Gestalgar es un municipio de España en la Comunidad Valenciana. Perteneciente a la provincia de Valencia, en la comarca de Los Serranos. Cuenta con una población de . Se trata de un municipio castellanohablante, en el que el castellano cuenta con el predominio lingüístico reconocido legalmente.
Geografía El término municipal de Gestalgar se encuentra atravesado por el río Turia, que pasa junto al casco urbano, el cual se sitúa en su margen izquierda. Gran parte del curso fluvial se halla encañonado, excepto algunos espacios que forman vegas, como la que se extiende entre el núcleo urbano y la parte oriental del término. Destaca la gran roca de la Peña María, a cuyos pies nace una fuente de agua que, junto con la Fuente Grande, abastece a la población. Muy cerca se encuentra la fuente del Morenillo, con una cascada.
miniatura|Vista parcial del río Turia a su paso por la localidad. miniatura|Montes de Gestalgar con niebla miniatura|Vista de la zona del Campillo desde Gestalgar miniatura|Vista de El Campillo, en Gestalgar miniatura|Montañas de Gestalgar
La superficie del término es en general montañosa, con terreno muy quebrado por la sierra de Chiva que penetra por el sur en dos ramales, la sierra de los Bosques y la sierra de Santa María, cuya cumbre del Burgal, lindante con Chera, alcanza los 1107 m sobre el nivel del mar. Además, los contrafuertes de los montes de Chulilla se extienden por el norte. Las partes llanas son las citadas vegas del Turia, a unos 200 m sobre el nivel del mar, y a mayor altitud, las planicies de El Olivar y Gabaldón; los Llanos del Higueral y el Campillo constituyen altiplanicies de cierta importancia, sobre todo este último, de considerable extensión y a unos 750 m de altitud. Son muy numerosos los barrancos, como los del Regajo, Barco, Morenillo, Boquerillas y Escoba, así como las fuentes, entre las que destacan, aparte de las citadas, las del Alcaide, Pocino, Murté, Molinero, Antón Andrés y de la Peña Roya. Las tierras no cultivadas están cubiertas por pinos, romero, sabinas y esparto.
Gestalgar forma, junto con Bugarra y Pedralba, una especie de subcomarca en la ribera del curso medio del Turia, muy vinculada, por proximidad, a Liria, pero también a Cheste y Chiva. Según algunos autores, el carácter castellanohablante de estos municipios hace que se les incluya en la comarca de Los Serranos, En la página 187 se afirma lo siguiente: «Otra cuestión que plantea la aludida comarcalización [El Campo de Liria o del Turia] es la exclusión de los pueblos castellanoparlantes de Gestalgar, Bugarra y Pedralba, tradicionalmente sujetos a la influencia de Liria, que le fueron agregados a Los Serranos (aunque, de «serranos», no tengan nada). Propuestas de comarcalización posteriores los han vuelto a incluir en la comarca de Liria (Jordán, 1981) pero no son pocos los que se oponen a esta inclusión, argumentando precisamente la división lingüística». (Traducido del valenciano). pero no es el único motivo. También hay motivos históricos, culturales y geográficos.
Se accede a Gestalgar desde Valencia, a través de la CV-35, tomando después la CV-376 y la CV-377 (por Liria y Pedralba). Otra posibilidad es acceder por la A-3, tomando luego la CV-370 y finalmente la CV-379.
Clima La diversidad territorial y el carácter montañoso de la zona de Gestalgar originan un clima muy variado, comprendiendo desde el clima más suave del valle del Turia, hasta el más continental del altiplano del occidente de la Península.
Aunque lo podemos definir como un clima mediterráneo, con temperaturas suaves durante los doce meses, siendo la mínima anual de 10,4 °C y de media máxima anual de 22,5 °C.
En cuanto a las precipitaciones son abundantes en los meses de otoño y en los de primavera, hecho que permite la existencia de una gran variedad vegetal.
Flora En cuanto a la flora de esta población, responde a las características principales del monte típico mediterráneo, encontrando en plena montaña especies arbóreas como el pino carrasco (Pinus halepensis) el pino rodeno (Pinus pinaster) y algunas variedades arbustivas como el palmito (Chamaerops humilis), aliaga (Genista scorpius) o el madroño (Arbutus unedo).
