La sexualidad carcelaria (sexo carcelario, sexo en prisión o sexo penitenciario) se refiere a relaciones sexuales entre reclusos, o entre reclusos y personal penitenciario u otras personas a las que los reclusos tienen acceso. En tanto las prisiones suelen estar segregadas por sexo, la mayoría de la actividad sexual ocurre con parejas del mismo sexo. Excepciones a esto incluyen el sexo durante visitas conyugales y el sexo con personal del sexo opuesto.
La sexualidad en prisión es un tema frecuentemente malinterpretado y tergiversado debido no solo a la naturaleza tabú del tema, sino también a la falta de investigación. El tipo más común de actividad sexual en las prisiones es el sexo consentido.Ristroph, Alice. "Prison, Detention, and Correctional Institutions." Encyclopedia of Sex and Gender. Ed. Fedwa Malti-Douglas. Vol. 3. Detroit: Macmillan Reference USA, 2007. 1196-1199. Gale Virtual Reference Library. Web. 7 Oct. 2016.
Un estudio de 2011 propuso una taxonomía de diferentes tipos de conductas sexuales en cárceles femeninas. Esta taxonomía incluye la supresión, en la que un recluso o reclusa elige el celibato (es decir, se abstiene de tener actividad sexual mientras está en prisión, más comúnmente para mantenerse fiel a una pareja que está fuera de la prisión), el autoerotismo (es decir, la masturbación), la homosexualidad genuina (sexo consentido entre reclusos que ya eran homosexuales desde antes de entrar en prisión), la homosexualidad situacional (sexo consentido entre reclusos que tienen por primera vez experiencias homosexuales tras entrar a la prisión) y la violencia sexual (que puede ser entre reclusos o entre miembros del personal carcelario y un recluso o reclusa. La violencia sexual incluye casos de coerción, manipulación y sumisión. La manipulación ocurre a cambio de poder o algún tipo de recompensa. La sumisión ocurre para obtener seguridad, protección o por miedo).
En términos generales, las relaciones entre reclusos o reclusas consisten en relaciones entre personas del mismo sexo en tanto las prisiones generalmente están segregadas por sexo. Una excepción a esta regla general ocurrió en Canadá en la cárcel de Sainte-Anne-des-Plaines, donde dos asesinos convictos de sexos opuestos, Karla Homolka y Jean-Paul Gerbet, lograron tener actividades sexuales a través de una valla de tela metálica, que era la única barrera que separaba a hombres y mujeres. Esta es la prisión de mayor seguridad de Canadá y a ella pueden llegar reclusos de cualquier sexo si se consideran especialmente peligrosos.
Relaciones entre reclusos o reclusas
Reclusas La primera investigación formal sobre la sexualidad en las cárceles se llevó a cabo con reclusas mujeres por Otis, en 1913. En 1931, el investigador Selling encontró que existen diferentes niveles de relaciones entre las mujeres en cárceles (y centros de detención juveniles femeninos), como «amistad, pertenencia a una pseudofamilia, pseudohomosexualidad y homosexualidad manifiesta». La formación de pseudofamilias ha sido más común en cárceles femeninas. Son familias que las mujeres crean en prisión y que les brindan apoyo, vínculos y relaciones, tal y como lo haría una familia tradicional. Típicamente, solo la pareja principal de la familia mantiene relaciones sexuales. Las mujeres asumen roles masculinos y femeninos para imitar una familia heterosexual tradicional. El título de «mamá» o «mami» se le daba a una mujer maternal mayor en la familia, y el de «papá» o «papi» se le daba a una mujer dominante, que es menos femenina. Tales «padres» suelen ser mayores y son vistas como mentoras de reclusas más jóvenes. Los roles dentro de las pseudofamilias son flexibles y pueden cambiar con el tiempo.
