutible del uso de la astrología como un sistema integrado de conocimiento es, por lo tanto, la que se le atribuye a los registros de la primera dinastía mesopotámica (1950-1651 a. C). Esta astrología tenía cierto paralelismo con la helenística —conocida hoy como astrología occidental—, incluyendo al zodiaco, un punto vernal cerca de los 9° de Aries, el aspecto trígono, las exaltaciones planetarias y las doce divisiones de 30° cada una (dodecatemoria). No obstante, los babilonios consideraron a los eventos celestes como posibles señales más que como causas de eventos físicos.
El sistema astrológico chino fue confeccionado durante la dinastía Zhou (1046-256 a. C.) y prosperó durante la dinastía Han (siglos a. C. al d. C). En este sistema todos los elementos conocidos en la tradición china: la doctrina del yin y el yang, la teoría de los cinco elementos, el Cielo y la Tierra, la moral confuciana; fueron unidos para formalizar los principios filosóficos de la medicina tradicional china, el feng shui, que en la antigua china era una especie de geomancia, la astrología y la alquimia chinas.
Egipto helenístico
miniatura|El zodiaco de Dendera, eclipse solar del 7 de marzo del 51 a. C. Museo del Louvre, en la ciudad de París (Francia).
En el 525 a. C., Egipto fue conquistado por los persas.
En el 332 a. C., Alejandro Magno invadió Egipto, y la cultura de ese país pasó a ser helenística. Tras la conquista, Alejandro fundó la ciudad de Alejandría, que se convirtió en el lugar en donde la astrología babilónica se mezcló con la astrología decánica egipcia y generó la astrología horoscópica. Esta última abarcaba al zodiaco babilónico con su sistema de exaltaciones planetarias, a las triplicidades de los signos y a la importancia de los eclipses. Se utilizó el concepto egipcio de dividir el zodiaco en 36 decanatos de 10 grados cada uno, con énfasis en el decanato ascendente y el sistema griego de los dioses planetarios, signo solar y los cuatro elementos.