No obstante, la vegetación que más abunda en esta zona del interior de la provincia de Valencia son las plantas medicinales y aromáticas.
En la ribera del río Turia a su paso por Gestalgar, podemos encontrar olmedas incipientes en las que se localiza el gran "Olmo del Motor", situado en la zona de baño del motor. Actualmente, este olmo está a la espera de recibir la calificación como "Árbol Monumental de Interés Local".
Fauna La fauna de Gestalgar y de sus alrededores es conocida por su abundancia y la rareza de sus especies, aunque lo más destacado de esta localidad es la avifauna. Las aves más destacadas de la zona son los petirrojos (Erithacus rubecula), mitos (Aegithalos caudatus), lavanderas (Motacilla alba), entre muchas otras especies. Durante las épocas del año pertinentes, se pueden divisar búhos, águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), halcones y cernícalos (Falco tinnunculus).
En cuanto a los mamíferos que habitan en esta área, los más característicos son los conejos (Oryctolagus cuniculus), liebres (Lepus), musarañas (Soricidae), jabalíes (Sus scrofa) y algún que otro tejón (Meles meles).
Localidades limítrofes Sot de Chera, Chulilla, Bugarra, Cheste, Chiva, Siete Aguas y Chera, todas ellas en la provincia de Valencia.
Historia
Etapa anterior a 1238 Existen pinturas rupestres neolíticas de Arte Esquemático en Las Clochas, al suroeste del término, que fueron descubiertas ya en el verano de 1979 por José Antonio del Valle, vecino de Dos Aguas, y han sido catalogadas y estudiadas por varios especialistas. (Martínez Valle y Guillem Calatayud 2006). También se han descubierto restos eneolíticos, del Bronce Valenciano y de la época ibérica (Aparicio Pérez 1979, 1983 y 1984; Martínez Perona 1975). Los restos de un poblado de la Edad de Bronce que existen en la Terrosa, al noreste del término, fueron descritos por Pla Ballester en 1973 y por Martínez Perona en 1975. Los demás vestigios de ocupación humana de este término municipal corresponden ya a tiempos de la romanización: una lápida con inscripción latina encontrada en una hondonada frente al molino inmediato a la localidad, los restos de una posible villa rústica cerca del cruce de la carretera de Pedralba con el río Turia, y cerámicas en la Loma y en la Pieza de Anastasio.
1238-1609 La primitiva alquería de Xest Algar es de origen islámico, pero carecemos de documentos que nos permitan una aproximación cronológica. En efecto, la primera mención escrita de Xestalgar corresponde a su incorporación a la Cristiandad, al producirse la conquista del territorio por Jaime I y su donación en 1238 al noble Rodrigo Ortiz. En 1255 fue vendida a Artal de Huerto y donada en 1277 a Martí Roiç, cuya madre Sancha Ruiz de Varea otorgó el 37 de diciembre de 1284 en su nombre la carta puebla a los mudéjares habitantes de la localidad. Pocos años después el señor Martín Ruiz vendió el señorío a la Corona en 1295. Al año siguiente, 1296, Jaime II la vendió a Bernardo Guillermo de Entenza. Buena parte de las transmisiones del señorío entre nobles puede seguirse en el Cartulari de Xestalgar, un conjunto de valiosos documentos transcritos y publicados por Manuel Pastor (2004). En esta transcripción se detalla la Carta Puebla de 1284 para los habitantes de Gestalgar, íntegramente mudéjares.
Desde el punto de vista socioeconómico, los habitantes de Gestalgar y del núcleo de poblamiento anexo de La Andenia, todos mudéjares, quedaron feudalizados y sometidos al vasallaje de los distintos señores; el régimen de tenencia de la tierra era la enfiteusis. Tras diversos traspasos entre nobles, a principios de la Edad Moderna pasó a Salelles de Montpalau (1484). El linaje de los Montpalau mantendría el señorío durante dos centurias. Véanse capítulos 3 - 8.
