miniaturadeimagen|Alegoría de la educación de Felipe III. Cuadro realizado alrededor de 1590 por Justus Tiel. Museo del Prado, Madrid. Felipe III de España, llamado «el Piadoso» (Madrid, 14 de abril de 1578-Madrid, 31 de marzo de 1621), fue rey de España y de Portugal como Felipe IILa titulación variaba de unos territorios a otros, desde 1598 comprendía en su totalidad: Rey de Castilla y de León (como Felipe III), de Aragón, de Portugal, de las dos Sicilias (Nápoles y Sicilia) (como Felipe II), de Navarra (como Felipe V), de Jerusalén, de Hungría, de Dalmacia, de Croacia, de Granada, de Valencia, de Toledo, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Reino de Algeciras, de Gibraltar, de las islas Canarias, de las Indias orientales y occidentales, de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña (como Felipe VI), de Brabante, Milán, Atenas y Neopatria, Conde de Habsburgo, de Flandes, de Tirol, de Barcelona, de Rosellón y de Cerdaña, Marqués de Oristán y Conde de Gociano, Señor de Vizcaya y de Molina. desde 1598 hasta su muerte en 1621. Era hijo de Felipe II y Ana de Austria (1549-1580). El 18 de abril de 1599 contrajo matrimonio en la catedral de Valencia con la archiduquesa Margarita de Austria-Estiria (1584-1611), hija del archiduque Carlos II de Estiria y María Ana de Baviera, y por tanto nieta del bisabuelo de Felipe, el emperador Fernando I.Francisco Colariego. Verdadera relacion de las Fiestas y casamiento del Rey Don Phelippe nuestro Señor y de las fiestas que despues hizieron en la ciudad de Valencia Domingo de Casimodo, en 18 del mes de abril de 1599. Alcalá de Henares: 1599. miniaturadeimagen|Felipe III (c. 1601) por Juan Pantoja de la Cruz. Museo Kunsthistorisches Aficionado al teatro, a la pintura y sobre todo a la caza, delegó los asuntos de gobierno en manos de su valido, el duque de Lerma, el cual, a su vez, delegó en su valido personal Rodrigo Calderón. Su administración tuvo un carácter relativamente descentralizado, donde el poder político y militar en las fronteras fue ejercido por «procónsules» como Ambrosio Spínola, el duque de Osuna y el marqués de Villafranca, de gran éxito pero también de controvertida autonomía. Una de las pocas iniciativas reales fue la expulsión de los moriscos, considerados una población peligrosa.
La entrada de Spínola revivió la posición española en la guerra de Flandes, aunque el agotamiento de ambos bandos condujo a la tregua de los doce años. Felipe era partidario de mantener la paz internacional, a veces a expensas de la conveniencia, lo que no impidió que los procónsules defendieran sus intereses por sus propios medios. Villafranca obtuvo una tibia victoria en la guerra de sucesión de Montferrato, mientras que Osuna ratificó los resultados de Lepanto con la victoria del Cabo Celidonia, llegando a bombardear Constantinopla.
El duque de Lerma cayó en desgracia y fue sustituido en 1618 por el duque de Uceda, al que Felipe limitó las funciones. Este último periodo destacó por una mayor implicación y un cambio de perspectiva del monarca, que propició la entrada de España en la Guerra de los Treinta Años para proteger los intereses del emperador Fernando II, amenazados por los protestantes. Felipe llegó a ver la primera fase de la guerra acabar ventajosamente en la Montaña Blanca. Poco después murió en Madrid, el 31 de marzo de 1621, a causa de fiebres y erisipela.
Se le considera el primero de los Austrias menores, dada la grandeza de Carlos I y Felipe II; sin embargo durante su reinado España incorporó algunos territorios en el norte de África y en Italia, llegando a su máxima expansión territorial, y alcanzó también niveles de esplendor cultural. La Pax Hispanica se debió a la enorme expansión del Imperio y a los años de paz que se dieron en la Europa de comienzos del , que permitieron que España ejerciera su hegemonía con pocas guerras.
