thumb|Susana y los viejos por Artemisia Gentileschi. La Historia de Susana( ; en hebreo שׁוֹשַׁנָּה Shoshána Šōšannā), también llamada Susana y los ancianos, es una narración incluida en el Libro de Daniel (como capítulo 13) y es un breve texto independiente asociado al Libro de Daniel. Es un caso similar a la Historia de Bel y el Dragón en el mismo libro. Forma parte de la versión griega de la Biblia conocida como Septuaginta, cuyo origen se remonta al , aunque algunas partes pueden ser posteriores. Aparece, además, en otra versión griega denominada de Teodoción, editada en el de la Era Cristiana; en ambas forma parte del Libro de Daniel. El mismo criterio ha sido seguido por las tradiciones cristianas tempranas, como las ortodoxas, orientales y la católica Incluido en los Apócrifos por los protestantes, los anabaptistas, los luteranos, los anglicanos y los metodistas si bien lo consideran no canónico, lo estiman muy útil para fines edificantes.
Desde las investigaciones de Henry Barclay Swete y Alfred Rahlfs, todos los estudiosos de los escritos bíblicos han destacado que se trata de dos cuerpos de texto completamente independientes entre sí, así como del Libro de Daniel.DE JERUSALÉN, Escuela Bíblica; Biblia de Jerusalén, Desclée de Brouwer; Bilbao, España, 1975; Pág. 1297; nota al subtítulo "Bel y el dragón", correspondiente al Capítulo 14 del Libro de Daniel.
El nombre de Susana procede del hebreo שׁוֹשַׁנָּה, Šōšanna, y se refiere a la flor de azucena o bien del lirio blanco, un símbolo ancestral de pureza y castidad. Ha sido representada numerosas veces en el arte desde los albores de la cristiandad, el testimonio más antiguo se encuentra en capilla griega de la catacumbas de Priscila de Roma, del
El texto no está incluido en el judío Tanaj y no se menciona en la literatura judía temprana, aunque parece haber formado parte de la Septuaginta original del siglo II a. C.,New American Bible (Revised Edition), nota al pie «a». y fue revisado por Teodoción, un redactor judío helenístico del texto de la Septuaginta ().
Canonicidad La canonicidad de las Historias de Susana y de Bel y el Dragón ha sido debatida porque estos escritos no han sido incluidos en el Tanaj judío, así como tampoco en el llamado Texto Masorético, y los judíos actuales, aun cuando ven en ellas relatos que revisten valores y enseñanzas de carácter moral, no las han acogido como textos sagrados.
Entre los padres de la iglesia, y los apologistas cristianos de los primeros Siglos, OrígenesOrigen, To Africanus 5 (ante A.D. 254), in ANF,IV:387. defendió la canonicidad de la Historia de Susana, y esta fue citada como Escritura por Ireneo de Lyon,Irenaeus, Against Heresies (A.D. 180): ANF,I:497. Hipólito de RomaHippolytus Commentary on Daniel (A.D. 204); ANF,V:191,194 Cipriano de CartagoCyprian, Testimonies 20 (ante A.D. 258); ANF,V:540 y Cirilo de Jerusalén.Cyril of Jerusalem, Catechetical Lectures (A.D. 350); NPNF2,VII:123. Jerónimo de Estridón incluyó las Historias de Susana y de Bel y el Dragón al final de su propia versión al latín del Libro de Daniel, mas colocó ante ellos una breve nota advirtiendo que ellas no habían sido encontradas en versiones hebreas, y que él las transcribía siguiendo la Versión de Teodoción.
Las distintas iglesias de Oriente, que incluyen las iglesias cristianas ortodoxas, cópticas y siríacas, así como la Iglesia católica en Occidente, avalan ambos textos al reconocerlos como parte integrante del Canon de sus Biblias, y los han acogido entre los documentos deuterocanónicos. Algunas tradiciones los asocian de lleno al Libro de Daniel, como si se tratase de otros dos capítulos de dicho documento, aun cuando los llaman por nombres muy distintos, de acuerdo con las distintas tradiciones.
