La sociolingüística es una disciplina que se ocupa de las relaciones entre el lenguaje y la sociedad. Como tal, es una rama de la lingüística, pero muy relacionada también con la sociología. Estudia los distintos aspectos de la sociedad que influyen en el uso de la lengua, como las normas culturales y el contexto en que se desenvuelven los hablantes; la sociolingüística se ocupa de la lengua como sistema de signos en un contexto social, lo que implica trabajar con actos de habla reales, no con hablantes y oyentes ideales. Se distingue de la sociología del lenguaje en que esta última examina el modo en que la presencia de distintas lenguas afecta a una sociedad, estudiando temas tales como el multilingüismo social, la diglosia o el code-switching.

La sociolingüística también tiene puntos en común con la etnografía de la comunicación, la dialectología, la antropología lingüística y la pragmática.

Se puede decir que el mayor logro de la sociolingüística es haber mostrado que el uso del lenguaje no solo depende de las reglas de una gramática sino que también de formas o reglas que pertenecen a la interacción social, necesarias para cualquier actividad conversacional.  

Para Juan Manuel Hernández Campoy, hay cinco características definitorias e inherentes a esta disciplina:

Lenguaje y sociedad Se había planteado desde un principio la necesidad de estudios interdisciplinarios para el desarrollo de la sociolingüística. De este modo, no tuvo inconveniente en incorporar como propios a la etnografía del habla y al análisis de la conversación. Además, contempla y se nutre de las siguientes disciplinas: la sociología del lenguaje, la lingüística secular de William Labov, la dialectología y la geolingüística, el análisis del discurso, la psicología social del lenguaje, la etnografía de la comunicación y la lingüística antropológica.

Como parte de la lingüística, convive con otras disciplinas como la fonología, morfología, sintaxis, semántica, psicolingüística, pragmática, y otras.

Labov hace explícita la dimensión cultural de la disciplina, a la que define como "el estudio del lenguaje en su contexto sociocultural". La sociolingüística mostró que la producción lingüística depende también de formas o reglas que pertenecen a la interacción social: son las reglas del uso lingüístico las que guían nuestras construcciones lingüísticas reales (los enunciados); por ello, es imprescindible pensar al lenguaje como un fenómeno no aislado. Para Labov, el contexto de la lengua es toda la sociedad.

Un logro fundamental de la sociolingüística es haber demostrado que las lenguas varían de un modo sistemático. La sociolingüística, al buscar sus datos dentro de usos reales del lenguaje, amplió la unidad de análisis tradicional de la gramática. Esto dio como resultado una aproximación al análisis del discurso y al análisis de la actuación de los hablantes: se trata de determinar no sólo porqué un hablante dice algo, sino para qué lo dice, a quién se lo dice y qué hace cuando dice algo.

La sociolingüística cuantitativa urbana o variacionismo se ocupa principalmente del estudio de la variación lingüística y del cambio lingüístico. Estudia las distintas variantes lingüísticas que se dan en grupos humanos estratificados según ciertas variables sociales como edad, sexo, nivel socioeconómico, nivel de instrucción, profesión, procedencia geográfica, grupo étnico. Del mismo modo que una lengua presenta variedades conocidas como dialectos en las distintas regiones en que se utiliza, también el uso de la lengua cambia de un grupo social a otro; estos sociolectos son objeto de estudio de la sociolingüística. Cuando la variedad va unida a una cultura determinada se denomina etnolecto. La utilización de esas variedades lingüísticas puede servir para categorizar a los individuos en clases sociales o socioeconómicas, aunque un mismo individuo puede utilizar diferentes variedades de la lengua de acuerdo con la situación social y el contexto en que tenga lugar la interacción.

La sociolingüística sincrónica se centra en la estructura sociolingüística y en las variaciones lingüísticas que dependen de las situaciones y de las actitudes de los hablantes; la sociolingüística histórica o diacrónica, por su parte, se ocupa del cambio lingüístico y de la adquisición y difusión de las lenguas.

Orígenes de la sociolingüística Según Hernández CampoyHernandez Campoy y Manuel Almeida Suarez,Manuel Almeida Suarez la tesis de Thomas Kuhn sobre la ruptura epistemológica motivada por la revolución científica y la adopción de un nuevo paradigma es un hecho fundamental. Es a partir de la Segunda Guerra Mundial cuando tiene lugar en el mundo anglo-norteamericano, y luego en otros países, la crisis de las concepciones historicistas y el surgimiento de una corriente neopositivista en el mundo de la ciencia, que será la llamada «revolución cuantitativa» donde se enfrentan lo cualitativo y lo cuantitativo, en el que se oponen: teorías, métodos, técnicas de trabajo y dos concepciones diferentes de la investigación científica. Es así que antes de la Segunda Guerra Mundial, los estudios acerca del lenguaje sólo estaban contemplados en los conceptos aportados por Ferdinand de Saussure en su parte más estructuralista, donde el eje de estudio se centraba pura y exclusivamente en la lengua. De esta manera, la revolución científica permitió un nuevo enfoque que se centra en el estudio del habla en un contexto sociocultural, «la ciencia del habla nunca se desarrolló, pero la de la lengua ha sido extremadamente exitosa durante el ùltimo medio siglo» (Labov 1972a: 186).