Infancia y juventud Nació en el alcázar de Madrid a las dos de la mañana del 14 de abril de 1578. En el momento de su nacimiento contaba con dos hermanos varones mayores: Fernando, príncipe de Asturias, y el infante Diego, siendo por tanto el tercero en la línea de sucesión. El bautismo le fue administrado por el arzobispo de Toledo, Gaspar de Quiroga, en la iglesia de San Gil, vecina al regio alcázar. Su tío materno, el archiduque Wenceslao de Austria, y su hermanastra, la infanta Isabel Clara Eugenia, fueron sus padrinos. Fue llevado a la pila por el príncipe Pedro de Médici, residente en España.Este honor de llevar al recién nacido hasta la pila bautismal era tenido en los bautismos reales de la corte española por el honor inmediatamente siguiente en importancia a los padrinos.
Tras las muertes de sus hermanos mayores Fernando (1578) y Diego (1582) se convirtió en heredero del trono. Fue jurado como príncipe por las Cortes reunidas en San Jerónimo el Real de Madrid el 11 de noviembre de 1584.
Debido a la consanguinidad de sus padres, era a la vez primo hermano y primo segundo de su madre, y sobrino nieto y sobrino nieto segundo de su padre.
Títulos La transcripción de la intitulación documental completa ("in extenso") empleada por este monarca era:
En general, es la misma intitulación empleada por su padre Felipe II en 1581, a la que en ocasiones se añadían también Hungría, Dalmacia y Croacia.
Política interior
thumb|Medio croat acuñado en Barcelona.A\ PHILIPP·DGHISPANRR\ BARCINOCIVITAS 1612
En cuanto accedió al trono el monarca dejó ejercer el poder a Francisco de Sandoval, marqués de Denia, y nombrado en 1599 duque de Lerma. Este no lo ejercía en virtud de un cargo oficial, sino a través de la amistad y confianza que le otorgaba el rey. Este tipo de personas eran llamadas en el privado, valido o, más raramente, favorito. La existencia de validos era algo común en la Europa del y en el Reino de Castilla ya hubo precedentes, como el de Álvaro de Luna con Juan II.
La política del duque de Lerma se dirigió a mantener la paz internacional, a expulsar a los moriscos y a su deseo de enriquecimiento personal. En el ámbito religioso, con Felipe III aumentó enormemente la fundación de monasterios y la Compañía de Jesús, tratada con cierto recelo por su padre, fue favorecida por el monarca y aumentó su influencia en la corte y en la sociedad.
A lo largo del reinado se sucedieron las reformas institucionales para solucionar los problemas de corrupción e inoperancia que aquejaban a la administración de la monarquía: aparte de los cambios introducidos en el tradicional sistema de Consejos, se extendió cada vez más el recurso a las Juntas, órganos destinados a mermar el poder de aquellos en favor de un gobierno más ágil y coherente, pero que no produjeron el resultado apetecido (Junta de Guerra de Indias, Junta de Desempeño, Junta de Hacienda de Portugal…). Los problemas financieros, que se arrastraban desde el reinado anterior, hicieron al rey dependiente de las Cortes, a las que hubo de reunir con más frecuencia que sus antecesores para que le otorgaran los recursos imprescindibles destinados a mantener la acción exterior de la monarquía (servicios de millones).