La primera noticia sobre el volumen demográfico del Gestalgar mudéjar corresponde al año 1488 y asigna a la villa 49 fuegos. Esa débil demografía está en consonancia con la tendencia regresiva de los mudéjares valencianos a lo largo de la Baja Edad Media.
En efecto, la población de Gestalgar fue mudéjar hasta los bautismos forzosos practicados durante las Germanías, que se hicieron extensivos a todos los mudéjares del Reino de Valencia (1525). Poco después, la mezquita se transformó en iglesia dependiente de la parroquia de Chulilla, de la que se independizó en 1535. A pesar de ser oficialmente "cristianos nuevos", siguieron viviendo según sus costumbres islámicas, hablando árabe y practicando el islam de forma discreta (moriscos). Felipe III ordenó la expulsión de los moriscos de la Monarquía Hispánica en 1609; justo antes de su expulsión, el censo de Caracena asignó a Gestalgar 270 fuegos, pero otros estudios estiman su población en 150 casas como máximo, ya que esa era la cifra que daba el propio señor de Gestalgar, Baltasar de Montpalau, en un memorial posterior en el que se quejaba de los perjuicios causados por la expulsión. Memorial de Mompalau, páginas 67 - 74. Según los registros de embarque estudiados por Lomas Cortés, los expulsados de Gestalgar fueron un total de 472 individuos, que abandonaron la Península por el puerto de Denia el 25 de noviembre de 1609 en tres barcos franceses. Véase capítulo 4, "La barcada de noviembre", páginas 99 - 111.
1609-1837 Fue Baltasar de Montpalau quien repobló la villa con cristianos viejos tras la expulsión de los moriscos, el mismo que más tarde sería investido conde por Felipe IV. Dicho noble otorgaba carta de población el 30 de mayo de 1611 a 53 familias, que ascendían a 62 en enero de 1612, fecha de los establecimientos oficiales de casas y tierras. En cuanto al linaje Montpalau, entroncó con los condes de la Alcudia (finales del ) y de Carlet ().
Una generación después de la expulsión de los moriscos, en 1646, solo contaba con 76 casas, que aumentaron a un centenar en 1681 según Vicente Marés, y a 133 según el impuesto del equivalente del año 1730. Los censos históricos posteriores ofrecen ya datos de habitantes, que ascienden a 739 en el censo de Aranda (1768) y a 928 en el de Floridablanca (1787). Por su parte, Cavanilles dio 260 casas hacia 1792.
Los problemas de lindes con Sot de Chera se produjeron de modo intermitente durante dos siglos, entre 1654 y 1853, pero las delimitaciones han sido más estables y menos conflictivas con Chulilla, prácticamente las mismas desde el .
Durante la guerra de sucesión española (1705-1707 en tierras valencianas), los vecinos de Gestalgar respaldaron al Archiduque Carlos de Austria y se negaron a pagar las prestaciones señoriales a la condesa, Francisca Felipa de Monsoriu Mompalau y Centelles, la cual recuperó el control del señorío tras la batalla de Almansa (1707) aunque un puñado de migueletes gestalguinos resistió frente a los botiflers hasta 1714.
Su última señora feudal fue Josefa Dominga Catalá de Valeriola, duquesa de Almodóvar, que fue condesa de Gestalgar entre 1800 y su muerte en 1814. Al publicarse su testamento, que había redactado en 1804, los habitantes de Gestalgar supieron que había testado en favor de su propia alma, dotando de fondos las escuelas de primeras letras de Gestalgar y otros señoríos. En 1811, además, se había decretado en España la primera abolición de los señoríos. Por todo ello, los gestalguinos no comprendieron que la "sucesión" del condado de Gestalgar recayese en favor del matrimonio Frígola-Mercader, y después en favor de su yerno, Antonio de Saavedra, según varias decisiones judiciales. Véase capítulo 8: "Crisis y extinción del señorío". Pero en 1837, la ley de 26 de agosto abolió definitivamente los señoríos y el título pasó a tener una consideración nada más que honorífica.
Período posterior a la extinción del señorío