Los grupos protestantes,La expresión protestantes incluye a las iglesias protestantes históricas, angloepiscopalianas, evangélicas, sabáticas bautistas y adventistas, pentecostales, neopentecostales, etc. y otros grupos cristianos con ideas diferentes de los antes citados,Citamos, como ejemplos, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (comúnmente llamada la Iglesia “de Mormón”, o la Iglesia “Mormona”), o la Federación de Familias por la Paz y la Unificación Mundial (comúnmente llamada la Iglesia de la Unificación, o la Iglesia “de Moon”), o el grupo religioso La Familia (comúnmente llamado los “Niños de Dios”), así como la Sociedad Bíblica y Tratadística de la Torre Vigía (comúnmente llamada “Testigos de Jehová”). rechazan estos textos, así como los otros deuterocanónicos, que ellos desconocen, y que han llamado apócrifos.
La Comunión anglicana, e iglesias afiliadas a la misma, tales como la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia Episcopal —mismas que representan posturas intermedias entre el catolicismo y otros protestantismos—, por su parte, en el Artículo VI de su Declaración de 39 Artículos, describen estos textos como libros "que la iglesia debe leer como ejemplo de vida e instrucción conductual, más que no deben ser utilizados para establecer doctrina alguna", y los han publicado en los apéndices de algunas de sus Biblias; la cual es una práctica asumida por ciertas importantes versiones y ediciones protestantes.
Manuscritos alt= La casta Susana, J.B. Flaugier, 1800|thumb|La casta Susana, J.B. Flaugier, 1800 La versión del Libro de Daniel ha sido encontrada en pocos manuscritos de la Septuanginta: el Codex Chisianus 88,Vaticanus gr. R VII 45, Sigel 88 el Codex Syro-Hexaplaris AmbrosianusTella, Paulus von (1874) Ed. Ceriani, Mailand y el Papyrus 967Geißen, A. (1968) Daniel 5-12; Susanna, Bel et Draco; Esther: Der Septuaginta-Text des Buches Daniel, Kap. 5-12, zusammen mit Susanna, Bel et Draco, sowie Esther Kap. 1,1a-2,15 nach dem Kölner Teil des Papyrus 967 (PTA 5), Bonn. (de comienzos del ). Los manuscritos muestran un orden diferente. El Papyrus 967, por ejemplo, organiza todo el Libro de Daniel con un orden diferente al que leemos actualmente: 1-4, 7-8,5-6, 9-12, y, en seguida, la Historia de Bel y el Dragón, y, al final de esta, la Historia de Susana.Cousin, Hugues (1992) "Daniel"; La Biblia Griega. Los Setenta. Estella: Verbo Divino, p.p. 105-107.
En su propia versión de la Biblia, Teodoción colocó la Historia de Susana al comienzo del Libro de Daniel. Y, al final de la misma, agregó una nota en la que dice, de manera textual: "Y Daniel se hizo grande delante del pueblo desde el día aquel." Con la inserción tardía de esta anotación, Teodoción proponía que el texto de la Historia de Susana sirviese de apertura al resto de los textos del Libro de Daniel. La posición que ocupa la Historia de Susana en el Libro de Daniel en las Biblias católicas actuales, como Capítulo 13, es la que le asignó Orígenes en su edición políglota de los escritos bíblicos, o sea, en las Hexaplas. Numerosas versiones modernas de los tres o cuatro textos o pasajes deuterocanónicos comúnmente asociados al Libro de Daniel, han sido transcritas a partir de la versión tardía de Teodoción.
Contenido Susana, una bella mujer, esposa de Joaquín, un rico e influyente judío en el Exilio babilónico, es vista y deseada por dos ancianos que habían sido nombrados jueces entre los judíos en el exilio en Babilonia. Los dos viejos se ponen de acuerdo para sorprender a solas a Susana y así abusar de ella.