Así, el desarrollo de los estudios socio-culturalmente contextualizados en los años 60 se debe a la necesidad de refutar las concepciones estructuralistas y generativistas del lenguaje ya que el objeto de estudio de ambas corrientes está focalizado en lo microlingüístico. Por un lado,  la teoría saussureana comprende al lenguaje a partir de la dicotomía lengua/habla. Su objeto de estudio es la lengua dado que es entendida como un sistema de signos lingüísticos homogéneo, mientras que el habla es discriminado de su objeto porque el uso de la lengua es individual, incapaz de poder estudiarlo. Por otro lado, el interés de Chomsky recae en estudiar la competencia, concepto que hace referencia a  aquellos conocimientos que tiene un hablante de la lengua, mientras que discrimina la actuación, que es la puesta en funcionamiento de esa lengua. Estos enfoques del lenguaje están concentrados en analizar los rasgos formales de una lengua idealizada. Por ello, los lingüistas comienzan a interesarse en lo macrolingüístico y a estudiar la heterogeneidad del lenguaje en relación con la actuación lingüística concreta de los hablantes.

La sociolingüística comienza con los trabajos de William Labov en la década de 1960. Su concepción de la relación lenguaje-sociedad se basó en vincular una variable lingüística con otra no lingüística, es decir una variable social. Labov se apoyó en el paradigma cuantitativo; logró fundamentar de modo estadístico la regularidad de la variación lingüística. Sin embargo, los estudios de la relación lenguaje-sociedad no se agotan allí. La sociolingüística estudia el lenguaje como tal y considera que para hacerlo debe abarcar el uso del lenguaje, sin limitarse a describir o proponer modelos formales e ideales, por lo que la proliferación de estudios sobre el uso del lenguaje no se abocó a seguir un solo paradigma.

Macro-sociolingüística y micro-sociolingüística

La distinción entre macro y micro-sociolingüística establece distinciones metodológicas.

La macrosociolingüística se ocupa del lenguaje en un sentido mas amplio, o sea que intenta establecer teorías generales acerca del funcionamiento social del lenguaje de alcance universal, esto es, problemas de la variación lingüística, del cambio lingüístico, del contacto y/o conflicto entre lenguas, del nacimiento y muerte de los dialectos, de la comprensión y la producción social de enunciados, de la diferenciación y/o discriminación por el uso diferenciado del lenguaje por una parte de los miembros de una comunidad, de las relaciones de poder expresadas en el uso del lenguaje, de la producción social de sentido, de las condiciones de producción, circulación y recepción o consumo de textos.

La microsociolingüística, por su parte, se ocupa del lenguaje en un sentido restringido. Suele concentrarse en el análisis interaccional (la conversación) y/o el análisis de situaciones particulares como la interacción docente-alumno, médico-paciente, y también algunas versiones del análisis del discurso. Sin embargo, muchas veces la diferencia entre ambos enfoques radica en que la microsociolingüística acepta una etapa hermenéutica en los análisis, mientras que la macrosociolingüística, supuestamente, no la admite.

En la división taxonómica de la lingüística, la sociolingüística deriva y forma parte de la macrolingüística, la cual se ocupa del lenguaje en un sentido más amplio, dirigiendo su interés hacia la adquisición y uso de la lengua y la interdependencia de la cultura, la sociedad y la lengua.

Joshua Fishman desarrolla dos paradigmas conceptual  y metodológicamente complementarios: la macro-sociolingüística y la micro-sociolingüística. El primero se ocupa de estudios a gran escala sobre el uso de la lengua en términos de comportamiento grupal. Incluye ramas como la sociología del lenguaje, la lingüística secular de Labov, la dialectología y la geolingüística. La segunda, se dedica a la descripción y análisis de las lenguas y de las características de los usuarios. Se refiere a la interacción cara a cara, al análisis del discurso, al análisis de la conversación y a otras áreas sociolingüísticas que conlleven el estudio de grupos relativamente pequeños de hablantes.

Sociología del lenguaje

En otro nivel de análisis, la sociología del lenguaje (término popularizado por Joshua Fishman) se interesa por fenómenos sociológicos como el bilingüismo, la diglosia, la elección, sustitución y mantenimiento de lenguas y el contacto entre distintos idiomas. La sociología de la lengua se centra en la interacción entre el uso del lenguaje y las sociedades, mientras que la sociolingüística estudia sobre todo el efecto de la estructura y organización social en el uso del lenguaje.

Un sociólogo del lenguaje estudia en qué manera la dinámica social es alterada o afectada por el uso individual o colectivo de la lengua. Este estudio buscaría averiguar quien está "autorizado" a usar qué lengua, con quién y bajo qué condiciones. Igualmente la sociología del lenguaje examinaría cómo la lengua afecta a la identidad individual y de grupo, y cómo se establece esta identidad.

Etnografía de la comunicación Por otro lado, la etnografía de la comunicación es una corriente interdisciplinaria muy ligada a la etnología que estudia la interacción comunicativa en comunidades pequeñas y la manera en que la lengua influye en la visión del mundo de los miembros de la comunidad. Esta disciplina ha creado el concepto de competencia comunicativa.

Dialectología Tanto la sociología como la dialectología estudian la lengua oral y las relaciones existentes entre determinados grupos humanos y los rasgos lingüísticos que les son propios. Sin embargo, en la práctica la sociolingüística se ha ocupado sobre todo de estudiar los núcleos urbanos, mientras que la dialectología tradicionalmente se ha dedicado en especial a explorar los límites geográficos entre dialectos en áreas rurales. La dialectología urbana apareció combinando una función tanto lingüística como social, y es una de las bases de la sociolingüística actual.