En 1965, Ward y Kassebaum hicieron una investigación en Frontera por medio de cuestionarios y concluyeron a partir de reportes del personal y de las reclusas que «entre el 30% y el 75% de las reclusos tenían relaciones sexuales mientras estaban en prisión», el 50% de ellas en actividades sexuales entre personas del mismo sexo. Las relaciones sexuales entre estas mujeres solían ser por diversión y disfrute, y ocasionalmente se convertían en relaciones serias. Más aún, tales relaciones ocurrían entre mujeres que vivían en las mismas celdas o entre mujeres de diferentes razas; las relaciones entre personas de la misma raza no eran tan típicas. Una encuesta realizada por Propper en 1976 sobre las razones para tener relaciones homosexuales encontró motivos tales como «por juego, manipulación económica, soledad, necesidad de compañía y afecto genuino». Otis estudió en 1913 lo que se consideraba entonces «relaciones antinaturales» entre mujeres de razas distintas. En 2014, The Daily Telegraph describió que las relaciones sexuales consentidas entre mujeres en las cárceles del Reino Unido eran «muy comunes».
En el idioma inglés se han identificado diferentes roles sexuales en relaciones homosexuales, que incluyen los siguientes: «butch» o «papá», que se refiere a la mujer masculina que es dominante. La «femme» o «mamá» es la sumisa. Una «trick» es una chica que se deja usar por otras. Una «estafa-comisarios» era manipuladora. Las «cerezas» (cherries) eran mujeres que nunca han tenido experiencias lésbicas y una «square» es una que no desea participar en actos homosexuales. Existen términos equivalentes en el español, pero suelen variar a través de las culturas y países, por lo que a veces se prefieren los originales en inglés como anglicismos.
Reclusos La sexualidad carcelaria entre varones ha sido objeto de estudio desde la década de 1930. La investigación sobre el sexo consentido es escasa debido a que la mayoría de investigaciones realizadas se han centrado en casos de coerción.Ristroph, Alice. "Prison, Detention, and Correctional Institutions." Encyclopedia of Sex and Gender. Ed. Fedwa Malti-Douglas. Vol. 3. Detroit: Macmillan Reference USA, 2007. 1196-1199. Gale Virtual Reference Library. Web. 7 Oct. 2016. El abuso sexual ocurre más comúnmente entre reclusos varones. Los hombres abusan sexualmente de otros reclusos para establecer dominio, poder y mantener su masculinidad. Hombres físicamente más débiles pueden ofrecer sexo consentido a cambio de protección, seguridad, bienes o apoyo.
Hombres heterosexuales en prisión ven sus actos homosexuales como «específicos de la situación» y es posible que no se consideren a sí mismos bisexuales. Tales hombres a menudo describen cómo se imaginan estar con una mujer mientras participan en el acto sexual con otro recluso. Durante la masturbación, imaginan experiencias sexuales pasadas con mujeres. Participan en actos homosexuales debido a que no tienen «escapes heterosexuales».
Una pareja sexual dominante en prisión es llamado en inglés «papá», mientras que su pareja sumisa es llamado «chico» o «niña». La pareja dominante hace que su compañero asuma el papel femenino para así sentirse más masculino y poderoso.
Una investigación hecha por Jonathan Schwartz para el documental Turned Out: Sexual Assault Behind Bars encontró que «en poblaciones carcelarias masculinas donde el derecho a la penetración (anal y oral, o tal vez el derecho a poseer una «esposa») es el último símbolo de dominación - [es] parte de la economía simbólica de un entorno hipermasculinista y exclusivamente masculino».Sexual Abuse in Youth Sport: A sociocultural analysis
Prisiones unisex Si bien la mayoría de cárceles albergan exclusivamente a reclusos de un solo sexo, existen algunas instalaciones que albergan tanto a hombres como a mujeres.https://www.ojp.gov/ncjrs/virtual-library/abstracts/coed-prisons-survey-finds-35-prisons-house-both-men-and-women Dentro de tales instituciones existen casos en los que los reclusos tienen relaciones sexuales heterosexuales con reclusos del sexo opuesto. Además, ha habido casos en los que incluso parejas casadas son encarceladas en el mismo lugar. Con todo, tales encuentros sexuales no son muy comunes y puede ser difícil para los reclusos organizarse debido a que hombres y mujeres a menudo son mantenidos separados, y al hecho de que los reclusos son vigilados de cerca por los guardias.
