Icono que representa al Emperador Constantino y los padres del Concilio de Nicea de 325 con el texto en griego del Símbolo niceno-constantinopolitano del año 381 en su forma litúrgica.|thumb|260px Un credo es una declaración o confesión de fe que es compartida por una comunidad religiosa, y en particular es una fórmula fija que se recita en la liturgia.
La fórmula más conocida es el símbolo niceno-constantinopolitano (llamado también símbolo niceno). En la liturgia de la Iglesia católica y de varias denominaciones protestantes se usa también el símbolo de los apóstoles.
Historia El primer credo conocido del cristianismo, «Jesús es el Señor», tiene su origen en los escritos del apóstol Pablo. Uno de los credos cristianos más significativos y ampliamente utilizados es el Credo Niceno, formulado por primera vez en el año 325 d. C. en el Primer Concilio de Nicea para afirmar la divinidad de Cristo y revisado en el Primer Concilio de Constantinopla en el año 381 d. C. para afirmar la trinidad en su conjunto. El credo fue reafirmado en 431 por la Definición de Calcedonia, que aclaró la doctrina de Cristo. La afirmación de este credo, que describe la Trinidad , a menudo se toma como una prueba fundamental de ortodoxia por muchas denominaciones cristianas , y fue propuesto históricamente contra el arrianismo.Johnson, Phillip R. "The Nicene Creed." Accessed 17 May 2009 El Credo de los Apóstoles, otro credo temprano que detalla concisamente la trinidad, el nacimiento virginal, la crucifixión y la resurrección, es el más popular dentro del cristianismo occidental y se usa ampliamente en los servicios religiosos cristianos
El Credo niceno-constantinopolitano, que a finales del se recitaba en la liturgia en Antioquía y desde 511 en Constantinopla,Josef Andreas Jungmann, Breve historia de la misa (Centro de Pastoral Liturgic 2006 ISBN 978-84-9805109-4), p. 41Archbishop Averky, "Liturgics, The Symbol of Faith" fue introducido en la liturgia de la cristiandad occidental por decisión del III Concilio de Toledo en el año 589.Antonio Alcalde, El canto de la misa (Editorial Sal Terrae 2002 ISBN 978-84-2931428-1), p. 56
La práctica se extendió en España, las islas británicas y el reino franco, pero por mucho tiempo no fue aceptada en Roma. Cuando Carlomagno convocó en 809 un concilio en Aquisgrán y quiso obtener la aprobación papal de la decisión del concilio de incluir en el Credo la cláusula Filioque, el papa León III se opuso a la añadidura (a pesar de declarar ortodoxa la doctrina expresada) y sugirió seguir el ejemplo de Roma al no incluir el Credo en la celebración de la misa.J.N.D. Kelly, Primitivos credos cristianos (Secretariado Trinitario 1980 ISBN 9788485376261), pp. 433–434
En 1014 con motivo de su coronación como emperador del Sacro Imperio, Enrique II solicitó al papa Benedicto VIII la recitación del Credo en la misa. El papa accedió a su petición, con lo que por primera vez en la historia el Credo se usó en la misa en Roma.
Terminología
La palabra «credo» se utiliza especialmente para referirse a una declaración concisa que se recita como parte de la liturgia. El término es una anglicización del latín «credo» «Creo», el íncipit de los textos latinos del Credo de los Apóstoles y el Credo Niceno. A veces se hace referencia al credo como un «símbolo» en un sentido especializado de la palabra (que se introdujo por primera vez en el inglés medio tardío con este significado), a partir del latín «symbolum» «credo» (como en «Symbolum Apostolorum» = el «Credo de los Apóstoles», una versión más breve del Credo Niceno tradicional), a partir del griego «symbolon», «símbolo, consigna». Justo L. González, La historia del cristianismo, 2.ª ed., vol. 1, p. 77.
Algunas declaraciones de fe más largas de la tradición protestante se denominan «confesiones de fe» o, simplemente, «confesión» (como, por ejemplo, en la Confesión Helvética). Dentro del protestantismo evangélico, se tiende a preferir los términos «declaración doctrinal» o «base doctrinal». Las declaraciones doctrinales pueden incluir posiciones sobre el leccionario y las traducciones de la Biblia, especialmente en las iglesias fundamentalistas del movimiento King James Only.
Fórmulas Son dos las fórmulas utilizadas: el Símbolo Niceno-Constantinopolitano (a menudo llamado el Símbolo Niceno) y el Símbolo de los Apóstoles.