Economía Económicamente existieron varios problemas. La adopción de la moneda de vellón (una aleación de plata y cobre) a gran escala para las transacciones en el interior del país se enfrentó al problema de que desde 1599 se llevaron a cabo manipulaciones que consistían en quitar plata de la moneda de vellón, e incluso quitarle peso a la moneda, para especular luego con ese metal. La moneda de vellón no dejaría de devaluarse frente al real de plata. Este mal duraría hasta la década de 1680. De otro lado, la avalancha de metales preciosos venidos de América era tal, que se produjo una inflación que en la primera mitad del llegaría al 107 %. Por otra parte, Felipe III se había encontrado unas arcas casi vacías por el enorme costo de las guerras y porque la enorme cantidad de metales preciosos traídos a Sevilla había generado demanda de objetos de lujo que eran producidos fuera de la península ibérica. Por esta y otras causas, en 1607 se produciría una suspensión de pagos por parte de la Hacienda Real al no ser capaz de hacer frente a la devolución de la deuda. Esta circunstancia no era nueva, porque con Felipe II la corona estuvo en suspensión de pagos en 1557, en 1575 y en 1596. España salió de esta situación en 1607 de manera similar a como lo había hecho antes Felipe II y como haría posteriormente Felipe IV. Se entregó a los banqueros acreedores de la Corona juros, es decir, títulos de deuda pública, a cambio de créditos.
El jesuita español Juan de Mariana denunció en su obra De monetae mutatione (1609) la reducción del contenido de plata en las monedas de vellón durante el reinado de Felipe III, provocando la reducción de su valor (lo que hoy conocemos como inflación).
Por influencia del duque, la corte española se trasladó temporalmente a Valladolid, ciudad más próxima a su finca de Lerma, en 1601, volviendo luego a Madrid en 1606. Esto se ha interpretado como un caso de especulación inmobiliaria.
El duque de Lerma se dedicó a comprar un gran número de casas, palacios y solares en Valladolid a precios muy baratos. El traslado de la Corte a Valladolid trajo consigo el desplazamiento de un gran número de funcionarios, nobles, artistas y otras personas vinculadas a la Corte a esa ciudad, y en consecuencia un aumento de precios de los inmuebles a partir de 1601. Entonces el duque vendió sus inmuebles obteniendo pingües beneficios. Tras esto los precios en Madrid fueron en caída y el duque se dedicó a comprar casas en la Villa de Madrid para, cinco años después, trasladar la Corte de nuevo a Madrid y, una vez los precios al alza, volver a obtener beneficios con la venta. thumb|Estatua ecuestre de Felipe III (1616) en Madrid.
Los altos funcionarios, los burgueses y los labradores ricos acumulaban patrimonio como un primer paso hacia la hidalguía. Al haber tantos hidalgos se produjo una desvalorización de la simple hidalguía y solo se consideraba realmente nobles a los condes, duques, o marqueses. Para pasar de hidalgo o caballero a poseedor de uno de esos títulos era necesario ser "señor de vasallos". Por ello, tanto Carlos I como Felipe II habían vendido, con permiso de la Santa Sede, muchos pueblos de monasterios y órdenes militares para obtener dinero. Con Felipe III estas ventas se paralizaron, pero continuaron con Felipe IV, que esta vez se dedicó a vender pueblos realengos. Con los Austrias se constituyeron unos 200 señoríos, en gran parte para obtener un título castellano.
Expulsión de los moriscos (1609 a 1610)
En 1609 se decretó la expulsión de los moriscos de España por los siguientes motivos: La actitud de cristianos poco convencidos, en un Estado defensor del catolicismo. Su posible alianza con los turcos y berberiscos que atacaban constantemente las costas de Levante. Su impopularidad entre la población. La necesidad del Estado de controlar sus riquezas y valores.
Entre 1609 y 1610 salieron de la península. Para esta operación fueron movilizados 30 000 soldados y la Armada fue la encargada de transportarlos hasta Túnez o Marruecos. Se expulsó a unos 300 000 moriscos aproximadamente.
Esta medida afectó considerablemente al Reino de Valencia, a las vegas de Aragón y a las huertas de Murcia. Disminuyeron considerablemente la mano de obra y los propietarios que pagasen rentas en esas zonas. Los cultivos de azúcar y arroz tuvieron que ser sustituidos por la morera, la viña y el trigo.
Destitución del duque de Lerma (1618) La corrupción y el enriquecimiento del duque de Lerma, y sus adherentes como el conde de Lemos y el marqués de Siete Iglesias, llegó a ser escandalosa. Su último éxito diplomático fue obtener la paz de Italia con Saboya y Venecia en la paz de Pavía (1617).