Este tipo específico de interacción entre reclusos ha estado atrayendo mayor atención, en virtud de los beneficios que parece brindar a los reclusos. Por ejemplo, internos en estas relaciones muestran niveles menores de soledad romántica, niveles más altos de satisfacción sexual, y mayor calidad de vida cuando se les compara con reclusos/reclusas cuyos cónyuges/parejas románticas están fuera de la cárcel o con reclusos sin pareja. Esto sugiere que reclusos alojados en la misma prisión pueden beneficiarse del desarrollo de relaciones con otros reclusos. En los raros casos en que a los reclusos se les permite el contacto con miembros encarcelados del sexo opuesto, se ha demostrado que las relaciones íntimas son beneficiosas para el estado interpersonal y psicológico de los reclusos.
Prisioneros y otras relaciones En países de todo el mundo, muchas cárceles ofrecen visitas conyugales a las parejas de los reclusos o reclusas, visitas en las que se les permite pasar tiempo en habitaciones privadas con sus parejas, en entornos facilitados por la prisión, como habitaciones privadas tipo apartamentos dentro de la propia prisión o en las que los reclusos son llevados a encontrarse con sus cónyuges en lugares seguros fuera de la prisión, como remolques o cabañas.https://www.investigationdiscovery.com/crimefeed/sex-crimes/what-s-the-deal-with-conjugal-visits-in-prison- Durante las visitas conyugales, el recluso o reclusa y su parejas pueden incluso recibir objetos como condones, lubricantes, toallas o incluso DVDs de clasificación general.https://www.thrillist.com/sex-dating/nation/conjugal-visits-sex-in-jail-corrections-officer Las visitas conyugales están restringidas solo a reclusos o reclusas que muestran buen comportamiento, y en algunas jurisdicciones esto solo está permitido para parejas casadas, mientras que otras permiten parejas de hecho.
Es posible también que reclusos o reclusas participen en relaciones heterosexuales durante programas de liberación laboral, en los que un recluso está lo suficientemente supervisado por un supervisor o es lo suficientemente confiable como para salir temporalmente de la prisión para ir a trabajar en un lugar de trabajo antes de regresar a la prisión. Durante sus turnos de trabajo, reclusos han aprovechado la libertad temporal para sostener relaciones sexuales con supervisores de liberación laboral,https://www.kxly.com/work-release-supervisor-fired-for-sex-with-inmate/ compañeros o compañeras de trabajo,https://www.wtsp.com/article/news/inmate-on-work-release-had-sex-with-teen-on-job-deputies-say/67-5f15cd9f-6baf-4f59-9e4f-d57de036b826 o cualquier otra persona con la que puedan contactarse.https://www.sun-sentinel.com/local/palm-beach/fl-ne-jeffrey-epstein-work-release-claim-20190821-hy64kx5movgg5jiyr6l4n6glcy-story.html No obstante, tales relaciones no están permitidas y, por lo tanto, cualquier recluso que sea sorprendido en tal actividad puede enfrentarse a castigos como ser excluido de los programas de liberación laboral.
En cárceles con altos niveles de corrupción, es sabido que reclusos con considerables cantidades de dinero e influencia, por ejemplo jefes de bandas criminales y/o narcotraficantes, usan su dinero para sobornar al personal penitenciario, a fin de permitir que personas ajenas, por ejemplo prostitutas o incluso parejas íntimas, ingresen a las cárceles a tener relaciones sexuales con los internos.https://www.miaminewtimes.com/news/meet-the-cocaine-queen-6378530https://www.ladbible.com/news/el-chapo-ordered-drugs-and-sex-workers-20220122