Se llama desarrollo del lenguaje (o adquisición de la lengua materna) al proceso cognitivo por el cual los seres humanos haciendo uso de su competencia lingüística innata,Pinker, . (1994). The Language Instinct. New York: Harper Perennial Modern Classics. aprenden a comunicarse verbalmente usando la lengua natural usada en su entorno social al momento de su nacimiento y durante su infancia hasta la pubertad. En efecto, este proceso está cronológicamente limitado ya que sucede principalmente dentro de lo que Jean Piaget describe como 'Período Preoperatorio' o 'período crítico', o sea durante los primeros 4 o 5 años de vida del niño.
En la mayoría de los seres humanos esto se da principalmente durante los primeros cinco años, especialmente en lo que se refiere a la adquisición de las formas lingüísticas y de los contenidos. Durante estos primeros años tiene lugar un aprendizaje a gran velocidad y se adquieren los elementos básicos y sus significados. Antes de la adolescencia ya se han consolidado la inferencia pragmática y la capacidad para entender enunciados no literales (irónicos, sarcásticos, etc.). Los primeros años constituyen el período fundamental, aunque el desarrollo del lenguaje se prolonga mucho más allá de los primeros años.
Condicionantes Para que tenga lugar este desarrollo se considera necesario la ocurrencia de una serie de condicionantes básicos: Ausencia de lesión en los órganos implicados (aparato fonador, sistema auditivo, etc.); Correcto funcionamiento y maduración adecuada del sistema nervioso; Una capacidad intelectual mínima, ya que es conocido que algunas personas con retraso mental profundo no llegan a adquirir el uso normal de la lengua; Habilidades sociales cognitivas mínimas, es decir, la intencionalidad o motivación de comunicación con las personas que lo rodean (esta capacidad estaría ausente en los niños autistas), etc. Contacto con hablantes competentes; la intervención del adulto es importante, ya que la evidencia empírica muestra que los "niños salvajes", sin contacto con adultos o personas con competencia lingüística, son incapaces de desarrollar lenguaje por sí mismos, aun poseyendo una inteligencia normal. Muy pronto se produce en el niño la motivación e intento comunicativo, hecho que se denomina protoconversación. Son diálogos muy primitivos, caracterizados por el contacto ocular, sonrisas, gorgojeos y alternancia de las expresiones. Podemos encontrar este tipo de conducta ya en niños de dos meses.
Teorías explicativas Actualmente no existe ninguna teoría universalmente aceptada que explique cómo se produce la adquisición del lenguaje. No obstante, se pueden destacar las siguientes teorías:
Teoría innatista Sus propulsores, Noam Chomsky, o D. McNeil, sostienen que los niños nacen con un sistema de opciones lingüísticas innatas y es el contexto el que determina cuáles se activan y cuáles no. Esta teoría plantea que las personas poseen un dispositivo de adquisición del lenguaje (DAL) que programa el cerebro para analizar el lenguaje escuchado y descifrar sus reglas (Papalia, D. 2001). Chomsky postula como hipótesis básica que existe en todo niño una predisposición innata para llevar a cabo el aprendizaje del lenguaje que no puede ser explicado por el medio externo puesto que la lengua está determinada por estructuras lingüísticas específicas que restringen su adquisición. La importancia de la teoría innatista radica en que Chomsky insiste en el aspecto creador de la capacidad que tiene quien emplea el lenguaje para crear o producir un número de oraciones infinito, nunca antes expresadas o escuchadas. Los supuestos en que se fundamenta este modelo son los siguientes: El aprendizaje del lenguaje es específico del ser humano. La imitación tiene pocos efectos o ninguno en el aprendizaje del lenguaje. Los intentos del adulto de corregir los errores de los niños no ayudan al desarrollo del lenguaje. La mayoría de las pronunciaciones de los niños son creaciones personales y no respuestas aprendidas de otras personas. La teoría innatista contempla, en primer lugar, la estructura mental que posee el ser humano y la predisposición innata que tiene para adquirir el lenguaje y, en segundo lugar, destaca el papel activo de quien aprende frente a su capacidad creadora para construir un número infinito de oraciones.
Teoría conductista B. F. Skinner propuso esta teoría fundamentándola en un modelo de condicionamiento operante o proceso de aprendizaje mediante el cual se logra que una respuesta llegue a ser más probable o frecuente. Skinner empleó el modelo de condicionamiento operante adiestrando animales y concluyó que podría alcanzar resultados semejantes si lo aplicaba a niños y jóvenes mediante el proceso de estímulo - respuesta - recompensa. El aprendizaje del vocabulario y de la gramática se logra por condicionamiento operante. Los adultos que rodean al niño recompensan la vocalización de enunciados correctos gramaticalmente, la presencia de nuevas palabras en el vocabulario y la formulación de preguntas y respuestas. Los aspectos principales en los que se basa este modelo acerca del proceso de adquisición del lenguaje son los siguientes: La adquisición del lenguaje humano difiere poco de la adquisición de conductas aprendidas por otras especies. Los niños imitan el lenguaje de los adultos y estas imitaciones son un componente crítico del aprendizaje del lenguaje. Los adultos corrigen los errores de los niños, y estos últimos aprenden a través de estos errores. Parte del empleo del lenguaje de los niños responde a la imitación de formas empleadas por los adultos. Es importante destacar que esta teoría se centra en el campo extralingüístico y toma como elemento fundamental la influencia del ambiente como mediador del aprendizaje, así como la idea de que el uso del lenguaje responde a la satisfacción de determinadas necesidades por parte de los niños (Papalia, D. 2001).
