miniaturadeimagen|Jodoco Ricke fraile franciscano y humanista. El indigenismo en Ecuador es la forma de expresión de la serie de ideas identificadas como indigenistas en América Latina. Se caracteriza por la preocupación por la situación de los indígenas, problema que ha sido abordado desde la política, la sociología, la y la literatura a lo largo de la historia de este país. Tiene su origen en los primeros protectores o procuradores de indígenas durante la Real Audiencia de Quito, seguido por los indigenistas a inicios del y culmina con el indianismo a finales del mismo siglo.

Procuradores y protectores en la Real Audiencia La preocupación por la situación de los indígenas empezó durante la Real Audiencia de Quito a través de los protectores de indígenas españoles. El caso más famoso dentro de toda la monarquía española fue de Bartolomé de las Casas nombrado "Protector universal de todos los indios" gracias a su famoso debate con Sepúlveda. Estas ideas se reprodujeron en Quito durante los sermones en las iglesias, con las obras de evangelización y a través de las reducciones.

Sermones contra el maltrato a los indígenas Siguiendo el discurso de lascasiano, Juan de León y Larrea destacó por su retórica en su discurso a favor de los indígenas titulado "Sobre la injusta dominación de los indios, es decir el maltrato que hacemos de estos individuos de nuestra misma naturaleza" en el podemos leer el siguiente extracto que relaciona el objetivo de la religión y su vocación por mejorar la condición de los indígenas:Los indios, esta gente tan recomendable, por el abatimiento en que viven, por la utilidad que nos traen, por su natural virtud, y tan recomendada, por nuestros soberanos y sus sabias leyes, no son como nos los figuran los que preocupados del errado concepto de su brutalidad, los pintan con los colores más negros, les atribuyen los vicios más criminosos: pero la experiencia ha mostrado lo contrario; dicen que en ellos reinan principalmente la mentira, el hurto, la embriaguez, la ociosidad; haré ver la falsedad de este concepto, si se me atiende con imparcialidad.

Misiones, mártires y evangelización miniaturadeimagen|Itinerario para Párrocos de Indios del obispo Alonso de la Peña y MontenegroDurante la conquista y la posterior fundación de las ciudades en la Real Audiencia de Quito, además de los conocidos y denunciados abusos de los encomenderos y soldados con la población nativa, es importante destacar el rol como "protectores de indios" de los misioneros de las distintas órdenes religiosas que en su labor, buscaron mejorar la vida de esta población, según su cosmovisión católica. Esto fue iniciado por Fray Jodoco Ricke quien sería el protector de Francisco de Atahualpa, hijo del último Inca. Además también se debe destacar a Fray Pedro Bedón quien en sus escritos reclamaría por un mejor trato para con los indígenas que se estaba realizando en la Gobernación de Yahuarzongo y pedía la presencia de corregidores para controlar los excesos. Por otro lado, los misioneros lograron importantes resultados no solo en la parte espiritual, sino también mejorando la parte material al incorporar nuevas prácticas agrícolas. Todos arriesgaron sus vidas por mejorar la vida de estos pueblos, algunos de ellos murieron en accidentes durante las misiones y muchos también fueron muertos trágicamente a manos de los poblaciones indígenas. En su memoria, en el Convento de Santo Domingo en Quito, en el techo del refectorio existen pinturas en honor a todos los mártires que perdieron la vida y que pertenecían a la orden de Santo Domingo de Guzmán.

La principal obra con la que inicia toda la aplicación de las ideas que se habían desarrollado en España pero ahora dentro del Virreinato de Perú es el "Itinerario para Párrocos de Indios" por el Obispo de Quito Alonso de la Peña y Montenegro. En esta obra pastoral se aplican las concepciones filosóficas que la escolástica en España había desarrollado. Este manual de 650 páginas desarrolla en cinco libros las labores prácticas que implicaba la evangelización como los bautizos, la idolatría, el mejoramiento de las costumbres, el reporte de su trabajo, entre otros temas.

Misión de Baeza Durante el final del , en 1576 empezó la misión de Baeza con el objetivo de la evangelización de los indígenas que vivían en esa región. Dentro de esto es destacable la obra de los Dominicos y los Mercedarios. Los fundadores de este convento incluyeron a los padres Francisco Cárdenas, Juan Argote y Francisco Carrera. En esta misión que tenía como objetivo el cuidado de los Quijos, se llevó a cabo además a través de clérigos seculares y religiosos dominicanos.

Misión de Canelos Cuatro años después de la misión de Baeza empezó la misión de Canelos que llegaba hasta la provincia de Pastaza. Varios de estos misioneros murieron martirizados durante el levantamiento indígena de 1599. El mantenimiento de estas misiones requirió constante renovación y un siglo más tarde el Padre Santiago Riofrío destacó su labor misional, arriesgando su vida muchas veces para fundar San Jacinto del Copataza, con el objetivo de educar a los niños Shuar e impulsar el cultivo de la canela.

Misión en Putumayo Después del y a inicios del los Padres Francisco Delgado, Manuel Arias (quien murió en la misión) e Ignacio Soto, empezaron su labor de evangelización en Putumayo. Posteriormente estas misiones se retomarían en el a través de la orden de los capuchinos en la famosa "Mision Capuchina en el Caquetá y el Putumayo que se desarrolló en los años 1893 hasta 1929. Esto sería, sin embargo impulsada por el que para ese entonces ya era el estado colombiano.

