miniaturadeimagen|Vinaceite Vinaceite es un municipio y localidad española de la provincia de Teruel, en la comunidad autónoma de Aragón. El término municipal, ubicado en la comarca del Bajo Martín, tiene una población de . Su economía es principalmente ganadera y agrícola, destacando la ganadería porcina, ovina y bovina. Está situado en la orilla del río Aguasvivas.
Toponimia El nombre Vinaceite procede del término árabe بنا زيد, binaa zayd (el edificio de Zayd). La existencia en Aragón de diversos topónimos que incluyen el nombre propio Zayd (Beceite, Calaceite, Zaidín, La Zaida, Binaced, etc.), así como el distrito -iqlim- de Zaydún al sur de la Marca Superior, sugiere la presencia de la minoría chií zaydí en los distritos al este de Zaragoza.
Historia Vinaceite es un topónimo mayor de etimología árabe (Abin Assayyid), 'descendientes del señor', cuya transcripción es una expresión que indica gran prestigio y parece estar unida a la autoridad de los representantes de los poderes estatales. Su primera mención documental es de 1177, cuando se cita a un vecino de Codo llamado Xenen de Binizaet. Existen en el término municipal restos arqueológicos que denotan una ocupación anterior, ya desde época prerromana. De entre ellos cabe destacar el yacimiento arqueológico de “La Bovina” (bien de interés cultural), situado a 1 km del actual núcleo urbano de Vinaceite, cuya primigenia ocupación está datada en la Primera Edad del Hierro y que se prolonga hasta el
Tras el paréntesis de la época bajoimperial romana y visigótica, de la cual no se han hallado restos en nuestro término municipal, tuvo lugar el momento de la dominación musulmana. Desde mediados del la cuenca del río Aguasvivas fue objeto de un vasto proceso de poblamiento, momento en el que probablemente es fundado el núcleo original del actual Vinaceite.
Desde 1119, y tras la reconquista, el distrito musulmán se transforma en una amplia honor que englobaba el cauce del río Aguasvivas desde Huesa a La Zaida y que a lo largo de los siglos irá atrayendo señores feudales y órdenes religiosas y militares cuarteándose en diferentes realidades señoriales. Una vez disuelta la honor de Belchite de Galindo Jiménez a mediados del XIII, Vinaceite se encontrará en la órbita de Belchite pero en ocasiones no está incluido en su territorio. El noble Pedro Sesé, linaje que circuló oscuramente por el antes de ser ascendido por Pedro IV, conseguirá La Puebla de Albortón, una parte de Belchite y algunas otras propiedades. Estos Sesé se vinculan como señores de Vinaceite pero no muy claramente: se habla de Juan Galíndez de Sesé como señor de Vinaceite en 1327 y que continuarían como tales hasta su apoyo a los Luna y a Jaime de Urgel. Años más tarde las interrelaciones de parentesco de los pequeños señores de frontera hacen difícil su seguimiento hasta que una gran parte del río Aguasvivas pase a la Casa de Luna tras la derrota de la Unión en Epila y Pedro Fernández de Híjar, hecho prisionero, tenga que vender sus posesiones de Belchite y La Puebla. La recuperación posterior será facilitada por la nueva monarquía de los Trastámara con una nueva venta gracias a los apoyos recibidos de los Fernández de Híjar que volvían así a la primera plana y al control de los señoríos del río Aguasvivas.