Teoría cognitiva Esta teoría, impulsada por Jean Piaget, presupone que el lenguaje está condicionado por el desarrollo de la inteligencia. Para Piaget el desarrollo de la inteligencia empieza desde el nacimiento, antes de que el niño hable, por lo que el niño aprende a hablar a medida que su desarrollo cognitivo alcanza el nivel concreto deseado. Es el pensamiento el que posibilita el lenguaje, lo que significa que el ser humano no posee lenguaje al nacer, sino que lo va adquiriendo poco a poco como parte del desarrollo cognitivo. Piaget llama habla egocéntrica a la primera habla del niño, porque la usa para expresar sus pensamientos más que para comunicarse socialmente con otras personas. Simplemente son reflexiones de sus propios pensamientos e intenciones. Podría aseverarse entonces que el habla egocéntrica precede al habla socializada. Una de las perspectivas de Piaget es que el aprendizaje empieza con las primeras experiencias sensoriomotoras, las cuales son fundamento del desarrollo cognitivo y el lenguaje, cuyo aprendizaje continúa mediante la elaboración de estructuras mentales basadas en la integración de los procesos cognitivos propios. Para que el niño alcance su desarrollo mental, es fundamental que atraviese desde su nacimiento diferentes y progresivas etapas del desarrollo cognitivo, etapas que no puede saltarse ni pueden forzarse para que las alcance a un ritmo acelerado. Estas etapas se denominan: Etapa sensorio-motriz; inicia con el nacimiento y concluye a los 2 años. Etapa preoperacional: de los 2 años hasta los 6 años. Etapa de operaciones concretas: de los 7 años a los 11 años. Etapa de operaciones formales: 12 años en adelante. Propuso, además dos tipos de lenguaje que ubicó en dos etapas bien definidas: la prelingüística y la lingüística.
Teoría constructivista Lev Vygotski (1896-1934) es el teórico del constructivismo social. Esta perspectiva se fundamenta en que la actividad mental está íntimamente relacionada con el concepto social, ya que hay una íntima interrelación entre los procesos mentales y la influencia del contexto sociocultural en el que estos procesos se desarrollan. Es el contexto el que crea la estructura lingüística.
Vygotski fue el primero en destacar el papel fundamental del habla para la formación de los procesos mentales. En su concepción, Vygotski señala que el habla tiene dos funciones: la comunicación externa con los demás y la manipulación interna de los pensamientos de la persona. Y, aunque ambas usan el mismo código lingüístico, parten de actividades distintas y se desarrollan independientemente, aunque a veces puedan coincidir.
Jerome Bruner presupone que la actividad mental está interrelacionada con el contexto social y que existe una íntima interrelación entre los procesos mentales y la influencia del contexto sociocultural en que estos procesos se desarrollan. Para Bruner, los niños están en constante transformación. Su desarrollo está determinado por diferentes estímulos y agentes culturales como sus padres, maestros, amigos y demás personas que son parte de su comunidad y del mundo que los rodea; es decir, que están en contacto con una serie de experiencias que les permiten poseer conocimientos previos.
Desde esta perspectiva, los niños conocen el mundo a través de las acciones que realizan. Más tarde lo hacen mediante la imagen y, por último, tanto la acción como la imagen se traducen en lenguaje. Para Bruner, el lenguaje se debe adquirir en situaciones sociales concretas, de uso y de real intercambio comunicativo. El contexto sociocultural en el que se desarrollan los niños es fundamental, tanto para su desarrollo intelectual como para la adquisición y desarrollo del lenguaje, ya que este va dirigido a una acción comunicativa o bien responde a una necesidad del ser humano. Pero, para adquirir el lenguaje, los niños requieren ayuda de los adutos para interactuar con ellos, y deben utilizar el lenguaje mientras hacen algo.
El emergentismo
Fue planteado por E. Bates y B. MacWhinney. Parte de la premisa de que el lenguaje emerge de la interacción de otros sistemas más básicos.
Descripción del desarrollo La descripción de las características de desarrollo del lenguaje comprende tres dimensiones básicas: La forma, es decir, detallando el orden cronológico de la adquisición de los diferentes sonidos, el aumento del léxico y del conjunto de formas y morfemas gramaticales, a medida que el niño avanza en la adquisición del lenguaje. El contenido, es decir, describiendo qué significado, qué restricciones y qué intencionalidad tienen las emisiones por parte del niño, El uso, que se refiere básicamente a la adecuación pragmática y la pertinencia de las emisiones en cada contexto. Siempre considerando su carácter arbitrario ya que las adquisiciones se hacen en los tres niveles a la vez.
Dimensión formal Adquisición del vocabulario y sintaxis (aspecto formal): durante sus primeros meses, el niño presta atención a algunos sonidos, reacciona a la voz y a la cara y produce actividades bucofonatorias que aparecen en los estados de vigilia. Es lo que se conoce como balbuceos. Para algunos investigadores, estos sonidos se producen como consecuencia de ejercicios motóricos incontrolados. Por el contrario, para otros son la base del desarrollo de las posteriores habilidades que conducen al habla. Los niños, en sus balbuceos, profieren sonidos parecidos al lenguaje, pero carentes de sentido. Pueden pertenecer a cualquier idioma, ya que no es hasta el año de edad cuándo se hacen selectivos y emiten sólo aquellos que corresponden a su lengua materna. Para algunos autores, las primeras vocalizaciones son articulaciones profundas de la cavidad bucal difíciles de analizar, ya que la oposición consonante/vocal no puede ser discriminada. Funcionalmente, no son vocales ni consonantes; articulatoriamente, son combinaciones simultáneas.