Credo niceno-constantinopolitano
Lo que se llama comúnmente el "credo niceno" y más correctamente el "credo niceno-constantinopolitano" no es exactamente el texto formulado durante el Segundo Concilio Ecuménico en la Ciudad de Constantinopla (año 381), revisión radical del texto del Primer Concilio Ecuménico en Nicea (en el año 325). Los textos que, por ser de las liturgias bizantina y romana, son más conocidos difieren del de ese Concilio del año 381 al utilizar el número singular de los verbos "Creo", "Confieso", "Espero": lo que el texto original dice es "Creemos" (πιστεύομεν), "Confesamos" (ὁμολογοῦμεν), "Esperamos" (προσδοκοῦμεν). El texto de la liturgia mozárabe conserva la forma plural. Los textos en latín tienen dos frases ausentes en el texto original del Concilio de Constantinopla (381). Una, Deum de Deo, se encontraba en el símbolo del Concilio de Nicea (325) mas no en el texto del año 381. Sobre la otra, 'Filioque en el rito romano, et Filio en el rito mozárabe, ha habido una importante controversia entre las Iglesias católica y ortodoxa. Además el texto mozárabe añade, después de Per quem omnia facta sunt, quae in cælo, et quae in terra, frase también presente en el símbolo 325, mas no en el símbolo 381, y omite, al hablar de la crucifixión y la resurrección de Jesús, las dos frases pro nobis y secundum Scripturas.
Texto litúrgico en griego (rito bizantino) y latín (rito romano)
Texto litúrgico en español (rito romano)
Texto litúrgico mozárabe
Símbolo o Credo de los Apóstoles
Exposición en una pintura mural del Credo de los Apóstoles en una iglesia anglicana.|thumb|220px El llamado Símbolo de los Apóstoles o Credo de los Apóstoles es el símbolo bautismal de la Iglesia romana.Misal Romano, Ordo Missae, 19 Su gran autoridad le viene de este hecho. San Ambrosio dijo: "Es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los Apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común." Y su nombre, "Símbolo de los Apóstoles", se debe al hecho de ser considerado el resumen fiel de la fe de los apóstoles.Catecismo de la Iglesia Católica, 194
Contenido dogmático Su contenido dogmático es el siguiente: Creo en Dios: «Nuestro Dios es el único Señor».; La profesión de fe inicia con «Creo en Dios» porque esta certeza es fundamental: de ella brotan todas las demás verdades sobre la persona, el mundo y la vida del creyente.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 37) Padre Todopoderoso: «Dios se presenta como el todopoderoso. Su fuerza se ve en la creación del universo de la nada, en la formación del ser humano por amor y, de modo pleno, en la Encarnación y Resurrección de Cristo. También se muestra en el perdón y en la filiación que concede. Por eso la Iglesia lo llama en la liturgia “Dios eterno y todopoderoso”.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 42) Creador del cielo y de la tierra: «En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra». Afirmar que Dios creó el cielo y la tierra es esencial porque la creación sostiene todo su plan de salvación: muestra su amor y sabiduría, inicia la Alianza con su pueblo, abre la historia de la salvación que culmina en Cristo y ofrece la primera respuesta sobre nuestro origen y destino.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 43) Creo en Jesucristo: «Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es». El nombre **Jesús**, revelado por el ángel en la Anunciación, significa *“Dios salva”*. Resume quién es y para qué ha venido: él liberará a su pueblo de sus pecados. Por eso Pedro proclama que no existe otro nombre dado a la humanidad por el cual podamos alcanzar la salvación.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 55) Su único Hijo: «Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna». Nuestro Señor: «Dios lo ha hecho Señor y Mesías». Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios». El Hijo de Dios se encarnó en María por obra del Espíritu Santo para nuestra salvación: para reconciliarnos con Dios, mostrarnos su amor, enseñarnos la santidad y hacernos partícipes de la vida divina.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 57) Nació de Santa María Virgen: «Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: ‘la virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel’, que significa "Dios con nosotros"». María es madre de Dios porque Jesús, de quien ella es madre, es Dios.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 60) Padeció bajo el poder de Poncio Pilato: «Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro». Fue crucificado: «Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado ‘lugar de la Calavera’, que en hebreo se llama Gólgota. Allí lo crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que decía: ‘Jesús de Nazaret, Rey de los judíos’»; INRI. Muerto y sepultado: «Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió». «Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie». El misterio pascual es el centro de la fe porque, por la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, Dios realizó definitivamente la salvación.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 67) Descendió a los infiernos: «Como hombre, murió; pero como ser espiritual que es, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos».En la expresión «descendió a los infiernos», infiernos no designa el lugar de los condenados, sino el de los muertos. Por tanto, significa dos cosas: que Jesús realmente murió (de lo contrario, no tendría sentido el término «resurrección»), y que la salvación de Jesús es universal, es decir, afecta tanto a vivos como a los que habían muerto antes de su venida. Así lo afirma el Catecismo de la Iglesia Católica, 632–635 Al tercer día resucitó de entre los muertos: «Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día». La Resurrección de Cristo es trascendente porque, siendo un hecho histórico, supera la historia al introducir su humanidad en la gloria de Dios; por eso se manifestó sólo a sus discípulos, que fueron hechos testigos.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 74)
Subió a los cielos, está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso: «El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios». Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos: «El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos». Creo en el Espíritu Santo: «Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado». Creer en el Espíritu Santo es creer en la tercera Persona divina, que procede del Padre y del Hijo y da la vida nueva de hijos de Dios al ser enviado a nuestros corazones.Católica, Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica - Compendio (p. 78)