En mayo de 1431 Alfonso el Magnánimo había donado Lécera y Vinaceite a Juan Fernández de Híjar, confiscados a Federico de Luna y su seguidor Fernando de Sesé. En febrero de 1432 la reina María vendió Belchite, La Puebla y Almonacid a Juan de Híjar por valor de 16 000 florines, una cantidad muy importante que aumentó con otros 16.000 para pagar la carta de gracia antes de los tres años. Por estas deudas acumuladas cedió Vinaceite a un señor zaragozano, Luis de Coscó, en 1438 por 4200 florines de oro, encubriendo lo que realmente era un préstamo. El lugar pasará a una descendiente casada con Ferrer de Lanuza pero Luis de Híjar haciendo uso de la carta de gracia lo recompró en 1511 por 50 000 sueldos y se incorporó definitivamente a los dominios de la casa de Híjar. Unos años antes podemos conocer el estado de la población de Vinaceite gracias a uno de los documentos más interesantes de la Historia de Aragón: el llamado censo de Tarazona de 1495. Eran 32 fuegos, pero no sabemos el número de habitantes porque ese concepto no lo da el censo ya que les interesaba lo que debía pagar cada casa, fuego o familia y dentro de ese término podría haber cuatro o cinco personas (padres e hijos o padres, hijos y abuelos).
Esta población experimentó, como el resto de Aragón, un notable crecimiento a lo largo del . La población mudéjar del reino fue obligada a convertirse al cristianismo por el emperador Carlos en 1525, lo que dio lugar a que se les llamase moriscos.
El bando de expulsión de los moriscos de Aragón fue dictado en 1610 y del reino salieron todos por el Pirineo (Roncesvalles) y por el puerto de los Alfaques en el Mediterráneo. De Vinaceite salieron 58 casas a cinco individuos según el censo de expulsión, es decir 290 habitantes en el cómputo del virrey marqués de Aytona (aunque según los datos de embarque del puerto de los Alfaques sólo fueron 210). Vinaceite, al ser una población enteramente morisca, acabó despoblada en 1610 y el duque de Híjar tuvo graves problemas para lograr asentar nuevamente una población que pagase sus rentas. Se necesitará una carta de población tan tardía como la de 1636 para que se pueda hablar de remonte en la población y en la situación calamitosa del pueblo.
Después de las dificultades de la repoblación, Vinaceite tiene en el censo de 1646 tiene 19 fuegos que a comienzos del , después de la Guerra de Sucesión, se quedan en 8 en 1718, con 12 casas habitadas; y en el vecindario de 1778 han aumentado a 85 las personas que viven en el pueblo.
En 1841 desaparecían los diezmos y el duque de Híjar veía cómo muchos de sus vasallos se hacían con las tierras que habían sido treuderas al no poder identificar cesión territorial con propiedad.
Vinaceite, liberado del yugo de su señor feudal, siguió creciendo en cuanto a número de habitantes alcanzando los 470 en 1900 y los 609 en 1950, como máxima población. Desde entonces nuestro pueblo, debido a la emigración a mayores núcleos de población en busca de mejores condiciones de vida, ha ido declinando en cuanto al número de habitantes. Actualmente el número de personas censadas en nuestra localidad asciende a 314 (censo de población de 2010).
Geografía
Hidrografía Río Aguasvivas El río Aguasvivas o Aguas Vivas es un río afluente del río Ebro en su margen derecha. El Aguasvivas discurre por las provincias de Teruel y Zaragoza. Nace entre las sierras de Pelarda y Cucalón, en Allueva, en Teruel. Los primeros kilómetros los recorre por el valle de Cañallueva entre los chevrones de la sierra de Cucalón y los montes de Salcedillo. Después gira y se introduce por un congosto en los Baños de Segura, pasando por debajo del balneario. Allí forma una bella hoz en Segura de Baños entre frutales y carrascales y fluye en hoz hacia Huesa del Común. En Blesa forma el Hocino. Es represado en el embalse de Moneva justo después de que vierta el río Moyuela sus aguas sobre él. En Almonacid de la Cuba existe todavía una presa romana. Atraviesa la llanura del valle del Ebro y desemboca en el Ebro en La Zaida, provincia de Zaragoza.
Es un río de escaso caudal e intensamente aprovechado. Es de régimen muy irregular. La intensa explotación de este río se remonta a la época de la colonización romana en la que se explotó de forma intensiva toda la cuenca con fines principalmente agrícolas.