Misiones en Maynas miniaturadeimagen|Comandancia de Maynas en color mostaza. Las zonas en litigio españolas sobre la Amazonia y que España consideraba dentro de la Comandancia de Maynas, mientras que el Imperio Portugués lo reclamaba como suyo en amarillo. Probablemente las misiones más importantes, sobre todo por magnitud, corresponden a las ralizadas en Maynas. El objetivo de estas reducciones comprendía un territorio basto que demandaba muchos recursos y misioneros. Según Tobar Donoso, el total de sacerdotes que se involucraron en esta misión fue de 161 religiosos de distintas nacionalidades: 43 fueron españoles, 63 americanos, 32 alemanes, 20 italianos, 2 portugueses y 1 francés. Estas personas prefirieron los riesgos de la vida misionera a quedarse en una cátedra como profesores de teología o a impartir los sacramentos en ciudades más seguras. Muchos de ellos murieron en las misiones, algunos por causas naturales y otros durante la evangelización de los indígenas. Al final las misiones no tuvieron los resultados esperados, comparando con el éxito que fueron las misiones en Paraguay, por ejemplo. Sin embargo, fue a través de estas misiones y por la cantidad de recursos que se destinaron a ellas que Ecuador históricamente tuvo pretensiones territoriales en el Oriente ecuatoriano que causarían los conflictos limítrofes con Perú durante el y .

Evangelización de los Cofanes Además de esto es importante mencionar la vida del Padre Rafael Ferrer, jesuita, y su sacrificio por la evangelización de los Cofanes. Debido a los excesos de parte de los encomenderos, en esa época hubo un alzamiento de los Cofanes que ponía en peligro la reducción. Para evitar eso, el Padre Ferrer emprendió viaje a la zona con el fin de levantar la casi destruida reducción y continuar con las misiones. Su vida de servicio de casi diez años se vio interrumpida cuando al intentar cruzar un puente que formaba parte del camino hacia la reducción, este fue retirado por los indígenas Cofanes, cayendo Ferrer al río. De esta manera terminaría la obra y vida del padre Ferrer, siendo uno de los mártires más destacados de las misiones que se llevaron a cabo en el Oriente ecuatoriano. Como consecuencia de esto, la Real Audiencia quitó la misión a la Compañía de Jesús y la dio a los Franciscanos para que continúen con la labor.

Los procuradores y los obrajes

El sistema de trabajo en la Audiencia se basó en la encomienda que era un territorio encomendado a un español, inicialmente conquistadores con el fin de que lo hagan producir. Los encomenderos a su vez podían concertar (concertaje) con unos caciques indígenas la creación de un obraje que se desarrollaba a partir de la crianza de ovejas para la lana, ganadería y agricultura para el sustento de la mano de obra y todo esto complementado con la evangelización. Para ello, los encomenderos acordaban con un doctrinero la catequesis y suministro de sacramentos para los indígenas. Este sistema empezó en el con ocho obrajes mayores (no los obrajeros y batanes de los cuales es difícil su estimación) y se encontraban en Latacunga, Chimbo, Chambo, Lito, Sigchos, Tiquizambe y Otavalo. A partir de esto se desarrolló la economía en las ciudades de Riobamba, Ambato, Latacunga, Quito, Otavalo e Ibarra. A partir de este sistema se implantó la política de la corona española que buscaba la reducción de los territorios de los indígenas. Con los obrajes se formaban asentamientos fijos, que estaban a cargo de la parte civil, y por otro lado los sacerdotes defendían a los indígenas de los posibles abusos de los encomenderos, conformando así la parte religiosa. Dentro de los escritos importantes en que narran la situación de los indígenas, muchos de ellos con el propósito de defenderlos y mejorar su situación, en la Provincia de Quito, encontramos:

De los Grandes Reynos y Grandes Provincias del Perú por Marcos de Niza Relación de los sucesos del Perú y costumbres de los vecinos de Quito de Jodoco Ricke Informe como prior de San Pedro Martir de Pedro Bedón Relación de los repartimientos y encomiendas de indios tributarios del corregimiento de Chimbo por Miguel de Cantos Itinerario para párrocos de indios de Alonso de la Peña Montenegro Relación de los Aumentos de la Misión de los Aguaricus este año de 1739 por Juan Magnin Discursos políticos y morales sobre varios asuntos que interesan por Juan de León y Larrea Defensa de los curas de Riobamba de Eugenio Espejo Los obrajes fueron importantes para la formación de la cultura indígena en la actualidad. La vestimenta considerada típica de los indígenas se formó durante esta época, incluyendo el tradicional sombrero y poncho que es común en toda América. Además fue con los obrajes que la población indígena aumentó. Esto se puede ver en los escritos de finales de la colonia e inicios de la República. Por ejemplo Andrés Bello consideraba a los Andes de Ecuador como un lugar donde se concentraba población indígena, aunque superada con creces por Perú y Bolivia. Sin embargo, los estudios arqueológicos posteriores no han logrado encontrar grandes civilizaciones indígenas en este territorio, y más bien refutaron la existencia de un "Reino de Quito". Esto contrasta fuertemente con los importantes hallazgos arqueológicos en Perú y Bolivia como Machu Picchu, Chan Chan o los restos de la cultura Tiahuanaco. Es más, existe polémica acerca de la existencia de una ciudad de Quito antes de la fundación española. Los historiadores que afirman la existencia de la ciudad prehispánica de Quito argumentan:

La descripción de Pedro Cieza de León, sobre Quito que "está asentada en unos antiguos aposentos que los Ingas" La división del Incario en dos mitades a las que se hace referencia, en la Relación de los Quipucamayos de Vaca de Castro Las alusiones a diferentes edificios existentes que se hacen en las actas del cabildo quiteño desde los primeros años