Susana se estaba bañando en privado (tras haber despachado a sus sirvientas) en su jardín cerrado y amurallado. Dos ancianos, que se habían despedido previamente, se encuentran de nuevo cuando la espían mientras se baña. Los dos hombres se dan cuenta de que ambos desean a Susana. Cuando ella regresa a su casa, la abordan y le exigen que mantenga relaciones sexuales con ellos. Cuando ella se niega, la arrestan, alegando que la razón por la que despidió a sus sirvientas era para estar sola mientras mantenía relaciones sexuales con un joven bajo un árbol.
Ella se niega a ser chantajeada y es arrestada y está a punto de ser ejecutada por adulterio cuando el joven Daniel interrumpe el proceso, gritando que los ancianos deben ser interrogados para evitar la muerte de una inocente.
Tras ser separados, los dos hombres son interrogados en detalle sobre lo que vieron y se contradicen entre sí sobre el árbol bajo el que supuestamente Susana se reunió con su amante. En el texto griego, los nombres de los árboles citados por los ancianos forman juegos de palabras con las frases pronunciadas por Daniel. El primero dice que estaban bajo un árbol de lentisco (, ), y Daniel dice que un ángel está listo para cortarlo (, ) en dos. El segundo dice que estaban bajo un roble de hoja perenne (, ), y Daniel dice que un ángel está listo para serrarlo (, ) en dos.
La gran diferencia de tamaño entre un lentisco y un roble hace que la mentira de los ancianos resulte evidente para todos los observadores. Los falsos acusadores son condenados a muerte y la virtud triunfa.
En su versión tardía de este documento, el judío Teodoción agrega unos detalles que indican que Susana se estaba preparando a recibir un baño con aceites y esencias aromáticas en el justo momento de ser interceptada por los dos viejos. Los detalles del "baño de Susana", que enuncia Teodoción en su versión tardía, causaron gran impacto a través de los siglos en la mentalidad de múltiples artistas, músicos y escritores del mundo occidental, que siguieron de cerca la saga del relato de acuerdo con la versión de Teodoción.
El texto en griego Antiguo del Libro de Daniel asentado en la Biblia Griega o de los LXX, bastante más temprano, sin embargo, no dice que Susana fuera a tomar un baño en ese instante. Y dice, simplemente, que, un día en que Susana pasea por el vergelExpresión imprecisa. El texto griego emplea, de forma primigenia, la expresión παραδεισος, paradeísos; que, en un sentido propio, significa comarca, lugar que se distingue en derredor. La Vulgata latina transcribe pomárium, es decir, un huerto de árboles frutales. Versiones castellanas se refieren, de manera indistinta, a un huerto o un jardín.
Sin embargo, a partir de los hechos expuestos en la parte final del nudo del relato —a saber, la presencia de encinas y lentiscos, y el hecho de que se tratase de un espacio tan denso y tan extenso que dentro de sus límites pudiese hacerse cosas sin ser vistos por otros—, se infiere que se trata de una vasta extensión de bosques mediterráneos, mediana o densamente repoblados de árboles y arbustos de gran diversidad en su apariencia, su tipo y su estatura; la cual, probablemente, haya tenido acceso o colindancia a las márgenes del Éufrates.
En su versión tardía, Teodoción sugiere tratarse de un lugar que puede ser cerrado o clausurado por medio de puertas. Pero esta referencia contradice la idea, noción o percepción que se tratase de un área muy extensa y espaciosa, en donde las personas, solas o acompañadas, pudiesen substraerse de la visión de otros. La alusión a las puertas que cierran el jardín no se encuentra presente en el texto griego antiguo, que es mucho más temprano y primigenio. de su marido, los viles viejecillos la sorprenden, y entonces la presionan, e intentan convencerla de que se les entregue sexualmente. Susana los enfrenta, y les responde:
«Sé que, si hiciere esto, muerte es para mí; y que, si no lo hago, no escaparé de vuestras manos. Más bello, sin embargo, para mí, caer en vuestras manos, no habiendo hecho esto, que pecar ante el rostro del SEÑOR...» —Historia de Susana [Daniel 13], Versos 22-23.