Esta intensa explotación romana del Aguasvivas, ha proporcionado una gran concentración patrimonial difícil de igualar en otros puntos de la geografía española. Destacando sobre manera la presa de Almonacid de la Cuba (o el Ojo de la Cuba), que es la mayor de todo el mundo romano, así como, las presas de la Pared de los Moros en Muniesa y del Hocino en Blesa, la villa de La Malena o los regadíos de Belchite, enclaves que conforman una auténtica ruta de la arqueología hidráulica romana sin parangón. Y que constituyen claros ejemplos de cómo los romanos transformaron el paisaje a través del regadío y como poblaron y gestionaron el territorio.
Azudes en el río Aguasvivas De todos es conocido el escaso e irregular aporte de agua que suele tener el río Aguasvivas. Es por eso que desde hace muchos siglos, seguramente desde la fundación de nuestro pueblo en época de la dominación musulmana, el aprovechamiento del caudal del también conocido como “Albayar” ha sido escrupuloso y exhaustivo. Sin ir más lejos, y algunos kilómetros aguas arriba, tenemos todavía en un gran estado de conservación la impresionante presa de La Cuba (); la más grande de Europa en su tiempo. Ello da entender el afán por emplear el escaso caudal del río desde tiempos muy antiguos; algo que se vio acentuado con la llegada de los musulmanes, especialistas en la crianza de los cultivos hortelanos y en el aprovechamiento de los recursos hídricos.
Es seguramente de esa época de donde datan la mayoría de los azudes que están comprendidos dentro de nuestro término municipal o en sus límites más inmediatos. Azudes que derivaban el agua a acequias de riego que servían para cultivar pequeñas porciones de tierra. Uno de los ejemplos más característicos es el azud de Peñarroya, ya que muy cerca de su situación han aparecido restos arqueológicos de época islámica. Quizá el azud de mayor calado, y el más conocido, sea el de La Matilla; que sirve para regar buena parte de la huerta vinaceitana. Esto es así porque de él sale la conocida como “Acequia Mayor”, que se alimenta de una considerable balsa que retiene el agua desviada por el azud del cauce del río. Este azud tiene una longitud de 15 m y una altura de 1 m. Otro de los azudes importantes es el que se encuentra justo frente a la población de Vinaceite. Recibe el nombre de “Azud de los Huertos” y fue restaurado recientemente tras una gran avenida del río Aguasvivas. Su función era la de proporcionar agua a los pequeños huertos situados frente al núcleo urbano.
También de gran entidad fue el “Azud de Los Simsas”; que además contaba con la peculiaridad de tener una gran noria de tracción animal que servía para elevar el agua de riego a las huertas colindantes. El último de los azudes presentes en el término de Vinaceite se encuentra ya en el límite con el mojón de Almochuel. El es el “Azud de Los Amariles”, que es seguramente el mayor en cuanto a tamaño y capacidad de retención de agua (30 m de longitud por dos metros de altura).
Como ya hemos dicho anteriormente, este aprovechamiento intensivo de las aguas del río se debe en buena parte a la influencia de la cultura islámica. Por ello muchas de las palabras que se usaban, y que todavía hoy se usan, proceden del árabe. Así tenemos, por ejemplo, el nombre original del río “albayar”, que proviene del árabe “bayad” (blancura); el término “zabacequia” (término árabe que sirve para definir a la persona que se encargaba de gestionar las aguas y controlaba su correcta distribución entre todos los usuarios) o la palabra “ador” (que hace referencia al turno de riego).
Demografía Vinaceite cuenta con una población de .
Economía Vinaceite es una localidad tradicionalmente agraria y ganadera, con el cereal y el olivo como principales cultivos y con las cabañas porcina y ovina como las principales en cuanto a ganadería. De las más de 5000 hectáreas que cuenta el término municipal casi 4900 están dedicadas a usos agrícolas y algo menos de 100 son zonas forestales con vegetación natural y espacios abiertos no cultivables. El núcleo urbano ocupa unas 6 hectáreas.